Enfermera de Bebés: Cómo dormir a tu bebé en 10 minutos, sin que llore (Ainhoa Baucells) #LFDE
In a Nutshell
Ainhoa Baucells afirma que un bebé de alta demanda siempre tiene una causa médica (reflujo, alergia, cólicos o tortícolis) y que el sueño se construye durante el día mediante rutinas y desescalada respetuosa, sin dejar llorar. Destaca que la salud mental materna postparto está infravalorada y que para que el bebé esté bien, primero deben estar bien los padres.
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Un hijo cuando nace no te pertenece. Tú estás ahí para cuidarlo, para quererlo, para educarlo. No te pertenece su vida. Alguna personita puede haber venido al mundo para vivir 2 años y otra puede haber venido para vivir 7 años.
Ainoa @enfermeradebbes tiene una comunidad de casi 400,000 personas esperando que les soluciones la vida. La presión de "tienes que darle el pecho sí o sí" hace mucho daño porque te hace sentir peor madre. Que la lactancia materna sea lo mejor no quiere decir que sea lo mejor para ti y para tu hijo.
Al principio hay que sobrevivir. El consejo de "cánsalo mucho y ya dormirá" es uno de los consejos más peligrosos sobre sueño infantil. Cansar más a un niño que se debiera implica más despertares, peor sueño, despertares tempranos y dificultad para conciliar el sueño.
Qué pena que la maternidad sea tan intensa porque es tan bonita que no la disfrutas.
Te dan a tu hijo o a tu hija y te dicen "Ya se puede ir" y tú no tienes ni manual de instrucciones ni tienes nada. La maternidad es muy intensa y muchas veces se romantiza una cosa que en la realidad es muy diferente.
Se menciona el caso de Lindsey Clansy, exenfermera acusada de estrangular a sus tres hijos en enero 2023 en Massachusetts, que ha abierto un intenso debate sobre el filicidio y la psicosis postparto. Existe un problema real con la atención psiquiátrica maternal postparto que no se le da la importancia que tiene.
Ainoa @enfermeradebbes ha trabajado en UCI, urgencias, neonatología, y se ha formado hasta el máximo nivel en enfermería en España. Es madre de cuatro hijos, dos de alta demanda.
Al principio hay que sobrevivir literalmente. Si te toca un bebé tranquilo, qué suerte, porque es suerte. Si te toca un bebé un poco más demandante, hay que ver por qué es demandante.
Un bebé de alta demanda es un bebé que llora más de lo habitual, que reclama más de lo habitual, que es más irritable de lo habitual, que es más demandante de contacto. Durante mucho tiempo se ha metido a los bebés de alta demanda en un saco roto como si fuera un diagnóstico.
Siempre detrás de un bebé de alta demanda hay algo que el peque acaba teniendo, es decir, un diagnóstico:
- Peques alérgicos a la proteína de leche de vaca que les hacen más cólicos, más dolores de barriga
- Muchos peques con reflujo que les sube por el esófago, les irrita la mucosa y les duele
- Cólicos que están limitados a ciertas horas
- Tortícolis congénitas: el recién nacido que por cómo está colocado dentro de la barriga de la mamá o por cómo ha nacido (parto instrumentado) ha tenido un problema muscular y tiene contractura muscular, dolor y llora más
Siempre que tengas un bebé de alta demanda, busca la causa.
Con su primera hija pensó que era ella, que "cómo no voy a tener a un bebé fácil, si soy la élite". Llegó la segunda para revolucionar y dar un calentón a la cara. Llegó el tercero y le dio otro lado de la cara.
La teoría está muy bien, pero cuando llegas a casa con un bebé, estás cansada, se te ha revolucionado la vida, no te ha dado tiempo ni de ducharte. Con su segunda hija, pleno COVID, posparto, super mega de alta demanda, le dijo a su marido al final del día: "No he tenido tiempo ni de limpiarme los dientes".
Cuando tienes un hijo, a veces odias ese momento, te sientes mal contigo mismo por esa sensación diciendo "¿Cómo puede ser que odie tener algo que tanto he querido?". Es una dicotomía: quieres volver a tu vida anterior, pero a la vez sí lo quieres.
Los mayores dolores del día a día de la crianza son: el niño no me come, el niño no me duerme. El sueño afecta al niño, pero también a ti, a tu vida sin dormir, a la pareja, al trabajo, a verte fatal, a envejecer.
Para que nuestro hijo esté bien, ¿es indispensable que nosotros estemos bien? La respuesta es sí. Cuesta mucho cuando estás metido en los primeros años de crianza porque son muy intensos, te demandan mucho físicamente.
Es necesario delegar el cuidado. Hay que tener apoyo, una pareja que sume, pero también cuesta delegar porque sabes que con quien mejor están es contigo. Si quieres, empieza por ratitos cortos, pero date tiempo para ti. Es absolutamente necesario.
Si tú no estás bien, estás cansado, estás sobrepasado, tendrás menos paciencia con ese niño o esa niña. Todo te va a costar muchísimo más.
"Qué pena que la maternidad sea tan intensa porque es tan bonita que no la disfrutas tanto como podrías". Es precioso ver a tus hijos crecer, ver que un día una niña que no camina camina, ver que un día una niña que no habla te dice "papá". Es espectacular, pero es muy intenso.
No tienes que querer salir de él. Hay que hacer un poco más el micro, querer intentar disfrutar más del presente y sin sentirte mal por no estar bien en momentos. Es totalmente válido. Aparte de madres, seguimos siendo personas, seguimos siendo humanos. No viene de repente una certificación extra, unos polvitos mágicos que vienen del cielo que te dan más paciencia.
Eso no está reñido con querer más o menos a tu hijo. En una sociedad donde tenemos uno o dos hijos, lo has proyectado mucho, lo has querido mucho. Cuando llegas, sigues con tu vida porque te exige seguir trabajando a tope y a la vez tienes que ser un padre perfecto.
Puedes a momentos decir "ay, qué liada, qué hubiera pasado si no hubiera tenido hijos, estaría mejor". Y eso no te hace peor padre, no te hace quererlos menos. Esos pensamientos son normales y naturales.
El juicio contra Lindsey Clansy, exenfermera acusada de estrangular a sus tres hijos en enero 2023 en Massachusetts, ha abierto un intenso debate internacional sobre el filicidio y la psicosis postparto. Se ha polarizado la opinión pública entre quienes exigen una condena severa por asesinato y quienes visibilizan el caso como un fallo sistémico en la atención a la salud mental materna.
Es la peor de las situaciones. No cabe en la cabeza que una madre mate a sus hijos o un padre mate a sus hijos. En el otro lado hay una mujer que tiene una crisis psicológica, psicótica, psiquiátrica que puede que no haya tenido una que la sociedad no haya detectado.
Hay un problema que es mucho más grande: esos niños nunca volverán a estar aquí. Pero hay otro problema también: tenemos un problema real con la atención psiquiátrica maternal postparto. Existe el día mundial de la salud mental materna postparto, porque no se le da la importancia que tiene.
Existe lo que se llama el Maternity Blues, un estado transitorio que empieza más o menos a las dos semanas postparto, en el que la madre se siente más triste, más abrumada, llora con facilidad. Es una reacción hormonal química.
De esas mujeres que pasan el Maternity Blues, hay muchas que acaban cayendo en una depresión postparto, una psicosis postparto, una ansiedad postparto.
Se puede detectar cuando ves que una madre ya está pasando el umbral de lo que es normal para un maternity blues y empieza a hacer cosas raras: sigue llorando todos los días, no se ve capaz de cuidar ese niño ni de estar a solas con él, tiene pensamientos intrusivos.
Los pensamientos intrusivos pueden ser: "Tengo el bebé y lo tiro al suelo", "Tengo el bebé y ahora lo cojo un cuchillo". Es algo que ha tenido muchísima gente.
Con su segunda hija, un día en un episodio de llanto a la bestia, encerrados en casa con el COVID, sin red de apoyo, le dijo a su marido: "Tengo ganas de hacerle daño". Y le dijo: "No me extraña que haya gente que si no está bien le haga daño a los niños".
En el hospital ha visto lo que se llama el síndrome del bebé zarandeado, un síndrome en el que el cuidador pierde los nervios y entonces coge el bebé y lo sacude.
El bebé es muy blandito y a nivel cerebral el cerebro le choca contra el cráneo, lo que genera hemorragias. Hay problemas serios después de zarandearlo por esa angustia o impotencia de decir "No sé qué hacer y esto, cállate".
Se entiende que si alguien no está bien, una madre en una psicosis postparto o un padre que no está bien a nivel de salud mental, pueda hacerle daño al bebé. Es difícil de entender para quien no ha tenido un bebé de alta demanda o un episodio grave de mucho llanto.
En el juicio habrá un peritaje que analizará todo. Habrá una Ainhoa americana que dirá que esto pasa por esto, esto pasa por lo otro. Se compartió con otras madres normales del colegio de los hijos que llegaron a sentir lo mismo y nunca lo habían podido hablar con nadie.
Se aconseja en trípticos informativos sobre el llanto del bebé que si estás al borde de la histeria, dejes al peque en la cuna porque es un sitio seguro, no en una cama o sofá que se pueda caer, y vayas a respirar.
La mayor mentira que nos hemos contado sobre ser padres o madres es que se repite tanto la frase de que "ser padre es lo mejor que me ha pasado en la vida". Cuando llegas a la paternidad o maternidad te encuentras con momentos de decir "A lo mejor me gustaba más mi vida de antes, no puedo con esto, no quiero ser este padre, esta versión de padre que me sale".
Cuando se tiene un hijo se entiende en toda su densidad el concepto del miedo. Da igual que pase algo a uno mismo, pero si le pasa algo a él o ella, no se puede soportar. Toda la vida da un vuelco y se presenta adelante diciendo "Ah, vale, esto es lo importante".
El doctor Torralba es doctor en filosofía, doctor en antropología, sociología y teología. Es una eminencia, un filósofo moderno, una mente brillante. Se fue con su hijo, que se llamaba Uriol, a una excursión por el Monseñ, una serralada en Cataluña. Entraron por un camino y en un momento fatídico, Uriol cayó y falleció. Él se tiró para intentar salvarlo, pero se quedó colgado de un árbol y estuvo 2 horas hasta que vinieron las asistencias para salvarlo.
Durante esas 2 horas hablaba con su hijo. Su hijo no le respondía porque había muerto, pero él en su cabeza había planteado todas las posibles hipótesis de que había perdido el conocimiento, que no le escuchaba. Él decía que si hubiese podido hablar con la muerte en ese momento, le hubiese dicho "llévame a mí" porque él aún tenía toda la vida por delante.
Cuando tienes un hijo, esa sensación de la fragilidad que tenemos y el miedo es una de las sensaciones que se recuerda con más intensidad. Es real todo lo negativo que se ha hablado, pero por eso se romantiza tanto, porque es lo mejor que te ha pasado en tu vida. Es un anexo a ti, pero tienen su propia vida ya, e incluyen que tienen su propia muerte.
Se ha trabajado en hospitalización, oncología, UCI y paliativos. Se ha visto a niños morir y es durísimo. Ningún padre se quiere encontrar ahí y hay un trabajo psicológico profundísimo para encajar eso en tu vida.
El aprendizaje es que un hijo cuando nace no te pertenece. Estás ahí para cuidarlo, para quererlo, para educarlo, pero no te pertenece. No proyectes en tus hijos lo que querías de ti, no les marques toda la vida. Él tiene su propia vida, darle las alas para volar. Esto ocurre también cuando su vida pone un punto y final. No te pertenece su vida.
No siempre la vida que se proyectaba para ellos es la que realmente les tocaba vivir. Una personita puede haber venido al mundo para vivir dos años. No cabe en la cabeza. Otra puede haber venido un niño para vivir 7 años. No se puede pensar en eso.
El miedo de que como pase algo, es entender que la vida que se proyecta no es realmente la vida que luego les tocará vivir. La vida es mejor porque están ellas, pero si se van, ¿qué sentido tiene?
A veces es acompañar, y cuando se trabaja en paliativos entra un equipo de psicólogos que saben del tema claramente. Por mucho que se diga la teoría que puede quedar muy bonita sobre las palabras, las de encajar en tu vida, ya has de encajar en tus vidas, heavy. Es una situación que supera.
El sueño no solo afecta al niño, sino que afecta a la familia. El sueño infantil no es el sueño del adulto. El cerebro infantil del bebé evoluciona. Hay una gran diferencia entre el cerebro o el sueño infantil de los cero a los 4 meses y el que es a partir de los 5 meses.
De los cero a los 3-4 meses el cerebro se rige por el ritmo ultradiano. Se mueve por ciclos de 3-4 horas. Cada 3-4 horas su cerebro vuelve a resetearse. No hay ni día ni noche. Por eso se dice que el hijo tiene el sueño cambiado, que está más despierto durante la noche y más dormido durante el día. Su hijo está bien, no diferencia entre día y noche.
A partir de las 6 semanas puede empezar este cambio gradual y se acaba de hacer evidente hacia los 3-4 meses.
Se pasa del ritmo ultradiano del recién nacido al ritmo circadiano, que es el ritmo día y noche que se conoce de los adultos. Un ritmo que regula tu vida y que hace que puedas funcionar.
Cuando se está intentando que el bebé duerma, se está intentando que duerma como un adulto y no puede ser. No se puede pretender que un niño de un mes duerma 12 horas el tirón. Se va sembrando, trabajando de forma respetuosa, sabiendo que el peque puede llegar hasta aquí.
El sueño es un engranaje de todo lo que pasa las 24 horas del día. El sueño se construye durante el día. Tal como se vive el día, se vivirá la noche. Si tienes problemas de sueño te mira alguien que sepa del todo, no solo de sueño.
Si a ti no te molesta que tu peque se duerma encima tuyo y te despiertas siete veces, pero lo recolocas y sigues durmiendo y te notas bien tu día a día y tu peque también funciona bien, no lo cambies. El problema de sueño viene cuando la familia tiene percepción de que eso es un problema.
Si el peque tiene despertares que interfieren con la vida diaria, se va a trabajar para que tenga menos despertares. Aprendiendo a enlazar de forma autónoma ciclos de sueño.
Los ciclos son la secuencia de fases por la que pasa el cerebro a lo largo de la noche. Los adultos tienen unos seis ciclos nocturnos que se van enlazando. Los bebés de 0-3-4 meses tienen ciclos de sueño con fases distintas y la duración del ciclo es más corta. Pueden llegar hasta 10 ciclos porque son más cortos.
Entre cada ciclo hay microdespertares. En el adulto se entiende cuando se dice "Uf, tengo que ir al baño" y se dice "Qué pereza, sigo durmiendo" y se recoloca. Ese punto de conciencia ha sido en ese microdespertar cuando se ha acabado un ciclo y va a empezar el siguiente.
En los niños no es lo mismo. Si un peque está acostumbrado a dormirse de una determinada forma, cuando se microdespierte, dirá "Oh, mi mamá, ¿dónde está? Me había dormido enganchada ella". Entonces hay un despertar.
El kit de la cuestión es que el peque entienda que el sueño viene de dentro, que no viene de la ayuda externa. No necesita nada de fuera, sea succión de un biberón, succión de un pecho, sea brazo, sea lo que sea, para volver a ayudar a dormirse.
Se adquiere por acumulación, por repetición. Si se llega al momento en el que la hija se duerme primero poniendo una canción concreta, paseando por la habitación, cuando se acaba la canción se baja la luz, se sienta en la pelota de pilates, se sigue meciendo. Cuando está ya medio relajada, se pasa a la butaca y se mece un rato. Una vez mecida con mucho cuidado se pasa a la cama con ella, se tumba y se le hacen cosquillitas hasta que se queda dormida.
Se ha llegado ahí por repetición. Se puede desescalar de forma muy respetuosa hacia menos, repitiendo el menos cada vez.
Los peques se despiertan hasta los más o menos 3 años. Se dice que se respete su ritmo. Pero que se despierta hasta los 3 años no quiere decir que si eso interfiere en la dinámica familiar o del bebé, se pueda cambiarlo.
No hace falta dejar llorar a un niño. Se puede hacer de una manera rápida y dejándolo llorar, pero no es la única opción. Hay un punto entre medias en el que se puede hacer a base de un método de repetición y exposición, acompañando a ese niño en sus necesidades y parando cuando el peque con un llanto de queja o de una actitud concreta diga "mamá, papá, hasta aquí por hoy", que puede ser un momento de llanto, y se acepte que no abarca más por hoy y se acompañe ya hasta el sueño.
Dejar a un niño llorar solo en la habitación es malo para el niño. Hay muchos estudios al respecto. Se ha visto que el cortisol les aumenta, que el cortisol cuando sube de más es la hormona del estrés. Visto a corto plazo, sí es malo. Hay quien dice que los niños con ese método aprenden a dormir por indefensión aprendida.
Hay otros estudios que dicen que aunque es verdad que en el momento el cortisol se eleva, a la larga no hay problemas de vínculo y desarrollo y apego con ese niño. Hay estudios que dicen que sí y estudios que dicen que no. Hay que entrar en cada estudio, ver cómo lo han evaluado, qué criterios han escogido.
A corto plazo, sí, rotundamente sí, porque se somete a un niño a una situación de estrés. A largo plazo hay estudios que dicen que sí y estudios que dicen que no.
Se entiende al padre que ha dejado llorar a su hijo en la cuna. Tampoco se va a demonizar ni a monstruizar a cualquier padre que ha dejado llorar a su hijo o que ha necesitado hacer un método de este tipo para decir "Es que necesito cambiarlo por mi bien y por el tuyo". Hay mucho detrás.
Se ha desarrollado un método que es ni blanco ni negro dentro de lo que hoy en día está tan en discusión y en auge y tan polarizado.
Hay una guerra acérrima entre los dos polos. Es una guerra también en lactancia. Cuando se habla de maternidad, hay gente que se enfada tanto. Todo el mundo puede opinar, y todo el mundo opina sin una base científica de nada. Todo el mundo es experto hoy en día por ver tres vídeos.
Un profesional, cuanto más ve, menos tajante es en según qué cosas. Si a ti te va bien eso en tu casa y a tu hijo también, quién soy yo para decirte que no es bueno.
El colecho debe ser seguro durante el primer año de vida, ya que el síndrome de muerte súbita del lactante representa un riesgo muy alto de que los bebés puedan fallecer de repente durante el sueño. La ciencia establece que hasta los 12 meses de vida existe un riesgo muy alto de muerte súbita del lactante, aunque no se conoce bien la causa exacta.
El colecho seguro implica que no aumente el riesgo de asfixia, estrangulamiento ni síndrome de muerte súbita del lactante. Las condiciones obligatorias para el colecho seguro incluyen: no ser fumador, no beber ni tomar medicación sedante o hipnótica, no compartir cama con hermanos o mascotas, no estar en un momento de cansancio extremo, y no haber sábanas sueltas, almohadas, mantitas ni cojines.
La cuna colecho es la cuna que está al lado de la cama, totalmente pegada, aunque incluso los colchones se toquen, pero el bebé duerme en su propia cuna. El colecho propiamente dicho implica que el bebé duerma en el mismo colchón que los padres.
El ser fumador aumenta el riesgo de muerte súbita de forma clarísima. Incluso fumando fuera en la terraza, entrar dentro, cambiarse de ropa, limpiarse las manos y ducharse no elimina el riesgo, ya que la nicotina queda enganchada en la piel y el pelo.
Las mascotas no representan riesgo por aplastamiento ni por virus, sino que al contrario, los niños que crecen con mascotas desarrollan menos propensión a ciertas enfermedades, desarrollan inmunidad, tienen menos riesgo de alergias y menos riesgos de asma.
El colecho tiene muchos beneficios descritos en la bibliografía científica, incluyendo que los niños se sienten protegidos y en casa. En el caso de pesadillas nocturnas, el niño se despierta y encuentra a la madre presente, lo que le tranquiliza.
Por encima del año de vida, al reducirse o desaparecer el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, el colecho es aceptable mientras no se hagan cosas inconscientes como tomar hipnóticos para dormir.
Por debajo del año de vida, si se hace colecho seguro y lactancia materna, puede ser beneficioso porque la lactancia materna previene y protege frente al síndrome de muerte súbita del lactante, y el colecho promueve la lactancia materna. Para bebés de fórmula, es la madre quien decide si hace colecho seguro o no.
El colecho puede perpetuar más las noches con despertares porque el niño aprende a dormir de forma autónoma más tarde al estar más acostumbrado a tener al adulto al lado. Sin embargo, si ayuda a descansar mejor, no se considera negativo.
Una niña se duerme únicamente con el cuento "la rateta que escombrava l'escaleta" porque genera mucha calma al saber lo que va a pasar. La calma promueve el sueño. Las rutinas son clave porque cuando los niños saben el final del cuento, saben que eso es tranquilo y se duermen. Su cerebro no está en alerta esperando un desenlace que no conoce.
Las rutinas son una inversión de tiempo en consulta con las familias. Es mejor encontrar una rutina que vaya bien para cada familia, aunque no sea la perfecta del libro, que no llevar rutinas porque no se puede aplicar la que es la perfecta de libro. Las rutinas pueden ser complicadas dependiendo de la familia, pero se pueden adaptar.
Dormir 4 horas cada día genera un bucle autodestructivo: no se trabaja bien, hay problemas con la pareja, no se puede hacer deporte, se ve peor, se deja de cuidarse. Priorizarse cuando se es madre y cuidarse es fundamental, porque si se cuida la rutina, se cuida la rutina del niño y se cuida el sueño, todo mejora.
El consejo más peligroso es "acéptalo y pásalo" o "no hagas nada, el sueño es evolutivo, tienes que respetar el ritmo del niño". Nadie se plantea si un niño tiene que comer mejor cuando come mal, y el sueño es igualmente una necesidad básica superimportante para el desarrollo de los niños.
Un padre en consulta mencionó tener miedo de tener un accidente en el coche yendo a trabajar porque se queda dormido y hace cabezadas. La deprivación de sueño en adultos conlleva riesgos evidentes, pero en niños es aún más grave porque el cuerpo está en desarrollo y durante el sueño ocurren procesos básicos elementales para el desarrollo y el crecimiento.
Cuando un niño llega a los 2 años de vida, debería haberse pasado durmiendo entre el 55% y el 60% de su vida, lo que demuestra la importancia del sueño.
El consejo malo de "cánsalo mucho y ya dormirá" es incorrecto. Los bebés tienen necesidades de sueño según las edades: de 0 a 2 meses deberían dormir de 14 a 18 horas. Si se intenta cansar más a un bebé de lo que su cuerpo necesita, se le dice a su cerebro que tiene que seguir despierto cuando en realidad necesita estar dormido.
El cuerpo dispara el cortisol y otras catecolaminas (hormonas del estrés y la ansiedad). El niño se pone "pasado de rosca" o sobreestimulado. Esto influye en el sueño, que se vuelve menos reparador porque la hormona del estrés se queda más elevada por la noche, lo que se traduce en sueño superficial con más despertares, dificultad para conciliar el sueño y despertares tempranos.
Contrario a lo que se piensa, cansar más a un niño de lo que debería implica más despertares, peor sueño, despertares tempranos y dificultad para conciliar el sueño.
Dormir mal es más grave para la vida familiar porque afecta el sueño de los padres también. Comer mal es una preocupación enorme para los padres y puede generar déficits nutricionales importantes. A nivel de salud del niño, la alimentación se considera más importante que el sueño, pero la dinámica familiar se ve más afectada por dormir mal.
Existe una guerra absurda entre leche materna y biberón. A nivel nutricional, la lactancia materna es innegociablemente mejor y tiene beneficios increíbles para los niños y para la madre si se vive bien. Sin embargo, que sea mejor nutricionalmente no significa que sea lo mejor para todos los binomios madre-niño.
Hay madres que no se sienten cómodas ofreciendo el pecho, tienen sensación de rechazo o dolor. En estos casos, si la madre va a estar a disgusto cada vez que el niño toma leche, no es bueno para la madre ni para el hijo. La presión de "tienes que darle el pecho sí o sí" hace sentir peor a la madre, cuando en realidad está haciendo lo que es mejor para su hijo.
Una madre relactó exitosamente después de pasar a fórmula, estimulándose y volviendo a crear leche materna hasta los 6 meses con su tercer hijo.
El pecho es una gran asociación de sueño porque es normal, fisiológico y natural que un bebé se quede dormido al pecho. Si esa es la única forma en que el bebé ha aprendido a conciliar el sueño, lo demandará en todos los despertares. A partir de los 5 meses se puede trabajar para enseñarle a dormirse de otras formas sin quitar la lactancia.
Para bebés muy pequeños (3-4 meses), el cerebro está en un proceso de cambio muy fuerte y hay que ser flexibles con la demanda.
La Vanguardia publicó en agosto de 2026 una entrevista sobre el uso del paracetamol y el ibuprofeno en niños hasta 10, 12, 13 años, preadolescentes e incluso adolescentes. Se desconoce si se medica demasiado a los niños por falta de datos y literatura, pero sí se cometen muchos errores de administración y dosis incorrectas.
Está muy extendido alternar ibuprofeno y paracetamol cada 4 horas durante toda la enfermedad. Esto genera problemas porque los niños pasan por muchos cuidadores y se cometen errores al alternar dos medicamentos. Es preferible usar una única medicación si el efecto dura entre 6 y 8 horas, ya que reduce el riesgo de error.
Cada medicación tiene su dosis, por lo que administrar solo una reduce significativamente el riesgo. Otro error frecuente es medicar según la última dosis administrada, sin considerar que los niños crecen rápidamente y cambian de peso. Los niños son completamente dependientes de la dosis por peso.
Se recomienda crear un WhatsApp con uno mismo o la pareja para registrar por escrito cada dosis administrada (hora y cantidad), especialmente cuando se alternan medicamentos cada 4 horas. Esto facilita el seguimiento cuando hay varios cuidadores involucrados.
Los niños son supervulnerables por estar en desarrollo. El ibuprofeno puede causar problemas gastrointestinales como úlceras, sangrados y afecta especialmente a los riñones, que son muy vulnerables a los AINEs. El paracetamol afecta gravemente al hígado en casos de sobredosis.
Existe un listado establecido en la bibliografía sobre cuándo acudir a urgencias sin esperar:
- Menores de 3 meses con fiebre superior a 38°C (innegociable)
- Manchas rojas o púrpura que no desaparecen al presionar (posible sepsis)
- Dejar de orinar
- Episodios de gastroenteritis con vómitos o diarreas muy frecuentes sin reposición adecuada
- Convulsiones febriles por primera vez
- Desmayos o dejar de comer completamente
- Signos de meningitis (rigidez de cuello)
- Dificultad respiratoria evidente
En bebés pequeños, la dificultad respiratoria no siempre produce ruido característico. Se debe observar aleteo nasal y tiraje intercostal, que se ve al quitar la ropa y observar cómo marca las costillas al respirar cuando el niño está tranquilo, sin llorar ni comer.
La laringitis empeora con el calor y la posición tumbada, y es muy típica en invierno cuando los niños empiezan el colegio. Produce una tos característica de foca o perro que aparece en episodios nocturnos. El frío mejora estos episodios por vasoconstricción, por lo que a veces los síntomas desaparecen durante el trayecto a urgencias.
Además de la medicación pautada, se recomienda salir a la terraza o abrir el congelador para que el niño respire aire frío durante un rato.
Enfermera de Bebés nació del deseo de ayudar tras la experiencia personal con la segunda hija. A los 4 meses de la hija, la creadora se sentía perdida y abrumada a pesar de ser enfermera y tener experiencia previa, reflexionando sobre cómo se sentirían otras madres sin esa formación.
Se mantiene el compromiso de nunca crear contenido alarmista, ya que la maternidad, paternidad y crianza son suficientemente complicadas como para añadir preocupaciones innecesarias. Se rechaza específicamente contenido como el "hilo del torniquete" que genera miedo innecesario.
Las maniobras de Heimlich, atragantamiento y reanimación cardiopulmonar deberían enseñarse en las escuelas, tanto para bebés como para adultos, ya que son conocimientos básicos de supervivencia.
Se recomienda publicar información sobre seguridad en piscinas cada verano. Una experiencia personal reveló que en 10 segundos, mientras se conversaba, una niña de casi 3 años se microahogó en el último escalón de la piscina sin hacer ruido. Los niños no hacen ruido cuando se ahogan, por lo que no se puede quitar el ojo de encima ni un momento.
Situación 1 - Bebé de 4 meses con 39°C de fiebre a las 3 de la mañana: Es normal que los bebés se enfermen. Calmarse y filtrar criterios de urgencias: si no hay otros signos de alarma (manchas, dificultad respiratoria, rechazo alimentario), se puede esperar tranquilamente.
Situación 2 - Bebé que solo duerme encima de la madre: Es un problema solo si afecta al descanso materno. Si la dinámica familiar funciona, no hay problema.
Situación 3 - Bebé que toma pecho cada hora: Depende de la edad. En bebés de 2 meses es normal pero requiere valorar la lactancia. En bebés de 11-20 meses que llevan tiempo despertándose cada hora, puede indicar un problema que interfiere en la dinámica familiar diurna.
No existe un número mágico de despertares normales según la literatura científica, ya que los estudios utilizan criterios diferentes. Un bebé podría dormir del tirón una vez recupera el peso de nacimiento (alrededor de 1-2 semanas de vida), aunque esto no significa que lo haga. A partir de los 5 meses, más de tres despertares nocturnos sería motivo para trabajar en la mejora del sueño.
Además de los despertares nocturnos, son motivo de atención: desvelos prolongados (30 minutos, hora y media, dos horas), latencia de sueño muy larga (hora y media o más), y despertares tempranos (5-6 de la mañana).
No se recomienda el uso sistemático de cánulas de aspiración nasal, ya que se hace mucha fuerza, se irrita la nariz y se absorben virus y bacterias. Se aconseja el uso puntual para mocos visibles, pero no como método sistemático.
Los mocos se quitan con lavados nasales usando suero fisiológico y jeringa, productos o dispositivos especiales. Es importante hidratar más al bebé (ofrecer más leche o agua) para fluidificar los mocos y facilitar su eliminación. Una dieta equilibrada y sana proporciona las mejores fuentes de vitaminas y minerales.
El contenido llega tanto a personas que están actualmente inmersas en la crianza como a aquellas que tienen la paternidad o maternidad más lejana en el tiempo, así como a quienes esperan convertirse en padres. La mayor parte del público se encuentra en una situación de "ebullición", es decir, activamente involucrada en el cuidado de bebés.
Una mujer mayor abordó a Ainhoa por la calle para decirle que seguía su contenido por recomendación de su hija, lo cual ilustra el alcance intergeneracional del material. El público incluye abuelas preocupadas por sus nietos, madres, tías y primas jóvenes que participan en el cuidado de los niños.
"Está bien la abuela que se preocupa por los nietos, la madre y a lo mejor la tía o la prima joven, ¿no?, que también a veces tiene que cuidarlos"
El aprendizaje sobre el cuidado de bebés es transversal en cuanto a edades y sexos. Estar informados proporciona mucha paz y permite disfrutar más de la crianza, ya que el conocimiento reduce la ansiedad y facilita vivir el proceso de manera más tranquila.
Ainhoa expresa su agradecimiento por la invitación y menciona que seguirá colaborando en el futuro. La entrevistadora le agradece su participación y el episodio concluye con un tono positivo y de continuidad en la relación profesional.
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