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Cómo Tu Cerebro Decide Por Ti Antes de que Te Des Cuenta (Rodrigo García Platas)

Uri SabatJuly 10, 202618m
In a Nutshell

El cerebro decide antes de que la persona se dé cuenta y la mente ya tiene armadas las respuestas; lo que se hace después es justificarlas. Las personas son adictas al control para evitar sentir dolor, y cuando este aparece, en lugar de procesarlo, construyen explicaciones que forman una cosmovisión traumática desde la infancia. Esa cosmovisión distorsiona la realidad y determina cómo se vive la vida adulta, hasta que se desarma la interpretación original.

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La mente y el cerebro toman decisiones antes de que la persona crea haberlas tomado. Esto está comprobado por las neurociencias. En PNL se enseñaba que la decisión ya está tomada en la cabeza y la persona simplemente justifica la decisión que ya está traumáticamente tomada. Las neurociencias confirmaron que al hacer un mapeo cerebral mientras se formula una pregunta, la respuesta surge incluso antes de que termine la pregunta, y simultáneamente comienza otra línea para justificar por qué se va a responder eso. No existe un momento de pensamiento profundo para tomar la decisión; solo se justifica la decisión traumática que la mente ya tenía.

La mente tiene traumáticamente armadas estas decisiones. El cerebro es un órgano con sus características, pero la mente tiene las decisiones preparadas de antemano.

Hoy en día casi todos los seres humanos viven en una adicción muy profunda al móvil. El móvil es un ejemplo extraordinario de esta adicción. Se saca el móvil ante cualquier situación: al ir al baño, al esperar el autobús, al despertar. Esto ocurre cuando la persona no sabe estar consigo misma, cuando quiere controlar su experiencia o cuando no le gusta la experiencia que está teniendo.

El móvil funciona como las drogas: para evadir, para cambiar y controlar la experiencia que se está teniendo. En terapia con adictos, la adicción fisiológica dura entre tres y cuatro días según la droga. Lo verdaderamente difícil es la adicción psicológica: no gustar lo que se está sintiendo y usar una sustancia para cambiar y controlar la propia experiencia.

Lo difícil con los adictos es que, una vez lograda la abstinencia, deben acostumbrarse al filo de la experiencia que no les gusta tener. Esto empieza por estar en el baño sin poder quedarse viendo la pared o simplemente estar consigo mismos. La razón es el deseo de controlar la experiencia.

Las personas son brutalmente adictas al control. En talleres de coaching se establecía la regla de soltar el móvil durante la sesión. La gente reacciona como si se les quitara la posibilidad de huir o de controlar su experiencia. Para demostrar la adicción al control, basta con esconder el control remoto de la televisión y observar cómo reacciona la familia al perder la capacidad de controlar la pantalla a tres metros.

Cuando se ve a la gente volviéndose loca en el aeropuerto o en el supermercado, es porque les quitaron el control en algo. Las personas modernas no saben cómo relajarse y estar tranquilas en medio del descontrol.

Los seres humanos modernos odian las situaciones y las emociones que les hacen sentir fuera de control. La emoción que más genera esta sensación es el amor, pero la verdaderamente importante es el dolor. El dolor es la emoción humana que exige toda la atención.

Se puede estar triste e ir a trabajar, deprimido y seguir siendo buen padre, enojado y seguir funcionando. No se puede estar en profundo dolor y seguir adelante como si nada. Esto aplica tanto al dolor físico como al emocional.

Existe una teoría de que la experiencia humana solo puede procesar máximo hasta tres eventos dolorosos al mismo tiempo. No se pueden procesar más porque el dolor es la experiencia más alarmante que tiene el ser humano. Nada despierta y demanda la atención como lo hace el dolor.

Cuando una persona se cae de la bicicleta o choca el auto, puede golpearse en 36 lugares, pero al pararse la mente indica máximo tres lugares: rodilla, cabeza, cadera. La mente discrimina todos los dolores porque si se presentaran cinco, la persona entraría en shock y colapsaría.

La mente solo está preparada para descifrar tres problemas en la vida. Si el lunes te corren del trabajo, el martes te deja tu pareja y el miércoles el auto no enciende, ya no se puede seguir procesando.

Cuando se tiene un problema, después se encadenan más porque la mente está ávida de encontrar problemas. Todo tiene que ver con compatibilidades. Si una persona está preparada para que alguien la ataque porque cree que el mundo es peligroso, es perfectamente compatible con cualquier evento que necesite alguien así. Es compatible con personas que creen que son malas y abusivas y que crean víctimas. La percepción ya viene preparada para coincidir con esa persona.

En el show de Doctor House, el personaje tiene un problema nervioso en la pierna y consume opioides y benzodiacepinas. Cuando el hospital decide no darle más medicamento, agarra un pisapapeles y se rompe la mano izquierda. Esto permite que el dolor nuevo sea priorizado por la mente sobre el dolor viejo, permitiéndole dormir sin sentir el dolor de la pierna.

El dolor nuevo va a ser priorizado por la mente sobre dolor viejo. El dolor es tan alarmante que la mente tiene muchos mecanismos para controlar la experiencia mientras se siente dolor.

Cuando una persona tiene dolor de espalda, cualquier otra noticia (que te corran del trabajo, que te dejen con tu pareja) genera empatía limitada porque el dolor físico es superior a toda la empatía que se pueda desarrollar. El dolor exige y demanda toda la atención.

Sentir el dolor es completamente obligatorio. Procesarlo, atravesarlo y crecer a través de él no es opcional. No sentirlo es la mejor forma de destruir la vida. Si no se siente el dolor, se vive un montón de años de sufrimiento. El sufrimiento son los años que se pasan fingiendo que algo no dolió hasta que ese dolor salga. El sufrimiento puede durar 40 años o el resto de la vida.

Cuando se siente dolor hay dos caminos: sentirlo y enfrentarlo, o explicárselo. Se puede dejar caer en lo doloroso de lo que se está viviendo para salir sin una capa de piel del otro lado, o se puede poner una capa nueva de protección para que el dolor no se sienta tan fuerte.

Ejemplo: un niño llega a casa y dice que nadie quiere ser su amigo y que lo están bulleando en la escuela. Puede llorar el dolor y dejarse caer en él toda la noche para el día siguiente levantarse con una capa nueva de piel después de haber arrancado mucho. Ya no toma decisiones basadas en lo ocurrido, sino en a dónde va. Esto es lo que le pasa a toda la gente en catarsis. No hay crecimiento sin catarsis.

La mayoría de la gente no quiere caer en dolor porque si quiere verse controlada y bien estructurada, parecería inmadura. Entonces, en lugar de sentir el dolor, se va a cuestionar qué está ocurriendo, por qué le está pasando eso.

Si en lugar de sentir el dolor y atravesarlo se saca una respuesta del triángulo traumático, esa respuesta no genera libertad y crecimiento, sino que explica algo de la persona. El triángulo traumático está formado por tres áreas: el yo (traumas acerca de mí mismo: cuánto valgo, qué está bien y mal conmigo), la otredad (traumas con respecto a cómo es la gente: nunca voy a hacer lo que la gente quiere, nunca va a haber nadie que me valore tal cual soy), y la seguridad (lo que se hace y no se hace en esta vida: a los que confían les ven la cara, el amor siempre viene con golpes).

Este triángulo se convierte en la cosmovisión del resto de la vida. Cuando se dice que la decisión ya está tomada, no se refiere a que la mente tenga un lugar escondido de donde viene la información. Esto se decidió a los siete años.

Cuando un niño se da cuenta de que abrazan más a su hermana, que le dan más regalos y que es más valorada, probablemente siente dolor, pero lo que lo trauma es cómo se explica el vivir en una casa donde parece que su hermana es más importante. La decisión de cómo explicarse eso es lo que genera el trauma.

Lo que se explica de cierta forma se puede hackear a los 30 años explicándolo de otra forma. La terapia no es recibir frases de Schopenhauer ni términos kantianos. Lo que se requiere es detenerse y entender la construcción personal. Lo primero que se requiere entender siempre es cómo se armó la cosmovisión: lo que la cabeza cree que es posible, probable, para lo que se prepara siempre.

Si un niño fue bulleado y decidió que nunca va a hacer lo que la gente quiere, va a crear una personalidad para adaptarse a un mundo donde a nadie le gusta quién es. A los 35 años se pregunta por qué está con una pareja que lo trata como que odia estar con él. A los siete años decidió que nadie quería estar con él, que quién es no es lo que la gente quiere, y empezó a ponerse armaduras para sobrevivir en un mundo donde nadie lo quiere.

Estar traumado es haberte adaptado a una distorsión de la realidad. Si se decide que todos los hombres son malos, se construye para sobrevivir en un mundo de hombres malos y después se relaciona con hombres malos. Son los únicos reales. Si llega uno que actúa bien, se piensa que debe ser más peligroso porque no se ve por dónde es malo.

Quien eres como adulto es la adaptación de todos los traumas y dolores que no quisiste sentir de niño.

En terapia se debe regresar a ese lugar para arrancar la interpretación y descolapsar del evento. Haber vivido algo no es lo que trauma. Hay mucha gente que ha vivido lo mismo y cosas peores y no están traumados. Se debe regresar y decir que eso dolió mucho y como no se quiso sentir, se decidió algo de uno mismo y de la vida y se convirtió en esa persona.

La gente recibe lo que pensaba. En el momento en que la persona dice "por eso en mi trabajo", "por eso mis hijos", "por eso mis hermanos", hay un eureka. Se entiende desde dónde se construye todo, desde la génesis. Se descubre el trauma madre y es como encontrar la columna vertebral. Hay congruencia absoluta con la vida. Es una idea estúpida que se puso para que no doliera tanto la vida a los ocho, pero se construyó como si fuera verdad absoluta.

Los traumas son holísticos. Una vez que te trauman de algo, ese trauma va a infectar todo lo que toque.

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