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Resistencia a la insulina, el problema detrás de 9 diagnósticos

Dr. Carlos JaramilloSeptember 16, 202613m
In a Nutshell

La resistencia a la insulina es la causa común de nueve problemas de salud (acné, SOP, hipertensión, hígado graso, etc.) porque mantiene al cuerpo en modo "guardar" y bloquea la salida de grasa. Después de 10-20 años de hiperinsulinemia compensada, aparece prediabetes cuando el páncreas se agota. La solución más efectiva es activar la "puerta trasera": caminar 10-15 minutos después de cada comida y levantar pesas 2-3 veces por semana para aumentar masa muscular y permitir que la glucosa entre a las células sin depender de la insulina.

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Agné que puede aparecer aquí en la mandíbula a los 40 años. Bellos en la cara donde nunca hubo. Un sueño que tumba después del almuerzo. Manchas oscuras que aparecen aquí en el cuello, que aparecen en las axilas, que pueden aparecer debajo de los senos, como si estuviera sucio y no sale con nada. La presión arterial que empezó a subir poco a poco. Hígado graso en una ecografía de rutina cuando tú dices, "Pero yo no tengo nada." O cuando dices incluso, "Pero yo soy delgado." Quistes en los ovarios. Altos y un peso que no baja aunque estés comiendo menos que nunca.

Esas nueve cosas están hoy repartidas en nueve consultorios completamente distintos. La dermatóloga de la acné, la ginecóloga de los ovarios, el internista mira la presión, cada uno da su tratamiento, su pastilla, su crema y son el mismo problema, uno solo.

La insulina es la hormona del almacenamiento. Es la voz que le dice a tu cuerpo, "Llegó comida. Guarda, guarda el resto de lo que sobró. Guarda para tener energía inmediata. Guarda el resto para energía para después en el músculo, en el hígado. Y lo que sobre, ya lo que no ocupo en las células, lo que no ocupo en el hígado, conviértelo en grasa y guárdalo."

Es una medida adaptativa para que si hay una hambruna, digamos, pensemos, devolvámonos 30,000 años en la historia de la humanidad, nos vamos a mirar si no hay comida, pues yo puedo de lo que guardé cuando había abundancia, pues yo puedo empezar a utilizarlo en los momentos en los que no hay. Y eso le sirve a los leones, a los tigres, a las panteras, todo cuando no hay suficiente comida. Entonces, mientras esa voz esté ahí hablando, tu cuerpo tiene absolutamente prohibido sacar nada de lo que él estuvo guardando.

La insulina no decide cuánto pesas, decide en qué modo estás, en modo guardar o en modo gastar. Y no hay un tercer modo, no es 100% de blanco y negro, pero es casi como si fuera blanco y negro.

Tú comes y sube la glucosa en sangre. Tu páncreas desde el intestino ya se le manda la señal, le dice, "Ey, va a entrar." Y él de una vez sale, sale para producir insulina que sale a recorrer tu cuerpo tocando puertas en las células con un mensaje muy simple, abre, porque yo aquí traigo comida. La mayor parte de la glucosa que tú te comes no va para el cerebro ni al hígado, va al músculo. El músculo es la bodega más grande, la que se traga casi todo.

Cuando pasas 15 años sentado, sentado, perdiendo masa muscular callado, año tras año alterando tus hormonas, nadie te dice nada porque la báscula supuestamente no cambia. Tú vas perdiendo músculo y ganando grasa, perdiendo músculo y ganando grasa y tú te pesas, sientes la ropa distinta, pero tú dices, "Pero yo sigo pesando lo mismo." Cuando la bodega grande se volvió un cuartico así de chiquito, la insulina llega, toca la puerta y la bodega le contesta, "Estoy llena, no me cabe nada."

¿Qué empieza a hacer tu cuerpo cuando la puerta no abre? Ah, pues él no se rinde porque el azúcar no puede seguir circulando por ahí dando vueltas. Tu cuerpo nunca se rinde. Hace lo que haría cualquiera de nosotros frente a una puerta que no abre. Pues lo primero que trata de hacer es fuerza o gritar más duro, decir, "No, que me abra". Entonces el páncreas, como él no entiende razones, no entiende qué es lo que pasa, él empieza a producir más insulina y la señal que antes era un susurro suficiente para que se abriera la puerta, ahora tiene que ser un grito para lograr lo mismo que antes lograba en voz baja.

Y funciona al principio. Al principio funciona perfecto. La puerta sigue abriendo, el azúcar entra y tu examen de sangre sale normal. El de azúcar. Si te midieran la insulina ya se darían cuenta que está alta. Quiere decir que tu cuerpo está funcionando, pero ya está gritando duro. Tu azúcar sale normal precisamente porque tu cuerpo está haciendo un esfuerzo descomunal por mantenerla normal. La normalidad de ese examen es el resultado de un grito, de utilizar la fuerza. Y ese grito puede durar 10 años, 15 años, décadas gritando con todos los exámenes normales y una consulta diciéndote, Carlos, te veo muy bien, muy bien. Nos vemos dentro de un año porque yo te veo fantástico.

Hasta que el páncreas se cansa y ahí empieza a subir el azúcar y te dicen, tienes prediabetes. Porque ya el grito no es suficiente, porque además ya cuando las células están completamente llenas es que ya no hay más para dónde. Lo único que estás haciendo es convirtiendo todo ese exceso en grasa porque en tu cuerpo no se puede quedar el exceso de azúcar circulando. Tu cuerpo tiene que compensar de alguna manera. No la puedo meter, no puedo meterla en ningún lado. Lo único que puede hacer es, ya te lo dije al principio, o guardarla en forma de energía, o sea, en forma de glucosa, o guardarla en forma de otra forma de energía que es en forma de grasa.

Cuando te dicen, "Oye, tienes prediabetes." Como si fuera el comienzo de algo. No es el comienzo de nada, es el final. Es son las primeras etapas del final. Es lo último que se rompe. Tú llevabas 20 años en estas.

La insulina está gritando todo el día. Ese grito no lo oye solamente el músculo, lo oye tu cuerpo entero. Y cada órgano le hace caso a su manera. Tu ovario tiene receptores para la insulina. Cuando le grita, el ovario fabrica más testosterona y ahí aparece parte del fenómeno del ovario poliquístico. Ahí está el acné de la mandíbula, ahí están los vellos en la cara o en la parte baja de la espalda, ahí está todo el ciclo que se desordenó.

Tu riñón cuando la insulina le grita, retiene sodio y si retienes sodio, retienes agua. Y ahí está la presión elevada que empezó a subir sin ninguna explicación. Y ahí está la hinchazón en las manos, en los pies y en los párpados. Tu hígado gritado, cuando está gritado, fabrica más grasa y la manda a la sangre. Ahí están los triglicéridos altos y ahí está el hígado graso de la ecografía.

Tu tejido graso, insulina alta, tiene prohibido soltar grasa. Y a eso si le sumas tener altos niveles de estrés es peor porque el estrés bloquea manda señal. Tú puedes estar comiendo poquísimo, pasando hambre, portándote bien. Tu grasa no puede salir porque la señal que la grasa, para que la grasa pueda salir está apagada. Entonces, no es que no te estés esforzando, es que tienes la puerta de salida con candado y ese candado es la insulina elevada.

La insulina, además de ser una señal de crecimiento, no es solamente una señal de crecimiento, no solo guarda, le dice a las células que crezcan y que se multipliquen. Por eso esto se conecta con muchos con cosas mucho más grandes de lo que hablaremos otro día, pero se conecta con cosas como el cáncer.

Párate enfrente del espejo y mírate la parte de atrás del cuello o pídele a alguien que te la mire porque también mírate debajo de las axilas como estás o en los pliegues de los codos. Tú te ves una zona como grisácea, más oscura, terciopelada, que parece como si fuera que estuvieras untado de tierra, que por más que la refriegues no se quita. Eso no es ni estar sucio, ni el sol, ni la ropa, eso es la piel respondiendo a la insulina alta. Eso se llama acantosis nigricans. Es uno de los signos más visibles que existen y eso lleva años delante de los ojos de todo el mundo sin que muchas personas lo lean. Si lo tienes, eso se debe de estudiar. En los niños también importa y todavía más y también pasa.

Tu músculo tiene dos formas de dejar entrar el azúcar. La primera ya la conoces, que es la insulina que viene toca la puerta y el músculo la abre. Y esa es la puerta principal y esa es la que se dañó. Pero hay una segunda y es esta. Cuando el músculo se contrae, abre la puerta el solo sin insulina. Sin pedirle permiso a nadie. La contracción, el simple hecho de que el músculo trabaje empieza a permitirle al músculo meter azúcar por su propia cuenta o glucosa. Tienes una vía de entrada que no depende de la hormona que tienes alterada. Esa vía está intacta, siempre estuvo ahí y siempre está ahí.

Una caminata de 10 o 15 minutos después de comer hace algo que ninguna dieta y que ninguna pastilla pueda hacer de la misma manera. Entonces, no es quemar calorías. Esa caminata quema nada, poquísimo. Es abrir una puerta que estaba cerrada. 10 minutos después del almuerzo, caminando normal, hablando con alguien, sin ropa deportiva, sin cambiarse, sin ir a ningún lado, una caminata común y corriente. Y si además levantas peso dos o tres veces por semana, no estás tonificando, estás ampliando la bodega, estás construyendo el lugar donde esa glucosa tiene que ir para que sea mucho más grande. Es la única forma de arreglar el problema por donde empezó.

Bajar el azúcar líquida, no estar haciendo picos de glucosa todo el día, dormir, comer fibra, todo eso es maravilloso y por supuesto, pero si te llevas una cosa de este video, por favor recuerda la puerta trasera porque todo el mundo dice, "Doctor, yo le como usted quiera, yo hago lo que usted diga, todo, pero uy, doctor, no me pongo a hacer ejercicio, no me ponga a levantar pesas", es muy importante.

Si tú tomas medicamentos para la diabetes, si utilizas insulina, si tienes pastillas para controlar tu azúcar, por favor, todo esto se habla con tu médico. Moverse más y comer distinto te puede empezar a alterar el azúcar y puedes pasar un susto porque te estás mejorando. Eso lo tenemos que trabajar con seguridad, pero tu médico debe saberlo y por favor no te vas a poner a suspender nada por tu propia cuenta.

Si tú tienes sed insoportable que no se quita, si estás orinando demasiado de noche, si estás bajando de peso sin buscarlo, si tienes visión borrosa, si tienes heridas que no cierran, eso es un motivo para consultar inmediatamente. No es para buscar en TikTok, ni en YouTube, ni en ninguna plataforma.

Durante muchos años a las mujeres con este problema se les dijo lo de siempre, que es que comes mucho, que es que te descuidaste, que es la falta de disciplina. Y le pusieron carácter a un asunto que es simplemente señales. Y resulta que lo que está pasando adentro es que hay una voz que lleva años gritando porque nadie la escuchó cuando hablaba bajito. Entonces, tu trabajo no es gritarle de vuelta, ni pasar más hambre, ni castigarte más. Tu trabajo es bajarle el volumen y se le baja cuando abres también otra puerta cuando le permites a esa puerta funcionar bien. Así que hoy después de tu comida más grande, no te sientes ni te acuestas. Vete a caminar 10 minutos. Eso es todo, 10 minutos y ojalá lo puedas hacer después de cada comida. Le bajas el volumen a una voz que lleva años gritando en tu casa y ni siquiera vas a sentir que hiciste algo.

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