Albert Rivera: Lo que Había Detrás de la Oferta que Pudo Convertirle en Vicepresidente
In a Nutshell
Albert Rivera rechazó dos veces ser vicepresidente con Rajoy y nunca pactó con Sánchez porque defendía principios liberales y la unidad de España que chocaban con los socios independentistas y de extrema izquierda. Explica que no entrar en el Gobierno le evitó votar rescates polémicos y asumir riesgos judiciales que hoy afectan a ministros de Sánchez. Señala que el bipartidismo y poderes económicos lo destruyeron por convertirse en amenaza real, y critica la corrupción actual donde un expresidente está imputado y el PSOE mantiene el poder sin presupuestos ni dignidad.
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En dos ocasiones, durante el período en que Ciudadanos apoyó a Mariano Rajoy para evitar terceras elecciones, el presidente le ofreció a Albert Rivera ser vicepresidente del Gobierno e incorporar a su equipo. Rivera rechazó la propuesta porque consideraba incompatible defender públicamente casos como Gürtel, Kitchen y Bárcenas mientras formaba parte del Ejecutivo. Decidió apoyar desde fuera y Ciudadanos creció con esa fórmula.
Tras la moción de censura, Pedro Sánchez negoció con Podemos, Bildu, Puigdemont y Esquerra. Rivera rechazó cualquier pacto porque defendía políticas liberales en lo económico y la unidad de España, principios opuestos a los de esos socios. Sánchez nunca le propuso entrar en el Gobierno; al contrario, mantuvieron enfrentamientos parlamentarios constantes.
Rivera advirtió en un discurso que luego se viralizó que Sánchez acabaría pactando con esos grupos y aplicaría determinadas políticas en los años siguientes. En ese momento, muchos le pedían que entregara sus votos a Sánchez porque "no iba a pasar nada". Rivera mantuvo que no confiaba en el presidente.
Los miembros del Consejo de Ministros que aprobaron medidas como el rescate de Plus Ultra enfrentan problemas judiciales. Rivera considera que haber entrado habría supuesto votar esas políticas y asumir riesgos legales que hoy no tiene.
En los medios se generó artificialmente la idea de que Rivera podía prestar sus escaños a Sánchez como "tonto útil", impulsada por empresas y medios con intereses en que el acuerdo se produjera. Rivera rechazó ser artífice de un gobierno que contradecía sus principios.
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