Vivo 30 Días Sin Móvil
In a Nutshell
El experimento de 30 días sin móvil demuestra que eliminar redes sociales y limitar el uso de pantallas reduce significativamente el estrés (de 66% a 46%), mejora la atención (del percentil 20 al 80) y aumenta la calma mental. El participante recuperó 120 horas de vida que antes perdía en el móvil, normalizó hábitos como dormir y comer sin estímulos, y comprobó mediante electroencefalogramas que las ondas beta (estrés) dominan con pantallas mientras que las ondas alfa (tranquilidad) predominan sin ellas. El mayor reto fue el día sin tecnología, pero el cambio más sostenible es implementar "días de reset" semanales sin dispositivos para mantener los beneficios.
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Los españoles pasan casi más tiempo mirando pantallas que durmiendo: 7 horas al día con un dispositivo en sus manos. El 70% de la población mundial tiene miedo a estar sin el teléfono móvil. Cada día se dedican 8 horas a dormir, 8 horas a trabajar y las 8 restantes se supone que son para uno mismo, pero la realidad es que se acaban desperdiciando con los móviles. Las estadísticas de uso diario incluyen: 12 horas 19 minutos, 10 horas, 8 horas y media, 8 horas. Se pierde tiempo viendo tonterías que ni siquiera se quieren ver, vidas que no se conocen, personas que no importan, echando a perder la vida delante del móvil.
Se decidió estar 30 días sin usar el móvil para analizar cómo afecta al cerebro durante este período. Se contará con Ana Asensio, neurocientífica, para analizar actividad cerebral, capacidad de atención y realizar pruebas que determinarán cuánto ha cambiado el cerebro en 30 días. Se contarán de primera mano las sensaciones, beneficios, retos y si finalmente se logra aguantar los 30 días sin el teléfono.
Las normas establecidas son:
- Regla número uno: cero redes sociales. No se usarán redes sociales en ningún momento, ni en tablet, teléfono, ordenador ni ningún dispositivo.
- Regla número dos: el nuevo smartphone será un móvil de teclas para comunicarse durante los 30 días.
- Regla número tres: solo se puede usar 30 minutos de WhatsApp al día y será desde el ordenador, únicamente al final de cada día para ver mensajes de trabajo o responder algo.
- Regla número cuatro: se usarán únicamente 3 horas al día el ordenador y solo para trabajar.
- Regla número cinco: se dedicará al menos una hora al día para pensar, es decir, una hora sin ningún tipo de estímulo para reflexionar, para uno mismo, para el negocio o lo que sea.
Se guardó el iPhone en una caja que no se abre. El nuevo móvil es un teléfono de teclas para mayores, con botón de linterna y botón de sonido. Se desactivó la tarjeta SIM en la operadora. Se probó por primera vez el móvil que acompañaría durante los 30 días siguientes. Se realizó una llamada de prueba a Sergio que funcionó correctamente con manos libres.
El reto incluyó un viaje de 4 horas a Zaragoza para ver a la familia sin poder usar el móvil para nada. No se pudo usar música ni Google Maps, aunque la ruta era conocida. Después de media hora en silencio, empezaron a surgir buenas ideas. El viaje transcurrió sin perderse, aunque fue una experiencia peculiar al no tener GPS ni saber cuánto tiempo quedaba.
Se adoptó una libreta como nueva vida. Cualquier cosa que se necesite recordar debe apuntarse en ella. Resulta especialmente raro cuando se está aburrido, ya que el impulso automático es sacar el móvil, desbloquearlo y no saber qué hacer.
En Zaragoza se enseñó el nuevo smartphone a la familia. El padre comentó que el viernes por la tarde se queda hasta el lunes y que el teléfono es para desintoxicarse. La madre recibió el nuevo teléfono. El primer día terminó con la observación de que pronto se verían los análisis del cerebro y los resultados.
El día uno fue atípico por el viaje, pero el día siguiente fue más rutinario y aparecieron los primeros problemas del día a día por no tener móvil. Las sensaciones del primer día incluyeron que fue bastante más fácil de lo esperado, especialmente por estar entretenido. El ritual de usar el teléfono antes de dormir ya no existía, lo que mejoró la calidad del sueño. Al despertarse, no se podía usar ninguna pantalla ni mirar WhatsApp. Se fue más efectivo al trabajo inmediatamente.
El primer problema real surgió al necesitar ir a una dirección sin poder usar Google Maps. Se tuvo que mirar el mapa antes de salir. En una ciudad conocida se llegó al 95% de confianza. Se reflexionó sobre cómo sería en ciudades desconocidas, imaginando tener que parar a preguntar a la gente.
En el tercer día se notaron cambios importantes antes de lo esperado. Se tuvo un sueño raro por estar desconectado de las redes: soñó que tenía Instagram en la mano, empezaba a ver stories pero no podía usarlas. Se grabó un vídeo sobre estas sensaciones. Se concluyó que la obsesión por el móvil se trasladó al trabajo, extendiendo las 3 horas permitidas a 6 horas 20 minutos. Se reflexionó sobre que se está llevando el tiempo de un sitio a otro y que el objetivo no es tapar huecos.
Se despertó a las 7:20 porque se durmió antes al no tener qué hacer. Se fue a limpiar el coche a las 8 de la mañana por no saber qué hacer. Se identificó que se está llevando la obsesión del móvil al trabajo, extendiendo las horas de ordenador de 3 a 6 horas 20 minutos. Se tiene un contador que muestra el tiempo restante de ordenador.
Se entrevistó a Ana Asensio, psicóloga sanitaria, psicoterapeuta y doctora en neurociencia, para analizar objetivamente el estado del cerebro antes y después del mes sin móvil. Las pruebas incluyeron detectar déficit de atención, hiperactividad, TDAH, pruebas de ansiedad y estrés, y un electroencefalograma para ver exactamente cómo está el cerebro en tiempo real.
Ana Asensio explicó que el móvil genera impulsividad, frena la corteza prefrontal, genera adicción y conducta dopamínica. Se necesita refuerzo constante, se necesita consultar aunque no sea necesario. Esto somete al cuerpo a un estrés innecesario, genera dificultad en la zona frontal, impide tomar decisiones reflexivas, esperar, evaluar consecuencias y estar conectados con la intuición.
Las pruebas incluyeron medir actividad cerebral con ojos abiertos sin hacer nada, con el móvil prestado, y con ojos cerrados respirando. El electroencefalograma mostró que las zonas parietal y sistema límbico estaban activas cuando se vio el móvil, mientras que la zona frontal no se activó. Se midió la actividad eléctrica en tiempo real según la actividad que se realizaba.
Ana Asensio analizó que según los resultados, la zona parietal y el sistema límbico estaban activas cuando se vio el móvil. La zona frontal no se activó. Se registró que el uso del móvil cambia radicalmente la actividad cerebral. Se midió la actividad en el momento, ya que es la actividad eléctrica de ese instante.
Se implementó un sistema de registro en cuaderno para medir el nivel de revolución, tensión, sensación de calma o estrés. Esto ayudará a medir si el antes y el después sin teléfono produce sensaciones de paz. Se registró la sensación de tener el motor revolucionado y presión/tensión que la pantalla producía.
Se estableció que los resultados completos se verían al final del mes. Se mencionó que en los últimos días se enfrentaría al reto más difícil: 24 horas sin nada de tecnología.
Sin el móvil se tenía tiempo libre que antes se perdía en tonterías. Se pudo hacer algo que se quería hacer pero se posponía: aprender a soldar. Se fue a que un primo enseñara a soldar con electrodo. Se practicó y se logró hacer un cordón de soldadura correctamente.
Se quedó fuera de casa sin poder abrir la puerta porque se usa el móvil para abrirla. No se tenían llaves ni nada para entrar. Se tuvo que esperar a que viniera la pareja para poder entrar. Después de este incidente, no se olvidaron las llaves en todo el mes.
Se mencionó Better Help, plataforma de terapia online que patrocina el vídeo. Se reflexionó sobre cómo el estrés viene de estar en todo y en nada, de tener que contestar mensajes, comparaciones de redes, cosas que se acumulan. Se identificó la necesidad de parar de vez en cuando la vida para ordenar lo que se tiene en la cabeza.
Better Help permite conectar con psicólogos cualificados de manera flexible, adaptado a la rutina, ya sea por videollamada, teléfono o chat. No se trata de encontrar todas las respuestas, sino de poner en palabras lo que pesa y entender lo que está pasando de manera más precisa. A veces no se necesita hacer más, sino pensar con más claridad, lo que forma parte del autocuidado y la salud mental.
Se mencionó que dejar el móvil no quitará el estrés por arte de magia, pero tener espacios para cuidarse, desahogarse y compartir con profesionales sí puede ayudar a reducir el estrés. Se agradeció a Better Help por colaborar en el vídeo.
Pasó un día en casa y se costó más estar solo. La media de uso del ordenador fueron 6-7 horas. Se reflexionó sobre la falta de rutina marcada. Se empezó el día contestando notificaciones y hablando con personas. Se identificó la necesidad de poner barreras para no caer en la tentación de usar el ordenador y perderse.
Se propuso implementar el hábito de cerrar el día y abrir el día. Abrir el día significa ver qué se tiene por delante: reuniones, cómo prepararlas, tareas pendientes. Cerrar el día significa ver lo que se ha hecho. Esto hace sentir productivo y permite ver la diferencia entre lo que se piensa que se hace y lo que realmente se está haciendo.
Al tener que escribir en libreta a mano, se sintió más productivo porque se ven las tareas que se van haciendo y se van tachando. Normalmente todo está caótico y no se sabe dónde están las tareas. Se implementó el nuevo hábito de abrir y cerrar el día hasta el final del reto.
La segunda semana fue llevadera: trabajar, entrenar, quedar con amigos, rodar con la moto. Se recibió una llamada de Telecom por consumo extendido de 56,91€ adicionales a la tarifa por llamadas excesivas.
Se reflexionó sobre lo rápido que se normaliza y se acostumbra a lo nuevo. Con un móvil sin Google Maps, sin poder buscar información, sin ChatGPT, se estaba siendo más feliz que antes. Con menos cosas se disfrutaba más de la vida y se vivía más el presente. Se reflexionó sobre cómo se cae en la trampa de querer más cosas y cómo al quitar apegos a lo material todo es más sencillo.
La tercera semana se notaba cada vez más cómodo con el nuevo estilo de vida. Las cosas pasaban más despacio, todo era más fácil, no se tenía que decidir entre muchas cosas. Se empezaba el día, se trabajaba el tiempo que se podía, se escribía y poco más. Antes, al usar el teléfono móvil al empezar el día, el cerebro iba más revolucionado. Ahora se entra simplemente a trabajar, mientras que antes se trabajaba pero el cerebro estaba en modo multitarea por estar tan estimulado que no se conseguía concentrar.
Los problemas y retos seguían apareciendo. Se tuvo que ir a un polígono a por tuercas para la moto, dibujando el mapa desde el ordenador y apuntando las indicaciones. Se mencionó que el móvil hace buen favor en estos casos. El navegador del nuevo móvil es bastante curioso.
Se apagó el móvil y el PIN no lo sabía nadie, quedando en incomunicación total. Se planeó llamar a la compañía móvil para que dieran el PIN.
Vinieron amigos a Andorra. Se recibió como regalo "La Casitos" (aparentemente un juego de mesa o similar). Se mencionó la nieve del año.
Los días transcurrieron sin mucha dificultad. Llegó año nuevo. El participante pensaba que vivir sin el móvil supondría un reto enorme, pero se estaba empezando a hacer fácil. Decidió enfrentarse a un reto más duro que terminó siendo con diferencia lo más difícil de los 30 días. Hasta ese momento el reto había sido algo que le había gustado, con momentos más fáciles y más difíciles, pero en líneas generales había sido muy fácil. Había olvidado la vida de mucha gente que ni le importaba, había ganado tiempo, había estado más tranquilo mentalmente y más presente con su familia en Navidad.
Lo que estaba pasando últimamente era que no podía utilizar el móvil, pero sí que podía trabajar. El problema era despertarse y lo primero que hacía era el ordenador, escribir, mirar cosas de trabajo. Ahí fue cuando se dio cuenta de que estaba volviendo a ese vicio de utilizar algo tecnológico para pasar el tiempo de manera rápida.
Para el día siguiente planteó estar 24 horas sin tecnología. Las actividades incluidas eran meditar 15-20 minutos (si meditaba más, no pasaba nada), escribir 10-15 minutos sobre cosas que le vinieran por la cabeza, nada de planes sociales, paseo sin música ni podcast, únicamente observar lo que hay fuera y lo que hay en su cabeza, y nada de optimizar el día. El objetivo era hacer algo que se pudiera mantener en el tiempo, porque estar 30 días sin móvil está bien, pero no es tan realista. Una vez a la semana hacer un reset así, que no tiene que ser tan estructurado como escribir o meditar, puede ser un día en el que se esté con la pareja únicamente, sin nada de redes sociales, yendo a pasear, estando un rato cuestionándose cómo se ven.
Cuando llegara a los 30 días habría recuperado unas 120 horas de vida, porque usaba el móvil una media de 4 horas. Es una salvajada pensarlo. Si el día que muriera le dijeran que le darían 120 horas más, las cogería. Hay mucha gente que lo usa 6, 7, 8 horas al día, multiplicando las horas que están perdiendo.
Empezó el día sin poder usar nada de tecnología, ni el móvil ni el ordenador. Solo tenía un teléfono y su gente cercana estaba avisada de que solo le podían llamar para alguna urgencia. Las actividades planeadas eran meditar, escribir, leer, y también aprovechar para ordenar un poco la casa y limpiar. Se acordó de Mónica Naranjo, que en su podcast repetía mucho "orden y disciplina" y a él le faltaba ordenar la casa.
La primera actividad fue escribir. No suele escribir mucho, igual alguna vez que está rayado, pero por entender qué está pasando, escribe casi como si fuese un esquema. Esto pasa, pros o contras, incluso para tonterías. Por ejemplo, cuando se quiere comprar algo, se hace una lista de pros y contras para aclarar mentalmente lo que lleva en la cabeza. Pero esto era de una manera más inconsciente. Hay que preguntarse qué se lleva dentro de la cabeza. Si nadie leyera este texto, ¿qué se escribiría? ¿Qué se tiene ahí dentro? ¿Qué preocupa?
Al final hizo casi dos páginas escribiendo. Le venían cosas personales y luego cosas del trabajo, el tema de la muerte, que es algo que le preocupa bastante. Era como que había dos Juanes: el Juan que escribía y el Juan que le intentaba dar algo de consejos. Ve que calma y hace entender todo mucho más, pero cree que esto habría que hacerlo de manera rutinaria. Lo recomienda, pero no lo tiene como hábito, lo tiene como herramienta. Cree que eso también lo tendríamos que incorporar todos en vez de tener un hábito como "tengo que meditar sí o sí, tengo que escribir sí o sí". Tenerlo como una caja de herramientas. En la caja de herramientas se tiene meditar para cuando se agobia, escribir para cuando no se sabe qué conclusiones sacar, pero no castigarse con "tienes que meditar, tienes que escribir", porque lo que suele pasar es que no se es tan disciplinado como se ve en redes sociales.
Una de las cosas que más le ha costado durante el reto ha sido el estar comiendo sin ver nada, porque estaba acostumbrado a pillar el móvil, poner la tablet para verse un vídeo de YouTube. Ahora come pensando en algo o come comiendo. A veces estaba mirando un vídeo y de repente decía "ostias, se ha acabado el plato". Cree que es de lo que más le ha costado, junto con echarse a la cama sin usar ningún dispositivo.
Durante el paseo, cree que si tuviera que predominar algún hábito de los que ha dicho para este día tan diferente, sería el paseo 100%. Es el que más le gusta, el que en un día normal te despeja más. Para la gente que trabaja desde casa o está sentada delante del ordenador, salir a pasear sienta brutal. Se le refrescan mucho más las ideas saliendo a pasear. Es el hábito top y además ayuda al cuerpo a que esté más sano.
Ya había hecho la meditación, que era lo último que quedaba por hacer. Ha sido un día bastante tranquilo. Cero tecnología se le ha hecho mucho más difícil que cualquier día del reto. Aquí no había excusas, no había momento de "voy a usar el ordenador para trabajar y así hablo con no sé quién". Se le ha hecho más difícil, pero también es bueno porque cualquier persona que esté viendo esto puede hacerlo en casa un día a la semana o un día al mes, quitarse toda la tecnología, irse con la pareja a pasear, y van a ver que es un cambio radical.
Sobre la meditación, ha probado bastantes cosas y todo funciona. Si te relajas es que te funciona. Este día le ha flipado, lo recomienda. Cambias radicalmente el despertar, no coges ningún dispositivo móvil, echarte a dormir sin ningún dispositivo móvil en la cama es todo muy diferente. Solo con estar el día entero sin tecnología, haciendo una meditación, haciendo un paseo, es que te sobra.
Penúltimo día con el móvil de tapa. Lo iba a echar de menos. Al día siguiente iba a Madrid para que Aasensio les hiciera las pruebas del cerebro y ver si finalmente había habido algún cambio o no había cambiado nada. Tal como empezó, tenía que terminar. Fueron a Madrid nuevamente para ver cuánto impacto había tenido esto en su cerebro y si realmente había servido para algo o no.
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Pasó el día con Ana y le hizo varias preguntas muy específicas sobre su estado y su vida antes y después del mes inmóvil. Le cuesta soltar el cuerpo al final del día, ahora le cuesta dos poco y dos poco. Antes sentía el cuerpo acelerado sin motivo, uno, nada. Cuatro bastante. Tenía sensación de alerta constante, ahora uno, nada. Cuatro, bastante.
Los resultados mostraron que en la actividad eléctrica cerebral no apreció gran diferencia porque la vida normal ha seguido. Donde sí apreció la diferencia fue cuando estaban en la clínica y estuvo un rato con los ojos abiertos, un rato respirando y un rato con la pantalla. Ahí sí se ve mucha diferencia de actividad cerebral.
Cuando está con la pantalla se ve absolutamente como sus ondas beta, que son las ondas donde se tiene que hacer muchísima ejecución mental, están superactivas. No son malas, pero sostenidas en el tiempo es como llevar un coche revolucionado.
Se midieron los puntos de actividad eléctrica dentro del cerebro. Cuando está con los ojos abiertos, lo que se ve en color rojo es la activación del cerebro. Cuando está con el móvil, se está activando mucho más las ondas beta. Las ondas beta son las ondas que se necesitan para hacer una actividad cognitiva focalizada y además que el cerebro vaya de manera muy rápida. Cuando estaba con los ojos abiertos estaba más tranquilo y cuando estaba respirando había más ondas alfa. Las ondas alfa son aquellas que se tienen cuando se está con foco y tranquilidad.
En la imagen de arriba se ve el cerebro sin el móvil y abajo cuando empieza a usar el móvil. En la imagen de la izquierda se registra cuando está con los ojos abiertos y en la de la derecha con el uso del móvil. La actividad cerebral sigue siendo potente. Se activa un poco más cuando empiezan las áreas de móvil. Con la pantalla se mide alfa versus beta. Alfa es atento y tranquilo, onda lenta. Beta es onda acelerado. Con pantalla predomina totalmente onda beta. Sin pantalla predomina alfa y alfa respirando todavía predomina un poco más.
Se hizo el test de regulación de funcionamiento mental y se midió cómo se encontraba con móvil y tras un mes sin móvil. El área uno, que es activación fisiológica y estrés corporal, tenía 45 puntos cuando vino con móvil y bajó a 26 puntos. El segundo bloque es estrés emocional y reactividad. Aquí la variación fue también muy sustancial. Pasó de 53 puntos a 31 puntos. Como tenía sensación de urgencia constante, dijo cuando llegó un cinco y después dijo un uno.
El tercer bloque es ansiedad, preocupación y rumiación. Vino con un 69 y se fue con un 47. En el sueño y en el descanso sí que hubo también diferencia. Descansaba mucho mejor y más rápido, se dormía muy rápido. El último bloque es cómo venía de calma, conexión y sensación de regulación interna y atención. La brutalidad del cambio. El doble. Imagínese que la puntuación máxima fuera 400 puntos de todo el test. Vino en un 66% de activación, es decir, que venía fuerte, es un nivel de estrés alto y bajó a un 46%.
Se pasó un test neuropsicológico que se llama Luria. Este test es lo que se ve en el cerebro, pero hecho en papel. Son actividades directas. Se midió el área visoespacial, cómo era su percepción visual, cómo era su orientación espacial, se midió el área de la memoria y sobre todo la que interesaba mucho era el área de la atención. En control atencional, cuando llegó estaba en el percentil -3. Tenía el nivel de atención jodidísimo. Sin embargo, cuando se fue estaba en más tres, es decir, pasó del percentil 20 al 80.
Tiene todo el sentido. Si se está activado y con la cabeza a modo multitasking y está buscando ese estímulo de la pantalla y luego se pega 30 días sabiendo que ese estímulo ya no existe, es como que cualquier cosa parece más interesante de lo normal. Una conversación que ahora puede parecer otra vez aburrida porque se sabe que el móvil tiene algo más entretenido. Esos 30 días era lo más entretenido que tenía. Es como que estaba muy presente en la conversación.
Se dan las gracias por todo el mal que se ha dado porque fueron dos veces a la consulta, ahora la llamada. La gente que esté viendo esto, se dejarán las redes de Ana, se dejarán también las redes de la consulta de vidas en positivo. También episodio que se tiene en "Tengo un plan", que está muy chulo. Gracias por la generosidad. Siempre es un placer tenerla cerca y tenerlos cerca. Son maravillosos.
Es bastante impactante ver como algo que forma parte de la normalidad de prácticamente todo el mundo como es el móvil nos afecta de semejante manera en nuestro día a día. Siendo realistas, piensa que a día de hoy es bastante complicado escapar al 100% de usar un smartphone, pero cree que sí que se pueden hacer ciertas cosas para reducir su impacto negativo. Después de 30 días, era hora de volver a la normalidad y volver a tener otra vez el iPhone de siempre.
Aquí lo tenemos. El móvil otra vez lo tenemos en nuestras manos. Si es sincero, no es la primera vez que lo tiene en sus manos porque al final el tema logístico de grabar el vídeo y todo eso, pues ya lo tenía desde hace unas semanas, pero le parece interesante porque así se puede contar cómo ha sido el cambio de volver a tener el móvil en las manos, de volver a tener esas ganas de usar las redes sociales. Empezó muy tranquilo, es la realidad. Encima empezó con muchos días de trabajo, no tenía mucho tiempo de usar el móvil, pero se veía que otra vez las actitudes iban a "venga, por la mañana, lo primero que quiero el cerebro, un poco de móvil, un poco de móvil" y no aguantaba.
Algo que sí que ha conseguido cambiar y que ha sido gracias al reto es el no estar en la cama con el móvil. Ahora lo que está haciendo es usar esta aplicación para tener un móvil funcional con Google Maps y estas ventajas del siglo XXI, pero sin todas las distracciones que tenía antes. Le sirve bastante para poder controlar el móvil. Aunque si dice la verdad, el comportamiento está ahí, es decir, esas ganas de usar las redes sociales las tiene, quiere ponerle más consciencia y el reto le ha ayudado eso, a ser consciente de cómo estaba cuando no tenía el móvil, cómo estaba de tranquilo, de gestión emocional. Va a intentar con todos los medios, aplicaciones, desinstalar las redes sociales, todo lo que pueda lo hará para intentar controlar las redes, porque si no pasa que se acaba otra vez en comportamientos impulsivos. Lo que le mola es que ya sabe lo bien que ha estado sin ellas.
Ya llegó al final del vídeo. Mil millones de gracias por llegar hasta aquí, que sobre todo no busca ni que se suscriba ni que se le dé like, que si se le da like, se lo agradece muchísimo y se lo agradecen desde "Tengo un plan". Sobre todo busca que se reflexione, que se lo pase a esa persona que se piensa que le puede ayudar o a esa persona que se ve que está muy adicta a las redes sociales. Que si se es padre, madre, que se sea consciente de los riesgos que se vienen con estas cosas, porque cree que aún no lo somos y no quiere ser super derrotista o meter miedo, pero toca mirar hacia dentro y por eso quería hacer este vídeo, porque era algo que a él le afectaba y sobre todo le preocupaba. Espera que se haya disfrutado, que se haya entretenido, que se haya formado y nos vemos pronto. Disfruta del contenido, "Tengo un plan". Estamos haciendo un montón de esfuerzo en mejorar el contenido, mejorar las tertulias, las mesas redondas y ya sabes, tienes aquí en este canal un montón de cosas de valor que te pueden ayudar. Nos vemos pronto. Chao.
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