Kevin Warsh llega a la FED | Así cambiarán la bolsa, el oro y Bitcoin
In a Nutshell
Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed, marca un giro “halcón”: bajará el balance de 7 billones, rechazará forward guidance y priorizará llevar la inflación al 2 % sin QE masivo. Oro y Bitcoin sufren caídas del 25-50 % por el dólar fuerte y tipos reales positivos, aunque sus tesis estructurales (déficits, desdolarización) siguen intactas. La bolsa sube por la expectativa de productividad vía IA y crecimiento con inflación controlada; la volatilidad aumentará al desaparecer las señales constantes de la Fed.
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Kevin Warsh ha sido nombrado nuevo presidente de la Reserva Federal, la institución más relevante en el mundo financiero a nivel internacional. Esto es relevante porque Kevin Warsh viene a no continuar con la línea que había seguido su predecesor Jerome Powell. Se han vivido con Powell las caídas del 2018, del 2020, del 2022, la inflación masiva después del COVID y cómo ha ido dando información en cada rueda de prensa, jugando mucho con las predicciones de tipos de interés y siendo muy laxo con los tipos de interés y con el tratamiento hacia la inflación.
La Reserva Federal tiene un mandato doble: controlar la inflación y hacer que esté cercana al 2%, porque es donde consideran los economistas y los políticos que se puede dar un crecimiento económico sostenible y sano para la economía, y por otra parte intentar incentivar el pleno empleo. Para lograr estos dos objetivos, la Reserva Federal tiene dos herramientas bastante potentes que influyen mucho en los mercados. Por un lado, la Reserva Federal establece los tipos de interés a corto plazo y estos tipos de interés son relevantes porque afectan al precio del dinero, influyendo en a qué precio se financia el gobierno estadounidense y esto puede afectar al déficit que tienen, así como al precio de los préstamos de particulares y de empresas. Además de los tipos de interés, la Reserva Federal puede decidir inyectar reservas en el sistema bancario y hacer que los bancos tengan más fácil prestar dinero, con lo cual pueden estimular la economía aún más.
La combinación de estas dos herramientas puede ser muy poderosa para estimular si se mantienen tipos bajos y reservas amplias en la economía, o para frenar la economía si se tienen tipos altos y se retiren reservas del sistema financiero. Las dos palancas combinadas pueden o bien frenar la inflación y frenar el crecimiento económico y por tanto el empleo, o ser más laxos con la inflación y generar más crecimiento económico. El doble objetivo de la Fed no es una cosa sencilla de tener a la vez: inflación controlada y empleo en máximos.
Como inversores siempre se mira a la Fed porque la combinación de las herramientas que tienen también influye mucho en el precio de los distintos activos: bolsa, oro, renta variable, renta fija, real estate.
Kevin Warsh ya ha jurado el cargo y ya está actuando de presidente de la Fed. De hecho, ya se dio la primera rueda de prensa y fue toda una declaración de intenciones. Kevin Warsh ya fue partícipe como gobernador de la Fed en el año 2006. Con solo 35 años y tras venir de Morgan Stanley en banca de inversión, se convirtió en el gobernador más joven de la historia de la Fed. Apenas dos años tras ocupar su cargo como gobernador de la Fed, Estados Unidos entró en la gran crisis financiera, donde todo el sistema bancario estuvo a punto de quebrar.
La respuesta de la Fed acertada en un primer momento fue llenar el mercado financiero de reservas bancarias y facilitar la emisión de crédito, haciendo que los bancos que estaban teniendo problemas tuviesen más respaldo, no quebrasen y los depositantes no perdiesen sus activos y no se produjesen fugas masivas de activos a bancos más serios o solventes. Una vez que pasó lo peor de la gran crisis financiera, la Fed decidió seguir con su programa de aumentar las reservas en el sistema bancario y seguir con su quantitative easing. Esto fue muy criticado porque se consideraba que ya el sistema podía sobrevivir por sí solo sin estímulos adicionales de la Fed. Kevin Warsh decidió dimitir como gobernador de la Fed ante este segundo quantitative easing. Esto indica mucho de la línea ideológica y de pensamiento financiero de Kevin Warsh: él no quiere dinero barato a toda costa ni reservas masivas en el balance de la Fed. Quiere que el sistema pueda sobrevivir por sí solo sin que la Fed tenga que estar interviniendo cada dos por tres.
Warsh en 2011 dimitió y estuvo todo este tiempo desarrollando aún más su postura ideológica y de pensamiento económico. Fue muy crítico con la actuación de la Fed, viendo cómo ha evolucionado el balance de reservas que la Fed tiene, la compra de activos, el dinero fácil, los tipos de interés bajos. Kevin Warsh ya estuvo a punto de convertirse en presidente de la Fed de nuevo en 2017 cuando se enfrentó a Jerome Powell, pero finalmente Donald Trump en esta primera ocasión eligió a Powell.
En 2025 y un año antes de convertirse ahora sí en presidente de la Fed, Kevin Warsh emitió en el Fondo Monetario Internacional el discurso conocido como Commanding Heights, donde emitió cuatro puntos que van a marcar la política de la Fed.
El primer punto interesante que dio en este discurso fue la afirmación de que la inflación es una elección que viene tomada de los gobernantes y de la Reserva Federal, que el causante no es Putin, ni las cadenas de suministro, ni los consumidores, ni los empresarios, sino que es el gobierno federal cuando sube mucho el gasto y tiene déficits altos, en parte también animados por la Fed con su política de tipos de interés cuando se genera la inflación. Para demostrar esto, desde 2008 a 2019, con un déficit controlado y con tipos de interés relativamente estables y muy bajos, la inflación no se disparó. En cambio en 2020, cuando los déficits federales empezaron a ser del 6 y 7% del total de gasto del Estado, fue la inflación que posteriormente se disparó llegando a ser del 8% anual en 2022.
El segundo punto que emitió Kevin Warsh en su discurso fue que la Fed habla demasiado y que se ha posicionado como un actor relevante al que hay que escuchar para hacer los posicionamientos en el mercado. Especialmente esto del forward guidance, donde la Fed da por adelantado las predicciones de qué cree que van a pasar con los tipos de interés, cree que afecta y manipula el mercado y lo ve totalmente innecesario. Cree que la Fed no se tiene que pronunciar con lo que cree que va a pasar a largo plazo y limitarse simplemente a tomar las decisiones en tiempo real y comunicarlas cuando estén tomadas, no con anterioridad.
El tercer punto es que cree que el quantitative easing de la Fed, donde amplió reservas bancarias y también compró muchos activos de bonos en problemas para sacarlos del balance de los bancos, ha ido demasiado lejos y cree que hay que reducirlo. Ya lo creía en 2011 cuando el balance era de 3 billones y ahora es de nada más y nada menos que de 7 billones. Se ha reducido un poquito desde los nueve que hubo a finales de diciembre de 2022, pero aún sigue siendo un balance demasiado alto.
La cuarta creencia de Kevin Warsh que alivia un poquito más a los mercados, es que Kevin Warsh cree que la inteligencia artificial es totalmente deflacionaria y cree que en Estados Unidos, especialmente con el boom que hay, la inversión tan masiva en nuevos centros de datos, en producción para las empresas de inteligencia artificial, se va a ver unos años similares a los que hubo de 1996 al año 2000, donde el PIB creció muchísimo esos años, cercano al 5% y en cambio la inflación estuvo muy controlada entre el 2 y el 3%, no siendo necesarias subidas de tipos de interés. La tesis de Kevin Warsh es que el aumento de productividad va a traer una bajada de precios y es una línea muy cercana a la que el magnate de la tecnología Elon Musk cree y también defiende.
Kevin Warsh llegó a la primera conferencia de la Fed y dejó muy claro que no iba a cambiar su línea de pensamiento que le había llevado hasta ese momento. Respecto a los tipos de interés, los mantienen sin cambios y han conseguido que la votación fuese unánime, cosa que con su predecesor no fue así. Pero lo más relevante es que su comunicado, pese a no subir los tipos de interés, fue muy tajante con la inflación y redujo el total de palabras del comunicado de 360 a solo 130, cumpliendo con lo que él decía de que la Fed debe ser tajante y no usarse como una entidad para andar prediciendo qué hará el mercado. En este comunicado, Kevin Warsh dijo que su compromiso con la inflación era fuerte, unánimo e inequívoco y que querían llevarla sí o sí al 2%.
Respecto a la previsión de a dónde iban a estar los tipos de interés, cumplió con su palabra. Él no emitió sus puntitos del dot plot indicando dónde creían que iban a estar los tipos de interés y además comunicó que iba a crear grupos de trabajo para estudiar de arriba a abajo cómo trabaja la Reserva Federal. En concreto, quiere analizar cinco secciones clave: uno, cómo está comunicando la Fed con lo que se hablaba del dot plot y de las ruedas de prensa; dos, el tamaño del balance; tres, los datos que usa para decidir cómo medir la productividad; cuatro, el empleo; y cinco, cómo medir la inflación. Es decir, quiere hacer una revolución total en cómo trabaja la Reserva Federal.
Ante esto, el mercado está reaccionando de forma desigual ante los distintos tipos de activo. Todo el mundo concluye que Kevin Warsh va a ser más lo que se conoce en la jerga financiera como halcón, es decir, más duro con la inflación y más protector del dólar para tener un dólar fuerte que Jerome Powell.
Si se empieza por el oro, hay que señalarle como el gran castigado de este momento. El oro marcó un máximo histórico el 28 de enero de $5.600 prácticamente y hoy está rondando los $4.000. Es decir, una corrección de entre el 25 y el 30% en un activo como el oro, que dentro de que tiene volatilidad no es muy habitual verle con correcciones cercanas al 25 o 30%. La tesis central del oro es lo que se conoce como el debasement trade, es decir, apostar básicamente por la pérdida de confianza y la devaluación de la divisa sostenida y acelerada en el tiempo. Básicamente, apostar a que el dólar cada vez va a valer menos y que lo va a hacer cada vez más rápido. Esto con Jerome Powell era un muy buen trade porque se veía que no se tomaba en serio el quantitative easing, que a la mínima bajaba tipos de interés y que era muy amigable con el oro y los grandes déficits que mantenían los estados y no parecía pelearse demasiado con ellos. Sin embargo, ahora llega Kevin Warsh, que dice que hay que bajar las reservas, que ser estricto con la inflación y que no hay que dejar que los gobiernos tengan los déficits tan grandes. Esto ha provocado que el dólar marque máximos contra el yen, contra el euro y oro devaluándose mucho en estas semanas.
Ahora bien, ¿quiere decir esto que el oro ya no sea un buen activo para invertir? Si se cree que a largo plazo los déficits van a seguir ahí, el mercado realmente a largo plazo volverá a tener una tesis alcista a favor del oro. Además hay que pensar otra segunda variable. Desde el 1990 hasta el 2018 se vio una globalización masiva donde Irán, Rusia, India, China mantenían todas las reservas de sus divisas o casi todas en deuda americana. Desde la guerra de Irán, desde la guerra de Rusia y las sanciones de la Unión Europea y de Estados Unidos a este tipo de países se ha visto alterado y la tenencia de bonos americanos para respaldar las divisas de los países emergentes o de los bloques autocráticos se ha reducido considerablemente y esto ha disparado por la parte de los bancos centrales la compra de oro para justificar el valor de sus divisas y devaluar sus deudas masivas que también tienen. Por tanto, realmente aunque Kevin Warsh viene con mucha fuerza, las tesis estructurales de fondo de oro se mantienen.
Para la bolsa, en cambio, paradójicamente ha sido uno de los mejores trimestres de la historia y la llegada de Kevin Warsh parece que es un motivo alcista para posicionarse en el mercado americano. El escenario que mejor le viene a la bolsa es crecimiento económico sostenido y fuerte con pleno empleo e inflación controlada. Kevin Warsh dice que esto es posible en el mercado americano por los aumentos de productividad de la inteligencia artificial y por una inflación que él dice empieza a estar controlada. La bolsa se ha tomado muy bien al nuevo presidente de la Fed.
Si se tiene que elegir el mayor perdedor junto al oro, se hablaría de Bitcoin. Bitcoin llegó a cotizar en los $110.000 y lo tenemos rondando los $60.000 habiéndolo perdido en algunos momentos. Es decir, estamos viviendo una corrección superior al 50% en el precio del activo. El porqué es muy claro. La tesis de Bitcoin todo el mundo la entiende de manera muy fácil cuando se la entiende como una apuesta contra la impresión masiva de dinero. Si ahora, como se hablaba en el caso del oro, llega Kevin Warsh que dice que hay que bajar las reservas de la Fed y que hay que acabar con el quantitative easing, a priori Bitcoin no parece la mejor apuesta para este presidente de la Fed. Si a esto se le añade el momento de MicroStrategy, el riesgo de concentración con Michael Saylor y la huida masiva de capitales hacia la nueva gran corriente que es la inteligencia artificial, es fácil comprender por qué Bitcoin está sufriendo tanto.
No quiere decir que ya no sea un activo a largo plazo para nada. Vuelta a los mismos argumentos del oro, se cree que su tesis estructural a largo plazo sigue intacta. Eso no quiere decir que pueda pasar por ciclos como los que ha pasado de 4 años o incluso que se prolonguen más en el tiempo donde Bitcoin sufra más y no logre capturar tantos flujos de inversión. Mientras se tenga un presidente de la Fed que esté dispuesto a tener tipos reales positivos, que son aquellos que están por encima de la inflación y fortalezca el dólar, activos como oro y especialmente Bitcoin pueden tener aún unos meses con algo más de correcciones o estabilizarse durante algún tiempo en el precio en el que están.
Teniendo todo esto en cuenta, lo que se puede esperar en los próximos meses depende mucho en parte de dos temáticas principales. La primera: qué va a pasar con la guerra de Irán y el precio de la energía. Ahora mismo se tiene un memorándum de entendimiento, pero no se tiene un acuerdo final entre Estados Unidos e Irán. El petróleo se disparó y ahora está controlado hasta los $70 con este memorándum de entendimiento y este ceasefire que hay en marcha. Con esto, la inflación general, que es aquella que tiene en cuenta tanto la energía como los alimentos, está en el 4,2% en Estados Unidos, está muy alta, pero si se descuentan la energía y los alimentos, ya está en el 2,9% y lleva meses bajando. Con esto quiere decir que si finalmente hay paz y el precio de la energía se modera, incluso acaba habiendo paz entre Rusia y Ucrania y baja aún más el precio de la energía, se pueden ver motivos suficientes para bajar tipos de interés y esto puede ser alcista para el oro, para Bitcoin y también mucho para la bolsa.
El siguiente gran factor sería el de qué va a ocurrir con todo el gasto de las empresas en inteligencia artificial. Si finalmente trae aumentos de productividad y trae esa deflación, serían muy buenas noticias para la bolsa y no tan buenas quizás para Bitcoin y para oro.
Con todo esto y el nuevo posicionamiento de la Fed, donde quiere tener un papel menos de estrella, lo que sí que se cree que se va a ver es algo más de volatilidad, porque cada vez que suba o baje el mercado, no se va a tener al presidente de la Fed diciendo que va a bajar tipos, que va a subir o que va a meter un quantitative easing si hace falta. Se cree que va a ser una Fed más neutral y que va a dejar que el mercado resuelva por sí solo los miedos, las incertidumbres y la volatilidad. Se cree que eso a largo plazo fomenta un mercado de capitales sano, aunque traiga más volatilidad a corto plazo.
Teniendo todo esto en cuenta, si todavía no se entiende muy bien cómo posicionarse a largo plazo, el mejor consejo es que de verdad se entiendan a fondo los activos, se crean sus tesis y en base a ello y en base a las necesidades se cree la cartera de inversión que se ajuste a las necesidades.
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