Back to Uri Sabat

Quien Lidere la IA Podría Liderar el Mundo (Pep Martorell) #LFDE

Uri SabatOctober 17, 202610m
In a Nutshell

Quien lidere la IA liderará el mundo, pero en los próximos diez años no habrá un bloque claramente superior a los demás. Estados Unidos domina la mayoría de las capas tecnológicas, mientras China avanza en adopción pero enfrenta limitaciones en chips de alta precisión. Europa y América Latina pueden fortalecerse uniendo masa crítica demográfica, energía y tecnología en bloques geopolíticos.

AI-Generated Notes

These notes were generated by AI and may contain inaccuracies.

El marco actual de la IA como herramienta geopolítica se centra en la competencia entre Estados Unidos y China. Elementos que antes pasaban desapercibidos, como los minerales de tierras raras, han adquirido una importancia estratégica fundamental. El progreso tecnológico ha situado estos recursos en el centro del debate geopolítico.

La frase "quien no calcula, no compite" que dominó el mundo de la supercomputación durante años ha sido reemplazada por un nuevo paradigma: "quien no lidera y no posee tecnología de inteligencia artificial, no puede liderar el mundo". Esta transformación refleja cómo la IA ha desplazado a la mera capacidad de cómputo como factor determinante de competitividad global.

Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, describe la IA como un pastel de cinco capas. La capa superior visible incluye aplicaciones como ChatGPT, Gemini y otras herramientas de IA generativa. Estas aplicaciones se construyen sobre modelos lingüísticos grandes entrenados en una infraestructura subterránea masiva que contiene semiconductores, microelectrónica, tarjetas de memoria, chips y procesadores que funcionan gracias a la energía.

La mayoría de los eventos geopolíticos mundiales pueden explicarse según su impacto en una de estas cinco capas: aplicaciones, modelos lingüísticos, infraestructura, microelectrónica y energía. Los debates sobre el estrecho de Ormuz, precios del petróleo, gas, fracturación hidráulica o energía fotovoltaica corresponden a la capa de energía. Las discusiones sobre la venta de tecnología de litografía de ASML a China o las restricciones de Trump sobre unidades de procesamiento gráfico de Nvidia a China pertenecen a la capa de microelectrónica.

La decisión de la Comisión Europea de construir fábricas de chips en Europa responde a la necesidad de poseer capacidad de procesamiento propia, operando en la capa de infraestructura. Ningún país puede considerarse seguro si depende de otros para su suministro energético, ya que esta dependencia lo condena a la debilidad en la revolución de la IA.

En esta revolución tecnológica, la masa crítica demográfica es crucial. Ningún país con menos de varios cientos de millones de habitantes puede desempeñar un papel significativo en esta competición. Los principales actores son Estados Unidos, China y Europa, que busca mantener relevancia. Esta perspectiva debe adoptarse desde el punto de vista europeo, incluyendo España.

El mundo se organiza en bloques para alcanzar masa crítica. Países con cinco millones de habitantes enfrentan dificultades para lograr independencia energética, pero la participación en áreas con trescientos millones de consumidores facilita esta independencia. La capacidad de negociación en procesos multipartitos aumenta significativamente con mayor masa crítica.

La soberanía energética requiere no solo gran capacidad de producción sino también de distribución. Producir muchos megavatios y entregarlos a los centros de datos son desafíos completamente diferentes. Europa cuenta con un campo excelente para el crecimiento en energías renovables y energía nuclear, ofreciendo una mezcla energética potente.

África se encuentra fuera de los principales bloques (Estados Unidos, Europa, China), al igual que Japón, que está en los límites de la masa crítica necesaria para competir independientemente. Corea del Sur posee tecnología avanzada pero sufre limitaciones de masa crítica. Canadá ha mostrado movimientos geopolíticos hacia la Unión Europea.

Oceanía y el Sudeste Asiático son vastas regiones con masa crítica tecnológica limitada y sujetas a gran influencia china. África presenta crecimiento demográfico enorme pero está atrasada en muchos aspectos y experimenta fuerte influencia china.

Los Estados Unidos ibéricos (América Latina) representan una zona de esperanza para Europa. Esta región tiene crecimiento demográfico grande, similar a África, pero está en etapa de madurez económica y tecnológica superior. Aunque no alcanza el nivel estatal avanzado de Europa, puede construir un ecosistema tecnológico importante en el medio plazo.

América Latina puede desarrollar lo que se denomina "pluralismo inteligente", manteniendo influencia estadounidense pero también europea a través de España y Portugal, recibiendo inversiones chinas sin comprometerse con un solo bando. Esta región puede convertirse en socio de múltiples partes, funcionando como una zona futura si juega sus cartas inteligentemente.

Estados Unidos lidera en la mayoría de las capas de la pila tecnológica, pero China está muy avanzada en adopción de tecnología. China ha optado firmemente por adoptar estas tecnologías, aunque no lidera los modelos de IA de gama media y alta, a pesar de ser bueno en software de código abierto.

China enfrenta problemas peligrosos en el diseño y fabricación de chips de alta precisión, careciendo de tecnologías básicas necesarias para desarrollar chips de dos o tres nanómetros. Las restricciones actuales configuran un orden general: Estados Unidos primero, China segundo, con una diferencia pequeña.

No se prevé un cambio fundamental de gran importancia en los próximos diez años. Lo que se puede afirmar con certeza es que no habrá un bloque abrumadoramente superior al resto. Ninguno de los dos bloques podrá lograr un progreso y disrupción tan enormes que deje al otro muy por detrás.

Para los catalanes, la pregunta sobre dónde invertir el dinero (China o Estados Unidos) y cuál es la opción más segura y rentable es fundamental. Se trata de dos cosas muy diferentes: rentabilidad y seguridad.

Existe optimismo sobre el futuro de la humanidad y el mundo. Partiendo de la base de que "lo contrario es inútil", como decía Churchill, se rechaza la "selección dirigida" al invertir. Se está convencido de que en la década siguiente, como en los últimos dos siglos, el mundo progresará, será más rico y mejor.

Invertir en el mundo a nivel bursátil a medio y largo plazo debe tener éxito. No se puede imaginar un escenario de gran recesión global en los próximos 10-20 años. Sin embargo, el tremendo desarrollo de esta tecnología lleva a un entorno donde la previsibilidad ha desaparecido.

Cuando se pide una conferencia sobre el camino a largo plazo de la IA, se responde que si las luces están muy altas, solo se puede ver niebla. Nadie puede saberlo con certeza. Se admira a personas como Bill Gates que apuestan su reputación profesional prediciendo que esta tecnología causará el trastorno funcional más grande de la historia.

Gracias a esta tecnología, el mundo en 2030, 2035 o 2040 estará mejor que ahora en promedio. Se está completamente convencido de esto, y se anticipan cambios asombrosos en el campo de la salud, con servicios disponibles para todos. Sin embargo, no se siente capacitado para afirmar si esto sucederá en un lugar antes que otro o dónde será mejor invertir.

Keep Uri Sabat in your library

Save the videos and channels worth coming back to, and find them again in one place.