La Caída de Bitcoin y el Riesgo de Michael Saylor (Alberto Mera)
In a Nutshell
Alberto Mera mantiene el 100% de su patrimonio en Bitcoin porque considera que es el activo que mejor captura la devaluación estructural del fiat, sin querer gestionar otros activos. Señala que la actual corrección responde principalmente al fin del dinero barato y a la fuerte competencia por capital con la infraestructura de IA, mientras descarta riesgos como el cuántico. Su mayor preocupación actual es la concentración de Michael Saylor, que ya controla casi el 5% del suministro a través de Strategy y sus preferentes al 11,5%, lo que introduce un riesgo de ejecución y apalancamiento que podría generar ventas forzadas en una crisis prolongada.
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Alberto Mera explica por qué mantiene el 100% de su patrimonio en Bitcoin. Considera que Bitcoin es el activo que mejor captura la devaluación del dinero fiat. Señala que esta captura varía: hay momentos en que captura mucho, otros en que captura poco, y otros en que suelta gran parte de lo capturado, llegando a caer un 70%. No se considera maximalista, pero elige Bitcoin por convicción y por no querer dedicar tiempo a gestionar otros activos.
Se evalúa del 1 al 10 el impacto de varios eventos en la corrección de Bitcoin. El fin de la década del dinero barato y la normalización de tipos recibe un 7. El renacer del oro y la competencia por el capital (incluyendo salidas a bolsa e infraestructura de IA) también se mencionan como factores relevantes.
El riesgo cuántico se califica como 1 y se describe como una chorrada sin fundamento. Se añade como factor adicional el posible fork en Bitcoin, que pasaría de representar un riesgo de 6 a un impacto de 20.
Como holder de Bitcoin, Alberto expresa su preocupación por el protagonismo y peso que Michael Saylor tiene en el ecosistema a través de Strategy. Considera que un jugador está adquiriendo demasiado peso. Sin embargo, aclara que el peso de Saylor en el protocolo Bitcoin es cero. Reconoce que lo que está haciendo Strategy representa un riesgo brutal, pero señala que lo lleva haciendo desde siempre.
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Alberto Mera es divulgador especializado en Bitcoin con experiencia profesional en el sector financiero. El objetivo del episodio es analizar catalizadores alcistas para Bitcoin en los próximos meses o años, así como las tesis bajistas y preocupaciones actuales del ecosistema en un momento de corrección importante desde máximos.
Alberto produce cuatro vídeos semanales. Dedica entre 5 y 6 horas al guion, más tiempo a la edición y búsqueda de contenido de soporte. Prefiere priorizar calidad sobre cantidad y ha reducido la frecuencia para mantener rigor. Encuentra temas constantemente porque está permanentemente pensando en conexiones entre eventos macroeconómicos, precios de activos y Bitcoin, incluso mientras realiza actividades cotidianas.
Alberto mantiene el 100% de su patrimonio en Bitcoin por dos razones principales. Primera: vivimos en un sistema fiat donde la devaluación del dinero es una necesidad estructural del sistema, aunque su intensidad varía según el contexto (2008, 2021, periodos intermedios). Segunda: Bitcoin es el activo que mejor captura esa devaluación. Prefiere no dedicar energía mental a decidir dónde colocar sus ahorros cuando ya conoce y confía en Bitcoin.
Se explica el enfrentamiento entre la dominancia fiscal (representada por Scott Besent, Secretario del Tesoro) y la dominancia monetaria (representada por Kevin Wars, nuevo presidente de la Fed). Ambos comparten la tesis de que el Estado ha gastado demasiado y que la Fed ha permitido ese gasto excesivo durante los últimos 15 años. Esta situación ha generado desigualdad, ha hecho subir excesivamente los activos y ha perjudicado la economía real y la industria.
Con Besent y Wars al frente, la tesis de aceleración de la devaluación del dinero fiat se considera equivocada a corto plazo. Ambos consideran que los últimos 15 años de creación masiva de dinero han sido perjudiciales para la generación de riqueza real, aunque beneficiosos para el precio de los activos. El objetivo es frenar la devaluación, aunque no eliminarla completamente.
Kevin Wars plantea un cambio radical en la operativa de la Fed. Ya no quiere basar las decisiones en datos históricos atrasados, sino en la información que transmiten los precios del mercado en tiempo real. Critica que los banqueros centrales se hayan convertido en estrellas del rock y que la economía dependa de sus declaraciones. Propone que tanto la Fed como el mercado observen la actividad real y los precios para tomar decisiones.
Esta aproximación se describe como muy bitcoinera porque prima el mercado libre, la información que generan los precios y las decisiones individuales. En su primera rueda de prensa, eliminó el forward guidance y las proyecciones de tipos de interés que tradicionalmente publica cada miembro del FOMC.
Kevin WS eliminó el forward guidance y se negó a participar en el sistema de puntos que proyecta los tipos de interés futuros. Anunció la creación de cinco task forces orientadas a revisar cómo se estudian y miden los datos económicos. Entre ellas destacan las dedicadas a modificar la medición de la inflación y la productividad, así como el análisis de la composición del balance de la Fed.
La medición de la inflación es considerada especialmente relevante porque Kevin WS sostuvo que el aumento actual no responde a una reacción estructural a las acciones del banco central. Atribuyó el repunte a factores puntuales como el encarecimiento energético por la situación en Oriente Medio, rechazando que se trate de un fenómeno global derivado de la impresión monetaria.
La inflación no se percibe como un número único sino como un vector que varía según cada individuo y sus hábitos de consumo. Quien no participa en mercados de vivienda o automóviles apenas nota el impacto en esos activos, mientras que los precios de alimentos sí afectan a la mayoría. Esta visión coincide con la tesis bitcoin de que la inflación no es uniforme.
Kevin WS considera que el actual repunte no es estructural porque no proviene de una impresión masiva de dinero. Por ello se busca modificar la forma de calcular la inflación para acercarla más fácilmente al objetivo del 2 %. Se estima que este cambio podría reducir artificialmente la cifra reportada.
El balance de la Fed alcanza aproximadamente 7 billones de dólares en bonos adquiridos para contener los tipos de interés. Tanto Kevin WS como Scott Ven consideran que esta situación no es normal y que el balance debe reducirse. Cada reducción genera problemas de liquidez, por lo que se estudia cómo trasladar activos desde el banco central hacia los bancos comerciales.
Este objetivo responde a la situación heredada de 2008, cuando el balance pasó de los bancos comerciales al de la Fed. Ahora se busca revertir ese proceso para que la economía dependa menos de las decisiones de una única persona al frente de la Fed. Esta perspectiva se alinea con la visión de mercado que defienden los bitcoiners, aunque resulta paradójico que Bitcoin sufra durante esta transición.
Reducir el balance mientras los tipos seguían artificialmente bajos resultaba complicado, como demostraron las quiebras de Silicon Valley Bank y First Republic Bank. Con tipos más normalizados se considera más factible evitar nuevos aumentos del balance salvo que se produzca una crisis.
Una medida ya adoptada con Jerome Powell y que se pretende ampliar permite a los bancos comerciales mantener más bonos del gobierno sin que estos computen en los requisitos de capital. Durante 2020 se eliminó temporalmente esta exigencia y ahora se busca reducir aún más el capital que los bancos deben reservar por estos activos.
Otra vía en estudio consiste en utilizar los bonos como respaldo de stablecoins (USDT, USDC). De esta forma el balance de la Fed se reduciría sin que se limite la liquidez de la economía. También se menciona la posibilidad de reevaluar las reservas de oro, actualmente registradas a precio simbólico, aunque esta opción interesa más a los defensores del oro que a los bitcoiners.
Cualquier modificación en el funcionamiento de la Fed obligará a otros bancos centrales a adaptarse, ya que el resto de las economías siguen en gran medida la pauta de Estados Unidos. Europa se vería especialmente afectada por estos cambios.
- Fin de la década del dinero barato y normalización de tipos: 7/10. La menor liquidez y la competencia por el capital afectan directamente a Bitcoin.
- Efecto IPO / salida de grandes holders antiguos: 6/10. Las ventas existen pero su volumen relativo al precio no es tan elevado.
- Competencia por capital con la infraestructura de IA: 9/10. La IA ha ofrecido mejores rendimientos en los últimos tres años y absorbe liquidez que podría haber ido a Bitcoin.
- Renacer del oro: 3/10. Los compradores principales han sido bancos centrales que no estaban considerando Bitcoin; no se ha producido una migración significativa de capital.
- Riesgo cuántico: 0/10. Se considera una narrativa posterior a la caída del precio sin base técnica clara ni impacto demostrable.
- Tesis deflacionaria por IA (Elon Musk): 0/10. Se rechaza porque, aunque la IA pueda reducir precios de ciertos servicios, no elimina la necesidad de crear dinero para cubrir pensiones, gasto social y otras obligaciones que seguirán existiendo.
- Fork propuesto en Bitcoin (a partir de septiembre): 6/10 de impacto base, potencialmente mucho mayor si deriva en un split real. El cambio de protocolo podría generar dos blockchains distintas, obligando a las bolsas a listar ambos activos y creando incertidumbre sobre cuál recibe el respaldo mayoritario de nodos e instituciones.
- Clarity Act: 6-7/10. Cada revés legislativo en el Congreso estadounidense coincide con caídas del precio de Bitcoin, mientras que los avances generan subidas. La ley busca definir quién regula Bitcoin y qué pueden hacer bancos e intermediarios financieros con el activo. Su aprobación daría mayor certidumbre institucional y reduciría el riesgo de que futuras administraciones reviertan las medidas actuales.
Los catalizadores positivos identificados son escasos. La teoría del ciclo se menciona como argumento recurrente cuando el precio está bajo, aunque se reconoce que pierde credibilidad cuando el precio está alto.
Bitcoin ha muerto muchas veces, pero siempre ha resurgido. Existe un grupo de bitcoiners hardcore que entienden que el fiat no puede dejar de bajar y por tanto Bitcoin no puede dejar de subir. Estos holders no venden independientemente del precio. Conforme el precio sigue bajando, los monederos antiguos dejan de vender y empiezan a acumular, considerando que los niveles actuales representan una buena oportunidad de entrada. Los que están vendiendo actualmente son principalmente los que compraron en los máximos de 100.000-110.000 dólares, es decir, los turistas. Los holders de largo plazo están haciendo lo contrario: acumulando.
Esto genera una dinámica donde, al final de cada caída, simplemente se queda sin vendedores. Dado que Bitcoin es un activo finito con escasez programada, cuando los vendedores desaparecen, el precio se da la vuelta por fuerza y luego aparecen 800.000 narrativas explicando por qué ha recuperado.
En las economías actuales se vive de una rotación de activos constante: se mete dinero en una burbuja, se saca ganancia y se pasa a la siguiente. Actualmente las burbujas están en los chips y todo lo relacionado con IA. Sin embargo, las grandes tecnológicas (Apple, Amazon, Nvidia) no están haciéndolo bien porque dedican mucho de su revenue a invertir y tienen promesas de gastar muchísimo más, lo que está pesando sobre ellas. Ha salido capital de ahí y se ha ido a los chips.
Este capital podría llegar eventualmente a Bitcoin en alguna de estas rotaciones. El dinero se mueve de un activo a otro cuando deja de ser interesante a ciertos precios. En apuestas de tanta tecnología e incertidumbre como la IA, donde nunca se sabe cuánto va a rendir realmente, el dinero que ha ido a la IA estos últimos dos años podría empezar a salir hacia otros activos, entre ellos Bitcoin.
Otra posibilidad es que la economía empiece a crecer a nivel global, con Estados Unidos tirando del carro y los demás países siguiéndolo. Esto generaría mayor riqueza entre los individuos y esa riqueza tendría que invertirse, acabando en varios activos, entre ellos Bitcoin.
Esta tesis va a llevar más tiempo pero normalizaría un poco los mercados. Si se mira todos los activos existentes, Bitcoin es el único que no va a hacer un rack pool, no va a imprimir más tokens ni más acciones, no va a cambiar la estructura. Salvo por un posible fork, Bitcoin mantiene su integridad estructural.
Existe preocupación por el protagonismo y el peso que tiene Michael Saylor en el ecosistema Bitcoin. Empezó con MicroStrategy, fue sacando distintos instrumentos financieros y ahora con el DSTRC (o STRC) genera vértigo. La promesa del 10% anual para financiar la compra de más Bitcoin tiene sentido teórico mientras Bitcoin suba en ciclos predecibles y con volatilidad controlada, pero depende del precio de Bitcoin, que depende de las emociones de la gente, la oferta y la demanda.
Si Bitcoin pierde la piel que pueda tener por la descentralización y la predictibilidad, y un jugador empieza a tener demasiado peso, se genera una situación similar a tener una Reserva Federal en Bitcoin. Saylor promete que nunca va a vender de golpe, vende muy poco e irrelevante, pero vende, no cumpliendo lo que dijo. Afirmó que el precio no bajaría de ninguna manera de 100 dólares en ese STRC y ya está en 89. Mientras tanto, sigue acumulando más supply: ya tiene un 4% o incluso casi un 5% si se cuentan los Bitcoin perdidos.
Hay que discernir entre la realidad y el mapa de la realidad. Lo que sale en los medios y las noticias transmite una realidad que no es la verdad. El peso de Saylor sobre el protocolo de Bitcoin es cero. Saylor tiene un nodo y sobre ese nodo tomará sus decisiones, pero el protocolo de Bitcoin no depende de él. Saylor acumula el activo y ya está.
Paradójicamente, el hecho de que haya un actor como Saylor hace que el activo se oifique aún más y el protocolo se quede más inamovible. Cuando hay tanto capital metido en Bitcoin, lo que no se quiere es que el protocolo cambie. Los cambios controvertidos como aumentar el límite de Bitcoin no se van a hacer porque las personas más invertidas no van a querer devaluar su capital.
El protocolo funciona de manera que cada persona elige en su nodo cómo es su Bitcoin. Se puede cambiar el protocolo en un nodo para poner 80 millones de Bitcoin, pero el resto de la red no va a seguir esas reglas. Hay reglas inamovibles en Bitcoin porque la gente no tiene incentivos a cambiarlas. La masa abstracta de individuos que sostienen la red no puede ser convencida de cambiar cosas fundamentales.
Hay cambios que se van a hacer por necesidad, pero son cambios para que la red siga funcionando, sin controversia. Cambios que realmente cambien la esencia del activo no se van a realizar, y el hecho de que haya personas muy invertidas refuerza que esto no ocurra. Saylor es bastante bitcoiner y entiende cómo funciona el protocolo y cómo funciona el dinero, lo que reduce el riesgo de cambios importantes.
Saylor tiene acumulados más de 840.000 Bitcoin y se ha convertido en una especie de representante del activo. Cuando habla, sube el pan. Su impacto sobre el precio puede ser importante porque tiene mucho Bitcoin; su impacto sobre el activo/protocolo es cero. A lo largo de la historia de Bitcoin ha habido personajes de todo tipo que han estado muy involucrados: Bitcoin Jesus, Roger Ver, entre otros. En cada momento parecía que lo que dijera esa persona iba a afectar o cambiar el activo a futuro.
Saylor es muy bueno captando seguidores y se ha creado una comunidad a su alrededor que dirige un poco el pensamiento y la tesis. Sin embargo, dentro de unos años Saylor ya no existirá, aunque MicroStrategy muy probablemente siga existiendo porque se ha creado una buena estructura.
El riesgo del negocio de Saylor es enorme. Todas las demás tesoreras que han salido, a excepción de una, lo están haciendo muy mal. En 2022 MicroStrategy pasó por una situación similar: Bitcoin cayendo muchísimo, sobreendeudado, sobreapalancado, teniendo que cambiar la manera de operar, y se hablaba de que se iba a liquidar a Saylor. Ahora su tamaño es mucho mayor pero su riesgo es menor. Con la estructura de capital actual basada en acciones preferentes y sin tomar deuda que haya que repagar, el riesgo de liquidación es casi nulo. Para obligar a vender Bitcoin de manera importante, el precio tendría que ir muy lejos y durante mucho tiempo.
Si eso pasara, vendería Bitcoin, la gente compraría o no, pero no cambiaría Bitcoin. Si hay demanda por Bitcoin, el precio simplemente se recuperaría de esa venta.
El mayor riesgo no es que coincidan dos crisis gordas. En 2022 fue un susto por la subida de tipos que se corrigió con una bajada grande en Bitcoin, pero fue una recuperación en V muy rápida. Si viene un shock como el del 29, los 70s, 2002 o 2008, habría que ver si en un momento de represión financiera fuerte donde las bolsas sufren no durante meses sino durante años, habría apetito por el STRC con la tesis de que cuanto más bajo esté, más interés va a haber por comprarlo para llevarse ese 10%.
Dos puntos donde se cae el castillo: primero, quien entienda Bitcoin y quiera exposición preferirá comprar Bitcoin directamente porque el upside es mucho mayor cuanto más bajo está el precio. Segundo, las caídas grandes en el STRC podrían obligar durante bastante tiempo a estar vendiendo Bitcoin en un mercado muy seco de demanda, tirando el precio lo suficiente como para generar pánico y posiblemente liquidar la posición entera.
El mercado está viendo estos riesgos: el precio del STRC, que nació para estar cerca del par en 100 dólares, cuando se estaba grabando el vídeo estaba en 89 y caía sin freno. Es la primera vez desde que salió que baja por debajo de 90. Cuando las preferentes empezaron a triunfar y consiguieron llegar a 100, se creó una reserva suficiente de dólares para pagar los intereses durante 2 años. El mercado parecía aceptar el 11,5% a pesar del riesgo porque había esa pila de dólares más los 800.000 Bitcoin.
Sin embargo, Saylor empezó a gastar parte de esa reserva de dólares para recomprar bonos convertibles que vencían en 2029, quitando 1.500 millones de esos bonos. El mercado no se tomó bien esto porque se había dicho que esa reserva de capital no se iba a tocar. Esto coincidió con la venta de 32 Bitcoin, lo que ha pesado sobre MicroStrategy.
Es interesante que el problema no ha pesado sobre otra empresa que está haciendo algo muy parecido y funcionando perfectamente: Strive con SATA. Son otras preferentes que están en par y llevan en par unos días, cosa que no habían conseguido generalmente. Lo están consiguiendo porque tienen una reserva de dólares y han cambiado el dividendo a que sea diario: todos los días se recibe la parte del dividendo que toca anualmente.
Esto indica que el problema no está con la tesis porque dos empresas hacen lo mismo, una está funcionando y la otra no. Lo que está fallando es la ejecución. Strive paga un 14% mientras que Strategy paga 11,5%. La reserva de dólares de Strive es superior. El balance de Strive es mucho más pequeño, por lo que pesa menos. Es una mezcla de todos estos factores.
El producto en sí, la preferente respaldada por un activo que se aprecia frente al dinero fiat, es una tesis que gusta a largo plazo, pero es un producto muy arriesgado.
La tesis de Bitcoin puede ser correcta, pero en un mundo volátil donde la secuencia de retornos no es predecible, existe el riesgo de un mal timing que haga caer todo el castillo. Se compara con la financialización de las hipotecas: una hipoteca tipo fijo en un inmueble que debería apreciarse tiene sentido en teoría, igual que Bitcoin, porque la divisa se devalúa y los intereses se pueden pagar. Sin embargo, cuanto más se financializa y se toman préstamos sobre esa tesis, más se eleva el riesgo hasta convertirlo en un riesgo considerable.
Warren Buffett y Charlie Munger explican que no invierten las reservas de liquidez en nada que no sean letras del tesoro, porque esas reservas tienen un sentido: encontrar oportunidades y pagar las primas de las aseguradoras. Aunque los modelos matemáticos sean predecibles, siempre hay casos aislados en los que las primas superan las estimaciones y se necesita capital en el activo más líquido del mundo.
Aunque se cree en la tesis de Bitcoin a muerte y se considera que tiene sentido hasta ciertos porcentajes en el portafolio, la parte de las preferentes de dividendo al 10-12% genera mucho vértigo. Si se hubiera acotado el interés por debajo, podría tener sentido en el balance de riesgos, porque Bitcoin se va a apreciar, pero no se puede determinar la secuencia temporal. No se ve un producto que intenten vender como una cuenta remunerada con intereses.
Bitcoin puede tener sentido a largo plazo y no se considera que toda esta financialización ponga en riesgo al activo, ya que se ha recuperado de FTX, de Terra y de todo lo anterior. Sin embargo, genera vértigo ver a un genio como Michael Saylor tomando tantas confianzas, porque se corre el riesgo de que se equivoque no en la tesis, sino en el plazo, como le pasó a Sam Bankman-Fried con las inversiones de FTX.
En los 2000, Saylor ya tuvo problemas con la SEC por una especie de fraude contable donde contabilizó como ingresos del presente ingresos que eran del futuro. No fue condenado, pero acordó una multa con la SEC. Esto demuestra que Saylor no es una persona normal, sino un personaje que no lleva bien perder y que, si se le pone muy mal, intentará cualquier cosa dentro de lo que pueda para evitarlo.
Respecto al riesgo de que una sola persona tenga tanto Bitcoin, se menciona que la ley de Pareto no se pone en pausa porque Bitcoin exista. Al final la gran mayoría del Bitcoin va a acabar en muy pocos monederos, igual que pasa con los dólares, las casas o cualquier otro activo. Esto es inevitable y va a seguir aplicando siempre.
Se expresa gratitud de que sea Saylor quien ha acumulado tanto Bitcoin, porque podría haber sido mucho peor: Tom Lee u otros personajes que podrían haber creado su propia religión o alabado a un dios. Saylor entiende la historia y el dinero, y por eso aprecia Bitcoin. Sin embargo, lo que está haciendo sigue siendo de un riesgo brutal y es una tesis que no está aprobada, por eso paga tanto interés.
Se plantea que Saylor está sobrepagando en comparación al riesgo que tiene. Paga más en sus preferentes que lo que pagan bonos de high yield de empresas que no tienen negocio o que pierden dinero. El mercado lo acaba arbitrando y llega a un equilibrio: o obliga a Saylor a subir el tipo de interés al 14% para llevar las preferentes al par, o devuelve la acción a par porque ganar un 12%+ de interés con ese negocio no parece mal plan.
Se agradece la charla y se expresa el deseo de repetirla con cierta recurrencia una vez al año para revisar el estado de Bitcoin, el ecosistema, los riesgos, las virtudes y la evolución de los personajes que toman peso. Se invita a seguir a Alberto Mera en sus redes.
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