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¡Descubre la verdad sobre el magnesio y su impacto en tu cuerpo!

Dr. Carlos JaramilloOctober 4, 202611m
In a Nutshell

El magnesio es un mineral clave para más de 400 funciones bioquímicas del organismo, pero más del 50% de las personas en el mundo occidental tienen deficiencia crónica que no se detecta en análisis de sangre porque el 99% se encuentra dentro de las células y huesos. Esta deficiencia, causada por dieta occidental, estrés, cafeína, alcohol y otros factores, genera problemas cardíacos, musculares, óseos y de sueño, pero puede corregirse con formas biodisponibles como citrato, glicinato o malato en dosis de 300-450 mg diarios durante 3-6 meses.

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A lo largo de la práctica clínica, una de las acciones más importantes ha sido brindar apoyo a pacientes con deficiencia de magnesio. Clínicamente se dice que la deficiencia de magnesio es un mito porque cuando se mide el magnesio en sangre el resultado siempre es normal, y solo se administraría magnesio cuando el resultado sea bajo. En la mayoría de las personas, más del 99%, el resultado de magnesio en sangre será normal.

Cuando se tiene una deficiencia crónica de magnesio, como le ocurre a más del 50% de la gente en el mundo occidental, y se toma magnesio, se nota y también se siente. El magnesio es importante para la vida y existen nueve cosas que se deben tener en cuenta para entender su papel en el cuerpo.

El magnesio está ampliamente distribuido en muchos alimentos, especialmente en las verduras, sobre todo en las de hoja verde. La coloración verde de la verdura aparece cuando la planta absorbe magnesio del suelo. Hoy en día, con extensos monocultivos donde hay cultivo y cosecha continuos, los suelos se agotan de magnesio. Antes, el agua bajaba de las montañas a través del río, recogiendo mineralización que llegaba a las plantas. Actualmente se riega con agua tratada y suelos que se alteran constantemente y están agotando su mineralización.

No todo el mundo come verduras. La mayoría de la gente vive a base de yogur industrial, galletas industriales, pan industrial, queso industrial, gominolas, alimentos ultraprocesados, cereales y comida procesada. La dieta occidental definitivamente está provocando que no tengamos suficiente magnesio en nuestra alimentación.

El magnesio desempeña más de 400 funciones bioquímicas en el organismo. Interviene en más de 400 pasos y procesos bioquímicos: para la mente, la relajación, el control del azúcar en sangre, la energía, ayudando al equilibrio de sales y electrolitos dentro de la célula, la regulación de la glucosa, el sueño, el descanso y la producción de hormonas. Una gran parte de la población, más del 50% de las personas en el mundo occidental con una dieta occidental, tienen deficiencia de magnesio.

Los análisis de magnesio en sangre casi siempre darán resultados normales porque el cuerpo protege mucho su magnesio. Solo el 1% se encuentra fuera de la célula. La gran mayoría se encuentra a nivel intracelular, dentro del hueso y en el resto de las células, pero siempre a nivel intracelular. Por eso no se encuentra en la sangre, en el exterior. Se han realizado otros intentos de estudio, como medirlo en los glóbulos rojos, pero la correlación no es muy significativa.

Es muy importante observar los signos clínicos y darle al paciente la oportunidad de recibir una fuente de magnesio que pueda ayudarle, que sea asimilable, como el citrato o el glicinato, y evaluar al paciente después de un mes para ver cómo se siente. El cuadro clínico de la deficiencia de magnesio es muy revelador para el diagnóstico y para el tratamiento.

Los requerimientos para un adulto promedio oscilan más o menos entre 300 y 450 mg por día. Las fuentes son múltiples, y la función del magnesio estará asociada con la sal o el aminoácido al que está unido. Cuando se realiza la quelación, el magnesio no está solo. Por eso se ven fuentes como óxido de magnesio, sulfato de magnesio, citrato de magnesio, glicinato de magnesio, treonato de magnesio y malato de magnesio, dependiendo de a qué esté unido. Una gran parte del magnesio se encuentra en los huesos, y otra gran parte se encuentra en los músculos, principalmente en los huesos.

Existe una gran deficiencia, pero no se mide en la sangre. La gran mayoría se encuentra dentro del hueso, dentro del músculo, y no a nivel extracelular, donde se puede medir fácilmente.

No solo una mala alimentación contribuye a esto, sino que existen factores en nuestra vida cotidiana que hacen que uno pierda magnesio fácilmente. Factores como el alto consumo de azúcares, el alto consumo de café, el alto consumo de alcohol, el embarazo y el uso de diuréticos. La intoxicación por metales tóxicos, como el mercurio o el plomo, puede aumentar las pérdidas de magnesio y también la falta de asimilación. Problemas gastrointestinales, especialmente falta de ácido estomacal, problemas de permeabilidad intestinal, disbiosis, enfermedades crónicas o estancias prolongadas en cuidados intensivos. El consumo de pesticidas y herbicidas.

Las deficiencias pueden conducir a muchas cosas. Puede provocar problemas cardíacos como arritmias, problemas de presión arterial, cálculos renales, problemas óseos o diversos problemas esqueléticos, pero con mayor frecuencia puede provocar osteopenia u osteoporosis. Favorece mucho más la aparición de insuficiencia cardíaca, lo que se denomina insuficiencia cardíaca congestiva debida a deficiencias crónicas en la ingesta de magnesio. También puede provocar tensión muscular, bruxismo, calambres, espasmos, dolor muscular crónico y falta de recuperación tras el ejercicio.

El magnesio es algo muy seguro para consumir. Si te excediste con el magnesio que estabas consumiendo y tomaste más de lo necesario, normalmente la tasa de asimilación de magnesio alcanza un cierto punto, y cuando llega a ese límite, el resto se elimina, lo que provoca diarrea, pero es una diarrea que se resuelve por sí sola.

Las mejores fuentes de magnesio que se pueden incluir son el citrato, que actúa sobre muchas cosas. El glicinato actúa principalmente sobre el sistema nervioso central y periférico. El malato es excelente para la hidratación y para la recuperación deportiva. El treonato es útil para problemas muy específicos del sistema nervioso central. Actualmente hay un gran interés en el taurato, pero existe preocupación por lo que podría causar a nivel renal.

El sulfato provoca diarrea y el óxido es una molécula de magnesio quemada que será absolutamente inútil, excepto para provocar diarrea. Nunca se recomienda el óxido.

Cuando se busca magnesio, no se deben buscar fuentes combinadas. El hecho de que dos cosas tengan una función y que una tenga otra, en el momento en que se combinan, no significa que se comportarán igual por separado que juntas, porque esto es química. No se recomienda mezclar fuentes de magnesio, porque podrías terminar buscando un efecto y darte cuenta de que no te funciona en absoluto.

El tiempo que se tardará en consumir magnesio para recuperar niveles adecuados y luego seguir incorporándolo a la dieta será de entre tres y seis meses, aproximadamente. La deficiencia es crónica y alcanzar los niveles intracelulares óptimos puede llevar tiempo. Prestar atención a cómo evolucionan los síntomas.

No es necesario consumir magnesio todos los días. Se puede consumir dos o tres veces por semana, lo cual hace sentir bien. Se pueden consumir diferentes fuentes: un día glicinato, otro día citrato y otro día malato, cada uno adaptado a diferentes momentos según se necesiten.

Cuando se tiene un mineral tan importante que actúa en tantas áreas, funciones y procesos, se da cuenta de que le será útil para múltiples cosas. Ayudará en la recuperación. Hoy en día no nos recuperamos; vivimos con estrés crónico, y cuanto más estrés hay, mayor es la pérdida de magnesio, y cuanto más magnesio se pierde, mayor es el estrés. Se trata de un bucle peligroso.

Aumentar el consumo de alimentos como el cacao, los frutos secos y muchas verduras. Si se siente que falta magnesio y se notan los beneficios, se puede consumir dos o tres veces por semana, y se notará la diferencia.

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