Lo que no sabías sobre la Inteligencia Artificial: por qué los robots NO te van a quitar el trabajo
In a Nutshell
La IA no va a destruir empleos masivamente porque ya está resultando más cara que contratar personas, lo que generará una burbuja financiera en 12 meses. Anthropic lidera actualmente gracias a su enfoque enterprise y mejor "arnés", mientras China avanza con modelos open source y Europa se queda atrás por priorizar regulación sobre innovación. Los humanos seguirán siendo insustituibles en creatividad, decisiones estratégicas y relaciones, aunque el mercado premiará a quienes sepan usar estas herramientas.
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Estamos viviendo un momento más grande que internet. Se está creando tecnología que imita y supera las capacidades del ser humano. Se prevé una burbuja financiera con la IA porque ya es más caro usar la IA que contratar a una persona para realizar el mismo trabajo. El mercado laboral está priorizando empleos que no dependan de inteligencia artificial.
Cuando los cerebros digitales tengan cuerpo a través de los robots, el mundo cambiará radicalmente. Sin embargo, seguimos sin encontrar la cura del cáncer. Anthropic es la empresa que ha crecido más rápido en la historia de la humanidad. Dentro del "Juego de Tronos" de la IA, Apple ha ejecutado fatal. Los investigadores chinos son mejores que los americanos y China cuenta con más recursos. Europa y España han priorizado la regulación antes de desarrollar la tecnología, lo que está teniendo un coste.
Gustavo Entrala es consultor, divulgador y tiene una de las comunidades más grandes de tecnología e IA en español. Definió el superciclo tecnológico: cada 15, 20 o 25 años en computación surge un nuevo ciclo que cambia las aplicaciones, el hardware y la forma en que personas y empresas trabajan con la tecnología. El primer ciclo fue la computación (1965-1990). Luego vino internet (1993-1994), que explotó con el iPhone en 2007. Ahora estamos en otro gran ciclo tecnológico.
Lo que estamos viviendo es mucho más grande que internet porque se está creando tecnología para generar inteligencia que imita y supera las capacidades humanas. No se sabe dónde terminará este ciclo. Existen tres visiones:
- Visión escéptica: considera que ChatGPT es una tontería y nunca realizará trabajos reales.
- Visión "doomerista": cree que las máquinas acabarán con el ser humano si no se pone remedio.
- Visión intermedia/realista: ve la IA como un instrumento que permite hacer más cosas, mejor y generar mayor prosperidad.
Tanto la visión realista como la optimista comparten la promesa de tener cerebros digitales alrededor que imitan y mejoran al ser humano. Cuando esos cerebros digitales tengan cuerpo a través de robots, el mundo cambiará radicalmente.
Gustavo Entrala ayudó al Papa a entrar en Twitter. Nacido en familia católica, su madre lo llevó a los 12 años a ver a Juan Pablo II en Madrid, Barcelona y Canarias. Esa figura le dejó una huella profunda por su papel en la caída del comunismo y su enfrentamiento con nazis y comunistas en Polonia. Aunque su carrera profesional nunca fue religiosa, siempre tuvo el sueño de mejorar la comunicación e imagen de la Iglesia.
Mientras trabajaba para Diageo (Johnny Walker) y Red Bull haciendo estrategias digitales, un amigo le envió un mensaje sobre una carta del Papa Benedicto XVI que decía que la Iglesia debía renovar sus modos de comunicación. Entrala escribió una carta física al portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ofreciendo su experiencia. Cinco meses después, mientras estaba en una finca en un pueblo de Toledo tras una matanza, recibió una llamada de Lombardi invitándolo a impartir un taller de comunicación digital en el Vaticano.
Como resultado, convenció a la Santa Sede para que el Papa tuviera presencia en redes sociales y estuviera más cerca de la gente a través del móvil. Fue al Palacio Apostólico el día que se creó la cuenta y trabajó toda la tarde con Benedicto XVI. El edificio estaba tan protegido que no tenía señal, por lo que tuvieron que instalar una antena especial de Telecom Italia para que el Papa pudiera enviar el primer tweet.
Todavía no estamos en una burbuja porque la demanda de IA sigue creciendo y existe un problema de capacidad en los servidores y centros de datos. OpenAI tuvo que eliminar aplicaciones de creación de imágenes (como Sora) porque no tenía capacidad para servir la demanda.
En diciembre del año pasado se produjo un "milagro" que mejoró exponencialmente la calidad del código generado por IA, multiplicando por 10 o 20 el gasto en programación mediante IA. El coste de usar IA en empresas ya está superando el coste de los programadores humanos. Uber agotó su presupuesto anual de IA entre enero y marzo. Microsoft también ha dejado de usar la tecnología más de moda por no poder pagar las facturas. Una compañía de Silicon Valley declaró públicamente que gastaba 300 millones de euros en IA de programación.
Cuando las empresas se den cuenta de que es más caro usar IA que personas, preferirán contratar seres humanos, lo que generará una burbuja como ha ocurrido en todos los ciclos tecnológicos anteriores.
Han existido tres ciclos:
- OpenAI tuvo ventaja competitiva brutal con los mejores investigadores, máquinas y chips.
- Hace 7-8 meses la ventaja se igualó porque invertir 100.000 millones de dólares en modelos permite que otro con 30.000 millones logre resultados similares, y otro con 10.000 millones haga algo ligeramente inferior.
- En los últimos seis meses Anthropic se ha convertido en la empresa que más factura y la que ha crecido más rápido en la historia de la humanidad: en 6 años pasó de cero a 40.000 millones de dólares de ingresos. Su curva de crecimiento supera a la de Google o Meta en sus primeros cinco años.
Anthropic tiene los mejores modelos con diferencia, se ha centrado en programación (el filón más rentable) y genera servicios para profesionales (Excel, Word, etc.). OpenAI, liderada por Sam Altman (personaje controvertido, ambiguo, disperso), dispara a todo: centros de datos en el espacio, redes sociales, vídeo, etc. Google tiene científicos excelentes y la red de distribución del buscador (que ahora funciona como chatbot), pero es más débil en código y uso profesional.
xAI (Elon Musk) está por detrás de Gemini, ChatGPT y Claude, pero creó en dos meses el centro de datos Colossus en Memphis (el más grande de la historia), cuando normalmente se tarda 3-4 años. Ha fusionado su IA con SpaceX y X/Twitter. No es competitivo en modelo de lenguaje pero alquila sus centros de datos y este año ingresará 15.000 millones de dólares solo por eso. Solo en 2024 se invertirá casi un billón de dólares en centros de datos de IA.
Los cuatro jugadores principales estadounidenses son:
- Dario Amodei y su hermana (Anthropic): van ganando, Anthropic saldrá a bolsa y vale más que OpenAI en valoración teórica.
- Sam Altman (OpenAI): ha brillado hasta ahora pero está disperso y en situación complicada.
- Google: muy disciplinada, acabará teniendo un trozo grande de la tarta.
- Elon Musk (xAI): más enfocado en crear fábricas de inteligencia para que otros las usen.
China tiene investigadores mejores que los americanos, más recursos y un gobierno empeñado en que la IA sea ventaja competitiva nacional durante los próximos 10 años. Estados Unidos prohíbe a China comprar chips Nvidia por razones geoestratégicas. Los chinos están optimizando el diseño de sus modelos y consiguiendo "milagros" con menos recursos (DeepSeek, Minimax, Alibaba, etc.).
La creatividad se manifiesta cuando hay limitaciones. Los chinos están creando sus propios chips (Huawei) que, aunque no igualan a Nvidia, son competitivos. Su modelo está muy orientado a usos concretos y específicos, especialmente en coches.
China persigue un modelo de IA muy diferente al de Estados Unidos. Su objetivo es regalar sus modelos de IA e inundar el mundo con tecnología china. Para lograrlo utilizan modelos open source: cualquier persona puede descargar un modelo chino en su ordenador o contratar un plan en un centro de datos pagando únicamente por el uso de la corriente eléctrica. Este enfoque resulta altamente competitivo.
Los chinos se encuentran entre 6 y 9 meses de distancia respecto a Estados Unidos. Todo lo que aparece en América (código, elaboración de textos, análisis de información) los chinos lo tienen disponible en aproximadamente 6 meses.
Muchos usuarios están migrando de ChatGPT a Claude de Anthropic. Dos cuestiones surgen: cómo han conseguido un modelo de mayor calidad y cómo han pasado del segundo al primer lugar en facturación y uso.
Anthropic ha seguido una estrategia de enfoque. En lugar de competir en todo (imágenes, vídeo, audio, búsquedas, publicidad), se ha centrado específicamente en aplicaciones profesionales y del mercado enterprise. Esta decisión estratégica permite optimizar el producto para hacer una cosa muy bien.
A mediados de diciembre del año pasado, Anthropic entrenó su modelo con los nuevos chips de Nvidia y obtuvo un salto de calidad brutal tanto en generación de contenido como en generación de código.
El harnessing (arnés o carrocería del modelo) es la capa que se añade a la inteligencia artificial en bruto para mejorar el producto final. Un modelo sin arnés solo es capaz de adivinar la siguiente palabra, pero no sabe quién eres, no tiene memoria de conversaciones anteriores, no conoce tu modo de trabajar ni cómo los humanos piden las cosas.
Anthropic ha desarrollado el mejor arnés del momento. Los usuarios observan que Claude accede al correo electrónico, extrae conversaciones y recuerda detalles de semanas atrás que el propio usuario había olvidado.
Hace dos años Anthropic tenía 10 clientes que pagaban un millón de dólares cada uno. Actualmente tiene 100 clientes que facturan más de un millón de euros cada uno. Esta curva de crecimiento explica gran parte de su éxito. Además, Anthropic se beneficia enormemente de su API, que permite a terceros conectar sus aplicaciones al modelo de Claude.
Apple ha conectado Gemini a Siri. A largo plazo puede considerarse una jugada maestra porque Apple cree que su competencia nuclear es el hardware y la integración entre hardware, software y servicios. No necesita entrenar sus propios modelos desde cero invirtiendo 80-100 mil millones de dólares anuales.
Apple paga actualmente 20.000 millones de dólares al año a Google por ser el buscador por defecto en iPhone. Es posible que en dos o tres años la situación se invierta y sea Google quien pague a Apple por tener Gemini dentro de todos sus dispositivos.
La presentación de IA de Apple hace dos años engañó al público y la compañía ha tenido que pagar 250 millones de dólares en multas tras un juicio. Tim Cook, con más de 60 años, representa el final de un ciclo. El nuevo liderazgo, más joven y con experiencia en hardware desde la época de Steve Jobs, genera optimismo.
OpenAI compró la empresa de Jony Ive por 6.500 millones de dólares. El objetivo es crear un dispositivo que, según Sam Altman, será revolucionario. Circulan rumores de que podría ser un lápiz, un bolígrafo o un dispositivo que se lleva puesto. El dispositivo permitirá interactuar con la IA de formas no posibles hasta ahora: enseñar objetos y que la IA los identifique.
En la era de la IA, personas con talento excepcional como Jony Ive siguen teniendo un valor inmenso. El dispositivo que se está desarrollando podría eliminar o reducir drásticamente el uso del teléfono móvil. El nuevo sistema operativo sería una IA que genera pantallas dinámicamente según las necesidades del momento (por ejemplo, una pantalla de Uber creada específicamente para ti cuando la necesitas).
Apple está trabajando en gafas de realidad aumentada que planea lanzar a mediados de 2027, considerablemente mejores que las de Meta. También desarrolla realidad virtual, aunque con resultados menos satisfactorios. La vida empresarial es darwinista: empresas que parecían imbatibles pueden ser superadas por competidores más pequeños y ágiles.
La diferencia de calidad entre los principales modelos es muy pequeña y no se sostiene en el tiempo. Hace un año se hablaba de OpenAI, luego Gemini pareció liderar, y ahora la carrera sigue muy disputada. No existe todavía un foso o ventaja competitiva sostenible que impida que otros alcancen al líder.
Por eso OpenAI necesita un dispositivo: para controlar el sistema operativo y tener una audiencia cautiva. Google preocupa porque tiene un buscador usado por 9.000 millones de personas. Meta preocupa por Facebook, Instagram y otras plataformas que puede activar en cualquier momento.
El mercado de la IA se encuentra en las primeras etapas de este ciclo tecnológico.
Los modelos actuales destacan en redactar emails, escribir libros o generar imágenes realistas, pero aún no han encontrado la cura del cáncer. La razón principal son los incentivos económicos: los laboratorios farmacéuticos invierten años y grandes cantidades de dinero en investigación.
Los chips y el software actuales no están a la altura de ser entidades generativas de inteligencia verdadera. La IA actual regurgita, mezcla y combina lo que los humanos ya hemos hecho, pero no desarrolla novedades genuinas.
Demis Hassabis (líder de Gemini en Google y Premio Nobel) cree que 2030 será el año de la AGI. Los hermanos Amodei (Anthropic) predicen 2027-2028. La definición más aceptada de AGI es una inteligencia computacional que hace todo lo que puede hacer un ser humano igual o mejor.
Dario Amodei habla de centros de datos con 1.000 "premios Nobel" generando ideas y proyectos nuevos. Aunque las noticias espectaculares no llegan, la velocidad de generación de nuevos medicamentos ya está mejorando.
Meta monitorizó a sus empleados con software para entrenar IA y luego despidió a 8.000 personas pese a tener ingresos récord. A nivel micro, hay casos de empresas que despiden argumentando que la IA realiza esos trabajos.
Sin embargo, a nivel macro los datos son diferentes. Dieciséis estudios realizados este año a nivel mundial coinciden en dos conclusiones:
- No hay evidencia de que la IA esté causando pérdida de empleo actualmente
- Sí hay evidencia de un cambio en el mercado laboral que prioriza empleos con competencias en IA, y esas personas ganan un 50% más
Los trabajos no desaparecen de la noche a la mañana; se modifican y mutan. El futuro requiere interesarse por la tecnología, formarse y no darle la espalda.
Los mensajes alarmistas sobre la desaparición del 60% de los empleos en derecho o finanzas provienen de Silicon Valley. Aunque son personas inteligentes y con recursos, no conocen la realidad social del mundo ni cómo son realmente los empleos. Analizan lo que creen que hace una persona financiera y concluyen que la IA ya lo puede hacer todo, pero los trabajos humanos son más caóticos y menos parametrizables.
Una IA actual no puede tomar decisiones estratégicas, motivar equipos ni dar dirección a un proyecto. Es necesario ser cauto con las predicciones de desaparición masiva de empleo.
A niños de 7-10 años no conviene dar acceso abierto a ChatGPT. Lo interesante a esa edad es aprender a hacer buenas preguntas, no tanto gestionar soluciones. La IA es un instrumento: una persona curiosa que se hace muchas preguntas e intenta mejorar cada día interactuará mejor con la IA que alguien sin curiosidad.
El ejemplo de la guitarra ilustra este punto: darle la guitarra de 10.000 euros de Paco de Lucía a alguien que no sabe tocar produce malos resultados, mientras que Paco de Lucía con una guitarra de 50 euros sigue sonando extraordinario. Existe el instrumento, pero la persona que lo usa marca la diferencia.
Se están desarrollando tutores y herramientas educativas basadas en IA que serán maravillosas, pero el acceso abierto no parece recomendable.
Muchas personas utilizan la IA como psicólogo, amigo o pareja. El transcript termina en este punto al mencionar a Alan Turing y su participación en la Segunda Guerra Mundial descifrando códigos nazis.
Alan Turing fue quien diseñó y pensó la computación antes que nadie, y también fue quien pensó la inteligencia artificial antes que nadie. Él habló del juego de la imitación, un juego en el que hay dos personas, una a cada lado de una pared, y un juez que interactúa con una máquina y con una persona. Turing decía que el momento en que el juez no sepa diferenciar a la persona de la máquina es cuando tendríamos inteligencia artificial. No porque la máquina sea una persona, sino porque imita perfectamente a una persona.
Es posible entender psicológicamente que alguien se enamore de una máquina o que le coja cariño a una aplicación con la que chatea, no porque la máquina tenga un alma amable, sino porque está engañando y simulando una relación. Respecto a preguntas más íntimas o personales, las respuestas de ChatGPT a veces alucinan en cuestiones de relaciones personales o médicas. Al mismo tiempo, surge la preocupación de no saber quién está detrás, que no es una persona, y la idea de que para determinadas cuestiones sería mejor acudir a un amigo, un terapeuta o un sacerdote.
Existe un debate interior grande: gustan muchas respuestas que da la IA, pero preocupa el tipo de cosas que se le preguntan. Se utiliza ChatGPT tanto de forma personal como profesional, mientras que Claude se usa más de forma profesional. Una pregunta sobre la mejor rutina de gimnasio, por ejemplo, se le hace primero a ChatGPT antes que a Claude.
Tanto ChatGPT como Claude guardan en su memoria las interacciones. A veces aciertan, pero muchas veces no. Ha ocurrido que estando en un día normal de primavera con sol en Madrid, de repente ChatGPT pregunta si se sigue de bajón, porque dos semanas antes se le preguntó por qué la falta de luz produce un estado de humor más bajo.
No hay freno para preguntarle a ChatGPT lo que se quiera, sin coste y sin ponerse colorados. Se espera que con el paso del tiempo se valore más la relación humana, porque hablar con gente y contarle tus cosas tiene valor real. ChatGPT puede problematizar la vida porque quiere que estés enganchado, mientras que un buen amigo ayuda de verdad cuestionando las tonterías que se están pensando.
El Dr. La Torre, físico que trabaja en Singapur, planteó un concepto sobre un futuro en que la humanidad podría ser una anécdota como los dinosaurios, cuando algo diga que ya no se necesitan. El gran fallo de la IA que nadie arregla es el factor de alucinación: cuando no sabe algo, se lo inventa, igual que hacen los humanos. La IA se entrenó con todo el conocimiento de internet y libros, pero no absorbió la literalidad, sino que razonó relaciones entre cosas. Si se le pregunta un dato de la historia de España, muy probablemente no lo sepa o no lo tenga en memoria, aunque haya sido entrenada con esa información, y eso provoca que se inventen datos y cosas, lo cual es muy peligroso y justifica que haya seres humanos que supervisen lo que hace.
La IA no va a reemplazar al ser humano en muchísimas cosas. El Papa León hizo una encíclica sobre la IA en la que dice que la IA no siente, no siente culpa, no tiene alegría, no goza de las cosas, no se sorprende con nada. Aunque la IA simule esas cosas, el ser humano va a seguir trabajando con máquinas cada vez mejor, pero el genio humano no va a desaparecer.
En creatividad todavía no se ha visto nada verdaderamente creativo hecho por IA. Se han visto cosas chulas hechas por humanos con inteligencia artificial, pero no se ha visto que la IA se invente cosas que lleguen al corazón, porque no tiene corazón y no sabe calibrar si algo toca la fibra o no.
Palantir está relacionado con el concepto de seguridad. Vivimos en un mundo donde la seguridad es algo que se busca pero que realmente no se tiene. Es mucho más frágil de lo que se piensa. Nunca se ha visto una época con tanta obsesión por la seguridad combinada con tanta gente insegura. El afán de seguridad y tenerlo todo amarrado puede llevar a no enfrentarse a las propias limitaciones y a no lanzarse a hacer cosas que revelan quién se es realmente.
En términos de seguridad, la IA está rozando la genialidad y capacidades que van mucho más allá de las de un ser humano. Mizos es un modelo que ha hecho Anthropic hace unos meses. Cuando lo vieron dijeron que era tan peligroso que no lo podían sacar al mercado. Mizos es capaz de entrar en cualquier sistema operativo y en cualquier nube de un banco o de un gobierno y destrozarlo. Ha descubierto decenas de miles de brechas de seguridad en aplicaciones como Firefox, en el sistema operativo del Mac y en las cajas de seguridad de JP Morgan en Estados Unidos. Anthropic decidió guardarlo en un cajón durante tres meses, dejárselo a algunas entidades para que lo prueben y, cuando esas entidades hayan resuelto los problemas que Mizos ha descubierto, lo lanzarían al mercado.
Si Mizos estuviera en manos de Putin o de Irán, podrían entrar en cualquier sistema eléctrico de cualquier país o en cualquier infraestructura y cargársela. Hay mucha más actividad criminal de la que se sabe, que no se traduce en noticias pero está pasando todo el tiempo. El sector del cibercrimen sería la tercera o la cuarta economía del mundo si fuera independiente. Con la IA eso se va a multiplicar. La dependencia de empresas que se dedican a la seguridad va a ser cada vez mayor. Las medidas de seguridad de los bancos van a ir a más, hasta el punto de que prácticamente habrá que presentarse en el banco y echar el aliento para abrir una cuenta corriente.
La computación cuántica es otro tema apasionante. Se habla de ordenadores capaces de cifrar cualquier clave que se les ponga por delante, incluida las del Bitcoin. Las claves del Bitcoin son muy complejas y tienen una parte privada y una parte pública. La computación cuántica va a ser capaz de descifrar una clave de Bitcoin viendo lo que hay en público. La parte pública de la clave se podrá descifrar en 9 minutos, cuando ahora harían falta cientos de años de ordenadores intentándolo simultáneamente.
Se entra en una fase muy interesante con muchos retos, y por tanto va a haber mucho empleo en ciberseguridad. La visión del futuro siempre está estancada en lo que se ve a día de hoy, pero las novedades introducen cambios que crean nuevos mundos, nuevas posibilidades y nuevos trabajos. Se es bastante optimista en ese sentido.
El poder que tienen las grandes empresas tecnológicas y sus oligarcas es casi más importante que un país en sí. No solo por poder, también por capitalización: Nvidia vale más que Alemania. Si SpaceX sale a bolsa, su valor era de 75.000 millones cuando Facebook salió por 12.000. No hay precedentes de un grupo de empresas pequeñas que tengan tanto peso en el mercado y en el mundo. Nunca ha pasado antes. A finales del siglo XIX había algunas empresas de electricidad y de petróleo que tenían el dominio del 30% de la bolsa americana, pero ahora es todavía más.
Nunca se recuerda una época en que haya empresas transnacionales que están en todo el mundo y que tengan tanta información y tantos recursos en juego que sean más poderosas que un gobierno. Hace 10 años Dinamarca decidió establecer embajadas en Silicon Valley porque se dio cuenta de que era más importante su relación con Facebook que la relación con Canadá. Han alcanzado muchísimo poder. Son un grupo muy concreto de personas de las que no se sabe muy bien ni qué piensan ni qué quieren del mundo.
Están desarrollando tecnologías tan poderosas que en un momento dado no va a haber más remedio que hacerlas públicas. Si en un país hay una empresa que tiene más inteligencia que el gobierno americano o más capacidad para montar armas químicas que el gobierno americano, quedará el gobierno americano y se quedará con ella. No se sabe si van a pasar muchos años antes de que algunas de estas compañías se conviertan en recursos públicos porque son demasiado poderosas.
Hubo un conflicto muy interesante entre el Pentágono y Anthropic. Anthropic se niega a trabajar para el ejército americano en dos cosas concretas: vigilancia masiva de los ciudadanos del país y armas autónomas letales. Ya trabajaban con la Casa Blanca de Biden y no querían renovar el contrato sin cláusulas. Trump dijo que quería poder hacer con su tecnología lo que le diera la gana. Los hermanos Amodei dijeron que por ahí no pasaban. Como consecuencia, Trump les ha declarado una empresa de riesgo para la seguridad nacional y ha prohibido a todo el gobierno americano usar Anthropic. Ese fue el primer envite entre un gobierno y una IA fuerte. Dentro de 4 o 5 años, cuando vuelva a repetirse, se va a ver que el gobierno dice "ahora eres mío, te nacionalizo".
Se confía en los hermanos Amodei porque se han jugado su dinero a cambio de los principios. Es muy fácil ser buena persona cuando se tiene todo a favor y no cuesta dinero. Se es buena persona cuando cuesta dinero ser buena persona. Los Amodei se han enfrentado a Donald Trump y al ejército americano por una cuestión de principios que es discutible, porque un país tiene que poder usar cualquiera de los recursos que tiene en su nación para una guerra, pero que hayan hecho eso llama la atención y les ha costado dinero.
Tienen un sistema en el que su IA tiene una Constitución que es la Declaración de Derechos Humanos muy expandida y ampliada, y tienen unos sistemas internos de control que parecen bastante buenos y poderosos.
Sam Altman tiene un punto que en un principio todo el mundo le veía como un genio, pero ahora con las disputas con Elon Musk y demás no se sabe qué es. Se entrevistó a la autora de un libro que se llama El imperio de la IA, que ha estudiado mucho el personaje y ha hablado con gente de OpenAI. Dice que es una persona capaz de decir cosas distintas a dos equipos de trabajo dentro de OpenAI: a unos les dice que tienen razón y que los va a apoyar, y luego va al otro equipo y dice lo mismo. Es ese tipo de persona, un político normal.
Todos tienen su cosa buena y su cosa menos buena. No se podría optar por quién es el mejor. Suckerberg y Altman parecen más shady. Hay que distinguir lo que es la persona de lo que es la empresa que ha creado. Hay cosas de sus empresas que se admiran mucho. Cuando haya un punto de no retorno se verá la verdadera calidad de esa persona. El hecho de decirle que no a Trump es un punto de no retorno brutal.
Hay un reto muy grande que es saber lo que hacen los modelos dentro, qué pasa dentro de los modelos de inteligencia artificial. Deberían saberse, los algoritmos deberían ser transparentes. Debería saberse por qué ChatGPT ha recomendado a este chico que haga esto o qué proceso ha seguido la IA cuando un juez ha tomado una decisión que ha recibido informes de la IA. De eso se sabe muy poco, y de hecho los propios investigadores saben poco sobre eso. Iremos viendo aparecer regulación que nos hará sentirnos más cómodos con la IA, igual que pasó con la invención del coche. También habrá cosas que pasarán con la IA que nunca sabremos y que, en la medida en que las vayamos sabiendo, nos escandalizarán.
España tiene muy buenos investigadores. El número dos o tres de Gemini es un catalán, Oriol Viñals, y hay algunos más en OpenAI y en Microsoft, pero todos están trabajando en Estados Unidos. España ha tenido un centro de supercomputación, el MareNostrum, que es como un anticipo de lo que sería la IA, y también ha tenido muy buenos investigadores y mucho dinero. Hay una compañía francesa de inteligencia artificial que tiene un modelo fundacional y tiene muy poquito acceso a chips porque no pueden pagarlos. Les está apoyando tanto la Unión Europea como el gobierno francés, pero es una pulga en un océano, una anécdota.
No se tiene ningún peso porque se ha pagado caro el proteccionismo de regularlo todo antes de que pase, mientras que Estados Unidos y China han ido a lo loco a decir que aquí se deja hacer lo que la gente necesite hacer para innovar y luego ya se regulará. El afán regulatorio ha frenado mucho la innovación. Otros países han sido más laxos y se ha podido evolucionar mejor. En Europa se ha ido directamente a poner el cinturón de seguridad en el coche antes de tener el coche, y eso se está pagando.
Hay una idea interesante que es la de la IA soberana. Precisamente porque Estados Unidos y China van a tener un duopolio de inteligencia artificial y se va a tener dependencia con ellos para absolutamente todo, hay países que empiezan ya a trabajar en lo que llaman la IA soberana: una inversión público-privada en modelos de inteligencia artificial fundamental, generativa, desarrollados por el país y en el que participan tanto el Estado como las empresas privadas. Esto ha empezado a hacer Corea del Sur con mucha inteligencia.
Eso debería ocurrir: los datos de la seguridad social de un país o los datos de la policía de un país no deberían salir de sus fronteras. Aquí en España se están haciendo locuras con empresas chinas, pero lo lógico y razonable sería que todo lo que tenga que ver con los datos de los ciudadanos españoles se quede en España y que no haya ninguna empresa americana metiendo mano. Es un concepto interesante, pero los gobiernos en este momento no tienen dinero para afrontarlo, porque requiere invertir cientos de miles de millones de euros. Sería un camino muy interesante a seguir.
Una predicción concreta para dentro de 12 meses es que va a haber una burbuja financiera con la IA. Se ha hecho un vídeo diciendo que no se veía, pero ahora sí se ve. En 12 meses se va a ver un primer petardazo financiero de la IA, lo cual no quiere decir que la IA no valga o que no vaya a ir para adelante. Todos los grandes ciclos han tenido momentos de burbuja.
A finales de 2026 seguirá como está ahora Anthropic. Puede ser que se vayan a ir turnando Anthropic, Gemini y ChatGPT. Es una carrera de caballos con muchas mangas donde uno ahora manda, luego adelanta otro. Va con fuerzas colaterales, como la fuerza de un buscador o la fuerza de una red social.
Dentro de 5 años se mirará atrás y se dirá que no se puede creer que se pasara tanto tiempo trabajando con Excel, que se leyera correo electrónico en serio, que las películas se hicieran sin IA. Todavía no se ve el coche autoconducido en 5 años, sería ya un nórdago. Cuando se detecta algo muy procesado con IA, como Tom Cruise y Brad Pitt peleándose, se le da menos entidad que a El Padrino o a Al Pacino llorando en la escalinata con la caballería rusticana. Eso ocurre siempre en las primeras fases de adopción de una nueva tecnología: en el mundo de la creatividad intentan copiar lo que se hacía antes.
Los bloggers que viajan en el tiempo en YouTube representan un ejemplo de las nuevas posibilidades narrativas que abre la IA. Estos creadores se graban con el móvil o cámara mientras simulan estar en la Roma de principios del milenio o en la construcción de las pirámides en Egipto, contando en directo cómo son los baños de la época, cómo habla la gente del faraón y los detalles cotidianos de esas civilizaciones. Este tipo de contenido resulta alucinante y demuestra que la IA permite crear géneros narrativos completamente nuevos.
Se recomienda probar una herramienta accesible para todo tipo de público, desde personas de 80 años hasta jóvenes de 25 o padres de familia de 45 años. Se menciona el intento de instalar ChatGPT con voz a la madre del entrevistado, que falleció ese verano, y cómo ella disfrutaba de las conversaciones a pesar de notar algunos cortes.
Existen aplicaciones excelentes para la gestión de reuniones. Granola destaca por su calidad, al igual que Plot. El entrevistado utiliza un dispositivo que graba reuniones y genera resúmenes perfectos con las tareas asignadas a cada participante. Aunque se le pidió pensar en herramientas de entretenimiento, estas aplicaciones de productividad surgieron como recomendación principal.
Se recomienda suscribirse a los canales de viajes en el tiempo de YouTube, que son fruto de la IA y resultan muy interesantes. También se recomienda el canal de Gustavo por su capacidad de explicar conceptos complejos de forma accesible.
El canal de YouTube surgió como hobby mientras se presentaba como consultor de innovación. Un vídeo titulado "El Juego de Tronos de la IA", que narra la historia de los magnates tecnológicos, fue el que impulsó su crecimiento. La idea inicial era mostrar cómo funcionan las grandes empresas tecnológicas por dentro. Actualmente el entrevistado se identifica plenamente como youtuber.
El entrevistado experimenta el burnout del creador, esa sensación de terminar un proyecto (podcast, vídeo) y tener que empezar inmediatamente otro sin descanso. Compara esta dinámica con el mito de Sísifo, donde siempre hay otra bola que empujar. Está reforzando el equipo progresivamente y mide sus esfuerzos porque prioriza mucho la calidad de los vídeos.
Tener un medio de comunicación propio resulta muy sacrificado porque requiere levantar proyectos constantemente, documentar, preparar contenido y mantener la calidad sin parar. Sin embargo, ofrece libertad total: no se necesita dinero para montar una emisora o televisión, no se requieren licencias gubernamentales, y se puede publicar sin editores ni redactores jefes interponiéndose. El contenido llega a audiencias en Estados Unidos y Latinoamérica de forma transnacional, y el creador mantiene control total sobre sus ideas y formato.
"Cualquiera puede tener su medio de comunicación, es maravilloso y además transnacional"
"Tú te lo guisas, tú te lo comes, eso es maravilloso"
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