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Así fue crecer con un padre que acabó siendo un asesino

Uri SabatSeptember 28, 202615m
In a Nutshell

Jamie vivió una infancia dividida entre una vida normal con su madre y otra marcada por el terror junto a su padre, quien la introducía en un mundo oscuro de visiones y paranoia. A pesar del cariño y la protección que sentía por él, su padre acabó asesinando brutalmente a su pareja, Helle, en 2010. El relato revela cómo el maltrato psicológico y la inestabilidad mental del padre moldearon su realidad desde niña.

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Quería a mi padre. Siempre he querido a mi padre y siempre lo querré. En noviembre de 2010, en Escara, Suecia, Isakin asesinó brutalmente a su pareja. Jamie recordaba que su padre le preguntaba: "¿ves caras por todas partes a nuestro alrededor? Las ves sonriéndonos". Era la única persona que podía hacerme sentir segura allí. Mi padre daba miedo y me hacía pensar, "Vale, hoy voy a morir".

Mi padre era como dos personas distintas, era como si tuviera dos caras y una era muy oscura, muy malvada y muy impredecible. La otra no era la de un buen padre, como uno, no como la idea que cualquiera tendría de un buen padre, más bien para mí era suficiente. Él era ese lado bueno suyo era muy divertido, muy sociable, extrovertido y siempre me hacía reír. Nunca hacía nada conmigo. No me llevaba a hacer actividades, nunca me llevaba a nadar ni nada de eso. Normalmente íbamos a comer algo y después volvíamos a casa para ver una película. Para mí aquello era suficiente porque quería muchísimo a mi padre.

Sí, mi padre era muy carismático, tenía mucho encanto. Tenía muchos amigos y siempre tenía muchas novias. Así que bueno, sí tenía un lado bueno que le gustaba a la gente.

Era como si tuviera dos mundos distintos. Tenía el mundo de mi madre, donde vivía con ella y con su mujer en un barrio muy seguro. En Suecia. Todo el mundo se conocía y era un lugar muy seguro. Tenía unas normas y unas rutinas que seguía todos los días. Iba al colegio. Pero luego estaba mi padre y aquello era mi segunda vida que mantenía un poco en secreto. Así que desde muy pequeña sentía que cargaba con un secreto muy oscuro y ese secreto era mi padre y la vida que llevaba en su casa.

Mi relación con mi padre fue muy extraña desde el principio. Entró en prisión cuando yo acababa de nacer y fui a visitarlo allí en la prisión con mi madre y cuando salió empecé a verlo yo sola cuando tenía 3 años. A mi padre siempre le fascinaron mucho la oscuridad y las cosas relacionadas con el mal. Y lo manifestaba de muchas formas distintas. Una de ellas era colgar cuadros muy aterradores en las paredes y pósteres de distintas películas de terror. Tenía muchísimas, le encantaban los cuchillos y las armas, sobre todo los cuchillos. Así que la casa de mi padre parecía sacada de una película de terror porque era muy muy oscura y además él también era artista y todo el arte que creaba era muy oscuro, muy siniestro.

Todo aquello pasó a formar parte de mi realidad desde muy pequeña. Y la oscuridad y las cosas aterradoras eran algo normal para mí. No era nada nuevo, tampoco era nada emocionante, era el día a día.

Otra forma en la que mostraba ese lado oscuro suyo era a través de la manera en que me hablaba. Estaba empeñado en introducirme en su mundo, en su mundo oscuro, donde él veía cosas que los demás no podían ver. Pero para él ese mundo era verdadero, era como si estuviera en el mundo correcto y todos los demás fueran demasiado estúpidos para verlo, pero él era lo bastante inteligente y lo bastante poderoso como para formar parte realmente de ese mundo y quería que yo estuviera allí con él. Así que desde los 4 años empecé a invitarme a entrar en ese mundo. Intentaba hacerme ver cosas que en realidad no estaban allí.

Podíamos estar tumbados en la cama, a oscuras, a punto de dormirnos y él señalaba las paredes, el techo y me preguntaba, "Jamie, ¿ves caras por todas partes a nuestro alrededor? Las ves sonriéndonos". Ella era una niña, ¿tenías unos tres o cuatro años? Sí, empezó a los 4 años. Qué miedo. Sí, muchísimo miedo. Para mí era aterrador y yo decía, "No, no puedo verlas". Y le decía, "Por favor, para, papá, me estás asustando. Para".

En aquel momento, ¿dirías que te sentías segura con él o no? Lo curioso era que él era la única persona que podía hacerme sentir segura allí. Así que estaba desesperada por conseguir que parara que volviera a ser quien me hacía sentir segura. Y cuando paraba volvía a convertirse en mi lugar seguro y podía refugiarme en él. Solo quería que parara para que volviera a ser mi lugar seguro y volvió a serlo.

Siendo una niña, creo que esta historia empieza con maltrato, con terror. Creo que tu historia empieza en una situación que para nada es normal para una niña pequeña. Básicamente es una historia de maltrato. Fue una forma de maltrato desde que empecé a ver a mi padre cuando tenía 3 años. Por un lado te sentías segura con él, pero también veías cosas que no eras capaz de comprender porque eras una niña y no entendías lo que estaba pasando. No es que pensara que mi padre era raro, porque para mí era mi referente. Era como mi héroe. Así que de verdad creía que él veía esas cosas y yo no. Y al final, como él seguía insistiendo, empecé a verlas también. Y ya sabes, mi mente empezó a ver esas caras porque lo repetía tanto que mi mente empezó realmente a distinguir caras en las paredes y en el techo. Daba muchísimo, mucho miedo.

En aquel momento quizá diría, no sé, conmigo es encantador o me compra chuches y eso me encanta o cuida de mí. La verdad es que no cuidaba realmente de mí. Yo no conocía otra cosa. Era el único padre que tenía. Era la única forma de ser padre que yo conocía. Y para mí era perfecto y lo quería muchísimo. Quería a mi padre. Siempre he querido a mi padre y siempre lo querré.

Helle es una mujer que mi padre me presentó cuando yo tenía 7 años y eso fue después de que ella me hubiera presentado a cientos de chicas diferentes a lo largo del tiempo. Siempre estaba con chicas diferentes, así que pensé que simplemente sería su siguiente novia a la que acabaría dejando más adelante. Y él me dijo, "No vas a volver a verla, es solo una amiga y no volverás a verla". Pero sí volví a verla y enseguida le cogí muchísimo cariño. Era increíble y conectamos muy rápido y de una forma muy profunda. Casi desde el primer momento empezó a tratarme como si fuera su propia hija. La quería tanto que casi llegué a obsesionarme con ella porque no se parecía a ningún otro adulto que hubiera conocido antes.

Mi mayor sueño era que mi padre y ella se casaran, tuvieran hijos y yo pudiera tener hermanos. Además, me decían continuamente que iban a casarse y a comprar una casa. Iban a abrir juntos un estudio de tatuajes. Sí, como una familia normal. Todo el tiempo siempre me decían eso. Helle incluso me dijo muchas veces que estaba embarazada de mi padre y yo me emocionaba muchísimo, pero nunca estuvo embarazada, simplemente me mentía. Así que era todo muy confuso.

Se habían conocido en un hospital psiquiátrico. Porque ella había intentado suicidarse muchas veces. Y mi padre había sufrido una sobredosis, creo, así que no es precisamente el mejor lugar para conocer a alguien. A tu padre ya le habían diagnosticado alguna enfermedad mental en ese momento? No estoy segura. Creo que la mayoría de sus diagnósticos llegaron después del asesinato. Creo que le habían diagnosticado TDA. Creo que tomaba medicación de vez en cuando, pero sé que vendía la mayor parte. Así era como ganaba dinero vendiendo medicamentos.

Sí, consumía muchas cosas y también bebía. Muchas veces íbamos a ver a sus amigos y él probaba distintos tipos de drogas para ver si le gustaban. Y tú veías todo eso siendo una niña. Sus amigos eran gente bastante turbia. Recuerdo que eran muy. Él me decía a menudo, "No hables con mis amigos, ni siquiera los saludes porque son muy peligrosos". En todos los sentidos.

Mi padre era muy protector conmigo cuando estábamos con sus amigos. Sé que probablemente habría hecho algo terrible si alguien me hubiera hecho algo. Incluso si alguien me hablaba, él le decía, "No hables con mi hija". En aquel momento, estás con tu padre. Helle estaba allí y tú tenías esa especie de fantasía de poder tener una familia normal. Esa fantasía duró hasta que me di cuenta de que no se hacían ningún bien el uno al otro y de que Helle probablemente también estaba en un estado mental muy delicado y ella también empezó a tratarme muy mal y cambió de la noche a la mañana.

En cierto modo eran iguales porque mi padre también cambiaba. De repente podía estar muy feliz, alegre y divertido. Y de la nada se convertía en un monstruo. Helle era igual, aunque ella no era abusiva de esa manera. En su caso me hacía sentir que me odiaba y que no quería verme y que yo no era más que una carga para ella, mientras que mi padre daba miedo y me hacía pensar, "Vale, hoy voy a morir".

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