Ramiro Castiñeira: el crédito en Argentina pasó de 5% a 12% del PIB
In a Nutshell
El crédito al sector privado en Argentina pasó de 5% a 12% del PIB tras el ajuste fiscal, que eliminó el crowding out y permitió que el ahorro fluya hacia inversión privada en Vaca Muerta, minería y agro. El tipo de cambio genera superávit comercial y reservas por exportaciones genuinas superiores a 100.000 millones de dólares, mientras el RIGI busca atraer 140.000 millones en inversiones. El modelo abandona el keynesianismo y controles de precios para priorizar equilibrio fiscal, libre flotación cambiaria y desarme de restricciones que bloqueaban la producción exportadora.
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Argentina presenta una disonancia entre el crecimiento del consumo registrado por el INDEC y la percepción de determinados sectores. El sector exportador crece por encima del promedio de la economía, impulsado por una cosecha récord en trigo, girasol, maíz y soja cercana al máximo histórico, además de récords en producción de petróleo, gas y un boom en minería donde las exportaciones de litio pasarán de casi cero hace cinco años a 2.000 millones de dólares este año, con el núcleo minero total alcanzando 10.000 millones de dólares. También se registran récords en producción láctea en el litoral y en yerba mate en Misiones.
El PIB creció 4% el año pasado y se proyecta que mantenga ese ritmo este año, aunque el consumo no avanza al mismo ritmo. Argentina venía consumiendo más de lo que producía, cubriendo el déficit con reservas del Banco Central agotadas o con endeudamiento externo. Esta diferencia se suplía con importaciones y se financiaba con la emisión monetaria o el default implícito de la deuda.
En los últimos dos años y medio la producción ha crecido más que el consumo. Esto generó superávit en la balanza comercial, equilibrio en las cuentas externas, superávit energético y superávit en la cuenta corriente, con el Banco Central comprando 10.000 millones de dólares este año y posiblemente 15.000 millones. El año que viene las variables macroeconómicas deberían correr a la par, ya que de lo contrario el Banco Central tendría que comprar 20.000 millones de dólares para que la oferta siga creciendo sin que lo haga el consumo, escenario que no se espera.
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