"Me negaron la mano por no ser blanco": Mi experiencia infiltrado en el KKK
In a Nutshell
Un periodista español infiltrado documenta su acceso al Ku Klux Klan en EE.UU., donde grabó por primera vez en televisión española el ritual de iluminación de la cruz y presenció la iniciación de miembros que firman con sangre compromisos de por vida. El reportaje revela que estos grupos, junto a los Proud Boys, operan con libertad gracias a la Segunda Enmienda y han causado miles de muertes históricas, integrándose ahora en el movimiento MAGA de Trump. El racismo estructural, la radicalización por internet y la exclusión por no ser "blanco puro" (incluyendo la negativa de saludo y comida al equipo) muestran una sociedad donde el odio racial sigue vigente con apoyo en altas esferas.
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El entrevistado ha vivido la supremacía blanca en Estados Unidos, incluyendo el Ku Klux Klan y los Proud Boys. Estos grupos gozan de un alto grado de libertad amparados en la Segunda Enmienda y la libertad de expresión. En una localidad llamada Ulises, encontraron a un hombre con un espantapájaros con la cara de Adolf Hitler en su casa, denominado el "espantajudíos", con el símbolo de las SS pintado en el jardín y la ventana, además de varias banderas con esvásticas. Este individuo poseía un arsenal con varios rifles semiautomáticos AR-15 y pistolas, y tenía seis o siete hijos mientras estaba inmerso en una radicalización diaria. Odiaba todo lo que no fuera el blanco puro o los americanos.
El entrevistado no pertenecía al Klan ni a los Proud Boys. Los Proud Boys son un grupo relativamente nuevo formado principalmente por jóvenes que salen de las universidades y se manifiestan contra movimientos de derechos humanos y movimientos negros. Representan una escisión del Klan que mantiene la misma ideología de odio contra el diferente. Son igual de radicalizados, aunque no tienen tantos muertos a sus espaldas como el Klan, que tiene un historial de no menos de 4.000 muertos. Algunos miembros de los Proud Boys han causado muertes en manifestaciones, atropellando a personas de ideología de izquierda o antifascistas.
Hace unos años en una localidad llamada Charlottesville, un miembro de los Proud Boys atropelló a una manifestante con un coche. Estados Unidos tiene un problema grave de odio que precede a Donald Trump. La figura de Trump ha dado un nuevo impulso a estos grupos, que habían perdido apoyo y operaban de forma más clandestina con entre 10.000 y 15.000 afiliados. Antes de Trump ya existían enfrentamientos como el de Waco, donde murieron entre 40 y 50 personas en un enfrentamiento con la policía.
La sociedad estadounidense es racista en gran parte, y la combinación de racismo, armas y Dios forma una mezcla explosiva con muchos muertos. La radicalización actual se produce principalmente a través de internet, donde estos grupos suben vídeos y tienen youtubers e instagramers que difunden discursos fáciles de abrazar por jóvenes americanos.
El día de la entrevista se produjo un ataque racista a una mezquita en San Diego por dos jóvenes de 17 y 19 años que entraron con armas de fuego y luego se suicidaron. La madre de uno de ellos encontró una carta de despedida racista.
Los Proud Boys tienen banderas e insignias pero no realizan rituales como quemar cruces. Hicieron un reportaje para Cuatro en Pasaporte Pampliega titulado "La médica del odio" donde grabaron una manifestación de los Proud Boys en Philadelphia. La policía les acordonó para que pudieran manifestarse frente a los antifascistas. Tras sus alegatos a favor de la raza blanca, se produjeron enfrentamientos y tuvieron que salir escoltados. Grabaron cómo golpearon a uno de los Proud Boys y detuvieron al agresor.
Los grupos de odio están dentro del movimiento MAGA, que aglutina desde la derecha hasta la extrema derecha y grupos racistas. Muchos han votado a Donald Trump aunque algunos estén decepcionados con su política. Estados Unidos es una sociedad multicultural con muchos hispanos, y para estos grupos los hispanos suponen un problema porque el español se está convirtiendo en el segundo idioma oficial.
Cuando se les confronta con sus ideas sobre los inmigrantes, responden que los hispanos no son americanos porque sus padres, abuelos o bisabuelos eran de Irlanda o Italia. Cuando se les pregunta quiénes son los realmente americanos, responden que las tribus nativas vienen de Canadá y que aquí no había nadie.
El acceso al Klan se obtuvo a través de Anthony Karen, un productor local que llevaba más de una década documentando grupos de odio en Alabama, Kentucky e Indiana. Habló con un capítulo del Klan, que son células independientes con sus propios jefes. Antes del ritual, cenaron con los capos: el jefe supremo, su guardaespaldas y la mujer del jefe en un local tipo Wendy's. Los capos iban armados con revólveres y cartucheras.
Durante la cena, Anthony preguntó al jefe Derrick si se comería el filete sabiendo que posiblemente lo había preparado un negro o hispano, y el jefe respondió que sí porque estaba trabajando para él, pero nunca sería su amigo.
El equipo mínimo exigido fue el presentador y un cámara. Normalmente graban con cuatro personas pero eliminaron a un cámara y al compañero de apoyo. El cámara habitual, Carlos Medori, hispanoargentino rubio con ojos azules, fue rechazado porque era hispano. Fueron Javi, del País Vasco, y el presentador, madrileño. No aceptaban hispanos, negros ni moros, solo blancos o medio blancos.
Solo le han negado la mano dos veces: a un miembro de Estado Islámico en Diresor en 2013, que preguntó si era cristiano o musulmán y al responder cristiano le negó la mano, y a un miembro del Klan al quitarle la venda para saludarle, que se la negó porque era medio blanco.
Estaban grabando en Acción de Gracias. El jefe Derrick les dijo que lo único que no podían hacer era sentarse con ellos en la mesa y les echaron de casa a comer a una especie de terraza porque eran medio blancos y no congeniaban con sus ideas. La raza pesa más que la religión; aunque el presentador es católico y ellos cristianos, no les permitieron sentarse juntos.
El grito de White Power significa que quieren que América vuelva a ser blanca y defenderla de las personas que según ellos vienen a quitarles el trabajo, mezclarse y eliminarlos. Se ven como la última línea de defensa de los valores de América.
En 1925-1930 el Klan congregó a casi un millón de personas en el Capitolio de Washington vestidos con sus túnicas y antorchas. Han tenido muchísimo poder y aunque ahora sean algo anacrónico, siguen teniendo gente en altas esferas: políticos, jueces y policías.
Fueron la primera televisión española que grabó el ritual de iluminación de la cruz en casi 130 años de historia del Klan. El objetivo es prenderla a fuego, pero no dicen que la queman sino que la iluminan para dar luz a la oscuridad que se cierne sobre el mundo y Estados Unidos.
Estos miembros del Klan no tenían tantas consignas nazis ni vieron esvásticas ni banderas nazis, pero sí banderas confederadas. Eran blancos que querían defender la raza blanca por encima de todo. El capítulo se llamaba "Imperio Invisible". Derrick era el "mago imperial" y su traje tenía tres rayas verdes que lo diferenciaban. El guardaespaldas iba de negro con una cruz roja en la frente.
Los miembros eran fornidos pero no estaban petados de gimnasio: agricultores, zapateros, dependientes de grandes almacenes. Parecían americanos normales y corrientes si no fuera por las insignias que llevan.
En este capítulo sí recibían mujeres; había dos o tres que participaban en los rituales. En otros capítulos la función de la mujer era de sirvienta que preparaba la comida pero no participaba en las ceremonias masculinas. También había niños de entre 5 y 6 años que ya estaban recibiendo adoctrinamiento de odio desde pequeños.
Vieron la iniciación de un nuevo miembro al que sacaron una espada y nombraron como caballero, colocándole la espada en los hombros, dándole la mano y gritando White Power. El nuevo miembro firmó un contrato de compromiso con el Klan con su propia sangre. Una vez se entra al Klan no se puede salir, igual que en las maras latinoamericanas o el narcotráfico.
Uno de los momentos más surrealistas fue cuando vino la vecina a entregar una carta que le había dejado el cartero. Uno de los miembros bajó a recibirla con un AR-15 en la mano y se quitó la máscara. La señora parecía acostumbrada porque era algo que hacían todos los meses. Iluminaban la cruz todos los meses en su jardín.
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