299 Días Secuestrado por una Banda Islamista (Antonio Pampliega)
In a Nutshell
Antonio Pampliega relata su secuestro de 299 días en Siria, donde fue traicionado por su traductor y conductor, separado de sus compañeros y sometido a aislamiento, interrogatorios y deshumanización al ser acusado de espía. Sobrevivió intentando suicidarse una vez durante el cautiverio y, tras la liberación, sufrió graves secuelas psicológicas que lo llevaron a un segundo intento de suicidio en 2023 por falta de apoyo en salud mental. El mensaje central es la necesidad urgente de normalizar y atender el suicidio y el estrés postraumático con recursos públicos, ya que el silencio agrava el sufrimiento de las víctimas y sus familias.
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El secuestro duró 299 días (10 meses, 7200 horas, 430.000 minutos). Antonio Pampliega, López y Ángel entraron en Siria el 14 de 2014 para realizar un reportaje sobre los Cascos Blancos en Alepo con el objetivo de crear un documental gráfico de unos 60 minutos y luego viajar a Yemen. Habían estado en el país el año anterior y necesitaban más tiempo con los Cascos Blancos.
El país estaba blindado por la presencia de grupos yihadistas: Al Qaeda, Estado Islámico y otros grupúsculos. Su traductor habitual, Jusf, había abandonado Siria con su familia hacia Turquía. Contrataron a un nuevo traductor que seguían por redes sociales y que había trabajado con otros compañeros en la frontera entre Siria y Turquía.
Tanto el traductor como el conductor, Hamsa, vendieron a los tres periodistas a una facción islamista. Durante el trayecto, el conductor sacó la cabeza por la ventanilla al tomar una curva para marcar el coche. Al girar la curva, una furgoneta interceptó el vehículo. Bajaron entre cinco o seis hombres armados vestidos de yihadista con trajes afganos y kalashnikovs.
Pampliega iba en el asiento trasero central y vivió el momento como a cámara lenta. Buscó insignias en los secuestradores para determinar si pertenecían a Estado Islámico (su mayor temor por la propaganda que realizaban), pero no llevaban ninguna. Los secuestradores sacaron primero al conductor, luego al traductor, después a López, a Ángel y por último a Pampliega. Los metieron en una furgoneta y los llevaron a una nave abandonada en las afueras de Alepo.
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