Samanta Villar: El Lado Oculto de la Maternidad que Nadie te Cuenta #LFDE
In a Nutshell
Samanta Villar rompe el tabú de la maternidad idealizada al contar su experiencia de agotamiento extremo con mellizos, comparándola con una "cárcel" autoimpuesta, y enfatiza que las primeras semanas postparto son un momento de fragilidad estructural donde las madres necesitan apoyo real, no solo preparación para el parto. Destaca que el periodismo de inmersión de 21 días le permitió comprender realidades extremas como la calle o los trastornos alimenticios, defendiendo que hay que ir a las causas estructurales y no solo a las individuales. Concluye que hay que reclamar más recursos públicos para todos en lugar de polarizarse por la inmigración y otros temas, y que el espíritu crítico es la mejor vacuna contra la desinformación algorítmica.
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Samanta Villar recuerda el momento en que, al cumplir sus hijos 21 días de vida, se le cayó una lágrima y pensó: "Bueno, Samanta, tú querías tener hijos, ¿no? Tú solita te has metido en la cárcel". Menciona que ha estado en grandes cadenas, ha ganado un premio Ondas, ha llegado a la élite y presentó el programa mítico 21 días en televisión, donde vivió en la calle, entre otras experiencias. Reflexiona sobre que "te puede pasar a ti en cualquier momento".
Samanta señala que la gente se ofende cuando habla de maternidad o paternidad porque es mujer. "A nosotras nos habían dicho toda la vida que ser madre es lo mejor que te va a pasar". Menciona el caso de una madre de Massachusetts que mata a sus tres hijos y la cancelación de Tania Yasera. "Entiendo perfectamente lo que ella quiere decir cuando dice: 'Sé por lo que pasaba esa mujer'. Porque hay momentos en los que nos sentimos tan solas". Pregunta qué se puede mejorar en el postparto, ya que te preparan para el parto, pero "comparado con lo que te viene después, el parto es un momentito".
Samanta Villar conversa con Uri Sábat. Destacan que septiembre marca el inicio del cole. Samanta afirma que "no es lo mismo contarlo que vivirlo". Esta frase la ha repetido mucho porque "te lo digo de verdad" y con sus amigos en la profesión.
El programa 21 días consistía en meterse durante 21 días viviendo como las personas que hacían esa actividad. "Psicológicamente se decía que en 21 días creabas un hábito. Sí, es el periodo mínimo que se necesita". En 90 días ese hábito forma parte de tu identidad. El formato surgió por consideraciones de producción y porque "en televisión pocas veces puedes estar 21 días seguidos siguiendo un tema". Era periodismo de investigación muy de autor con una inmersión 24 horas al día.
Samanta explica que "esa frontera entre lo personal y lo profesional se desdibujaba" y no solo en su propia vivencia, sino también en el vínculo con los personajes que grababan. "Era muy cercano".
En septiembre mucha gente se plantea nuevos hábitos y propósitos. Uri pregunta si 21 días son suficientes para cambiar la realidad o si es marketing. Samanta responde: "Se necesita algo más de 21 días para establecer un compromiso contigo misma". "Yo soy capaz de ir 21 días al gimnasio. El problema es a partir de los 3 meses". Su entrenador personal repetía: "Never, never, never, nunca, nunca, nunca abandones". "Realmente no te permitas el lujo de el primer día no ir, el primer día fumarte un cigarro, el primer día volver a tomarte una cerveza cuando quieres dejar el alcohol".
El programa comenzó en 2008 en un canal que conectó con gente más joven. Samanta participó dos o tres temporadas y es la imagen del programa, aunque otras reporteras como Vinen de la Ucar y Merichel también lo hicieron. Uri pregunta qué 21 días se podrían hacer ahora en 2026 en España. Samanta responde: "Muchísimos. Inteligencia artificial, por ejemplo. Neonazis, por ejemplo. 21 días en Ceuta. 21 días en el feminismo, 21 días en el patriarcado, 21 días en la ocupación. 21 días en la crisis de vivienda".
Samanta identifica que "el problema básico es el de la vivienda, generalizado en prácticamente la totalidad de España, incluso en pequeños pueblos". En zonas remotas con turismo de esquí "esto les revienta el precio de la vivienda". El criterio del programa era mixto: temas que apelan al día a día de la gente y temas con punch que sean impactantes. Las historias debían ser "cuanto más extremas, mejor", con "tratamiento sosegado y profundo y con mucho rigor periodístico", pero "las historias tenían que ser cuanto más impactantes, mejor".
Samanta tenía 33 años cuando empezó. No había móviles, cámaras, WhatsApp ni Facebook. "Esa era la filosofía. Yo llego un folio en blanco con toda la curiosidad, que al final es que los periodistas ese tiene que ser nuestro motor, la curiosidad". "Qué pasa, cómo pasa y por qué pasa". "Y comprender las razones individuales y estructurales de las cosas que ocurren y no juzgar". "Es mucho más aburrido ir con tus prejuicios y aplicarlos y juzgar a esa persona ya con una idea preconcebida y hacerles comentarios que pueden resultar ofensivos".
Se menciona que con la vuelta al cole se acumulan gastos. "El gasto medio de compras online ha aumentado alrededor de un 9% respecto al año pasado". Trade Republic permite automatizar hábitos de ahorro e inversión mediante redondeo de pagos y SafeBack que destina el 1% de pagos con tarjeta a un plan de inversión. Los nuevos clientes reciben 3,04% TAE, 3% TIN sobre saldo hasta 50.000 €.
Samanta explica que hay "como unos siete escalones, todos podemos estar ahí". "Te das cuenta de que te puede pasar a ti en cualquier momento porque se trata de ir perdiendo como los pilares que forman la vida de cualquier persona funcional, normal y corriente: la familia, el trabajo, los amigos, una motivación". "Pierdes el trabajo. Como pierdes el trabajo, no puedes pagar la casa. Como no puedes pagar la casa, te desahucian y vives en un no sé qué, primero vives en casas de amigos o la crisis esta resulta que provoca tu divorcio". "Y luego que no caigas, como estás en esa situación psicológicamente tan frágil, que no caigas en una adicción al alcohol, por ejemplo, y que llega un momento que tus amigos ya digan, ostras, es que yo no te puedo alojar más en casa". "Y lo siguiente ya es ir a la calle y la primera noche no sabes a dónde ir y te encuentras durmiendo en un banco".
Un productor de televisión le dijo que al espectador le gusta "el ultralujo y la ultra pobreza. Historias que digas: 'Wow, es algo donde me gustaría verme'. O es algo donde no me gustaría verla. O que sea aspiracional o que digas: '¡Wow!' que te impacte por la crudeza".
Rodaron el 21 días en la calle expresamente en diciembre en Madrid porque es más extremo. "El último día era Nochebuena en la calle". "Todas las noches son iguales en la calle. No hay domingo, no hay lunes, no hay Nochebuena, no importa Navidad". "Había gente que venía repartiendo caviar beluga en la calle. Unos chicos, como no lo podéis probar en todo el año y te traían una latita de caviar beluga y tú decías: 'Pero si lo que yo he hecho de menos es el jamón serrano. A mí qué me importa el caviar'. Cuando voy a un comedor social no hay tortilla de patata ni jamón serrano, hay puchero".
El rodaje terminaba el día de Navidad a las 8 de la mañana. Samanta cogió un vuelo de Madrid a Barcelona para celebrar la Navidad con su familia. "Llego a mi casa en Madrid, entro, dejo mi mochila, la de los 21 días y me acuerdo que me hice un té y me senté en el sofá y me pasaron 2 horas de reloj sentada con la taza de té en silencio". "Para mí era un reset". "Mis amigos de la calle no tienen este privilegio que yo tengo". "Mi impulso es: 'Voy a ayudarles'. ¿Y cómo les ayudas? ¿Te lo vas a meter en casa? ¿Cuánto tiempo? ¿Qué va a pasar? ¿Sabes que antes o después se va a tener que ir? ¿A dónde? A la calle otra vez". "Muchos de ellos no quieren ir a una casa de prestado, es que no quieren. Es como el caviar beluga, la tortilla. Es que yo no quiero cualquier casa, yo quiero mi casa, mi espacio normal".
Samanta identifica dos vías: "Una es realmente es muy crudo y es muy triste y te sientes culpable porque yo gozo de todas estas comodidades y ellos no. Es tan bestia la realidad que te puede arrastrar a decir el mundo es una basura". "El otro camino es efectivamente el mundo es así. Yo que tengo esta suerte tengo que aprovecharla porque ya no es solo que tenga el derecho de ser feliz, es que yo creo que tengo la obligación de ser feliz". "Teniendo tantas cosas, pues chica, lo que está en tus manos contar su historia, contarla lo mejor posible, ser honesta con su realidad, darles de altavoz. Eso es lo que yo puedo hacer".
Samanta comenta que como periodista está informada de muchas cosas "que muchas veces de otra forma a lo mejor no caben en tu cabeza, no por espacio, sino por banda ancha". Menciona el tema de Ceuta: "Hay unas normas o unas fronteras o unas situaciones que se rigen por cosas políticas, geopolíticas". "La humanidad y el poder vivir dignamente todo el mundo tiene el derecho, pero no sé ninguna de las dos cosas, ni soy experto en nada de todo eso, ni tengo una opinión formada". "Cuando alguien ve una imagen de esas tan potentes, antes de conocer mucho ese tema, da una opinión directamente y pasa con lo que está pasando ahora que la gente da su opinión además desde las redes sociales y muy visceral y muy polarizada".
Samanta afirma que con 50 años "cada vez me enfado menos por cosas que antes me indignaban una barbaridad y me enervaban". "Ahora estoy en un momento que desafortunadamente acepto, una aceptación total de las situaciones de decir: el ser humano tiene todo esto, es lo que hay". "La gente dedica mucho más tiempo a opinar que a formarse. Lo comprendo también porque es mucho más exigente formarse que opinar". "No es lo mismo contarlo que vivirlo. Si tú vas ahí 21 días haciendo algo, sabes de lo que hablas. Evidentemente no eres homeless, pero puedes entender mucho más que el 99,9% de la gente lo que es dormir en el suelo".
Samanta expresa miedo por la polarización actual: "Hay mucha energía puesta tanto en un polo como en el otro y pueden saltar chispas en cualquier momento". Sin embargo, considera que "España es un país muy cabal porque estamos teniendo un cambio cultural muy acelerado, muy drástico y la población en general lo está encajando". "La población civil, la gente normal está muy a la altura de los cambios que están sucediendo". Compara con Francia y el Reino Unido donde hay más conflictividad social. "En los edificios, en los barrios, en los pueblos en general, al contrario, la gente, mucha gente y fíjate en Ceuta mismo cómo ha sido la gente la que ha ayudado a los que han irrumpido. La población española creo que está muy por encima de sus autoridades y de sus medios de comunicación".
Samanta es optimista: "Cada uno consume los medios o los mensajes a través ahora de redes sociales que le confirman su óptica del mundo. Esto ya ha pasado siempre con la prensa". "En las redes sociales esto se potencia porque el algoritmo detecta qué contenidos te interesan más y con cuáles estás alineado ideológicamente y entonces te bombardea con ellos". "La gente ya no es tonta. Yo tengo hijo e hija de 10 años y ellos llegan mensajes y ya me dicen: 'Esto es a mamá'. Y lo detectan así". "Buena parte de la población empieza a estar vacunada justamente porque entienden perfectamente que existen las fake news. Les hemos explicado a 50 millones de veces por dónde llegan y cómo se puede más o menos detectar". "Justamente por esto, yo creo que esto genera una oportunidad al buen periodismo, porque si tú tienes el sello de 'Nosotros nunca mentimos', si tú tienes esa credibilidad, te haces más necesario que nunca en un mundo de fake news".
Durante la investigación de 21 días, el presentador experimentó los efectos de un trastorno de la conducta alimentaria al estar 21 días sin comer. Al finalizar, sentía pena por volver a comer después de haber bajado más de 6 kilos, influenciado por el refuerzo social positivo que recibía. Esto demuestra que un trastorno de la conducta alimentaria es un problema de salud mental que se parece mucho a una adicción, ya sea tabaco, alcohol, drogas, porno, sexo o compras, y siempre se basa en un problema interno de autoestima y creencias que uno se autoinflige.
No todo el mundo desarrolla un trastorno de la conducta alimentaria a pesar de que las causas estructurales estén siempre presentes. Lo que marca la diferencia es la estructura mental de cada persona: cómo se ha conformado como individuo, en qué momento de la vida se encuentra y cómo está de construido psicológicamente.
Marlen vivía en una mina boliviana en el altiplano, en un pueblo donde solo se podía vivir de los resquicios de antiguas minas, generando ingresos de aproximadamente 30 euros al mes. Su marido era alcohólico y maltratador, y ella tenía cinco hijos. La policía no llegaba a esa zona, por lo que la situación era de total desamparo. Tras salir del reportaje de 21 días, el presentador estaba convencido de que Marlen moriría o la mataría la mina o su marido.
El reportaje ganó el premio Ondas y resultó tan conmovedor que la gente se movilizó hasta el punto de crear una ONG específicamente para sacarla de la mina. Le compraron una casa y la sacaron una Nochebuena del pueblo. Los espectadores de 21 días compraron la casa donde vive ahora. El marido falleció años después, ella logró huir de esa situación, y el presentador sigue en contacto con ellos. Los hijos montaron una carpintería y necesitaban dinero para una máquina, que el presentador les compró. Los nietos siguen estudiando para que la familia pueda progresar.
Tras vivir situaciones muy complejas y realidades horribles, la visión del mundo del presentador se centra en la bondad del ser humano. En las situaciones extremas se encuentra lo mejor y lo peor del ser humano. La regla de oro es que si eres generoso, la vida es generosa contigo. El secreto está en el dar, no en estar fatal buscando recibir.
Cuando se habla de paternidad o maternidad desde la vivencia personal, especialmente cuando se cuenta la parte difícil, la gente se ofende más cuando la mujer habla de ello que cuando lo hace el hombre. Si una mujer dice "Esto es un infierno, no dormir, no puedo con esto", la respuesta es "No quieres a tus hijos, mala madre". Sin embargo, si un hombre se queja de cambiar pañales, la reacción es "Pobrecito, encima de que ayuda a su mujer".
Se esperaba que la presentadora dijera "Ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida", pero al romper este axioma y contar la realidad completa, generó una ola de odio. El patriarcado se siente amenazado cuando una mujer dice que la maternidad no es solo maravillosa. Sin embargo, esto permitió que otras mujeres pudieran expresar públicamente que también están sufriendo y pedir ayuda.
Antes, las mujeres solo podían decir en círculos secretos que estaban agotadas y lo estaban pasando mal, pero en público no se podía hablar de ello. Ahora ya hay gente que se puede expresar libremente y no hay una narrativa única. Cuando no se reconoce que este es un problema general, las mujeres se sienten raras, culpables y se callan, sin pedir ayuda.
Es necesario que exista tribu, poder delegar, poder descansar y poder salir con amigas dos horas a tomar un café sin que esto te angustie ni te haga sentir una mala madre. Los primeros años de vida de los hijos son un momento de tremenda fragilidad para la mujer.
Linsey Clancy, una exenfermera de 36 años de Massachusetts, mató a sus tres hijos pequeños en el sótano de la casa familiar. Está acusada de tres cargos de asesinato en primer grado. Su abogado argumenta que sufría psicosis postparto y no podía distinguir entre el bien y el mal, mientras que la fiscalía sostiene que tomó una decisión calculada e intencionada. El juicio está determinando si realmente sufrió un brote psicótico o no.
La obligación de un periodista es preguntarse por qué, apuntando a las causas estructurales que se pueden modificar, no solo a las causas individuales. Esta mujer ya había expresado que tenía pensamientos problemáticos, había pedido ayuda y tenía una salud mental frágil. Las primeras semanas de vida de los hijos son un momento de tremenda fragilidad para la mujer, y ahí hay causas estructurales que se deben señalar.
En el postparto hay una soledad por la que pasan muchas madres, una fragilidad emocional, una melancolía que aparece a las 6 de la tarde sin entender por qué, cambios hormonales, falta de sueño. Todo eso necesita apoyo. Ninguna madre habría asesinado a sus hijos por muy mal que lo esté pasando, pero si hubiera estado más acompañada, quizás esto no habría derivado en el final trágico.
Te preparan para el parto, pero comparado con lo que viene después, el parto es un momentito. Llegar a casa tú sola, especialmente con mellizos, sin libro de instrucciones. Tomas de pecho de 45 minutos, casi una hora cada vez que un bebé tiene que tomar el pecho. En el primer mes y pico, una hora para alimentar a uno, dormirlo, entonces se despierta el otro, y así sucesivamente.
El día 21, sin dormir durante 21 días, con tomas de pecho infinitas, bebés que lloran y no sabes qué hacer. A las 7 de la tarde, exhausta y llorando, sentada en la cama con un ventanal con vistas de Barcelona, se caían las lágrimas del agotamiento pensando "Es que esto ya no va a parar". "Llevo 3 semanas sin descansar ni un minuto, ¿y cuánto tiempo más me voy a pasar así?".
"Bueno, Samantha, tú querías tener hijos, ¿no? Tú solita te has metido en la cárcel". En ese momento no podía ni salir de casa a tirar la basura sin que los niños lloraran, no podía ducharse, no tenía tiempo de comer en condiciones. La madre iba loca haciendo lavadora y no podía salir de casa porque era constante.
"Tienes que sacar provecho de la cárcel como sea. Hay que disfrutar de esta cárcel". Olvidar la vida como era porque de momento no va a ser igual. Ahora, después de 10 años, la vida ha vuelto a ser como era. A medida que ellos ganan autonomía, también se gana libertad, pero los tres primeros años, olvídate.
Ahora con 10 años se abre otro melón: cómo criar a los hijos con toda la tecnología disponible. Los niños pueden tener todo a golpe de TikTok. No se les deja tener TikTok. Se les cuenta por qué da miedo TikTok, por qué dan miedo determinados videojuegos que tienen chat. Se explica que TikTok está diseñado para enganchar, que hay mentes pensantes programándolo para que no te puedas desenganchar, y que es mucho más fácil engancharse cuando tienes 10 años porque el cerebro todavía tiene que madurar.
Samanta expresa dos preocupaciones principales sobre TikTok. La primera es que tiene autocontrol, pero la segunda es que salen constantemente "niñas tontas maquillándose". Señala que no hay nada malo en ver chicas maquillándose, pero el problema es que a los 10 años se aprende por imitación. "Cuando la mamá hace cosas, tú imitas a la mamá y así vas aprendiendo y vas creciendo".
Si los niños ven constantemente a chicas que se ponen tetas, culo y morros y se menean, el problema no es esas chicas, sino que ocupe demasiado espacio en la vida del niño. "Quiero ver a book talkers, quiero que hablemos de libros, quiero que hablemos de viajes, quiero que hablemos de otras cosas, pero el algoritmo a la que vea que a ti te mola el maquillaje, lo único que te va a dar es eso".
Si se hace un uso equilibrado, "pues para adelante", pero señala que TikTok no lo tienen, aunque luego vienen los Shorts de YouTube, que es lo mismo, y los ve enganchados.
Samanta compara la situación actual con la que vivieron sus padres con la televisión: "Es como la lucha que tenían nuestros padres con la televisión". Ahora dice que la televisión no está tan mal comparada con las redes, y que ojalá estuvieran enganchados a "la heroína que era de mi época" en lugar del "fentanilo" que representa el contenido actual.
Afirma que cree que la humanidad siempre va mejor y que los cambios tecnológicos van a ayudar, incluyendo la inteligencia artificial. Sin embargo, reconoce que "el algoritmo a los varones de 18 años les mete mensajes de la ultraderecha todo el rato y eso está super estudiado".
Samanta considera que el arma más poderosa es el espíritu crítico: que los niños entiendan qué estructura tiene detrás el algoritmo. "Porque a ti te salen todo el rato chicas bailando o chicas maquillándose y que entiendas entonces la mano oculta ahí". Esto sería la vacuna para que puedan decir: "Mira, ya está el algoritmo marcándome".
Señala que cree que es lo único que pueden hacer como padres, porque intentar frenar TikTok "es poner un palo en un río".
Menciona un email que recibieron de un chico que hablaba de alimentación. "Él hablaba de la alimentación del león. Del león. Si tú al algoritmo le das un mensaje de el plato de Harvard, que es verduras, proteína y carbohidratos, una cosa estructurada, es un mensaje que bueno, pero si le hablas de la dieta del león, que es carne, agua y sal, el algoritmo dirá 'Wow!' y eso te lo va a potenciar".
Esto se suma a que el algoritmo también potencia los mensajes polarizados. "Interesan los mensajes que sean incendiados". Esta es una realidad que no existía con la televisión.
Samanta enfatiza que los niños necesitan acompañamiento: "Yo muchas veces me siento, a ver, ¿a qué juegas? A tal. Y esto tiene chat, ¿no?" Los niños le responden que lo tienen capado, pero ella insiste en que entiendan que "si alguna vez entra un desconocido, por mucha apariencia de buena persona que tenga y de niño como vosotros y tal, quizás sea un señor de 55 años que quiera otras cosas, cosas malas".
Los niños deben estar alerta: "Seguramente entrarán, me imagino, ofreciendo algo. Oye, yo te puedo dar Robux, yo te puedo dar no sé qué". Ellos tienen que ser la primera alerta, aunque reconoce que son muy pequeños y pueden fallar.
Samanta comparte una anécdota personal: le dijo a su madre "Es que yo tomo decisiones y nunca sé si son acertadas o no" y ella respondió "Pues así toda la vida".
Reconoce que con 15 años los problemas son "mucho peor" que cambiar pañales. "Big girls o big boys, big problems". Muchos padres que les escriben no saben qué hacer en esta etapa.
Samanta habla de cómo desintoxicar la mente después de ver cosas muy crudas o consumir noticias constantemente. "Hay un dirigente autoritario en un país de 10,000 km que está haciendo tal y es como 'Vale, okay, pero yo que sé, déjame en paz, me quiero ir al gimnasio'".
Reconoce que tener una comunidad grande da una oportunidad de comunicación y una responsabilidad que gestionar. "Si no te siguiera nadie no pasaría nada, pero cuando te sigue un millón de personas".
Afirma que no puede traicionar sus principios. "No quiero traicionar a mis principios, tío". También menciona procurar una convivencia pacífica: "Ir más a comprender que a oponer unos contra otros".
Samanta señala que antes en los informativos el periodista tenía una gran distancia emocional, pero ahora en programas y redes sociales se pide una conexión personal, humana con lo que estás contando. "Esto es lo que le llaman también la marca personal. ¿Quién eres tú y qué piensas y cómo actúas?".
Aunque hay gente en contra, ella cree que ya no se puede escapar de eso y no le parece mal. Lo ha cultivado desde sus programas de 21 días, donde se veía su implicación emocional.
Samanta tiene una lista de temas que cree que se cuentan mal en la España actual: inmigración, vivienda, delincuencia, feminismo, pobreza, ocupación, jóvenes, salud mental, política, Cataluña. "Todos están mal, todos son mejorables".
El tema número uno ahora y en los próximos años es la inmigración. Señala que "toda la resistencia que hay esa inmigración es muy poco realista" y que busca votos y monetizar una inseguridad social por cambios rápidos.
Afirma que la natalidad va a seguir bajando incluso en países escandinavos con buen sistema de bienestar. "No es solo una cuestión de dinero el motivo por el que los españoles tenemos menos hijos, es también una decisión personal del mundo desarrollado, porque sabes el compromiso que implica un hijo y el esfuerzo y el sacrificio".
Hablar con empresarios revela que necesitan que se regularice más inmigración. "Es imparable la inmigración".
Samanta menciona teorías conspiranoicas sobre que han hackeado Marruecos, que España está de mal rollo con Trump e Israel, que los israelitas han metido baza. "Me lo creo, me lo puedo creer perfectamente. Todo esto está orquestado". Sin embargo, reconoce que "no lo sabremos nunca".
"Es un río que continuamente va a seguir viniendo porque si hay trabajo se necesitan trabajadores, entonces van a seguir viniendo y esto nos va a cambiar la fisonomía de nuestros vecindarios, de nuestros barrios".
Samanta enfatiza que hay que ir a las causas estructurales y poner más recursos en barrios que necesitan más atención. Los servicios públicos se tienen que reforzar porque la población está aumentando: "La sanidad tiene que tener más profesionales", "los colegios públicos tienen que mejorar".
"La tensión también se genera por la competencia por los recursos, por esa lucha por los recursos entre las capas más desfavorecidas". Lo que no hay que hacer es centrarse en pelearse unos contra otros.
"Lo que hay que hacer es reclamar más recursos para todos porque entonces no hay peleas". "No hay que centrarse tanto en esta mercantilización que hacen los medios y determinados partidos políticos de el otro". Hay que pedir más recursos públicos para todos y vivir en paz.
Menciona que esto es lo que pasó en Cataluña: "El tema de una Cataluña independiente es un concepto que no está en la calle y que la gente ya no tiene esa beligerancia".
"Gobernar es un gran reto. Siempre hay cosas para mejorar".
Samanta dice que con presupuesto ilimitado haría un programa sobre identidad de género, inmigración, vivienda. "Las grandes preocupaciones, los temas periodísticamente relevantes". Sin embargo, reconoce que "ese mundo no existe ya. Los medios están en una crisis apabullante".
"Desde que yo trabajo en televisión cada año rebajan el presupuesto un 5%". Internet se está llevando la publicidad. "Antes la televisión tenía presupuestos masivos, los sigue teniendo masivos, pero cada vez menos masivos".
Un programa de 21 días era caro porque eran 21 días de rodaje, todo un equipo desplazado, hoteles, dietas. Ahora duda que se pudiera hacer de esa forma. "Ya no hay esos presupuestos en la tele. Para factual, no. Para gran entretenimiento, sí".
Samanta recuerda la época de Cuatro como "una época gloriosa, increíble". Capitaneado por Fernando Jerez. Programas como Fama a bailar, Callejeros. "Tenía una personalidad propia muy interesante. Era muy divertida. Era un aire fresco y más joven".
Ahora lo que funciona es política: "Debates políticos, que además es un formato económico, una mesa con cuatro personas hablando, radio televisada básicamente". "Les viene fenomenal, les da buenas audiencias, un poco de jaleo en plató, unos contra otros, un poquito de tensión, energía ahí en el debate y es muy barato hacer un programa así".
Samanta cuenta que hubo polémica con el capítulo de 21 días fumando porros. "Hubo un momento en que las secuencias donde yo me reía, que obviamente pues la marihuana o el hachís provoca risas, que me reía o tal o un momento que podían ser más graciosos, se decidió no montarlos y fue un poco duro porque claramente hay un sesgo ahí".
"Solamente se puede mostrar las partes que lanzan un mensaje de rechazo a la sustanza, de las consecuencias negativas que tiene". Comprende por qué una cadena decide esto por responsabilidad, pero "lo que provoca en la práctica es que tú no puedas hablar con madurez y con tranquilidad de un consumo de ocio o un consumo responsable de ciertas sustancias que recordemos, el consumo no está penado en España".
El sesgo viene "de todos los eslabones que están en la cadena: viene como de la política, el anunciante, el jefe y alguien el director de la productora, el director ejecutivo con la cadena, el director del programa, todo el mundo".
Tenían pendiente un tema de ayahuasca y Samanta puso como única condición poderlo tratar con total libertad. "Entonces ya no se hizo el tema conmigo. No se hizo". Estaba dispuesta a pasar por eso.
Samanta reflexiona sobre si fue valentía, curiosidad o ingenuidad. Concluye que fue "curiosidad y también un poco dos dedos de frente porque sabes que hay mucha gente que lo ha probado y que tampoco se han muerto". "Sobre todo es curiosidad y también la oportunidad de meterte como periodista en realidades y en mundos con esa perspectiva que no se ha hecho antes".
Menciona una serie que se llamaba Farmacopella donde un reportero probaba diferentes drogas capítulo a capítulo. "Era un reportero, además con un aspecto físico así divertido, que capítulo a capítulo iba probando diferentes drogas y hacían un reportaje, un documental sobre cada droga y la realización era maravillosa porque claro, los momentos del colocón, lo onírico".
Samanta dice que si pudiera sentarse con la Samantha de antes de empezar el rodaje de 21 días, no le diría nada. "Yo me veo bien, lo que hice era lo que tenía que hacer. Estoy muy en paz con he vivido mi vida. Si yo me muriera ahora, no lloréis por mí, porque he vivido 10 vidas en una y le he sacado un partido, le he sacado un jugo a la vida maravilloso".
Hizo 15 capítulos que fueron muy sonados. Le entrevistaban de Argentina, de México. "Nunca he entendido eso".
El momento en que le propusieron 21 días fue "la cumbre dels calçots". El director del programa, David Miralles, tenía claro que quería una reportera porque "esto también lo hacía más extremo, una mujer metiéndose en situaciones duras", y que fuera una periodista, no una kamikaze.
En ese momento Samanta estaba en el 324 de TV3 presentando, haciendo las ruedas del 324. En una comida David le explica el formato y uno de los capítulos iba a ser el sin hogarismo, dormir en la calle.
El primero que grabaron fue el de los trastornos alimentarios, "Sin comer". Samanta propuso temas: "Sin comer todo el rato, no, porque lo había hecho Morgan Spurlock, lo que había hecho el Super Size Me, que es un documental donde se pasa un mes comiendo hamburguesas todos los días y tú eso no querías". Dijo que "sin comer sí, eso sí que lo haría, para la anorexia". También propuso "sin dormir y fumando porros y a ciegas este también o cuidando de un gran dependiente".
Samanta dice que cuando hablaron de hacer esta entrevista se planteó muchas cosas y cree que han tratado muchos temas.
Samantha Villar reflexiona sobre cómo encara ahora su profesión y vida personal después de haber vivido todo el proceso de maternidad. Destaca que hay muchos caminos posibles y menciona que va a estrenar una obra de teatro en Valencia.
La obra se estrena en el Teatro Talía de Valencia. El podcast sale el 2 de septiembre. El estreno es a la 1 del mediodía del día 2 de septiembre. La función es a las 8 de la tarde, los domingos a las 6 y los sábados hay doble función. La obra gira por toda España después de Valencia.
Villar explica que el cuerpo te lleva hacia donde tus instintos, habilidades y lo que te apetece hacer en la vida. Ahora está haciendo la obra de teatro y le gustaría aprender a escribir teatro. Menciona que le gustaría hacer algo similar a lo que hizo David Simon en The Wire, que era periodista y se metió en el guion.
Villar menciona que le gustaría explicar desde la ficción un caso de acoso sexual en el periodismo muy sonado que se hundiría Cataluña. Tiene los testimonios pero no las pruebas. La ficción le permitiría explicar la historia de forma legalmente resguardada. La obra se llama "Miénteme, miénteme, miénteme".
La obra es una comedia coral. Villar interpreta a un personaje que ha sido infiel a su marido y se siente muy culpable. Tiene que decírselo pero no se atreve. Se monta un enredo alrededor de cómo decírselo. Llaman a una persona para que les ayude y esa persona también la lía. Tiene una amiga loquísima muy divertida interpretada por Beatriz Rico que le mete mucha salsa al asunto. El director dice que es humor de sal gorda.
Villar menciona que le gusta el proceso de investigación, averiguar cosas, documentarse y aprender. La parte que más disfruta es la propia investigación en sí. La parte de estructurar y explicar es más farragosa para ella. Le interesa más saberlo ella que explicarlo a cámara. Le gustaría ser productora y hacer la investigación, no solo recibir la información y decirla.
Villar reconoce que siempre ha sido muy mala negociando el dinero y le ha dado muy poca importancia al dinero en su vida. Cuando tuvo el momento de mega fama y mega programa cobraba bien pero no tanto como las grandes estrellas. Ahora considera que el dinero es mucho más importante de lo que pensaba históricamente. Cita una frase de Ibrahimovic: "El dinero no es importante, mucho dinero es importante". Reconoce que está muy lejos del nivel de Ibrahimovic con Ferraris y todo eso.
El podcast ha durado una hora y 22 minutos. Villar se ha sentido muy cómoda y ha pasado bien el tiempo. El entrevistador menciona que hace frío y que Villar tiene la piel de gallina. Villar dice que le gusta el frío y que la gente no está en tensión. Menciona que se ha sentido muy cómoda y que tiene una admiración total por el proyecto. El entrevistador menciona que los niños se han portado muy bien. Se despiden con la posibilidad de hacer una segunda parte.
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