Back to Uri Sabat

Deja de Buscar y Empezarás a Recibir: El Secreto de la Abundancia (Jorge Muñoz) #LFDE

Uri SabatAugust 26, 20261h 45m
Topics102
El secreto de la abundancia: dar para recibir0:00El propósito desde la perspectiva cabalística0:30Definición de persona optimista1:01La Biblia como manual de instrucciones1:30El modo de la serpiente versus el modo de creación3:32La diferencia entre humanos y animales5:00Los cuatro pasos de la Biblia5:30La pregunta correcta sobre Dios7:02La cábala y el conocimiento oculto8:30La zarza ardiente y el nombre divino9:30Dios como verbo10:00Todo lo que ocurre es Dios11:00Yotbabghe como código de cuatro fases13:01Isaac Newton y la cábala14:00Las cuatro fases de la realidad16:00La esfinge y los cuatro elementos17:33Los cuatro mundos dentro del ser humano18:30El alma como verbo19:00La cantidad de alma varía19:30El primer paso: imaginar algo diferente21:00La imagen mental22:00El fuego que no consume23:00El propósito como dirección23:30El concepto de semilla24:00El deseo ardiente24:30El deseo que te tiene a ti25:00El deseo como señal del futuro26:07La conexión entre mente e instinto26:32Deseos del ego versus deseos del alma27:00Los ciclos y la creación de la realidad27:31El deseo ardiente como punto de inicio28:01La fe como proceso de creación28:32Creer en Dios es antinatural30:33Los beneficios de la creencia32:01La espiritualidad como acción32:30El trabajo como algo sagrado34:00El cortisol y el poder del subconsciente35:00El Espíritu Santo como inspiración35:31Convertirse en receptores de ideas36:31La gente que más trabaja no es la que más gana37:00Los programas que repetimos desde niños37:31El experimento del puño para experimentar el alma38:00Alma, mente y cuerpo39:02De moonhot thinking a microthinking39:32Señal versus ruido según Steve Jobs40:02La capacidad de decisión41:00El mundo de las emociones y el desierto41:31El pueblo egipcio como el ego42:00Los 40 años en el desierto42:31El ejemplo del podcast de Uri44:01La fórmula de cuatro pasos45:00Etapas contradictorias para lograr algo46:00El desierto como etapa para recordar46:30Actuar como si ya lo tuvieras47:01Descodificar cómo sería la persona ideal47:32El ejemplo de la cocina48:00La fe para creerse algo49:00La profecía autocumplida49:30Dios crea mediante la palabra50:00Dar para recibir51:00El principio de dar y recibir51:59La experiencia de dar53:00La voluntad de dar54:00Dar el 100% del día55:00El secreto judío de la abundancia56:30Qué hacer cuando se está en crisis57:30El acto de dar en crisis59:30El modo supervivencia1:00:30Las oportunidades están en el teléfono1:01:30Cómo conseguir la abundancia1:02:30Ser el que mejor da1:03:30Ejercicio práctico1:04:30Lo que nos llevamos de la vida1:05:00Propósito versus misión1:07:00La abundancia como flujo1:08:00El secreto judío del dinero1:09:00La dificultad de confiar1:10:30El miedo de perder1:12:00El método de Michael Jackson1:13:30Las técnicas de Michael Jackson1:15:30El método de ensoñación de Dalí1:16:38La visualización del nombre de Dios1:18:30Los milagros y la misión de vida1:19:30La semilla de Dios1:21:01El ejemplo de las magdalenas de Monral1:22:01Conexión metafísica y telepática1:24:00Las señales del mundo espiritual1:25:30Técnicas para pedir señales1:26:34San Agustín y la señal1:29:01El mundo de la imaginación y Atsilud1:29:30El Templo de Salomón y el nombre Yotbabge1:31:02La palabra prohibida1:33:00Cómo conectarse con esta enseñanza1:35:00La cábala y el mundo invisible1:36:30Creación de ángeles y demonios1:38:02El ángel de la muerte y el ángel de la guarda1:39:00La cábala como explicación de la realidad1:40:31El Sentido de la Vida y la Creencia1:41:57Creencias Personales y Tradición1:42:31La Espiritualidad Olvidada en Casa1:43:30Recuperar la Tradición Occidental1:44:00Cierre del Podcast1:44:32
In a Nutshell

El mensaje central es que la abundancia llega cuando pasas de "recibir" a "dar": convierte en proveedor en lugar de buscador. La fórmula de cuatro pasos (Yotbabghe) —imaginación expansiva, plan microscópico, acción en el desierto y fe— es un código biológico de creación que repiten la Biblia, la cábala y Newton. Deja de fijarte en lo que quieres; actúa como si ya lo fueras y da lo mejor cada día, porque dar genera el flujo que luego recibes.

AI-Generated Notes

These notes were generated by AI and may contain inaccuracies.

Nos han educado para pensar en tener y querer, cuando en realidad lo que nos va a hacer tenerlo es darlo. La Biblia nos habla de cuatro pasos que conforman una fórmula del éxito.

El concepto de propósito desde el punto de vista de la cábala tiene que ver con una dirección hacia una potencialidad oculta dentro de tu alma. El deseo es la forma en la que el futuro te está dando señales de hacia dónde tienes que ir. Todo funciona al revés de cómo nos lo pensamos. Estamos completamente engañados. Por eso funciona todo de manera inversa, porque pensamos en recibir y el egoísmo nunca te va a hacer feliz.

Si quieres tener dinero, da dinero primero. Para tenerlo tienes que convertirte en un proveedor.

Cuando te conviertes en un dador en vez de un recibidor, las cosas empiezan a venir. Cuando le das mucha importancia a algo, lo acabas bloqueando. Nuestra mente cree que las oportunidades son escasas.

Una persona optimista es una persona que entiende que la vida tiene muchas opciones y eso es la abundancia.

La Biblia oculta una tecnología del alma que podemos aplicar y no tiene nada que ver necesariamente con creer en un Dios, creer en ángeles o metafísico. Lo que vamos a hablar es de una fórmula del éxito que tiene más de 3,000 años, que está oculta en la Biblia, que hemos tenido delante durante todo este tiempo y que no habíamos podido descifrar. La Biblia es un manual de manifestación y más que de manifestación, de creación de tu propia realidad.

Toda la Biblia puede ser vista como un manual del pensamiento creador. Hay dos modos de ver la realidad: reaccionando a ella, convirtiéndote en una especie de víctima, o una persona que reacciona a los eventos. Esta es la vida que muchos de nosotros vivimos o hemos vivido en nuestra vida. Cuando tienes un trabajo complicado, cuando simplemente reaccionas a los acontecimientos y estás como una especie de piloto automático.

Hay otra manera de pensar que está escrito en modo codificado dentro de la Biblia. La Biblia nos habla de ser seres creadores. Si te fijas en la Biblia, en los primeros versículos, dicen los cabalistas que dentro del Génesis, las primeras versículos, están todos los secretos de la creación y la persona que los descifre tendrá todos los secretos de la creación.

El Génesis no te habla de cómo se creó el mundo hace, según la Biblia, unos 5,000 años, sino de cómo se crea tu realidad. La Biblia está escrita en presente, no está escrita en pasado. Detrás de este código, de la manera codificada que tenían los antiguos de escribir, lo que nos están escribiendo es cómo convertirnos en unos seres que son capaces de crear algo que no ven.

¿Qué hizo Dios al crear el mundo? Dios creó algo que no existía antes. Esto es lo que nos diferencia a los animales. Un animal reacciona a lo que tiene, a los acontecimientos. Le tiras una pelota y va a buscar la pelota. Pero el ser humano hace algo diferente. El ser humano imagina en su mente algo, un escenario, y a partir de esta imaginación crea una nueva realidad. Es como el mago que saca un conejo de la chistera, crea algo donde antes no lo había. Esto es lo que es el éxito: crear o llevar a cabo una idea y hacer la realidad.

En la Biblia se nos habla de dos modos de pensar: el modo de la serpiente, que es el modo instintivo, el modo de reacción, y el modo de creación. Cuando tú desbloqueas este poder que todos nosotros tenemos, cualquier persona que nos ve tiene este poder y es el poder de pararte un momento en tu realidad y decir: "¿Dónde estoy ahora? ¿Qué podría crear? ¿Y cómo lo hago para crear ese pensamiento?"

La gran pregunta de la historia de la humanidad es qué es Dios. Detrás de esta pregunta lo que hay es una pregunta acerca de la realidad y contestar las preguntas que todos hemos querido contestar: ¿Qué hacemos aquí? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el sentido de la vida?

La cábala viene de un concepto que se llama Star, que es conocimiento oculto. Es el conocimiento oculto dentro de la Biblia. Los cabalistas estudian que la Biblia está escrita de algún modo con un lenguaje secreto y intentan descifrar esos secretos. Lo primero que dicen los cabalistas acerca de Dios es que Dios es el aff. Es decir, Dios es algo que no podemos medir y no podemos entender. Porque para entender Dios tendríamos que entender qué hubo antes del Big Bang, qué hubo antes de la creación. Eso es algo que para nosotros nuestra mente es imposible.

La primera vez que Dios se muestra en el monte Sinaí es cuando Moisés sube, que está buscando una cabra que se le escapó y de repente la encuentra en un lugar del Monte Sinai y ve una zarza ardiendo con un fuego que no consumía, sino que ardía. Este fuego le dice: "Yo soy el que soy". De aquí sale el famoso anagrama Yotbabghe, que luego se traduce por Jehová, y que es el protagonista absoluto de toda la Biblia. Este nombre sale más de 6800 veces en toda la Biblia.

Cuando dice "yo soy el que soy" está diciendo varias cosas superinteresantes. La primera es que Dios no es un nombre, es un verbo. Entonces, Dios no es una cosa. Dios es un verbo. Dios es una función. Dios es una acción. Si Dios es una acción, si Dios es un devenir, hemos entendido mal a Dios toda la vida. No se puede tener un verbo. Se ama, no se puede tener, no se puede tener un verbo, se es, se transcurre, es lo que está siendo.

¿Qué es Dios? Lo que está haciendo es el devenir, es todo lo que ocurre. Entonces, "yo soy el que soy" indica que todo lo que es es Dios, aunque no lo veamos. Esta mesa, este podcast, lo bueno y lo malo que nos ocurre. En la palabra en inglés de éxito, que es success, viene del latín sucedere. La fórmula del éxito: ¿qué es el éxito? Lo que sucede. En realidad todo lo que sucede es un éxito. Todo lo que sucede es proceso de una manifestación o de unas leyes.

Las leyes no son morales. Las leyes son de causa y efecto. Estas leyes es un devenir y es el devenir de cómo algo se produce, de cómo se ha producido una creación. Dios es un ser creador que creó a su imagen y semejanza un ser que también tiene esta capacidad de crear. Esto es lo que somos los seres humanos en realidad.

Ese código que es Yotbabghe es un anagrama, es un código. Es la fórmula del éxito. Ese devenir, esas cuatro letras si es un código sobre cómo se crea la realidad, eso qué significa que tenemos que abrazarlo, tenemos que pensar en ello.

Lo último que hay que hacer es ver como vemos muchas veces a Dios, que lo vemos como una cosa a la que rogar o pedir y muchas veces, peor aún, lo vemos con miedo. No tenemos miedo de Dios, no puedes tener miedo de las leyes que crean la realidad.

Isaac Newton tenía algo muy curioso. Cuando murió, habían unos baúles que guardaban todos sus libros y todos los manuscritos que él tenía y había un cartel en esos baúles que ponía "no apto para la imprenta, no se podían publicar". Cuando pasaron unos años lo consiguieron abrir, vieron el motivo. Era porque Newton tenía más documentos escritos acerca de cábala, acerca de alquimia, acerca de la Biblia, que de ciencia. Tenía un 40% 45% de sus escritos sobre ciencia y más escritos sobre metafísica, sobre cábala, sobre alquimia.

De todos los libros que tenía Newton había uno que le obsesionaba y que lo tenía marcado. Tenía más de 240 anotaciones y ese era su Biblia personal, una edición de la Biblia Kings James. En esta edición tenía anotado una y otra vez un nombre, Yotbabghe. Newton leía la Biblia como un investigador. Tenía anotaciones, números, restas, fórmulas geométricas.

Newton descubrió que el Yotbabghe es un anagrama que equivale a cuatro fases de la realidad. Estas cuatro fases de la realidad es muy curioso porque se repiten en todas las tradiciones o en muchas tradiciones del mundo. En la antigua Grecia, los pitagóricos decían algo: toda la realidad se estructura en cuatro. El cuatro significa cuatro elementos: fuego, aire, agua, tierra. Tenían una fórmula secreta que le llamaban la tetractis. Esta fórmula que tiene una especie de forma como un triángulo, dicen que es la fórmula que se utilizó para construir las pirámides.

En las tradiciones antiguas, en Sumeria, Babilonia, vemos estas figuras que son una esfinge, que la esfinge en realidad son cuatro animales en uno: una cara de mujer, un cuerpo de león, unas alas de ángel y en algunas ocasiones una cola de serpiente o unos cuernos de toro, pero al final son cuatro elementos en uno. Este enigma decían que la esfinge guardaba todos los secretos de la creación.

Las cuatro letras dicen los cabalistas que equivalen a los cuatro elementos. El ser humano es el único ser en el que viven o conviven cuatro elementos. Son cuatro densidades que los cabalistas llaman mundos o dimensiones. Dentro nuestro hay cuatro dimensiones. La primera dimensión es una dimensión espiritual. Los cabalistas relacionan la espiritualidad con la creatividad.

Si tú miras la palabra alma en hebreo, alma es nefes haya y nefesá significa, volvemos a lo mismo, no es un nombre, es un verbo. Entonces, el alma no es una cosa. El alma es devenir una cosa. Es un fluido. Es un flujo. Es un flujo de creación. Entonces, es un poder.

En la cábala se explica que no todos los seres humanos tenemos la misma alma. Todos los seres humanos tenemos alma, pero no tenemos la misma cantidad de alma. Hay seres que tienen más alma y seres que tienen menos alma. ¿Cómo se entiende eso? Pues es la capacidad de crear. Hemos entendido mal el alma toda la vida. El alma es la capacidad que tienes de ver tu realidad y crear algo nuevo.

Un maestro cabalista dijo: "Tú ves muchas personas por la calle, pero parecen personas, pero en realidad no son personas. Porque tienen muy poca alma". Cuando no utilizamos el poder divino que nos dio Dios, que es el poder de crear una nueva realidad, lo que hacemos es que estamos dejando de utilizarlo.

Da igual dónde estés. Puedes empezar imaginando algo diferente. Puedes empezar con una imagen mental y imaginar es gratis, no cuesta nada. Nosotros no somos alma. Desbloqueamos alma en tanto que empezamos a atrevernos a crear cosas y dejamos de reaccionar como reaccionaría un animal delante de las cosas de la vida.

El ser humano tiene que pasar de ser un ser más instintivo o animal que responde a instintos primarios a empezar a crear cosas nuevas. En ese proceso de convertirse en un creador, el primer paso es imaginar algo. El siguiente paso es bajar a la acción con un plan de acción. Son dos procesos completamente diferentes, muy contradictorios, equivalen a dos hemisferios diferentes del cerebro.

El primero es un hemisferio creativo, intuitivo, una imagen. Y esa imagen tiene que ser lo más grande que podrías tener a la hora de imaginar. El primer error es que las personas imaginamos algo pequeño porque tememos frustrarnos. Siempre vamos con el diminutivo.

Los antiguos hablaban de un fuego que no consume, sino que te da energía. Cuando Moisés sube al monte Sinaí, ve una llama y esa llama no consumía, sino que generaba más energía.

El propósito o la misión de vida no tiene que ver con algo fijo. No es que tú vas a tener una empresa de 300 trabajadores que se llame X. El concepto de propósito desde el punto de vista de la cábala tiene que ver con una dirección. Es una dirección hacia una potencialidad oculta dentro de tu alma.

Esa persona que está trabajando en el supermercado no tiene unas capacidades, tiene unas capacidades incluso genéticas, algo que él mismo se le da bien hacer. Esto es como los cabalistas llaman el concepto de semilla. Tiene una semilla que puede desplegar un potencial, puede dar unos frutos. Entonces, lo primero que tiene que darse cuenta esa persona es: "Vale, primero hay algo que se me da bien o que me gusta hacer y hay algo que probablemente el mundo pueda querer de mí".

Desde ese punto de vista, lo primero que hay que tener es un deseo ardiente. Un deseo ardiente es un deseo que no te quita energía, sino que te da energía. Cuando piensas en ello, te sientes más energético, te sientes más vivo, te despiertas por la mañana y de repente te despiertas con ganas porque dices: "Tengo que hacer esto".

El deseo ardiente es ese deseo que lleva durante mucho tiempo moviendo, volviendo a mí. Un deseo del ego o del cuerpo es un deseo que viene rápido, pero se va rápido. Pero un deseo del alma persiste y es una cosa que lo tienes ahí y te dices: "No, es que sé que tengo que hacer esto".

Los cabalistas dicen algo muy curioso: cuando tú tienes un deseo, en realidad es el deseo que te está teniendo a ti. Es decir, todo lo que deseas con mucha fuerza es porque te pertenece, porque ya estaba dentro de tu plan de alma. Si nos ponemos más metafísicos, podríamos llegar a decir que aquel deseo tan fuerte que tú tienes puede ser como una especie de recuerdo del futuro de algo que tienes que atreverte a hacer.

El deseo es la forma en la que el futuro te está dando señales de hacia dónde tienes que ir. Si Dios nos hace a su imagen y semejanza, quiere decir que nosotros también tenemos el poder de crear como Dios. Tenemos esa tecnología dentro que es el alma para poder crear.

Cuando algo se nos presenta en la realidad tenemos como una capacidad de decisión. Cuando la mente no está conectada con lo que el instinto decía, surge un conflicto interno. Por ejemplo, ver a una chica y el alma o instinto indica que hay que ir para allá, o entrar en un piso para alquilarlo y la intuición dice que no es el lugar adecuado.

Hay que diferenciar entre los deseos del ego y los deseos del alma. Las cosas del alma no suelen venir rápido, no suelen ser impulsivas. El alma es todo lo contrario al impulso. Todo lo que viene con prisa y demasiada urgencia es completamente contrario al alma.

Los judíos dicen que todo tiene ciclos y hay que entenderlos. Dios es el ciclo de cuatro pasos por el que se crea la realidad. Cualquier persona, independientemente de dónde esté en su vida, siempre puede reengancharse a ese ciclo que siempre está girando.

Tenemos una intuición o deseo que es una especie de intuición del futuro. Ese deseo ardiente que te arde dentro marca el punto de inicio de crear algo nuevo. Una vez clara esa visión, debe ser lo más expansiva posible, lo más grande, sin limitaciones porque en el mundo de la imaginación se puede imaginar algo supergre.

La fe es algo necesario en el proceso de creación. Para poder crear hay que ser capaz de creer en cosas que no existen. La gente más exitosa son personas de fe. Estadísticamente las personas que tienen algún tipo de creencia religiosa se divorcian menos, son más felices y sus finanzas les van mejor.

Creer en Dios es antinatural. Lo natural es preocuparse de comer, dormir, generar hijos y poco más. Creer en algo es algo superirracional que la mente ve como un gasto de recursos inútil desde el punto de vista evolutivo y pragmático.

Las personas que creen tienen menos índice de suicidios, menos índice de depresión y menos enfermedades mentales. Los cabalistas ven creer como una especie de gimnasio. No se trata de creer o no, se trata de hacerlo.

La espiritualidad se ha malinterpretado. Se ha entendido que la espiritualidad es meditar, ponerse inciensos, irse a un templo bonito para evadirse del mundo. En realidad la espiritualidad es algo mucho más activo. Tiene mucho más que ver con una persona creando, un emprendedor que está creando algo nuevo que está trayendo algo mejor al mundo.

Para los judíos el trabajo es sagrado. Hay que trabajar 6 días en el mundo de la materia. También es importante cómo te vistes, tus finanzas, tu dinero, tu pareja. Un día se dedica a Dios, que es el sábado, un día para estar con la familia, hacer el amor, leer, ver algo inspirador.

Cuando se deja de trabajar y se dedica un día a parar, el cortisol baja. Cuando baja el cortisol aumentan las endorfinas y se desbloquea el poder del subconsciente. El ser humano tiene un poder dentro de su subconsciente que es su intuición, más grande de lo que se puede pensar.

En la Biblia se habla del Espíritu Santo que baja como una paloma. El Espíritu Santo es una muestra de la inspiración que viene. Las ideas te vienen cuando estás en el estado adecuado, un estado de relajación y tranquilidad donde tienes el cortisol bajo.

Cuando se está en estos estados, se convierten en receptores de ideas. Estas ideas pueden producir un Facebook, un Uber, una idea que cambie el mundo, cambiar de trabajo o cambiar de realidad.

La gente que más trabaja es la gente que menos gana. La gente que más horas trabaja y más cansado llega a casa normalmente no es la que más dinero gana.

Muchas veces no hacemos cosas porque estamos repitiendo programas que nos han enseñado desde niños. Preguntarse siempre por qué se va a hacer algo genera una distancia entre lo que pasa y uno mismo.

Para experimentar el alma se puede hacer un ejercicio: mirar el puño, abrirlo y cerrarlo mientras se imagina el puño cerrado. Han pasado tres cosas: la mente le mandó a la mano una orden de abrir y cerrar, la mano se estaba abriendo y cerrando, y había otra cosa que estaba imaginando un puño cerrado. Eso es el alma.

El ser humano es alma, mente y cuerpo. Tres cosas distintas. El alma imagina, la mente manda acciones concretas. El primer paso es imaginar, el segundo paso es mandar acciones concretas.

Si en la intuición la cosa es ser lo más expansivo posible, lo que se llama la regla 10x, moonhot thinking, el siguiente paso es microthinking. Reducir ese pensamiento a acciones concretas.

Steve Jobs hablaba de señal y ruido. La señal es lo que te dirige hacia aquellas cosas que van a ser más provechosas. El ruido son cosas que no dirigen hacia lo que realmente se quiere. Para tener éxito hay que dirigirse hacia la señal y evitar el ruido.

Una vez claro un objetivo hay que eliminar todo el ruido y dedicarse a aquello que es lo más adecuado. Es la capacidad de decisión, de elegir entre todas las opciones la que más va a ir bien.

Una vez claro un plan de acción hay que empezar a tomar acciones. Cuando se va al mundo de las emociones, se va a ver con lo que se llama el desierto. Toda la Biblia está escrita en estos términos: Génesis es cómo crear tu realidad, cómo el ser humano nace como un ser creador.

El ser humano se olvida de su origen creador y pasa a Éxodo donde cae preso del pueblo egipcio, que se relaciona con el ego. Cuando se olvida que se es creador, se cae preso del ego y se cree que se es la ropa que se tiene, el dinero, los seguidores.

El pueblo judío se libera, pasa el Mar Rojo, hace un milagro y parece que ya han llegado. Entonces le quedan 40 años por el desierto. Cuando se quiere llevar a cabo una idea, seguramente se va a tener que pasar por un desierto. El desierto no está hecho para desanimar, sino es un proceso para fortalecer y demostrar que realmente se quería aquello que se quería.

Cuando Uri empezó el podcast, no había 1.300.000 suscriptores. Era un desierto de 40 años de caminar hasta la tierra prometida. Era solo con una webcam haciendo videollamadas. Tenía el deseo ardiente de que se convirtiese en lo que es ahora.

Nos han vendido una versión muy simplista del éxito y la manifestación. En realidad existen cuatro pasos y estos cuatro pasos son algo biológico, cómo funcionamos. Cada uno de estos sistemas responde a leyes diferentes porque equivalen a hemisferios diferentes del cerebro.

Para poder hacer algo hay que pasar por etapas muy contradictorias. Entre una visualización muy grande, una manera muy fuerte de cortar todas las posibilidades y decir voy a empezar por aquí. Empezar por algo. Sentirse capaz. Este sería el tercer paso, superar el desierto.

El desierto es una etapa para volver a recordar por qué se está aquí. Cuál era la imagen en un primer momento. Cómo sería si funcionase. Jorge también pasó por un desierto de más de dos o tres años con su marca personal.

La manera de pasar esta etapa es actuar como si ya lo tuvieses. La mayor parte de personas piensan que cuando tengan el coche, el dinero, la pareja, su vida será increíble. En realidad es al revés. Hay que ser antes aquello que se quiere tener.

Si no se tiene algo aún es porque aún no se es esa persona. Hay que descodificar cómo sería esa persona ideal y empezar a ser ya. Actuar como si ya estuviese muy confiado, actuar como si ya fuese una persona de éxito.

Jorge trabajó en la cocina durante 10 años. Empezó a actuar como si fuese un gran cocinero, aunque no había estudiado cocina. Empezó a leer libros, a meterse en el mundo, a hablar con los cocineros. En un proceso de 2 años pasó de estar en un restaurante de costa a trabajar en el Celler de Can Roca y Abac en Barcelona.

La fe nos ayuda a ser algo que no somos, a creerse seguro cuando en realidad no se está seguro. El ser humano es incapaz de ver hacia el futuro. Toda la vida se va a estar enfrentando a cosas que no se sabe cómo van a acabar. Si se tiene fe, a la larga las cosas van a ir mejor.

Todo es una profecía autocumplida. Si se cree que va a ir mal, acaba ocurriendo. Toda la vida es un reflejo de los pensamientos que más se repiten. Aquello que más se repite más a menudo es lo que acaba viviendo.

Cuando Dios crea el mundo, lo hace mediante la palabra. Dice "Hágase la luz" y la luz se hizo. Dios declaró algo que no existía. En la vida tiene que ser igual. Declarar algo que no se tiene y hacer que ocurra.

La realidad funciona al revés de cómo se piensa. Para que llegue la abundancia o el dinero, hay que dar. Nos han educado para pensar en tener, en querer. En realidad lo que va a hacer tenerlo es darlo. Si se quiere tener dinero, hay que dar dinero primero. Para tenerlo hay que convertirse en un proveedor. Hay que pasar de la voluntad de recibir a la voluntad de proveer.

El concepto central es que hay que dar más porque después será devuelto. Cuando una relación de pareja ha ido mal, es común declarar cosas negativas como "todas las mujeres son iguales" o "todos los hombres son iguales". Esta actitud negativa hace que en la siguiente relación se implique menos, se dé menos y se actúe con miedo, lo que equivale a ir con el freno de mano.

Cuando se recibe un regalo se siente felicidad, pero cuando se da un regalo, se prepara una sorpresa o se organiza una cena, la sensación es mucho mejor. Es mucho mejor regalar que recibir. Cuando se tiene hijos, el hecho de regalar algo y ver la cara de ilusión es mucho mejor que cualquier regalo que se pueda recibir. El egoísmo nunca va a hacer feliz, lo que hace feliz es convertirse en un ser que da, que provee y que hace que los demás estén felices.

Hay que pasar de la voluntad de recibir a la voluntad de dar. En una relación, hay que venir a dar lo mejor de uno mismo, y si no funciona, ir a otro lado. Napoleón Hill decía que "el que ama nunca pierde, el que da nunca pierde". Nunca se puede hacer pobre dando, porque dar siempre hace ser más y siendo más se consigue más.

El hecho de dar no es cuantificable. No porque se dé 1 millón o se dé uno es más o menos, es en función de todo lo que se pueda dar en ese día. Cuando no se tiene motivación para ir al gimnasio, el 20% que se puede dar ese día es el 100% de ese día. Aunque se dé poco, se está dando el 100% de ese día, y con el tiempo ese interés compuesto de un poquito cada día va a hacer que se consiga el objetivo.

El secreto judío de la abundancia es dejar de mirarse al ombligo. Todo caos se origina porque se está mirando demasiado al ombligo. Un buen conductor no solo se fija en sí mismo, sino que está pendiente de lo que puede hacer el otro. Cuando se sale de uno mismo y se empieza a mirar alrededor del mundo, se funciona mejor. Cuanto más se tiene de manera egoísta, más pobres se es.

Cuando alguien pregunta cómo dar cuando se ha arruinado o está en una situación precaria, se comparte una experiencia personal del 2020. Se quedó sin trabajo, sin prestación y estuvo dos meses sin dinero. Tuvo que pedirle a la casera que le permitiera pagar la mitad del alquiler y el resto el mes siguiente. Fue un punto de inflexión donde decidió empezar a estudiar, leer dos o tres libros cada mes, y aprender cábala.

Aunque tenía poco dinero, decidió dar 10 euros a caridad. Unos días después, en el supermercado, se dio cuenta de que no tenía suficiente dinero para pagar lo que había comprado. Justo en ese momento, una mujer le dio un cupón que le permitió pagar la diferencia.

Vivir en modo supervivencia pensando cómo llegar a fin de mes aumenta el cortisol y genera más estrés. El cortisol bloquea las emociones y el pensamiento, como cuando aparece un león y se busca un árbol para subirse. En crisis hay que aprender a decir "vale, respira" y confiar más en la vida.

Dentro del teléfono hay dinero y oportunidades de negocio. Todos conocemos a alguien con quien podríamos hacer un trato o ayudar en algo. La escasez es una ilusión de la mente. La palabra optimismo viene de opciones, y una persona optimista entiende que la vida tiene muchas opciones.

Si se tiene algo, hay que empezar dándolo. Si se tienen 100 euros, dar cinco. Hay que empezar a confiar en el universo y verse como proveedor en vez de como persona que quiere recibir. Al universo no le importa lo que se quiere, le importa lo que se es capaz de proveer. Hay que pensar en lo que se puede dar, no lo que se quiere recibir.

Si se quiere dar un podcast, hay que dedicarse a ser el que mejor da podcast. Si se quiere ser coach, hay que ser el mejor coach. Hay que dar el mejor servicio en lo que se haga. La fórmula es siempre hacer lo que se haga con el máximo amor.

Se propone un ejercicio: intentar dar lo mejor sin esperar nada a cambio. Hoy a la pareja, a los hijos, al trabajo, dar lo mejor. Un buen mantra es "dar lo mejor siempre".

Al final de la vida nos llevamos lo que hemos dado. Recibir no va a hacer feliz, lo que hace feliz es lo que se da. La Torá es el relato de un viaje fallido donde las personas mueren sin llegar a la tierra prometida. La conclusión es que no es tan importante lo que se consigue, sino quién se fue durante todo el camino y cómo se cuenta la historia.

Hay que diferenciar entre propósito y misión. El propósito busca cosas y la misión busca hacer del mundo un lugar mejor. Independientemente de que se consiga o no lo que se quiere, se ha venido a hacer el mundo un lugar mejor. Si se consigue esta misión, ya se ha cumplido la misión de vida.

La abundancia no es tener, acumular y poseer, sino recibir, transformar, compartir, volver a recibir. La abundancia es un flujo, como el agua que se pudre si se deja estancada. La palabra abundancia viene del antiguo Egipto donde el Nilo se secaba y se llenaba. Nadie tiene éxito siempre, nadie tiene abundancia siempre, son ciclos.

Cuando no se desea nada, se atrae todo. Cuando se entiende que nada que se reciba va a hacer feliz, sino lo que se da, se vuelve neutral hacia lo que se recibe. Esto rompe la sensación psicológica de la escasez.

Es muy difícil confiar cuando se está en estado de alerta. Un monje Shaolín dijo que la única manera de ganar la lotería es si no importa ganar la lotería. Cuando se le da mucha importancia a algo, se acaba bloqueando. El miedo tiene 100% de certeza, mientras que no se tiene tanta certeza de ser millonario algún día.

Aquello que impide conseguir más es el miedo que se tiene de perder lo poco que se tiene. Cuando se pierde el miedo, se da cuenta de que se es el proveedor y el creador. Hay que pasar de actuar a la defensiva a actuar a la ofensiva, como un creador.

Michael Jackson escribía "yo voy a ser el cantante número uno de la historia" y se repetía que el álbum de Thriller sería el más vendido de todos los tiempos. También se repetía capacidades que no tenía, como dar entrevistas. Utilizaba el método de scripting, escribir aquello que se quiere conseguir. Visualizaba muy grande pero también trabajaba muy en grande.

Michael Jackson decía que el agua le hacía manifestar y que lo que visualizaba bajo el agua ocurría. Buscaba inspiración en el agua y en un árbol de Neverland donde escribió la sintonía de "Heal the World". Sabía que las verdaderas canciones se escuchan y se reciben, al igual que Mozart recibía melodías en estados de ensoñación.

Dalí utilizaba la técnica llamada ibnagogia, donde se dormía con una cuchara en la boca y una bandeja de plata bajo los pies. Cuando la mandíbula se relajaba, la cuchara caía en la bandeja y lo despertaba. En estos estados de ensoñación, la mente, la intuición y la creatividad son muy grandes, y de ahí Dalí descubrió que tenía un almacén infinito de ideas para sus cuadros y obras.

Michael Jackson visualizaba debajo del agua y decía que lo que visualizaba se cumplía. Esto remite a la técnica MGBE utilizada por los antiguos cabalistas, donde el agua funciona como un mecanismo transmisor. Al meterse debajo del agua, es como volver al vientre de la madre, el agua relaja y baja los niveles de cortisol. Los cabalistas decían que visualizar algo dentro del agua hace que las leyes de causa y efecto no afecten, permitiendo conseguirlo antes.

Desde un punto de vista pragmático, esto equivale a guardar minutos de relajación para visualizar una nueva realidad. Jesús hacía los bautizos en el agua, mostrando la relación entre el agua y la manifestación.

Los cabalistas tienen una técnica de visualizar el nombre de Dios, Yotbabge, escrito en hebreo, debajo del agua. Para los judíos las palabras son sagradas. Una palabra no es solo una palabra, sino el significado que se le da. Cuando los judíos cierran los ojos y ven una letra sagrada, están sintonizando con una frecuencia.

Se puede ver a Dios como un código creativo, una frecuencia creativa. Cuando Jesús dice "Yo y el Padre somos uno" y "Creed y todo lo demás se os dará por añadidura", habla de ley de atracción y manifestación. Cuando uno se alinea con la frecuencia creativa que es Dios, las cosas suceden porque uno se convierte en el proveedor que hace que aquello que se quiere se pueda dar.

Jesús empezó a hacer milagros cuando decidió seguir su misión de vida. Un ejemplo cotidiano es cuando una persona trabaja en algo que no le gusta, siguiendo la misión de vida de otros. Si los padres quieren que sea abogado, pero esa persona quiere ser bailador de ballet, cuando se atreve a dar ese paso probablemente va a hacer un milagro.

Un milagro es hacer algo contra todo pronóstico. Los judíos dicen que el milagro solo se da cuando se sigue la misión de vida, el propósito vital, aquello que se ha venido a hacer.

Dios plantó dentro de nosotros una semilla. Cuando la Biblia dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, la palabra imagen en judío se llama selem, que significa semilla. Todos tenemos una semilla de lo máximo que cada uno podría ser, de todo el potencial que se puede desplegar.

Lo que se viene a hacer en esta vida es acercarse lo máximo a ese potencial que Dios plantó, que son las capacidades genéticas y mentales, llegar al máximo potencial. En la medida en que uno se acerca a ese potencial a través de desarrollar los dones, habilidades y talentos innatos, se tiene éxito y se consiguen cosas que parecían imposibles.

Monral es un pueblecito en la sierra de Tarragona con un horno que hace magdalenas exquisitas. Es un pueblo muy pequeño y abrir un horno de leña allí parece la peor estrategia de marketing. Sin embargo, la gente hace cola para comprarlas porque son famosas en la zona. La gente recorre muchos kilómetros para ir a sitios que hacen un servicio excepcional.

En la guía Michelin, un restaurante con tres estrellas significa que merece la pena ir desde cualquier parte del mundo porque dan un servicio tan excelente. Es un milagro conseguir que un montón de gente se mueva de su ciudad para ir a ese lugar. Cuando una persona decide emprender un camino de vida y crea algo realmente bueno, logra algo que parecía imposible.

Para conseguir muchas cosas a veces se necesitan buenos mentores y buenas habilidades sociales. Dentro de la cábala hay un punto esotérico que habla de la capacidad de conectarse a nivel superior, metafísico, cuántico, incluso tener telepatía o telequinesia.

Se habla de místicos que lograron milagros físicos como negocios, y milagros de otro tipo como sanaciones, vislocaciones, estar en dos lugares a la vez. Hay dos mundos: el mundo físico, material, de la necesidad y supervivencia, y el mundo metafísico, espiritual, sobrenatural.

Cuando uno se acerca al mundo sobrenatural o metafísico, empiezan a aparecer señales: horas repetidas, matrículas que se repiten, plumas, situaciones que aparecen en lugares específicos. La mente empieza a filtrar la realidad y ve cosas que ya estaban ahí pero antes no se veían.

El pensamiento es capaz de crear algo que antes no existía. Se pueden recordar cosas o haber visualizado, tenido un sueño o una intuición de algo que va a pasar. Para acercarse a ello, hay que dejar de reaccionar tanto ante la vida y empezar a vivir más pegados a la espiritualidad, entendiendo que la realidad responde mucho más a la intuición y a las pequeñas señales.

Una técnica antigua es pedir una señal divina. Newton utilizaba la técnica liberit: tenía un deseo u objetivo, abría la Biblia al azar y leía la primera frase que salía. Su mente empezaba a buscar qué relación tenía esa frase con lo que había pedido.

Ramón Yui, que se obsesionó con el nombre de Dios, utilizaba otra técnica: elegía una palabra al azar y trataba de entender qué relación podía tener esa palabra con el concepto pedido. Se está entrenando el pensamiento no lineal, thinking out of the box, saliendo de la zona de confort.

En la antigua Grecia, se pedía una señal, se tapaban los oídos, se iban a un mercado con mucha gente, y al abrir los oídos las primeras palabras que se escuchaban eran lo que Dios quería decir.

San Agustín pidió una señal a Dios abriendo una Biblia. Lo que leyó ahí le hizo convertirse en sacerdote, porque no sabía si dedicarse a ser sacerdote o no. Para conectarse con el mundo espiritual hay que pensar de un modo no racional o no lineal, y eso es una práctica.

Mario Sabán dice que está bien esta parte, pero no hay que olvidar nunca la racionalidad, porque a veces se cae en una espiritualidad muy poco bajada a tierra o muy metafísica, corriendo el riesgo de la locura.

El mundo de la imaginación, el mundo de las intuiciones y el mundo de la creación es el mismo. En un sueño se puede estar creando algo, intuyendo algo o viendo algo que va a suceder, y viene del mismo lugar.

Los cabalistas lo definen como el mundo de Atsilud, el mundo de la imaginación, donde las ideas se están formando y donde todo lo que existe existe primero en este reino. Hay que salir de este reino físico, ir hacia ese reino de arriba, aprender y no olvidar bajarlo a tierra.

Cuando uno se acerca a Dios, Dios se acerca a uno. Dios es una frecuencia proveedora, una frecuencia no egoísta, una frecuencia creadora que hizo el mundo por amor. Cuando uno es egoísta, duda o se siente carente, está completamente desconectado de Dios.

El protagonista absoluto de la Biblia es Yotbabge, un código que obsesionó a grandes mentes como Ramón Yui, Newton y Goya. Muchas personas estudiaron este nombre y la ciencia de la cábala, perteneciendo a sociedades secretas como la masonería.

En muchas logias masónicas del rito escocés hay un triángulo con el nombre Yotbabge. Esta sociedad secreta venera este nombre porque representa la palabra perdida. Cuando se construyó el Templo de Salomón, el arquitecto Jirama Viif tenía una palabra secreta que dos personas quisieron que les diera. Él se negó y lo mataron.

La palabra Yotbabge ha sido una palabra prohibida. Se prohíbe pronunciarla, solo una persona podía decirla una vez al año en el Templo de Salomón, el día de Yonkipur. En 2008, la Iglesia Católica mandó una carta prohibiendo terminantemente el uso de Yotbabge, y en todas las iglesias tuvieron que cambiar los cancioneros.

La carta del Papa Benedicto dice que no se prohíbe por ser herético o demoníaco, sino porque es demasiado sagrado como para poder usarse así como así. Este nombre tiene mucha importancia y es el tema del último libro del conferenciante, "El código de Dios".

La Biblia no está explicando una historia de hace 5000 años, sino cómo se puede ser partícipe de la creación. Es una historia actual, una historia que se repite. La Biblia está escrita en presente.

Para una persona de 40 años que ya ha tenido muchas experiencias, lo primero es buscar un momento del día para dedicar a aprender, puede ser leer la Biblia. Es recomendable encontrar un profesor o maestro que enseñe, porque la Biblia está escrita en clave y sin las pautas o claves es difícil acceder a los secretos.

Hay que invertir tiempo de la semana o del día para aprender y luego empezar a aplicar pequeños cambios: tratar mejor a la cajera del supermercado, reaccionar de manera diferente a como se reaccionaría normalmente, actuar de manera diferente a como se suele hacer, tirar hacia la derecha donde normalmente se tiraría hacia la izquierda.

La cábala habla de que existen ángeles y demonios, un mundo invisible con frecuencias positivas y negativas. Hay dos maneras de verlo y cada uno tiene que elegir. Una manera es bajar todo este conocimiento a un conocimiento más pragmático y real que se pueda aplicar en la vida.

Los ángeles y demonios pueden existir como frecuencias o energías, pero también son estados de consciencia con los que se puede sintonizar. La palabra ángeles, ángelos, remite a mensajero. Un mensajero transmite mensajes e intuiciones entre Dios y los seres humanos.

Un ángel es una persona que viene y dice "vente a esta fiesta" y en esa fiesta se conoce al amor de la vida. Hay frecuencias positivas y negativas, pero cada persona es el baremo y puede decidir desde dónde situarse. Cuando se critica, juzga, mira con miedo o duda, se está conectando con toda la energía negativa.

Los cabalistas dicen que las palabras generan ángeles o generan demonios. Si se está hablando mal del vecino, se está creando un demonio, y ese demonio no va a atacar al vecino sino a uno mismo.

En el relato bíblico, Jacob pasa por una fuente de agua de noche. Los cabalistas dicen que los ríos y fuentes de agua por la noche cargan espíritus. Jacob se enfrenta a un demonio, y cuando se lee bien la Biblia se explica que ese ángel salió de dentro de él.

El mayor demonio son los peores pensamientos, temores, miedos y peores decisiones. Todos tenemos un ángel de la muerte y un ángel de la guarda.

El ángel de la guarda es una definición muy bonita que aparece en las tradiciones cristiana, judía e incluso árabe. Unos cabalistas decían que el ángel de la guarda es el yo del futuro mandando señales.

La cábala era el modo que había antes de explicar la realidad, antes de que existiese la ciencia y la racionalidad. Era un modo arquetípico u holístico de entender la realidad donde era igual de válido hablar de planetas que de ángeles.

Si existe la física cuántica, el desdoblamiento del tiempo, el tiempo espacio-tiempo relativo como decía Einstein, si se puede viajar en el tiempo en según qué condiciones, entonces se podría recibir una intuición de algo que va a pasar. La intuición podría ser nuestro yo de una dimensión paralela o tiempo espacio-tiempo diferente advirtiendo de las cosas.

La vida es un juego que se juega en la mente. Seguramente nunca se descubrirá qué es Dios o qué es el alma, porque tal vez Dios y el alma no son cosas, son sucesos, es lo que ocurre, es el campo de juego.

El sentido de la vida no radica tanto en verificar si existe un ángel o Dios, sino en cómo se vive esta creencia. Si creer en ángeles o en Dios ayuda a vivir mejor, reduce discusiones de pareja, mejora los negocios y genera bienestar, entonces esa es la finalidad práctica de la vida. Jorge afirma que "creer es crear" y que las personas que creen crean más.

Jorge Muñoz no se adscribe a ninguna religión organizada. Se considera "un investigador que investiga y conecta". Siente especial atracción por la filosofía judía y la cábala, que considera una filosofía muy potente y profunda que explica nuestra realidad. Sin embargo, aclara que la cábala no es una religión para él, aunque reconoce que hay personas que la interpretan de forma ortodoxa.

No está circuncidado y no pertenece físicamente al pueblo judío. Tampoco se considera cristiano, aunque admira profundamente las enseñanzas de Jesús. Se siente muy apegado a la tradición occidental.

Jorge señala que muchas personas viajan a Bali, Tailandia o la India buscando espiritualidad, olvidando la que tienen al lado de casa. Un maestro le dijo: "Hostia, Jorge, ¿no nos damos cuenta de que aquí al lado de casa hay iglesias, hay lugares fantásticos con una energía fantástica?". Critica que se busque lo exótico e "instagrameable" en el extranjero mientras se ignora la tradición local.

Jorge defiende recuperar la filosofía perdida de la cábala, la Biblia y el Yotbabge. Las iglesias están vacías y es necesario recuperar la magia que tenemos aquí. Esta tradición occidental no es solo arcaica o prohibitiva, sino que puede reconectar de nuevo con Dios y con una forma de entender la espiritualidad que la Ilustración y la racionalidad han hecho ver como algo infantil.

Con los nuevos avances de la física cuántica, estamos descubriendo que tal vez no estaban tan mal encaminados.

Uri agradece a Jorge el tiempo compartido y visualiza este podcast como algo mucho más grande que el primero, con mayor alcance e impacto. Ambos expresan el deseo de realizar un tercer encuentro.

Keep Uri Sabat in your library

Save the videos and channels worth coming back to, and find them again in one place.