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Experto en Amor Sano: “Cómo No Tener Dependencia Emocional y Mal Apego”: 15 Hábitos Simples

Tengo un PlanJune 25, 20261h 48m
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La pareja comienza cuando termina el enamoramiento0:00Tipos de apego y apego desorganizado0:31Ejemplos de dependencia emocional1:30Estado actual de las relaciones2:00Trayectoria profesional de Arún2:30Quién necesita trabajo individual4:30Primero ámate a ti mismo5:00Definición de trauma6:32Trauma de acción y trauma de omisión8:00Apego ansioso y apego evitativo9:30Vivimos traumados10:32La culpa y la terapia12:00Fases de la terapia13:30Técnicas para trabajar el trauma17:00Cómo encontrar los traumas19:00Detectar emociones difíciles21:00La mirada como conexión y origen del apego23:43Ejercicio con adultos significativos24:00Conexión a través de pantallas24:31Evolución hacia el apego evitativo25:00Respuesta vestigial y conexión física26:02Conexión social mediante el habla26:30Cotilleo y conexión social27:30Redes sociales como acentuación del distanciamiento28:00Conexión con IA y relaciones horizontales28:31Relaciones horizontales y sensación de valía29:31Relaciones verticales y dependencia emocional31:00Relaciones horizontales y verdadera intimidad32:30Miedos a la intimidad33:00Desequilibrio y tipos de dependencia33:34Dificultad de las relaciones horizontales35:00Ejemplos de dependencia emocional35:30Polo contradependiente36:30Polo dominante37:30Todas las posiciones son dependencia38:00Ejemplos de respuestas ante el silencio39:00Cómo reconocer que una relación no funciona41:30"No soy importante para él"43:33El apego como sistema biológico44:30Conflicto pélvico-cerebral y encefalización45:31Evolución del cerebro y dependencia de los bebés humanos47:52El sistema de apego como mecanismo de supervivencia48:31Origen del sistema de apego y tipos de respuesta50:02Diferencias entre especies y el llanto como estrategia51:30El conflicto del apego desorganizado52:30Patrones de apego en la infancia y la adultez53:32Ejemplos de cambio de estrategias de apego55:01Apego seguro adquirido y relaciones horizontales56:30La Hoja Brújula para el autoconocimiento57:31Interdependencia versus dependencia59:01Etapas de la relación y la fuerza del apego1:00:00Monogamia en la especie humana según la ciencia1:00:30Dimorfismo sexual y estrategias sexuales1:03:00Influencia de la cultura y el excedente socioeconómico1:08:00Relaciones abiertas y la búsqueda de conciliación1:09:00Sistemas afectivo y sexual según David Buss1:10:32Sexualidad y relaciones a largo plazo1:11:42Infidelidad y contratos de pareja1:13:30Estudios sobre infidelidad en animales y humanos1:14:30Etapas de las relaciones1:16:30Duración y función del enamoramiento1:18:00La pareja empieza cuando el enamoramiento acaba1:20:00Cambios importantes en la relación1:22:02Problemas más comunes en consulta1:22:30Cuando los hijos se van1:24:01Reactivar la pasión1:25:00Intimidad física1:26:30Modelo circular de Basson1:27:32Frecuencia sexual1:30:30Trabajo en la relación1:31:00Datos de divorcios1:32:00Cuándo separarse1:33:31Cómo terminar una relación sin hacer daño1:35:06La duración del duelo1:36:01Educación de los hijos y apego1:37:00Dos tendencias en la educación: amor y límites1:38:01La importancia de poner límites y frustrar1:39:30El experimento de la Marshmallow1:40:00Sobreprotección y consecuencias1:42:01Nivel socioeconómico y empatía1:43:00Pérdida de interacción social1:44:30Empatía emocional y cognitiva1:46:00Comparación cultural de contacto físico1:46:31Recomendaciones finales1:47:32
In a Nutshell

El apego adulto se forma por carencias o traumas de la infancia y genera tres patrones principales: ansioso (hiperactivación para conseguir cariño), evitativo (hipoactivación para evitar daño) y desorganizado (mezcla conflictiva). Las relaciones sanas exigen pasar de vínculos verticales de dependencia a relaciones horizontales de interdependencia, donde ambos eligen libremente estar juntos. La pareja real comienza cuando acaba el enamoramiento; requiere trabajo individual de los traumas, intimidad sostenida, comunicación y hábitos semanales de conexión física y emocional para que la relación funcione a largo plazo.

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La pareja empieza cuando el enamoramiento acaba, porque ahí es donde se empieza a construir. El enamoramiento es un estado que Ortega llamaba la imbecilidad mental transitoria. Curiosamente, también se tiene la sensación de que el enamoramiento está durando menos ahora. Para reanimar una chispa que igual lleva 10 años apagada, se puede si la gente quiere. Los chimpancés conectan desparasitándose. Los humanos conectan hablando, sobre todo hablando de otra gente. Lo que más conecta socialmente es hablar mal de otros. La crítica no es de España, es del mundo. Las sociedades más sociales critican más.

El apego tiene una base biológica. Los tipos de apego incluyen el apego desorganizado, donde el cerebro ya no entiende y posiblemente va a tolerar que le peguen. Cuando le pegan, el que pega hace que se apegue más porque ve que le hace caso. El mero hecho de que le peguen genera miedo y en el miedo se busca estar cerca de la figura de apego, que paradójicamente es la misma persona que pega.

Mientras no se ha sanado esa herida o necesidad, en el mundo adulto se siguen esperando las respuestas que esperaría un niño de sus padres, respuestas que nunca se van a obtener. Los seres humanos son una especie que tiene bebés inmaduros, nacemos antes de tiempo y los bebés no hacen prácticamente nada. Una vaca nace con un ternero que ya se pone a andar y correr. Somos una especie hiperdependiente, la más dependiente.

Ejemplos para reconocer la dependencia emocional: si no te responde tu pareja, qué es lo que sientes. Esto va relacionado con la teoría de que cada vez estamos más condicionados por lo que tenías que demostrar.

Una de las cosas que más hacen sufrir en la vida son las relaciones, ya sea de pareja, de socios o de amigos. Conforme pasa el tiempo, lo que más hace sufrir es no entender cómo se es, no entender cómo es la persona que se tiene enfrente, por qué se está sufriendo por algo que aparentemente es una tontada, y saber qué apegos se tienen.

Las relaciones están más o menos como siempre. Han cambiado, pero siguen siendo la parte más importante de la vida, y lo son desde que somos especie. Han cambiado porque, como además son profundamente insatisfactorias, estamos constantemente viendo qué inventar para sufrir. Casi se puede analizar todo el modelo de pareja, la monogamia no consensuada que se llama en general, como un intento de decir que hay que relacionarse e intentar hacerlo sin sufrir. Las relaciones son centrales y precisamente por ser centrales son causa de un sufrimiento enorme.

Arún es psicólogo clínico y se dedica al trauma, sobre todo al trauma profundo. Llegó de casualidad, era de ciencias puras y en tercero de BUP tuvo un profesor de filosofía que les empezó a hablar de emociones, de cómo eran y cómo no eran. Le impactó tanto que le dijo que quería ser psicólogo. Cuando lo comentó en su familia, casi le iban a desheredar. Su padre le quiso desheredar porque iba a una carrera que en aquel momento no se consideraba seria. Su familia era india y los estudios eran superimportantes para los asiáticos. Su profesor de física y química le dijo que elegía una carrera menor. Pero ese profesor de filosofía le impactó tanto que se metió en psicología.

Cuando se empieza a trabajar con personas se llega al trauma. No hay otra opción. Hay que tratar a los dos en la relación y en cierta parte hay que ir al trauma de cada uno para entender cómo se comporta la relación. Hay que trabajarse individualmente para ser una buena pareja.

Si se tienen grandes carencias, hay que trabajarse individualmente. Si se ha recibido daño o trauma relacional, hay que trabajarse individualmente. La gente que no tiene mucho trauma relacional y conecta con otra persona que tampoco tiene mucho, que tuvo la suerte de crecer en familia de forma intuitiva, sabiendo relacionarse, comunicarse e intimar, a lo mejor no necesita nada, pero es un porcentaje pequeño de la población. La mayoría tiene carencias suficientes como para requerir un proceso de mirarse antes de poder establecer relaciones sanas con otra persona.

Se puede decir que hay que poder relacionarse consigo mismo para relacionarse con los demás. No se diría primero porque van muy juntos. Somos grandes desconocidos para nosotros mismos. No se sabe si se es celoso hasta la primera vez que se tienen celos. Nadie es celoso a los 12 años y de repente a los 16 se da un celos. Se va descubriendo en relación al otro y en relación a lo que va surgiendo con los demás. No se sabe cómo se es en los cabreos hasta que se tiene un verdadero cabreo. No se sabe cómo de chungo se puede ser con un amigo hasta que se es chungo una vez. Si se es medianamente honesto, se dice que se es capaz de esa mezquindad. El autodescubrimiento y la relación con el otro van muy juntos porque la relación íntima va sacando todo aquello que no funciona. Solo en una isla, además de que se está muy aburrido, se es el tío perfecto porque no se tienen conflictos con nadie.

Un trauma es una desregulación que se mantiene en el tiempo cuando no debería. Si Sebas coge un hacha e intenta atacar, se entra en un modo de desregulación o de hiperactivación con muchísima tensión. Hay mucha activación, lucha o huida. O si se acerca con el hacha para matar, se va a una hipoactivación, se pierde el tono muscular, se pierde la conciencia. Eso sería una respuesta a un estrés, todavía no es un trauma. Pero si esta reacción es suficientemente intensa, puede ocurrir que meses después se oiga un ruido y se tenga esa misma hiperactivación que no corresponde. Cuando esto ocurre, eso es un trauma: una desregulación que ya no corresponde a lo que está pasando en el entorno, corresponde a algo que pasó.

El trauma no solo es esto, esta desregulación se puede producir por muchas otras cosas, se puede producir por carencias. El trauma relacional tiene mucho que ver con las carencias. Trauma de acción es todo aquello que pasó que no debería haber pasado. Trauma de omisión es todo lo que debería haber pasado pero no pasó y desreguló. Los seres humanos tienen una necesidad de sentirse queridos y aceptados de pequeños. El apego es una necesidad básica del sistema, de manera que un niño que no recibe contacto físico, cariño y afecto no está normal, está desregulado. Esa desregulación es traumática también. Es una desregulación del sistema de apego.

El apego hiper es ese niño que va a intentar hacer lo que sea para conseguir esa sensación de cariño. La hipoactivación es que el cerebro interpreta que no se puede conseguir nada, al menos se va a sufrir lo menos posible, se va a distanciar. La hiperactivación del sistema de apego es el apego ansioso. La hipoactivación del sistema de apego es el apego evitativo. Funciona exactamente igual a nivel de sistema nervioso porque para la mente del niño que sus padres no le presten atención es un peligro equivalente a que entre alguien con un hacha. Es igual de inseguro para el cerebro del niño.

La mayoría de la población está traumada. La mayoría de la población ha tenido eventos traumáticos. El trauma ha generado aspectos postraumáticos negativos, pero también muchas veces parte del carácter. Aspectos que gustan de uno mismo pueden tener que ver con situaciones que fueron traumáticas. Incluso aspectos que gustan no quiere decir que sean buenos. Una cosa es la egosintonía, lo que a uno le mola de sí mismo, y otra cosa es que sea bueno. Trump está encantado consigo mismo, pero un consenso del resto del planeta no tanto.

Incluso aspectos que puedan ser buenos. Se puede ser un tipo supertajador porque se vivió situaciones difíciles económicas o se vivió en una familia con economía difícil. Se ve en los inmigrantes y los hijos de los inmigrantes, que trabajan generalmente más que la gente que no es inmigrante porque normalmente han tenido que vivir situaciones difíciles. Parte de las cosas que gustan también se pueden integrar. Se puede llegar a un momento en que se entienda de dónde viene y la historia, y si el padre era muy exigente, integrar esto y suavizarlo. Ahí se está hablando de algo que ya no es postraumático. Tuvo un inicio, pero ya forma parte de una parte saludable de la persona, una parte sana, consciente, incluso voluntaria.

Se va a un terapeuta a encontrar al culpable de ese trauma. Se dice que la madre era no sé qué, no es culpa mía, soy así por causa de algo, pero la madre será también por causa de la abuela. No se trata de ir a la prehistoria a echarle la culpa a la tata de la abuela.

Los padres somos culpables de todo lo que le pasa a los niños. Es así, no se puede evitar. Todos los padres queremos ser perfectos. Se querría un padre perfecto para la hija, pero no lo tiene. Hay una frase de un biólogo, Robert Trivers, que dice que la capacidad de demanda de los niños siempre es mayor que la capacidad de los padres de dar. Mensaje para los padres: vamos a ser malos padres, tenemos que asumirlo y el día de mañana le pegaremos el psicólogo a nuestros hijos que irán al psicólogo a rajar de nosotros.

Se puede hacer esta concatenación universal hacia atrás. Se puede culpar a los padres. Los padres dicen que lo suyo fue peor que lo tuyo, que si hubieses conocido cómo era mi padre, que si hubieses sabido cómo estudiábamos nosotros. El padre decía que estudiaba a la luz de una vela.

En terapia hay dos momentos a grandes rasgos. El primer momento tiene que ver con la validación, con que te sientas entendido y comprendido por alguien que te ve, que ve aspectos que a ti te cuesta hasta ver o que han sido muy criticados y los ve desde la mirada compasiva. Esto tiene un peso enorme y hay mucha gente que solo esto tiene un efecto terapéutico impresionante, que es otro ser humano que no piensa que eres una ruina. Esa es la fase de validación.

Hay un porcentaje de personas que no van a mejorar solo por la validación y estos van a necesitar una fase de cuestionamiento en la que el terapeuta con cariño, con delicadeza, con amor tiene que cuestionar. Porque si estás allí, algo no va. Somos muy buenos validando y bastante peores cuestionando. Validar sale natural. A veces está muy bien y la propia persona va a dar los pasos, pero si no los da, hay un momento en que no tuviste la culpa, pero si vuelve a hacer esto va a volver a pasar.

Con el trauma específicamente hay que utilizar técnicas de trauma. Hay una tecnología en las últimas dos décadas espectacular para trabajar el trauma. La tecnología es clave. EMDR es una aproximación teórica en psicología que es ahora mismo la más efectiva que tenemos para trabajar el trauma. Es un protocolo bastante estandarizado que después hay que adaptar a cada paciente. Hay un tocho teórico que hay que currarse y es lo más efectivo que tenemos para trabajar trauma. Hay técnicas que son todas desarrolladas de los 90 en adelante, casi todas en Estados Unidos, y que van a dar un salto, un plus que ya no es solo hablar. Además de hablar, hay un porcentaje de gente que va a resolver el trauma hablando.

Resolver es que ya se va a olvidar el resto de la vida. Un trauma, un recuerdo sigue siendo traumático o un evento sigue siendo traumático si provoca una reacción ahora. No son un mal recuerdo. Un recuerdo de una situación de este tipo nunca va a ser un buen recuerdo. Siempre va a ser un mal recuerdo. Tu padre pegándote nunca va a ser un buen recuerdo, pero va a ser un recuerdo que te deja de activar y condicionar en el presente. Esa es la medida de que un recuerdo ya no es traumático. No va a ser nunca un buen recuerdo. Fue una situación super negativa. Cómo va a ser bueno eso de que tu madre estuvo deprimida y no te prestó atención. Eso no va a ser bueno nunca, pero vamos a conseguir que te deje de doler en primera instancia y a partir de ahí que te deje de condicionar en tu vida.

No hay que buscar como tal, sino que uno tiene que ir analizando. La manera más fácil es el presente, más que adentrarse en el pasado infinito. Si hay algo traumático tiene efecto en el presente. Si no tiene efecto en el presente, no es traumático. Se puede haber pasado una situación super chunga, pero que realmente ya no tenga efectos. Eso ya no es traumático, es un mal recuerdo. Ya no activa, ya no altera las pulsaciones y ya no condiciona la elección de pareja. A partir de ahí sí que se pueden hacer terapias también por autoconocimiento. Es otro formato, terapia más largo, más hablado, uno va reflexionando sobre su vida y cómo los traumas le han podido influir.

Los traumas de omisión son mucho más difíciles de ver. Los de acción son fáciles de ver y de recordar. Los de omisión son casi imposibles de ver. Se recordará que el padre llegaba borracho y pegaba. Que la madre estuvo un poco deprimida desde el año hasta los tres porque el embarazo fue superduro y además curraba en la calle, que hizo que estuviese menos responsiva, que prestase menos atención y con frecuencia llorase, eso no lo va a recordar nadie y eso es trauma de omisión. Pero si es traumático va a tener efectos hoy y con un buen terapeuta, tirando del hoy, se va a poder llegar a qué faltó. Esto es lo que se llama la experiencia faltante.

Las emociones de la hiperactivación son fáciles de detectar: enfado, ansiedad, miedo. Todo esto es hiper, más nivel de tensión, facilísimo de recordar. Las emociones y estados emocionales más que emociones de la hipoactivación son mucho más difíciles de detectar. La hipoactivación es que voy a sufrir lo menos posible. Si el pavo viene con un hacha, cómo sufre lo menos posible: se pierde el tono muscular, se pierde la conciencia, incluso aunque den un hachazo, prácticamente no se sufre. Si es interpersonal, el apego evitativo cómo sufre lo menos posible: se aleja de los demás y se aleja de sus emociones, suprime sus emociones. En algunos casos las suprime tanto que no las nota siquiera.

Lo que se va a notar es distanciamiento, dificultad para conectar, aburrimiento en determinados momentos, sueño, cuando hay conexión se empieza a bostezar, o un diálogo interno que está constantemente hablando mal del de enfrente, que es una manera de no conectar. Todos estos son maneras que el cerebro ha aprendido a alejarse. Es una respuesta postraumática. Lo aprendió ante una situación que no supo manejar, que no se resolvió y aprendió esto. Estas son mucho más difíciles de detectar, mucho más difíciles de trabajar. Muchas veces cuando se trabaja con una persona que tiene este tipo de respuesta, hay que traer a alguien en consulta porque ellos o ellas solas contándolo es que no activan nada. Casi puede parecer que no hay trauma. Se trae a alguien de su círculo, alguien íntimo. Entonces lo sientan enfrente, tienen que mirarse a los ojos y ahí empiezan.

La mirada es la gran conexión que tenemos los seres humanos y el apego se establece a través de la mirada. Mamá y bebé, papá y bebé conectan mediante la mirada. Cuando un bebé no quiere intimar con alguien, no mira. Cuando los bebés empiezan a intimar, la mirada es muy intensa: miran y quitan la mirada. Un bebé no puede mantener la mirada mucho tiempo porque es de mucha intensidad.

Con el ejercicio de traer a adultos significativos se pueden elegir adultos que tengan una cualidad de figura de apego mejor: un hermano mayor, una hermana mayor. Un paciente recordaba a su cuñada, que era diez años mayor, y simplemente mirándose empiezan a conectar un poco y empiezan a conectar con lo que faltó, y ahí ya empieza a salir algo con lo que se puede trabajar.

Mientras tanto, la defensa es tan sólida y tan fuerte que la persona no nota nada. Sabe lo que le dicen, tiene problemas para conectar, se aburre de las relaciones, pero no hay más.

Hablamos de conectar porque estamos en una época en la que nos miramos a los ojos pero a través de la pantalla del móvil. Esta es una conexión que habrá, pero no es una conexión de la misma calidad que mirarse en persona. Esta es una de las principales causas del problema que hay ahora mismo en las relaciones y una de las que más preocupa.

La sociedad se puede estar haciendo más evitativa en general, más distanciada. Por otro lado, es la evolución que hemos seguido como especie. Como especie nos hemos ido haciendo más evitativos, más distanciantes, más raros, más lejos del otro.

Si nos comparamos con nuestros primos, los chimpancés y los bonobos, que son genéticamente los más cercanos a nosotros, los chimpancés conectan desparasitándose: se tiran de seis a ocho horas al día quitándose piojos. Se sabe que eso es una forma de conectar porque no necesitarían estar tanto rato; con una hora ya se habría quitado los piojos. Realmente es una manera de establecer conexiones muy físicas. Se peinan, se quitan los piojos.

Nosotros tenemos esa respuesta vestigial. Hay gente que necesita quitar puntos negros, más mujeres que hombres generalmente. Esto es vestigial de donde venimos. A veces los bonobos también hacen esto, pero los bonobos lo que tienen son relaciones sexuales; es muy físico. Tienen una discusión y para evitarla tienen sexo. Los chimpancés para evitarla se quitan piojos. Incluso cuando se pelean, el que gana se tira después más tiempo quitándole piojos al que pierde. Es una manera de seguir siendo colegas. Entonces es pura conexión.

Nosotros somos una especie más social que los bonobos. ¿Cómo mantenemos las conexiones? Lo que se manifestó Robin Dunbar en los 80 es que nosotros hablamos; nuestra conexión es hablar, sobre todo hablar de otra gente. Esto es lo que nos conecta socialmente. Hablar de otros. Lo que más nos conecta es que yo y él hablemos mal de ti. Chillar nos conecta un montón. Eso forma una hermandad. La crítica no es de España, es del mundo. La crítica es del mundo. Las sociedades más sociales critican más. Las culturas que vienen de sociedades menos numerosas, generalmente los países del norte eran sociedades menos numerosas, la crítica es menor, pero la crítica es mala. La crítica sí puede tener elementos muy negativos, pero tenemos que saber que forma parte de nuestro ADN, por eso nos gusta tanto.

Hablar en general, pero hablar de los demás, cotilleos, chismes, da igual. Alguien que tú consigues de tu grupo, como Mbappé lesionado, y todos sentimos que Mbappé es como un colega de nuestro grupo y estamos hablando de Mbappé lesionado. Esto es distanciante. Nosotros como especie nos hemos ido distanciando más de lo físico. Esa es nuestra evolución y a medida que hemos ido evolucionando se ha ido acentuando.

Por eso nosotros como especie hemos inventado las redes. Los chimpancés y los bonobos, suponiendo que tuviesen nuestro nivel de inteligencia, no hubiesen creado redes jamás. Hubiesen creado algo mucho más táctil. Las redes son una acentuación de lo que ya venía. Esto reduce la empatía. Hay varias investigaciones que lo encuentran. Nos da un poco de miedo. La sociedad se va a ir volviendo más distante, más evitativa, va a hablar menos, y qué tipo de cambio va a traer no lo sabemos ahora mismo.

Otra cosa que da miedo es que ya hay personas conectando con la IA. No le hace falta a un humano, sino que empiezan a conectar con la IA. Esas van a ser relaciones muy satisfactorias porque te lo da todo la IA. La base de la conexión que más nos llena es que tú conectas con alguien que también decide conectar contigo, pero que podría no hacerlo. Esa es la parte central. Lo que llamamos relaciones totalmente horizontales. Realmente solo ahí se produce una verdadera intimidad porque no hay ningún interés.

Si imaginas que eres mi empleado y yo te pago, y en función de lo bien o lo mal que me caigas yo te puedo pagar más o menos, jamás tendremos una verdadera amistad porque no es horizontal, hay un desequilibrio de poder y yo siempre sospecharé que tú me tratas bien porque te pago más y tú sospecharás que si yo no te pagase me mandarías la porra.

No solo necesitamos esas relaciones en las que el otro es un ser humano autónomo, agente, puede decidir y a pesar de eso decide, porque además eso es lo que devuelve. ¿Por qué nos da esa sensación de valía ser queridos? Porque el otro podía no quererme, pero me quiere y además me ve, ve lo que hago mal y me sigue queriendo. Eso es lo más reparador. Esto es muy difícil que la IA lo pueda dar. La IA te está diciendo todo lo que quieres escuchar. Puede ser peligroso incluso para volverte egoico. Puede ser peligroso generar vínculos ahí porque al final ese vínculo va a ser insatisfactorio, muy insatisfactorio.

Se recomienda a la gente que se acuerde que no le hable a la IA como a una persona. No le digas hola, no le digas gracias, porque eso es personificarla y te va a confundir a tu cerebro. Trátala como lo que es, una traducción de dos puntos, y para recordar que tú no estás tratando con un ser pensante.

Entendiendo esta posición horizontal o que hay descompensaciones, aquí es donde después se arrastra a la dependencia emocional. Relación horizontal, relación vertical. En la relación vertical hay una parte que tiene el poder y la otra no. Una que provee, la otra es provista. Una es la que toma las decisiones, incluso decide que esta relación siga, la otra no. Juez y reo. El reo si pudiese no está ahí. El que decide es el juez. Tiene todo el poder y es una relación vertical total.

No siempre son así. Por ejemplo, cuidador, mamá y bebé recién nacido. Todo el poder es de mamá. Es la que decide, posiblemente es la que decide tener el niño, por lo menos la que decide seguir ahí, toma cada decisión y el bebé un poco, y es super bueno que sea así. Que sea una relación vertical. De hecho, si horizontalizamos las relaciones con los niños muy pronto, esto genera un problema que se llama parentalización y que los niños empiezan a ser sus propios padres o padres de sus padres.

Relación horizontal es justo la contraria. Ambos tienen el mismo poder. Ambos cuidan y son cuidados, van alternando. Ambos proveen y son provistos. Hay una equidad y sobre todo ambos eligen estar y seguir en la relación. Esto dice el sociólogo Anthony Giddens que es el único sitio donde se da una verdadera intimidad, en la que hay esa voluntariedad. Esta es la relación de pareja ideal.

Esto despierta todo nuestro miedo a la intimidad. Son cinco grandes miedos: miedo a no ser correspondido, yo puedo querer y que el otro diga "me voy"; miedo a la pérdida, soy correspondido pero después, por la razón que sea, pierdo, me abandono; miedo a la traición, al engaño; miedo a la ridiculización, que ya es como un paso más del engaño. Esto despierta todos nuestros miedos. La relación vertical no, porque tengo el poder. A veces lo ejerce desde arriba, a veces desde abajo. Desde abajo se puede ejercer el poder.

Cuando no se puede tolerar la relación horizontal y a la vez se tiene una necesidad biológica para vincularse, para intimar, porque la tenemos, porque es una necesidad básica, ¿cómo se puede hacer para intimar? Desequilibrar. Se necesita acercarse a otro, pero cuando se acerca, el miedo se dispara. Si se gira, el miedo baja.

Eso sería una relación de dependencia, una relación en la que una parte tiene más poder de alguna forma. El que depende es el de abajo. Ambos dependen. El que está abajo depende y el que está arriba, aunque parezca que no depende, depende muchísimo también, por eso necesita desequilibrar.

Se hablan de tres grandes tipos de dependencia: la dependencia simple, cuando tú eres el que depende; la contradependencia, cuando tú lo que haces es como hacer que te da igual; y la dominante, cuando tú necesitas tener un control sobre la otra persona. Son tres grandes modos. Ambas son dependencias porque ambas son giros, personas que no pueden estar en la horizontal.

En teoría, los adultos deberíamos haber llegado a la relación horizontal. En teoría. En la práctica no. Uno de los resultados es que las consultas de los psicólogos están llenas porque necesitamos ayuda para llegar aquí, porque realmente estar en horizontales da mucho miedo, da muchísimo miedo porque estás siempre expuesto.

Ejemplos de cada uno de los tres bloques. El bloque más ansioso, el bloque más dependiente, va a hacer algo para que no lo dejen: ser la pareja perfecta, que es una variante de ser el niño bueno; ser la que más cuida; la que te elige el regalo perfecto porque estás super pendiente a tu regalo; la que necesita la parte que necesita mucho contacto. Esta sería una persona que está invirtiendo mucho en la relación, poniendo mucho. Hay como un miedo de si yo no pongo, me van a dejar. A lo mejor no es consciente, pero esa es la razón de que haya esta superinversión. Invierte tanto que no presta atención si el otro está invirtiendo o no. E incluso podríamos decir, hace que el otro invierta menos porque ya está invirtiendo todo.

Si estás en ese polo, tiendes a agradar, ser complaciente, hacer cosas por los demás, cuidar a los demás, y a la vez tener dificultades lo contrario, en dejarte cuidar, en dejarte que te hagan los favores a ti.

El polo contradependiente es gente que mantiene el poder alejándose y suprimiendo emociones. Entonces, como yo no necesito, si yo no necesito, tampoco me pueden hacer tanto daño. Entonces invierto menos, me alejo más, tiendo a no necesitar, a llamar menos. Si estamos dos días sin hablar, no me rayo nada, o tres. Por eso vemos por qué estas dos forman pareja tan fácilmente, que se atraen como dos polos opuestos de un imán. Eso es el famoso apego ansioso-apego evitativo.

Después estaría el bloque más dominante, que es gente que necesita dominar. ¿Cómo se puede dominar? Siendo superdominante, yo soy el que decido, yo soy el que tal, pero también hacerlo de la otra manera, hacerte sentir muy mal. Tú tampoco te creas que tanto vas, estás guapa, pero lo que se ve es como minándote y te voy bajando a ti para subirme yo. Eso es una relación tóxica en toda regla. Las dominantes son tóxicas. Mientras estamos aquí con poco de lo dominante podemos seguir funcionando. Cuando tenemos muchos elementos dominantes es una relación tóxica y hay que ayudar a la gente a que rompa, se reconstruya y posiblemente forme otras relaciones más sanas.

Todas son dependencia. Nosotros tendemos a pensar que el que está sobrado no es dependiente. Claro que lo es. No puede relacionarse desde la horizontal. O también podemos pensar a veces que la parte que tiene muchas ganas de tener relación, el día que la otra parte le corresponda va a estar bien. No sabe estar en la horizontal tampoco. Por eso no forma relaciones con personas que sí podrían tener una relación horizontal, porque no saben funcionar ahí, porque necesitan estar dando, estar agradando, recibiendo constantemente validación que normalmente una relación horizontal no se va a dar.

Casos de la comunidad. Pusimos una stories en Instagram que era: si no te responde tu pareja, ¿qué es lo que sientes? Varios mensajes. El primero es que está lo suyo y pasa de mí. La coletilla esa al final no huele bien. Podría ser verdad. Puede que tu pareja tenga un rasgo evitativo potente o que en ese momento esté siendo evitativo, o algo que nunca queremos admitir: que no le interesas mucho, que también a veces nos viene superbién de esta patología para decir no, no es que evitativo, no es que realmente no quiero estar contigo o no tiene el mismo interés.

Ahí habría que mirar realmente siempre. Acuérdate que vamos a querer saber cómo te estás sintiendo y qué está pasando realmente en la medida en que no se corresponda. Yo me altero con un ruido. Eso es postraumático. Si esto es simplemente, imagínate que la persona está trabajando y no ha devuelto la llamada y es totalmente normal o es normal en ese contexto, ahí es donde me va a interesar que te evoca a ti, por qué tú sientes "pasa de mí". Porque no se corresponde. Piensa en eso, nota esa sensación de que pasan de ti. ¿Cómo te sientes? Me siento muy triste, tal. ¿Cuándo recuerdas haberte sentido así antes en tu vida? Y no siempre, pero a veces esta simple intervención va a hacer que empiecen a conectar hacia atrás. Y eso puede venir, por ejemplo, por una herida de abandono. Puede venir y en la omisión, es muy difícil de ver, pero si enganchas desde algo del presente es más fácil.

Te pueden decir: me recuerdo a mí solo en la habitación, en mi casa y me sentía así. No sé por qué pienso en esto. Y le puedes decir: háblame. ¿Qué edad tenías más o menos? ¿Qué pasaba entonces? Y ahí poco a poco puedes ir empezando a hacer salir el trasfondo. No vamos directamente al pasado, no escaneamos todo el pasado porque me interesa algo que realmente te esté pasando. Si no, yo puedo empezar a hacer conclusiones fantásticas. Quiero partir de algo de aquí y de aquí es donde voy hacia atrás.

Este tipo de relaciones verticales que son tóxicas, ¿cómo esa persona reconoce o cómo sabe que tiene que salir de ahí? Porque mucha gente el problema es que no es consciente, el problema es que se piensa que Samuel me ha tratado así porque es lo normal que Samuel me trate así, porque él es así. ¿Cuándo es que él es así o cuándo es un problema de decir oye, este tío es un narcisista o este tío es un egocéntrico, me está haciendo la vida imposible, o la relación no va? Que no siempre tiene que ser que el otro es un narcisista, que ahora todo el mundo tiene su ex narcisista y psicópata. Ahora está llena de narcisistas y psicópatas porque todos los ex lo son, como todos somos ex de alguien, todos somos narcisistas y psicópatas. Más allá de eso, la relación puede no ir. Puede que no sea un narcisista, pero la relación está superdegradada.

¿Cuándo lo puedes empezar a ver? El nivel del sufrimiento. Una relación sana va a haber momentos en que pueda tener, conllevar dolor, es inevitable, o conflictos, pero lo que no puede ser es una relación dolorosa constante. El dolor forma parte del amor. Una parte sí, el miedo sí. Y a veces hay situaciones dolorosas con las personas que quieres. El conflicto forma parte de la relación, pero si una relación es sana es algo mínimo y dentro de unos márgenes. Dolor. Igual que el conflicto, si una cosa es que nos hemos enfadado y otra cosa es que nos hemos enfadado y me ha llamado [__] esto ya cosa. El nivel del dolor y del conflicto forman parte de las relaciones, pero cuando ya es una cosa mantenida.

Si tú no básicamente piensas en estar con tu pareja y no te sientes tranquila y bien, o tranquilo y bien. Si a ti te ocurre algo y no es una de las personas a las que tú querrías contarle. Si tienes un problema y tú no hablarías con tu pareja sobre ese problema, todo esto son indicativos de que algo no va bien. Si me he suspendido y a ella no se lo quiero contar, hay algo que no va. Si fuese una buena figura de apego, tú deberías sentirte tranquilo. Poder contarle o comentarle. Y una buena pareja es una que te corregula. Eso es esencial. Entonces, si yo me desregulo, quiero conectar porque eso me va a ayudar. Si no quiero conectar, no es una pareja que me corregula, algo no va ahí.

Otra que también es bastante típica y esta compañera o compañero dice que si no le responde su pareja siento que no soy importante para él. Esa canta por sí sola. Esa frase "no soy importante", aunque hace la coletilla para él que nos puede confundir, pero ahí sí que estamos diciendo que está poniendo su importancia en manos de otra persona. Si pudiese le diría: háblame, cuéntame qué quiere decir eso. Y me aseguraría de la sensación, pero la primera sensación es que tú puedes, te puede doler que esta persona no te corresponda, pero no debería estar haciéndote sentir no importante. Aunque pongas "no soy importante para él", el uso de esa frase un poco me haría sospechar. Entonces tú estás poniendo una parte de tu valía fuera. Esto es ansioso, ansioso, ansioso dependiente.

Hablemos del apego. ¿Qué es el apego? ¿De dónde viene esto? Supongo que también vendrá algo biológico del ser humano. Totalmente biológico. ¿Y cómo y qué tipos de apegos hay para poder reconocerlos en adultos? Ahora hablamos de eso. ¿De dónde viene el apego? El apego es un sistema de supervivencia, de defensa. Es un sistema de defensa contra la agresión predatoria. Se llama así porque evolucionó para defenderme de alguien que me quería comer básicamente. Pero a medida que nosotros fuimos evolucionando, ha habido más peligros que el que me quieran comer. Cada vez ha habido más. Y entonces esto ha ido afinando, podemos decir, otros sistemas. Uno de ellos es el apego, que tiene que ver con que nosotros tengamos crías inmaduras. Nosotros tenemos las crías muy inmaduras.

Nosotros somos bípedos. Somos los únicos primates bípedos, los únicos. Incluso los chimpancés andan con los nudillos. Nosotros al hacernos bípedos, todo el canal del parto se ha estrechado, ha cambiado de posición. Entonces, un bebé con la cabeza grande no cabría, literalmente, porque eso se ha estrechado. Y a la vez somos nosotros los bichos con las cabezas comparativamente más grandes.

Eso se llama grado de encefalización. Para comparar cerebros de distintas especies no es nada fácil porque un cachalote tiene un cerebro más grande que yo y un elefante también porque el cerebro va en relación al tamaño del cuerpo. Si realmente queremos comparar cerebro, tenemos que tener en cuenta el tamaño del cuerpo y a eso llamamos grado de encefalización. Medimos a los animales su cerebro y su cuerpo y vemos que hay en mamíferos una constante: a medida que te vas haciendo más grande, tu cerebro se va haciendo más grande. Entonces si tu cerebro es igual de grande como esperaríamos para tu tamaño, a eso le llamamos grado de encefalización uno. Lo propuso un señor que se llamaba Harry Jerison en los 70. Si tu cerebro es más pequeño, vamos bajando de uno. Por ejemplo, las cabras tienen un cociente de encefalización de 0,7. Los perretes tienen un grado de encefalización de uno, o sea, su cerebro es el que podríamos esperar para un perro de ese tamaño. Chimpancés dos. O sea, tiene el cerebro el doble de grande de lo que habría que esperar. Esto se cumple con todos los primates, los que más los chimpancés y ahí llegamos nosotros. ¿Cuál es nuestro grado de encefalización? Seis, casi siete, siete, siete nuestro grado de encefalización de altísimo. Los delfines son los más cercanos a nosotros, entre cuatro y cinco están, pero eso luego va unido a la inteligencia. Nosotros pensamos que eso va relacionado con la inteligencia, un órgano, el cerebro, un supercostoso a nivel metabólico, o sea, tienes un cerebro tan grande te hace tener que

El cerebro humano es muy grande y requiere consumir mucha energía, lo que obliga a que los bebés nazcan antes de tiempo porque el canal del parto es demasiado estrecho. Esto hace que los bebés humanos sean extremadamente inmaduros al nacer. Una vaca nace y el ternero ya camina en minutos, mientras que los bebés humanos son completamente dependientes durante años. Esta hiperdependencia está conectada directamente con que somos la especie más social.

El sistema de apego evolucionó para que los adultos cuiden a las crías. Si un bebé no recibe atención, cuidado ni ser querido, percibe que va a morir. Esto activa el mismo sistema de supervivencia que huir de un peligro como un hombre con un hacha. El apego ansioso consiste en hiperactivarse para conseguir atención, mientras que el evitativo se hipoactiva porque mantener la hiperactivación es insostenible.

El sistema de apego no evolucionó principalmente para las parejas, sino para el cuidado de las crías. Cuando los niños no se sienten vistos, queridos y cuidados, activan diferentes tipos de respuesta. El apego desorganizado ocurre cuando las figuras de apego son las mismas que causan daño. Esto genera un conflicto cerebral: el sistema de defensa quiere huir, pero el sistema de apego busca acercarse a la figura de apego. Este fenómeno se conoce como apego al perpetrador y es similar al Síndrome de Estocolmo.

El apego existe principalmente en mamíferos y aves (especies endotérmicas con crías altriciales). Los cocodrilos no tienen apego porque no son mamíferos. Un bebé humano llora para ser recogido porque no puede acercarse por sí mismo a la madre. Desde el punto de vista defensivo, llorar es una mala estrategia porque llama la atención, pero es la única disponible. Los bebés de menos de un año se sientan a llorar; los más mayores pueden correr o quedarse paralizados.

Cuando la madre es simultáneamente figura de apego y perpetrador, surge el verdadero problema: no hay lugar a donde escapar. Paradójicamente, mientras más daño causa la figura, más se acerca el niño a ella. Esto genera apego al perpetrador, donde el niño tolera ser golpeado porque el hecho de recibir atención (aunque sea negativa) refuerza el vínculo. El miedo generado por el golpe hace que el niño busque precisamente a la persona que le pegó.

Existen tres grandes bloques de apego: ansioso, evitativo y desorganizado. A los 7-8 meses los niños ya tienen generalmente dos figuras de apego, y a medida que crecen generan más. Cada figura puede funcionar desde un modelo de apego distinto. En adultos existe un patrón dominante pero siempre hay elementos de otros patrones, por lo que no existen tipos puros. En adultos es más útil hablar de estrategias que de tipos fijos: una persona puede utilizar una estrategia ansiosa en un momento y una estrategia evitativa en otro.

Una persona evitativa puede volverse súper ansiosa cuando su pareja la deja después de terapia. Una madre que parece evitativa puede volverse súper ansiosa al ver a su hijo más delgado, insistiendo en que coma. La misma persona puede mostrar una estrategia evitativa cuando se le pide hablar de sí misma y tiene dificultad para intimar salvo desde la ansiedad. El apego no es estático y puede cambiar rápidamente según el contexto.

El apego seguro es difícil de alcanzar porque requiere padres excepcionales. Existe el concepto de apego seguro adquirido. El apego es la necesidad de sentirnos reconocidos y queridos para seguir vivos. En las relaciones verticales (padres-hijos) aprendemos a tener relaciones horizontales (adulto-adulto). Para desarrollar un apego sano se necesita que las relaciones verticales funcionen bien, que los padres mantengan el contacto mientras se horizontaliza la relación, y que se observe un buen modelo entre los propios padres.

En desarrollo personal, el autoconocimiento es lo que frena el crecimiento. La Hoja Brújula permite a las personas conocerse preguntando qué es lo que más les molesta y qué cosas les hacen sufrir más, para identificar el punto de partida. Más de 50.000 personas la han rellenado. Existe una versión actualizada que incluye un manual con una hoja de ruta para plantear el cambio de desarrollo personal en el próximo año. Es gratuita y se puede descargar desde la descripción o el código QR.

El adulto es interdependiente, no dependiente. Mientras no se sanan las heridas interiores, la persona sigue esperando en el mundo adulto las respuestas que un niño esperaría de sus padres, respuestas que nunca va a recibir. Al sanar esas heridas, la persona contacta más con su estado adulto y puede mantener vínculos de mucha cercanía e intimidad sin que ninguno tire del otro. Las amistades cercanas también pueden ser relaciones de profundo apego, no solo las parejas.

A partir de los 17-18 meses el apego se convierte en la fuerza esencial en una pareja, más allá del deseo y el enamoramiento inicial. Las etapas de la relación, la comunicación y los hábitos para implementar en pareja serán temas posteriores.

La monogamia vitalicia no ha sido frecuente históricamente; la monogamia secuencial sí lo ha sido más. Los seres humanos somos una especie intermedia entre el modelo de torneo sexual y el modelo de pareja estable. En el torneo sexual (leones), la hembra elige al macho con mejores genes porque él no va a ayudar a criar. En la pareja estable (muchas aves), la hembra elige al macho que va a quedarse a ayudar porque criar es muy costoso.

Cuando hay torneo sexual existe mayor dimorfismo sexual (diferencia entre machos y hembras). En las especies monógamas los machos y hembras son más parecidos. En los seres humanos existe cierto dimorfismo pero no extremo. En los años 50-60 en España el cortejo funcionaba según el modelo de las aves: noviazgo largo, inversión de tiempo, casa y coche como prueba de intención de quedarse. Actualmente nos movemos entre ambos modelos dependiendo de la edad y la cultura.

La cultura influye fuertemente: mientras más dificultades socioeconómicas, más se tiende al modelo monógamo; mientras más excedente existe en una sociedad, más se tiende al torneo. Los hombres que se cuidan físicamente más (sixpack) son un fenómeno reciente que responde al modelo de torneo. Las culturas pueden cambiar en 50 años y fomentar uno u otro modelo.

Las relaciones abiertas intentan conciliar la tendencia afectiva (largo plazo, apego, oxitocina) con la tendencia sexual (rápida, de deseo). La sexualidad y la afectividad tienden en direcciones distintas y entran en contradicción. No existe un modelo panacea que elimine el sufrimiento mientras seamos seres humanos. Cualquier búsqueda tiene sentido siempre que se sea consciente de que no habrá una solución perfecta.

Existen dos sistemas: el sistema afectivo a largo plazo (relacionado con apego y oxitocina, la misma hormona que conecta con los hijos y las mascotas) y el sistema sexual (más rápido, de deseo). Estos sistemas se pueden unir en algunas parejas, aunque no es fácil.

Hay parejas que logran mantener una relación a largo plazo y cada vez se sienten mejor en la sexualidad y tienen más intimidad, pero eso hay que currárselo. La sexualidad se dispara de forma más dopaminérgica con lo nuevo. El sexo tiene un elemento de novedad y de sorpresa que enardece el deseo. La relación a largo plazo es todo lo contrario: necesita no novedad, sino previsibilidad, fiabilidad y poder pronosticar la rutina.

Esto genera una cierta incompatibilidad. Mientras hay enamoramiento funciona, pero el enamoramiento desaparece como máximo a los dos años en el 90% de los casos. Las parejas a largo plazo enfrentan la dificultad de mantener lo sexual junto con lo afectivo. La afectividad a largo plazo se basa en la confianza. Si no hay confianza, no hay afectividad a largo plazo.

La infidelidad es un atentado contra el pacto establecido. Se puede acostarse con otra persona sin ser infiel si existe ese pacto explícito. Antes había un contrato único en los años 50, pero ahora los contratos pueden ser muy distintos. Se recomienda que las parejas expliciten su contrato porque es lo que genera la confianza que permite la relación a largo plazo.

David Bas habla de tres grandes tipos de infidelidad: sexual, afectiva y de recurso, según el pacto de cada cual.

Siempre se ha puesto que la infidelidad es del hombre, pero la mujer también tiende a ser infiel. En estudios con pájaros y caballos se analizó el ADN de los polluos y se descubrió que muchos no eran del padre social. Esto se llamó monogamia social, que no es elemento sexual. A medida que pasa el tiempo es más probable que los hijos no sean del padre. Evolutivamente tiene sentido: diversificar los genes lo máximo posible.

En seres humanos los datos de los años 80 mostraban que los hombres declaraban un 70% de infidelidad y las mujeres un 10%, pero seguramente las mujeres declaraban mucho menos y los niveles se acercan bastante.

Todos han experimentado las hormonas de los primeros meses de una relación con apego y necesidad de contacto físico. Hay que diferenciar la fase del enamoramiento de la pareja estable. El enamoramiento es radicalmente distinto a la pareja estable. Comte Sponville lo llama amor pasión. Freud lo llamaba neurosis transferencial y Ortega lo llamaba imbecilidad mental transitoria.

Este estado dura en la mayoría de los casos un tiempo y desaparece. Evolutivamente coincide con el tiempo de tener un bebé y que llegue a un año y pico. La hipótesis es que sirve para juntarse mientras los bebés son muy pequeños. Después el enamoramiento va acabando y entonces empiezas a ver realmente a la otra persona. Hasta ahí has visto una idealización.

La intimidad empieza con una desilusión de la otra persona y de ti también. En esa desilusión hay varias posibilidades: o se rompe o si la pareja decide seguir, entra en otra fase de curro en la que hay que construir una intimidad, construir hábitos saludables, mantener la pasión, comunicarse, mostrar partes de uno mismo y tener conflictos y resolverlos.

Una frase que se utiliza es que la pareja empieza cuando el enamoramiento acaba. Ahí es donde empiezas a construir. Si quieres tener relaciones a largo plazo, hay que currárselo. Esta fase tiene a su vez fases más o menos constatadas: se suele poner los años impares, tres años al final del enamoramiento suele haber una crisis. También se suele poner los siete años, pero esto depende mucho de factores culturales y de si se tienen niños.

Los niños son una gran amenaza para la pareja porque te transforman en una familia. Se recomienda que una vez a la semana se olvide de los niños, se vaya a cenar y se tenga relaciones sexuales para volver a conectar con la pareja, no con la madre o el padre.

Otro cambio importante es cuando los niños crecen y empiezan a estudiar o irse fuera. Los niños entre los 10 y 12 años son muy dependientes. A partir de los 14 empiezan a independizarse y los padres se vuelven a encontrar con su pareja después de 12 años dedicados a los niños. Ahí hay otro momento que puede ser supergratificante pero hay que currárselo.

Lo que más se repite en consulta es la falta de pasión, la falta de sexo y la comunicación como punto débil. Hay dos grandes bloques: parejas más conflictivas con mucha dificultad para manejar conflictos, comunicarse y regularse; y la pareja en piloto automático, que es superfuncional, generalmente con niños, pero la sexualidad ha desaparecido o se ha reducido a mínima expresión y han bajado mucho la intimidad.

Son casi compañeros de piso que funcionan muy bien, han aprendido a no tener conflictos, pero no hay intimidad. A las parejas conflictivas hay que ayudarles en la gestión de conflictos y transformar los conflictos destructivos en constructivos. A las parejas en piloto automático hay que ayudarles a generar un poco de conflicto y volver a tener intimidad. Cuando reduces la intimidad reduces el conflicto, pero el precio es perder intimidad y sentir mucha soledad.

Hay gente que tiene relaciones patológicas con los hijos. Cuando los hijos empiezan a volar se quedan vacíos porque han rellenado con los hijos la intimidad que les faltaba con su pareja. Esto es dañino para los hijos también. Reanimar una chispa que lleva 10 años apagada se puede si la gente quiere y si quieren los dos.

También hay gente que logra tener una intimidad afectiva sin tenerla sexual. No es el estado ideal, pero cada uno puede decidir. Lo triste es no tener ninguna intimidad.

Para reactivar la pasión, aparte de la cita semanal sin distracciones de móvil ni hijos, el truco es ver qué dificultades hay en la intimidad. Normalmente estas personas ya partían de dificultades para la intimidad que se disfrazaron con el deseo. El deseo da una falsa intimidad. El deseo sexual te permite sentirte muy cercano a alguien que realmente no conoces. Es como la camaradería en hombres que funciona igual: no hay intimidad.

El deseo y el enamoramiento pueden hacer algo parecido: te sientes super cercano de alguien que realmente no conoces. Estas parejas funcionaron bien en los primeros momentos, pero cuando el deseo bajaba tenían dificultades con la intimidad. Solo citarse no va a ser suficiente.

Un pequeño truco es empezar a analizar si se tiende más a estrategias ansiosas o evitativas. A nivel sexual se pide que aprendan primero a estar en intimidad el uno con el otro, intimidad física no solo verbal. Se puede quedar una vez a la semana no para tener sexo, sino para darse un masaje, tocarse, mirarse a los ojos. Empezar haciendo ejercicio de mirarse y ver qué evoca cada uno.

Mientras no estés cómodo, relajado y regulado en cercanía física y desnudos con otra persona, el sexo difícilmente va a funcionar. Hay mucha gente que intenta ponerse con mucho deseo muy pronto.

Se puede tener sexo sin deseo, pero es un deseo de otro tipo, no disparado, sino que surge más lentamente. Es el modelo circular de Basson, un deseo que nace de la intimidad. El modelo de Masters y Johnson es el clásico: deseo, excitación, meseta, orgasmo, resolución. Es la curva de alta intensidad.

En la pareja estable el deseo va a ser de otro tipo. Rosemary Basson definió el modelo circular en el que aparcando a los niños, sentándose, viendo una película, dándose la mano, empieza a surgir la intimidad. La pareja estable primero va a empezar por intimidad, no por excitación. Por eso en la siesta se copula más: hay ese momento primero de intimidad, de relajo, de no estrés.

Si hay esta intimidad, uno de los dos sin mucha excitación va a empezar a hacer caricias y la otra parte va a decir si le apetece o está muy cansada. Hay intimidad y apetece tener más intimidad, entonces van a ir a más y ahí va a empezar a aparecer la excitación. Termina la relación y otra vez se quedan charlando y se sienten más cercanos.

A veces habrá aquí te pillo y aquí te mato, pero va a ser menos frecuente. La mayoría de las veces va a ser algo que nace de la intimidad y es un sexo satisfactorio de otro tipo. No hay que dar cifras objetivo de veces por mes o por año porque genera mucho malestar. Varía mucho. Hay gente que se siente cómoda con una vez al mes. Lo importante es que haya equilibrio entre las dos partes y buena intimidad.

Con parejas se trabaja esa intimidad, que es el punto de partida. Hay mucha gente que con dificultad de intimidad intenta tener mucho deseo como en el modelo de Masters y Johnson y falla, lo cual es superfrustrante. Las relaciones a veces se sufren más intentando recuperar la relación como era antes.

Por un lado pierde, por otro gana. Los niveles de intimidad cuando funcionas bien con una pareja son altísimos y ese sexo es muy gratificante a otros niveles. El nivel de gratificación que puede tener el sexo con alguien con quien hay un buen vínculo es en general mayor.

Hay una noticia que dice que en 2024 se produjeron 82.991 divorcios en España, un 8,2% más que el año anterior. El 31,8% de esos divorcios corresponden a matrimonios de 20 años o más con una duración media de disolución de 16,4 años. Lo que está destruyendo esto es la falta de intimidad. Hay un porcentaje alto de gente que tiene que ver con que los niños han crecido y se han ido, y de repente te vuelves a ver con tu pareja y te das cuenta de que ya no hay nada.

En generaciones previas también ocurría que cuando fallecían los padres había gente que no se había separado por la presión. Ahora ya no es tan así. Responde más a gente que ha funcionado, niños, funcional, funcional, y llega un momento en que te cuestionas si esto es lo que quieres para toda la vida.

Si todo se puede trabajar en la relación, ¿cuándo decides separarte? Es totalmente subjetivo y cada uno tiene que decidir. Si son parejas que funcionan mal, de las destructivas, claramente hay que romper: si te humillas, te sientes humillado, si no buscas esa persona cuando te va mal. Ahí tienes que romper e irte.

Hay personas más tendentes a tener relaciones y personas menos tendentes. Hay personas a las que les cuesta más separarse y necesitan cosas realmente gordas. Hay personas al revés que necesitan tal y dicen que no les compensa y se van. La ley máxima de las parejas contemporáneas es que seguiremos juntos mientras los dos queramos. Hasta la ley oficial lo ha afectado: antes tenías que dar causas de divorcio y ahora ya no.

Si quieres tener una relación a largo plazo, te la vas a tener que currar.

Terminar una relación sin causar daño a la otra persona es inevitable en la mayoría de los casos. Si hubo vínculo, va a haber dolor. Intentar terminar sin que haya dolor es una pretensión irreal. Cuando la relación está muy seca o en piloto automático, el daño puede ser menor, pero siempre habrá algo de daño.

Intentar mantener la amistad después de una ruptura romántica suele ser un error en el 99% de los casos. Es una forma de mantener un terreno gris que al final machaca a una o ambas personas, en lugar de concentrar el dolor de primera y romper de manera clara.

Las rupturas también pueden ser ansiosas, evitativas o desorganizadas.

El duelo depende de cada persona y varía muchísimo. Los duelos no deberían ser tan largos. El problema es que el duelo empieza cuando realmente se toma conciencia de que la relación se ha roto. Hay mucha gente que dice que ha roto, pero en realidad no ha tomado conciencia de la ruptura. Siguen en un terreno gris, lo que impide que el proceso de duelo avance.

Los padres y madres actuales viven en un estado de ansiedad constante respecto a la crianza. A diferencia de generaciones anteriores donde si el niño salía mal era culpa del niño, ahora la responsabilidad recae completamente en los progenitores: "tú no has hecho lo suficiente, has fallado en el apego".

Lo primero que hay que hacer es relajarse y asumir que se va a hacer mal en algunos aspectos, pero intentar hacerlo lo mejor posible. Los niños van a estar descontentos porque merecen un padre perfecto, pero no lo van a tener.

Hay que conjugar dos tendencias fundamentales. Por un lado, el amor y afecto incondicional. Antes de Bowlby, la educación era superrígida y dura, pensada en romper al niño para construir al adulto. Bowlby fue el primero en decir que el niño es un ser afectivo que necesita vínculo y cariño, que no hay que separarle nada más nacer. No se hace más débil al niño por amarle más. Nunca se quiere demasiado a un hijo.

La parte afectiva incluye ver al niño, que se sienta visto, querido y validado. También es fundamental darle autonomía.

La segunda parte es la educativa: poner límites, frustrar a los niños y ayudarles a manejar la frustración. Antes se hacía en exceso y se machacaba a los niños. Ahora se está quedando corto y no se frustra lo suficiente, lo que tiene consecuencias.

Amar mucho no tiene que ver con poner pocos límites. Porque se ama, se ponen límites. Los límites son cruciales.

El experimento de la Marshmallow demuestra la capacidad de posponer gratificación. Al niño se le da un marshmallow y se le dice que si no se lo come en 20 minutos, le darán otro. Los niños que aguantan aprenden a manejar la frustración e inhibir su impulso.

Los niños que aguantan en la prueba de Marshmallow tienen mejores predictores en las notas a los 16 años, en su habilidad social y en múltiples variables. Es uno de los mejores predictores de éxito futuro. Esto tiene que ver con la inhibición sana y manejar la frustración.

Hay una tendencia creciente a evitar toda frustración posible a los niños. Un ejemplo es una alumna de 21 años que llegó a la revisión de un examen acompañada de su madre y el abogado de la familia. Esto refleja una sobreprotección máxima.

No se trata de querer menos, sino de querer lo máximo posible, ser superafectivo y superrespetuoso, y desde el amor empezar a poner límites.

Paul Piff, psicólogo norteamericano, estudió la relación entre nivel socioeconómico y empatía. Encontró que a mayor nivel socioeconómico, generalmente hay menor nivel de empatía, menor solidaridad, menor generosidad y más facilidad para hacer cosas inmorales. Las relaciones se vuelven más instrumentales: qué me da, qué no me da.

Estas son diferencias de media, no absolutas. Hay gente con poco nivel socioeconómico que es terrible y gente con mucho nivel que es encantadora.

Se observa una mayor evitatividad social. Antes la gente interactuaba más: en el autobús, en cualquier sitio, se hablaba con desconocidos. Ahora la gente está fija en los móviles y no interactúa. Ya no se dicen buenos días o buenas tardes como antes.

Hay una sensación de que como sociedad más opulenta, el otro nos fastidia un poco. Nos hemos vuelto más distantes en las situaciones sociales, especialmente tras el COVID.

La empatía emocional es la más importante y tiene que salir natural. En las emociones no se puede fingir, es muy difícil. Hay que ser muy bueno o un psicópata para fingir emociones. La empatía se siente: se nota cuando la otra persona está empatizando o no.

Antes del COVID había una gran diferencia entre España y los países del norte de Europa en cuanto al contacto físico. En Mallorca, después de charlas la gente abrazaba o tocaba al ponente. En Holanda, en cinco días de charlas nadie tocó al ponente. La gente ahora se ha vuelto más distante.

El libro de Arun "Condenado a entendernos" está disponible en Penguin desde 2023. Es un libro que gusta especialmente a profesionales y a quienes conectan ideas entre sí.

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