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No Engordaste, Te Inflaste: Por Qué Amaneces Plano Y En La Noche No Te Reconoces

Dr. Carlos JaramilloJuly 26, 20268m
In a Nutshell

La hinchazón abdominal diurna no es grasa acumulada, sino una mezcla temporal de aire tragado, gases por fermentación intestinal, retención de líquido y digestión detenida por estrés o estreñimiento. Comer de pie, con prisa, usando el celular y sin masticar bien inicia y agrava el proceso, mientras que la evacuación nocturna desinfla el abdomen cada mañana. Cambiar una sola variable —sentarse a comer despacio sin distracciones— suele ser suficiente para reducir la distensión; si persiste, se recomienda descartar falta de ácido gástrico o activar el nervio vago con gárgaras.

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Son las 7 de la mañana, te acabas de vestir, el pantalón te cierra perfecto, el abdomen plano y te sientes bien. Guárdate esta imagen porque vamos a volver a ella en la noche y no la vas a reconocer. No se va a dar una lista de causas ni un cuestionario, sino que se invita a vivir un día entero dentro del abdomen, hora por hora, para ver con los propios ojos cómo se pasa de plano a decir "Parezco embarazado, tengo la barriga inflada, tengo la panza inflada, estoy superhinchado, pero no he engordado ni un solo gramo". Lo que se ve en las noches no es grasa y cuando se entiende de dónde sale, se sabe exactamente qué es lo que se tiene que mover.

7 de la mañana, plana. ¿Por qué? Porque el intestino trabajó toda la noche, se vació, descansó y se amanece en cero. Ese es el punto de partida real y se tiene que tener claro porque todo lo que pasa de aquí en adelante es lo que se va acumulando durante el día.

7:30 desayuno, pero se desayuna de pie, de a pan, como siempre, hablando, revisando el teléfono, tragando el café así, a sorbos enormes, ahí sin que lo note, se traga aire, aire que se va derechito a todo el tubo digestivo. Esta es la primera bocanada de globo. Todavía no se ve, pero ya empezó.

Media mañana, de pronto no se comió nada, pero llegó la reunión pesada, el mensaje que estresó, el afán y aquí pasa algo que casi nadie conecta. Y es que cuando se estresa, la digestión se frena. El cuerpo entra en modo alerta y cuando entra en modo alerta, deja la digestión para después. Y lo que se queda quieto se estanca en la digestión, pues qué se hace, se empieza a fermentar. Y ese es el segundo aporte al globo. Esta vez desde el propio estrés.

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