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PROBIÓTICOS: ¡NO TODOS SIRVEN! | Cómo saber si el tuyo de verdad funciona

Dr. Carlos JaramilloSeptember 18, 202621m
In a Nutshell

La efectividad de un probiótico depende de la cepa específica con código (ej. Lactobacillus rhamnosus GG), no del número de bacterias o cepas totales. Estos actúan como visitas temporales que estimulan la microbiota residente, no la repueblan, y la evidencia solo respalda cepas concretas para usos específicos como prevenir diarrea por antibióticos. La cantidad debe estar garantizada hasta la fecha de vencimiento, y es más efectivo aumentar alimentos fermentados y fibra para alimentar la microbiota propia que tomar probióticos al azar.

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Frente a la pared de probióticos en la farmacia se encuentran opciones con 10.000 millones, 100 billones, 12 cepas o 30 cepas. Hay productos para mujeres, en gomitas, con prebiótico, ashwagandha, vitamina D y otros aditivos. La tendencia natural es elegir el que más bacterias y componentes tenga, creyendo que más es mejor. Esta regla es precisamente lo que el marketing busca explotar.

El intestino humano alberga aproximadamente 38 billones de bacterias. Un estudio realizado en Israel en 2016 documentó que la microbiota puede estar compuesta por la misma cantidad o hasta 30 veces más microorganismos que células propias del cuerpo, incluyendo bacterias, hongos, parásitos y virus. Una cápsula de 10 billones o 100 billones representa una proporción insignificante comparable a 20 o 200 personas en un estadio con capacidad para 80.000.

Cuando se administran probióticos a personas sanas y posteriormente se busca la presencia de esas bacterias, se encuentran de todo menos las que se estaban tomando. Pueden detectarse durante unos días, pero desaparecen semanas después de suspender el producto. Los probióticos no repueblan; actúan como visitas que estimulan la microbiota residente, interactúan con el sistema inmune y compiten con microorganismos problemáticos mientras están de paso.

Un chihuahua y un rottweiler son ambos perros, pero no se les encargaría la misma tarea. Las bacterias tienen tres nombres: familia (Lactobacillus, Bifidobacterium), especie (rhamnosus, longum) y cepa (código de letras y números como GG o BB1). Dos bacterias con el mismo nombre y apellido pueden tener efectos completamente diferentes o nulos.

Una revisión de 2018 que reunió cientos de ensayos concluyó que el efecto depende de la cepa específica y del problema específico tratado. Este efecto no se hereda por parentesco. Si el frasco solo indica Lactobacillus rhamnosus sin el código final (GG u otro), no puede respaldarse en ningún estudio clínico porque no hay forma de identificar cuál de todas las variantes posibles se está consumiendo.

Cuando se compararon mezclas de múltiples cepas contra una sola cepa bien estudiada, las mezclas en general no demostraron superioridad. Treinta cepas desconocidas no superan a una que ya demostró exactamente lo que puede hacer.

Las bacterias vivas mueren en bodega, durante el transporte y en la cocina. Existe una diferencia significativa entre 50 billones al momento de fabricación versus 50 billones hasta la fecha de vencimiento. Un estudio de la Universidad de California en 2016 analizó 16 probióticos comerciales y encontró que solo uno contenía exactamente las especies prometidas en la etiqueta; los demás tenían especies adicionales, faltantes o diferentes.

Un estudio de 2018 del Instituto Weizmann en Israel utilizó endoscopias para examinar directamente el intestino, no solo materia fecal. Se identificaron dos hallazgos: algunas personas permiten la colonización por probióticos mientras que otras los rechazan, dependiendo de la microbiota residente de cada individuo. En voluntarios que acababan de tomar antibióticos, aquellos que recibieron una mezcla de 11 cepas tardaron más tiempo en recuperar su microbiota propia comparados con quienes no recibieron probióticos.

Ciertas cepas específicas como Lactobacillus rhamnosus GG y Saccharomyces boulardii reducen la probabilidad de diarrea asociada a antibióticos. Saccharomyces boulardii es una levadura, por lo que los antibióticos no la afectan y puede tomarse simultáneamente. Esta levadura fue descubierta en la década de 1920 por el microbiólogo francés Henri Boulard en Indochina durante un brote de cólera, al observar que la población preparaba té con cáscara de lichi y mangostán para tratar la diarrea.

En 2020, la Asociación Americana de Gastroenterología revisó toda la evidencia disponible y concluyó que para la mayoría de problemas digestivos aún no existe suficiente evidencia para recomendaciones de rutina. Sin embargo, se reconoce el rol emergente de los probióticos en salud del cabello, piel, problemas respiratorios, problemas mentales y problemas metabólicos.

Un probiótico efectivo debe cumplir tres condiciones:

  • Documento de identidad: debe especificar la cepa completa con código final (Lactobacillus rhamnosus GG, no solo Lactobacillus rhamnosus) y esta debe tener respaldo en literatura científica
  • Tarea específica: debe existir evidencia de que esa cepa funciona para el propósito deseado (salud intestinal, piel, salud femenina íntima, etc.), no solo empaque de color rosa o marketing
  • Fecha de salida: cantidad garantizada hasta el vencimiento, no solo al momento de fabricación

Cuatro semanas constituye un período razonable para evaluar si una cepa funciona para un síntoma específico. Si no se observa mejoría o si aparecen efectos adversos como mayor inflamación, debe suspenderse. Los probióticos están contraindicados en personas hospitalizadas, con inmunosupresión, catéter central o pancreatitis grave, y estas decisiones deben tomarse con supervisión médica.

La microbiota no se compra, se alimenta. Un estudio de Stanford de 2021 demostró que aumentar gradualmente alimentos fermentados durante 10 semanas incrementó la diversidad de la microbiota y redujo 19 marcadores de inflamación en sangre. Los alimentos fermentados vivos recomendados incluyen yogur, kéfir sin azúcar, chucrut y kimchi, siempre refrigerados. Adicionalmente, la fibra de lentejas, frijoles, avena, cebolla, plátano maduro y vegetales verdes sirve como alimento para la microbiota.

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