Longevidad: La Nueva Guerra entre China y Occidente que Nadie Está Mirando (Claudio Feijóo)
In a Nutshell
China busca compensar su grave crisis demográfica y baja natalidad impulsando la robótica y la longevidad como estrategia de poder, mientras enfrenta limitaciones geográficas que restringen su expansión. Europa debe decidir entre proteger su industria automovilística con aranceles o atraer fabricantes chinos para modernizarla hacia el coche eléctrico aprovechando precios más bajos. La planificación a largo plazo de China le da ventaja frente a los ciclos electorales occidentales, permitiéndole explotar la desunión europea en temas estratégicos.
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En una conversación grabada entre Xi Jinping y Putin se abordó el tema de vivir 150 años. La grabación con micrófono abierto se interpretó como un mensaje intencionado, ya que en China no se dejan micrófonos abiertos sin consecuencias. La conversación se vinculó con el cambio constitucional que permitió a Xi Jinping eliminar el límite de dos mandatos de cinco años. Xi es el tercer líder chino, después de Mao y Deng Xiaoping, que acumula los tres cargos principales: presidente de la República, secretario del Partido y presidente de la Comisión Militar. El mensaje implícito fue que los años no perdonan y que su mandato podría prolongarse.
China considera un logro nacional haber superado a Estados Unidos en esperanza de vida media. Estados Unidos oculta que su esperanza de vida lleva descendiendo desde aproximadamente 2017. España y Japón ostentan las mayores esperanzas de vida del mundo, dato que China observa con atención. La longevidad forma parte de la gran narrativa interna china, transmitida a través de canales de televisión internos que no están dirigidos al público exterior.
China enfrenta un problema demográfico grave por la bajísima natalidad, cuyas cifras reales probablemente se acerquen a las de Corea del Sur, las más bajas del mundo. Las proyecciones indican que la población china podría reducirse a 700 millones o incluso a 550 millones. Históricamente el poder de China se basaba en el dividendo demográfico (tamaño de su población). Con estas cifras, China dejaría de ser el país más poblado del mundo entre los puestos 5 y 7, superada por India, Nigeria e Indonesia.
La edad de jubilación en China es de 60 años para hombres y 55 para mujeres. El Partido no se ha atrevido a modificarla, lo que evidencia límites sociales. Esta situación explica el impulso a la robótica como solución tecnológica: robots industriales para mantener la producción y robots de servicio para atender a la población que envejece. Muchos chinos son hijos únicos y no podrán cuidar a sus padres. Las exhibiciones de robots realizando artes marciales y otras tareas recuerdan las exhibiciones militares históricas y tienen una lectura militar fuerte. En China se habla de fusión civil-militar, concepto más amplio que el de tecnologías duales europeo.
China considera que el conflicto entre Estados Unidos e Irán le sobra. Ha realizado esfuerzos discretos para que pare, incluyendo presionar a Pakistán para que actúe como mediador. China mantenía un acuerdo especial con Irán que incluía suministro de petróleo y gas a cambio de tecnología en telecomunicaciones, pagos por móvil y otros bienes, todo fuera del dólar para evitar sanciones. China es deficitaria en alimentación y energía. No tiene prisa por asumir el papel de pacificador internacional porque ha observado la carga que supone ser "el policía del mundo".
China está geográficamente confinada: Siberia al norte, cadenas montañosas al oeste, junglas del sudeste asiático al sur y una cadena de islas (Corea, Japón, Taiwán, Filipinas) que le impide acceso libre al Pacífico. Estados Unidos, por el contrario, está liberado por su geografía con océanos a ambos lados. La iniciativa Belt and Road (Franja y Ruta) busca construir infraestructuras que permitan rutas comerciales libres. A diferencia del Reino Unido, que utilizó compañías como la de las Indias para proteger rutas con personal militar, China carece de bases militares para proteger estas rutas.
China plantea a Europa el dilema de si la marca o la manufactura es más importante. Los coches chinos son tecnológicamente avanzados y más baratos. Las opciones para Europa son:
- Proteger la industria existente mediante aranceles en frontera (proteccionismo de recorrido limitado).
- Atraer fabricantes chinos a España para que utilicen la potente industria auxiliar española y transformarla hacia el coche eléctrico.
- Utilizar el ahorro derivado de precios más bajos para invertir en la siguiente generación de tecnologías en lugar de proteger industrias existentes.
China planifica a 5-10 años vista mientras las democracias occidentales tienen ciclos electorales de 4 años. China aprovecha los bandazos políticos occidentales: espera a que pasen mandatarios como Trump. Para competir con China, Europa necesitaría acuerdos de largo plazo en ámbitos estratégicos que no se modifiquen con cada gobierno, aunque se discrepe en otros temas. China observa la desunión europea y busca oportunidades en países que se "despistan", como Hungría.
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