Laureano Oubiña Lo que Hay Detrás del Mito que Galicia Nunca ha Terminado de Contar
In a Nutshell
Laureano Oubiña relata su infancia dura en los años 60-70 en Galicia, marcada por palizas diarias de un padre estricto y autoritario —incluyendo anécdotas como la venganza con navaja contra un chivato que mató al perro familiar—, lo que lo llevó a enfrentarse a él a los 16 años y huir de casa con solo 175 pesetas. Empezó en el contrabando básico (maíz, aceite, café, gasoil) para sobrevivir, ganando mucho más que un camionero legal, en una época de pobreza extrema donde reformar casas viejas era viable. Evolucionó al transporte de hachís por mar y tierra para clientes extranjeros, sin nunca comprarlo ni venderlo en España, y pasó años en prisión.
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Laureano Oubiña explica que con 16 años no le gustaba la vida en casa de sus padres, recibía una media de dos palizas diarias de su padre. Se enfrentó a él, le quitó el bastón de roble que no pudo romper, lo tiró y se marchó de casa. Tuvo que buscarse la vida sin carnet de conducir. Empezó con contrabando básico: maíz, abichuela, aceite. También trabajaba con café traído de contrabando de Portugal para vender en España. Compraba gasoil de barcos y lo vendía para automoción. Se ganaba mucho dinero: días trabajando a tope ganaba 5000 pesetas, cuando un camionero en ruta ganaba 500 pesetas más dietas.
Ha pasado mucho tiempo en cárcel. Empezó con contrabando y acabó con narcotráfico de hachís, pero aclara que nunca compró ni vendió 1 kg de hachís. Solo lo transportaba por mar y tierra para los 'moros', que se lo encargaban para Holanda, Alemania y Francia, nunca para dejar en España. Una vez pidió 1 kg para un amigo que fumaba porros, pero le mandaron 15 kg; el amigo Pedro (gallego, fumador de porros por nervioso) cogió 2 kg, y el resto se lo regaló sin comprar ni vender nada.
La vida era muy dura. Un camionero ganaba 500-600 pesetas más dietas, hacía kilómetros y dormía en cabina, pero podía comprarse y reformar una casa, cosa imposible hoy con 3000-4000 € por los altos gastos. En los 60 no se vendían pisos en Cambados, se compraban casas viejas para restaurar. Tenía camiones en casa y conoce bien el mundo de los camioneros.
Empezó a conducir de niño, con microbuses y camiones familiares, aún no hablaba bien (decía 'zarabeto' por burro).
Padre muy estricto, 'retro e ilegal', infundía respeto y miedo: mandaba recados y si hacías el remolón te caía una paliza, salía 2-3 diarias. Tenían taberna; Laureano atendía mal, prefería campo o ferias, la gente se quejaba y padre le pegaba. Madre infundía a padre para que le pegara más. La abuela Solina era la única que le salvaba y no le pegaba, pero le hacía rezar rosario y bañarse diariamente en bañera de hierro con agua fría/caliente, frotando codos y rodillas con estropajo de cuerdas de barco (vendían cabos para barcos y campo).
"Nunca. Nunca. Nunca." (besos de la madre)
Infancia dura. Padre recto, capaz de rajar la cara a alguien.
Padre aficionado a perros de caza. Se soltaban en aldea, iban a fincas por olor de cabezas de pescado usadas como abono, destrozaban patatas o verduras. Ramiro Queadas ('sumatén', chivato que informaba a Guardia Civil sobre quién iba a misa), zapatero, dio un tiro al perro Negrín (setter cruzado con pointer, bonito y de caza), lo dejó tronchado pero sobrevivió cojo. Padre Laureano Falcón, nacido 18 octubre 1918, fue a guerra con 17 años en 1936 (lado Franco, hermano mayor republicano). Chupó guerra entera, herido dos veces sin pedir baja ni paga. Tenía intestino estrecho incurable entonces; primera operación experimental por don José Luis Puente Castro (médico amigo, cuñado de Fernández Albor) en hospital de Santiago. Puente Castro avisó de riesgo, pero padre bajó andando a quirófano.
Padre fue a Cambados, cogió navaja barbera (se afeitaba con masaje de guardiente), cortó la cara a Ramiro de oreja a oreja: > "Para cuando te veas en el espejo que te acuerdes de mí." Tenía pistolas y azadas de guerra en casa, podía haberlo matado.
Con 16 años, padre intenta pegarle con vara de roble verde/seca; la para, se la quita (tenía fuerza de trabajar campo y camiones), la tira. Padre busca escopeta para dispararle. Laureano coge 175 pesetas del cajón de taberna, bolsa tela con pantalón, zapatillas, calzoncillo y lo puesto, se va. No volvió en un año. Esas 175 pesetas le salieron caras. Padre le buscó vía familiares/amigos, luego se calmó. Laureano le ayudaba después (padre conducía mal), murió con 52 años en accidente tonto.
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