Esto Es Realmente Lo Que Pasa En tu Cuerpo Cuando No Comes Por 7 Días | Y Si Debes Hacerlo O NO
In a Nutshell
El ayuno prolongado de agua induce cetosis, autofagia y menor inflamación, pero también riesgos como pérdida muscular, desequilibrios electrolíticos y arritmias. No es necesario ni superior; procesos similares se activan con ayunos intermitentes de 14-18 horas bien gestionados y con electrolitos. La verdadera salud metabólica se logra con hábitos sostenibles y supervisión médica, no con extremos de moda.
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Las redes sociales están llenas de contenido que promete que ayunar solo con agua desintoxica, rejuvenece, cura, mejora el dólar y hace que tu pareja te deje de pelear. La realidad es mucho más compleja, pero también mucho más interesante. No se trata de decir que esto sea falso, sino de entender qué le pasa realmente al cuerpo día por día si se toma agua durante una semana.
Este video es únicamente informativo para entender fisiología, no para imitar sin criterio.
Un ayuno prolongado no es un juego ni un reto de redes sociales. No es seguro para todos y no es superior por ser más largo. No se trata de una estrategia para perder peso.
Cuando se hace un ayuno de una semana, queda la duda de si lo único que existe para poder perder grasa es dejar de comer durante una semana, pasando entre la vida que no se entiende, de la alimentación que no se entiende, de los excesos a una restricción absoluta de una semana, sin entender cuál es el punto medio.
La magia del ayuno está en saber manejar la frecuencia en la que no se come, pero es muy importante entender qué se va a hacer durante ese tiempo. Lo que se le está haciendo al cuerpo es inducir una etapa de autoevaluación donde el cuerpo va a poder mirar hacia adentro todos los procesos, porque no está teniendo que lidiar con nada de afuera.
En el día uno se empieza a gastar toda la glucosa acumulada en el hígado y en los músculos. Eso pasa en las primeras 24 horas. Se vacían esas reservas de glucosa y empieza a bajar la insulina.
Cuando se bajan los niveles de glucosa, no se desmaya la persona. El cuerpo empieza a utilizar la reserva que se llama glucógeno. El cuerpo tiene además la capacidad, si se va acabando, de empezar a utilizar la grasa que se tiene, pero eso no pasa usualmente en las primeras 24 horas.
Aparecen síntomas como hambre, irritabilidad, dolor de cabeza, y eso no es una desintoxicación. Es simplemente que el cuerpo está entendiendo que tiene que hacer un cambio de combustible. Ese cambio de combustible algunas personas lo tienen super adaptado, hay gente que no.
Ahí es cuando empieza el cambio metabólico, el switch. El cuerpo empieza a utilizar la propia grasa como fuente de energía. Así como los carros cuando producen energía producen smog, el cuerpo cuando empieza a utilizar la grasa como fuente de energía produce un subproducto que no es malo, es bueno, que se llaman los cuerpos cetónicos, las cetonas.
Se están cogiendo los triglicéridos que se tienen guardados, se están liberando los ácidos grasos y se están volviendo nuevamente glucosa. Se pasó de glucosa a triglicéridos y la ruta en reversa existe. Cuando se hace eso, se producen naturalmente cuerpos cetónicos.
La cetosis natural es por ayuno, no por una dieta. La cetosis es un mecanismo natural que se puede inducir a partir de una forma de comer.
Baja la inflamación. Muchas personas empiezan a sentir menos hambre y empiezan a tener mucha más claridad mental por la cetosis. Esto es lo que se conoce con el término de flexibilidad metabólica, cuando ya se le ha enseñado al cuerpo a andar en glucosa, pero se le enseña simplemente a hacer el cambio de andar en grasa.
Algunas personas en este tiempo también les puede dar debilidad, mareo, se les puede bajar la tensión. Aquí muchas personas deberían darse cuenta que todavía no están adaptados.
En laboratorio se ha encontrado que puede aumentar la capacidad de las células dentro de esa evaluación de decir: "A ver, aquí, ¿quién no está funcionando bien?" y se muere. Empieza a haber un proceso de reparación haciendo que células o organelas dentro de las células se puedan morir.
Puede haber autofagia donde se cogen células del cuerpo que tienen la capacidad de comerse a otras que no están funcionando bien. Los macrófagos se comen células que no están funcionando bien o se pueden tener mitocondrias que no están funcionando bien y se eliminan. Se llama mitofagia y así puede haber un reciclaje de células dañadas.
Esto está dentro de la teoría que pueda ocurrir en el cuerpo, pero lo que se ha visto es en modelos in vitro.
Baja la señal hacia el crecimiento. Esto podría servir hacia el alcance, según estudios como los del Dr. Walter Longo. El cuerpo es como si entrara en un modelo de mantenimiento profundo.
Esto no es selectivo. Esto también puede hacer que se pierda masa muscular. También se pueden acabar los electrolitos porque se están orinando y no se está metiendo nada. Si se hace mal, esto no es sostenible para la mayoría de las personas y aquí mucha gente le empieza a dar desespero.
Aquí es cuando muchas personas ya empiezan a sentir adaptación, pero aquí es cuando aparecen la mayoría de los riesgos. El cuerpo está sobreviviendo, no está prosperando, no está creciendo.
Se puede sentir debilidad mucho más marcada, presión que está mucho más bajita, más alteraciones de electrolitos cuando la gente lo hace mal. Aquí puede aparecer un riesgo de arritmias y mucha gente lo hace sin supervisión médica.
Si se hace con supervisión médica, como lo hace el profesor Jason Fun, que tiene una clínica en Canadá donde interna a las personas para hacer ayunos de una semana y es capaz de darle la vuelta a algunos casos de diabetes o a muchos casos de prediabetes, pero lo hace bajo supervisión durante toda la semana, eso es otra cosa.
Si se está haciendo como una moda y se está llevando a este riesgo, esto no es longevidad, esto es llevar al cuerpo a estrés extremo y puede llegar a ser muy grave.
Lo importante no es hacer 7 días de ayuno. Lo importante es entender que el cuerpo puede vivirse sin comida por un tiempo. Es importante entender que se puede generar autofagia desde modelos in vitro, pero entender que esa es una posibilidad que existe en el cuerpo.
Se puede entender que desde el ayuno se puede enseñar al cuerpo a bajar los niveles de insulina y mejorar la flexibilidad de la insulina, mejorar la sensibilidad a la insulina. Se puede aprender que eso permite prender células madre. Se puede aprender que la grasa puede ser un buen combustible para disminuir los niveles de glucosa, mejorar esa sensibilidad y ayudarse a quemar grasa y enseñarle al cuerpo a no estar en que se tiene que estar comiendo todo el tiempo y que si no se va a desmayar, sino que también se pueden tener periodos largos en los que se puede utilizar la grasa como fuente de energía.
Es maravilloso, pero no se necesita necesariamente un ayuno extremo para activar todos estos procesos.
Se pueden hacer ayunos intermitentes, no un día sí, un día no. Se van manejando diferentes frecuencias, incluso diferentes momentos. Unos días se deja de comer en la mañana y se come en los horarios de la tarde. Otros días se come más que todo en la mañana y se deja de comer en las tardes. Se va cambiando.
Se pueden hacer ayunos de vez en cuando, sacar al cuerpo de la sorpresa. Se puede preparar muy bien, hacerlo de la mano del médico, entenderlo, vivirlo. Un ayuno de 24, de 30 horas.
Se puede ayunar de algunas cosas y comer únicamente proteína o se puede hacer alguna restricción de algo, disminuir los carbohidratos durante unos días, pero se puede comer muy buena cantidad de proteínas o de proteínas que vengan de alguna forma líquida. Eso es exactamente lo mismo que estar ayunando, pero puede enseñar también muchas cosas.
El ayuno es una práctica de autoconocimiento. Es una práctica que tiene que sentirse y tiene que hacerse de una manera científica, pero ante todo serena.
Cuando uno empieza de una manera así y no se va por un camino creyendo que hay atajos cortos, que son modas de redes sociales, se tienen menos riesgos, se tiene mucha más sostenibilidad, se tienen mejores resultados a largo plazo.
Durante cualquier tiempo que se esté haciendo un ayuno, así sea un ayuno de 14 horas, de 16 horas, de 18 horas, que es algo perfectamente normal. Es como cuando alguien dice: "Hoy no tuve tiempo de comer en la mañana" y hace su primera comida, su desayuno, a la 1 de la tarde porque no tuvo tiempo, porque estuvo en un avión, porque tuvo reuniones, porque estuvo metido en el tráfico. Se cenó a las 7 de la noche y se va a hacer la primera comida a la 1 de la tarde. Ahí se hicieron casi 18 horas.
Si se está haciendo esto, lo que sí se tiene que saber es que se tiene que hidratar muy bien durante ese tiempo. Lo mejor que se puede hacer es siempre ponerle electrolito, sodio, potasio y magnesio a lo que se está haciendo. Y mucho más si se va a extender a 24, 36, 48 horas. Ahí sí que es mucho más importante y se tiene que hacer muy bien.
Por favor, alejarse de las modas y alejarse de las promesas. El ayuno con agua de 7 días no es una cura, no es una hazaña y no es necesario, a menos que sean cosas muy puntuales donde un profesional muy bien entrenado en esto esté diciendo para qué se quiere hacer y esté acompañando.
Esto es una herramienta extrema para contextos muy específicos y supervisados en que puede servir. La verdadera salud metabólica no se construye con un castigo, sino con inteligencia fisiológica, con hábitos que se pueden aplicar a lo largo del tiempo, que se entienden.
No es necesario entrar en estas locuras de pensar que porque se va a hacer más días va a ser mejor. El objetivo no es aguantar más, el objetivo dentro de todo es vivir mejor, pero llevar prácticas saludables que se sientan de una manera amorosa y ante todo de una manera completamente agradable.
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