Cómo Detectar y Sanar nuestros Traumas más Limitantes (Psicólogo Experto en Trauma)
In a Nutshell
El trauma es una desregulación persistente del sistema nervioso causada tanto por eventos dañinos (trauma de acción) como por carencias afectivas en la infancia (trauma de omisión). Esta desregulación genera patrones de apego ansioso o evitativo que se activan en las relaciones actuales sin corresponder a la realidad presente. Sanar requiere trabajo individual de regulación emocional y autoconocimiento, no buscar culpables generacionales.
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Una de las cosas que más nos hace sufrir en la vida son las relaciones, ya sea de pareja, de socios o de amigos. Con el tiempo, lo que más hace sufrir es no entender cómo se es ni cómo es la persona que se tiene enfrente, por qué se está sufriendo por algo que aparentemente es una tontería, y saber qué apegos se tienen.
Las relaciones siguen siendo la parte más importante de la vida desde que somos especie. Han cambiado porque, al ser profundamente insatisfactorias, se está constantemente intentando inventar formas de relacionarse sin sufrir. La monogamia no consensuada es un intento de relacionarse sin sufrir, ya que las relaciones son centrales y precisamente por eso causan un sufrimiento enorme.
Arún es psicólogo clínico que se dedica al trauma, especialmente al trauma profundo. Llegó a la psicología de casualidad: era de ciencias puras y en tercero de BUP tuvo un profesor de filosofía que les hablaba de emociones y de cómo éramos. Cuando le preguntó qué era, el profesor respondió que era psicólogo y Arún decidió que quería ser eso. En su familia india, donde los estudios son muy importantes, su padre quiso desheredarlo porque iba a elegir psicología en lugar de una ingeniería o derecho.
Su profesor de física y química le dijo que elegía una carrera menor. Ese comentario le impactó tanto que se metió en psicología. Cuando se empieza a trabajar con personas, se llega al trauma.
En las relaciones hay que tratar a los dos y hay que ir al trauma de cada uno para entender cómo se comporta la relación. Hay que trabajarse individualmente para ser una buena pareja. Si se tienen grandes carencias o se ha recibido daño o trauma relacional, hay que trabajarse individualmente.
La mayoría de las personas tienen carencias suficientes como para requerir un proceso de mirarse antes de poder establecer relaciones sanas. El dicho "primero ámate a ti mismo y luego podrás amar" se puede decir así, pero el autodescubrimiento y la relación con el otro van muy juntos.
Nosotros somos grandes desconocidos para nosotros mismos. No se sabe si se es celoso hasta la primera vez que se tienen celos. A los 12 años nadie es celoso y de repente a los 16 se da un cambio. Se va descubriendo cómo se es en los cabreos hasta que se tiene un verdadero cabreo. Se descubre cómo de chungo se puede ser con un amigo hasta que se es chungo una vez y, siendo honesto, se reconoce la capacidad de esa mezquindad.
La relación íntima va sacando todo aquello que no funciona. Solo en una isla, además de estar muy aburrido, se es el tío perfecto porque no hay conflictos con nadie.
Un trauma es una desregulación que se mantiene en el tiempo cuando no debería. Imagínese que alguien coge un hacha e intenta atacar: se entra en un modo de desregulación o hiperactivación con mucha tensión, lucha o huida. Si se acerca demasiado se puede pasar a hipoactivación: se pierde el tono muscular y la conciencia, es como escapar mentalmente.
Eso es una respuesta a un estrés, no un trauma todavía. Pero si la reacción es suficientemente intensa, meses después se puede oír un ruido y tener la misma hiperactivación que ya no corresponde a lo que está pasando. Cuando ocurre esto, es un trauma: una desregulación que corresponde a algo que pasó.
Si el trauma ocurre de adulto se puede recordar, pero si ocurre de pequeño es muy probable que no se recuerde. Incluso si ocurre de adulto y es muy intenso, la cabeza puede eliminarlo, pero el cuerpo va a reaccionar: la tasa cardíaca va a subir.
El trauma no solo es esto, sino que la desregulación se puede producir por carencias. El trauma relacional tiene que ver con las carencias. Trauma de acción es todo aquello que te pasó que no debería haberte pasado. Trauma de omisión es todo lo que debería haber pasado pero no pasó y desreguló.
Los seres humanos tenemos una necesidad de sentirnos queridos y aceptados de pequeños. El apego es una necesidad básica del sistema. Un niño que no recibe contacto físico, cariño y afecto no está normal, está desregulado. Esa desregulación es traumática también, aunque es desregulación del sistema de apego, no del sistema de defensa.
La hiperactivación del sistema de apego es lo que se llama apego ansioso: el niño intenta hacer lo que sea para conseguir cariño. La hipoactivación del sistema de apego es el apego evitativo: el cerebro interpreta que no se puede conseguir nada y se distancia para sufrir lo menos posible.
Para la mente del niño que sus padres no le presten atención es un peligro equivalente a que entre alguien con un hacha. Es igual de inseguro para el cerebro del niño.
En resumen simplificado, hay trauma de acción y trauma de omisión. Estos son dos grandes bloques, aunque hay más tipos. La mayoría de la población está traumada y ha tenido eventos traumáticos.
El trauma ha generado aspectos postraumáticos negativos, pero también muchas veces parte de nuestro carácter y aspectos que nos gustan de nosotros mismos pueden tener que ver con situaciones que fueron traumáticas.
Incluso aspectos que nos gusten no quiere decir que sean buenos. Una cosa es la egosintonía (lo que a uno le mola de sí mismo) y otra cosa es que sea bueno. Uno puede estar encantado consigo mismo pero el resto del planeta no tanto.
Uno puede ser un tipo supertajador porque vivió situaciones difíciles económicas o en una familia con economía difícil. Se ve en los inmigrantes y los hijos de inmigrantes, que generalmente trabajan más porque han tenido que vivir situaciones difíciles.
Parte de las cosas que nos gustan se pueden integrar. Se puede llegar a un momento en que se entienda de dónde viene y, si el padre era muy exigente, integrar esto y suavizarlo. Ahí se está hablando de algo que ya no es postraumático: tuvo un inicio pero ya forma parte de una parte saludable, sana, consciente e incluso voluntaria de la persona.
No se trata de ir a la prehistoria a echarle la culpa a la tatarabuela. El objetivo no es encontrar al culpable del trauma para decir que no es culpa mía, soy así por causa de algo. La madre será también por causa de la abuela.
La mejor opción de curar un trauma no es ir a buscar el causante ni entenderlo en términos de culpa generacional.
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