Hombres y Mujeres VÍCTIMAS de Estafadores Sentimentales Paz Velasco
In a Nutshell
Los estafadores emocionales, como Albert Caballé o el histórico Henry Désiré Landru, manipulan a hombres y mujeres solitarios mediante perfiles falsos en redes sociales o cartas, explotando su bondad y deseos de amor para robarles dinero y causar humillación profunda. La victimización secundaria por parte de sociedad, justicia y medios estigmatiza a las víctimas como "idiotas", agravando el daño más allá de lo económico. La IA multiplicará estos fraudes, y urge reformar leyes para incluir estafas emocionales, como se propuso en el Congreso español.
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En el tema de los estafadores emocionales, muchas mujeres les dicen "Ya no vamos a seguir hablando, te bloqueo", pero tanto mujeres como hombres caen. El año pasado en mayo, en el Congreso de los Diputados, se habló de los estafadores del amor proponiendo la reforma del artículo de las estafas para incluir las estafas emocionales. No se ha hecho caso porque es un delito novedoso y por la estigmatización de las víctimas: "Tú eres idiota. ¿Cómo te puedes creer eso? ¿No te has dado cuenta que te iba a engañar? ¿Cómo prestas dinero a un desconocido?". Habiendo hablado con víctimas, hombres y mujeres, esto genera victimización secundaria de medios de comunicación, justicia, psicólogos, psiquistas, forenses y entorno, que en lugar de apoyar dicen "Tú eres imbécil".
Recientemente, una señora pensó que hablaba con Brad Pitt, caso extremo, pero las víctimas son hombres y mujeres normales. En Barcelona, caso fundamental: Albert Caballé (corregido de transcripciones erróneas como Caballer), que estafó a muchas mujeres creando diferentes perfiles en redes como Facebook, Instagram o apps de citas. Son ingenieros sociales que crean perfiles variados: romántico, roquero, empresario, rico, tierno, malote. La mujer cuenta sus gustos, sueños y futuro deseado, y el estafador adopta ese perfil. Luego inicia ingeniería social para enamorarla, convencerla y estafarla.
Lo malo no es la estafa patrimonial (dinero recuperable, aunque algunas víctimas se queden sin nada), sino la humillación, desolación, abandono, sentirse utilizada y enamorada de alguien inexistente durante meses. Albert Caballé es físicamente atractivo, con personalidad envolvente, carismático y manipulador, con rasgos de psicopatía que enamoraría a cualquier mujer. Fue al juicio.
No todas las mujeres ni hombres caen. Importante ver en Netflix El estafador de Tinder (Tinder Swindler) para entender qué puede pasar. Problema clave: soledad y bondad. Los estafadores detectan debilidades, saben a quién estafar, contra quién meterse y qué puerta llamar. Mantienen relaciones epistolares por mensajes o físicas.
En el caso de la mujer de Brad Pitt, todos dicen "¿Cómo no te diste cuenta?", victimización secundaria cruel de sociedad, justicia, familia y entorno, haciendo pensar que mereces lo ocurrido. Las redes sociales son un nicho de odio: "Eres imbécil, ¿cómo no te has dado cuenta?". La inteligencia artificial multiplicará esto por 1000, creando un nuevo escenario del crimen en internet.
Lo que hace un estafador del amor actual lo hizo Henry Désiré Landru en 1917, antes de la Primera Guerra Mundial, enamorando a 238 mujeres por anuncios en periódicos y cartas. Asesinó a 11 y al hijo de una. En París, muchos hombres jóvenes en la guerra dejaban viudas sin opciones de casarse. Landru, casado con cuatro hijos y estafador desde preadolescente, ponía anuncios: "Hombre viudo, buen estatus social, cariñoso, busca mujer para compartir vida y formar familia".
238 mujeres contestaron. Creó un cuaderno (en su último libro) con nombres, apellidos y bienes de víctimas ricas. Las llevaba a la ópera de París, mejores restaurantes, las enamoraba, pedía matrimonio transfiriendo bienes a él, luego las asesinaba. El contexto histórico favoreció su impunidad, como en casos pre-forenses como Bono y Bianchi, los estranguladores de Hillside, sin pruebas de ADN.
Los estafadores emocionales solo cambiaron el canal, no el método: enamorar mujeres solas que quieren vida, futuro, familia y amor. Henry de Landru usó cartas; Albert Caballé usó internet. Es lo mismo.
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