Hernán Kazah: "El argentino es brillante, pero le falta visión de largo plazo
In a Nutshell
Hernán Kazah explica que el emprendedor argentino es hábil resolviendo problemas inmediatos pero carece de visión a largo plazo y aspira a mercados regionales en lugar de globales, a diferencia de los de Silicon Valley. El acceso limitado al financiamiento y la inestabilidad de las reglas del juego en Argentina limitan el tamaño de los proyectos, aunque el ecosistema está recuperando terreno y hoy es el tercer mercado de la región.
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Hernán Kazah explica que no le gusta caer en estereotipos y reconoce que existe diversidad de personas en todos los subgrupos. Sin embargo, el contexto influye en los emprendedores. Tanto el emprendedor argentino como el de Silicon Valley tienen sueños grandes y aspiraciones comparables.
La ventaja del emprendedor estadounidense o de Silicon Valley es su enfoque en el largo plazo: piensa cómo revolucionar una industria dentro de 20 años. En cambio, el emprendedor argentino es muy hábil resolviendo el problema inmediato que tiene adelante, producto de la necesidad constante de resolver problemas día a día en el país. Esta habilidad para el "juego corto" hace que a veces se pierda el foco en qué construir a largo plazo.
El emprendedor de Silicon Valley cree que puede tener una propuesta a nivel global. El que está en Argentina o América Latina tiende a pensar más en algo regional.
Los mercados de capitales y financiamiento en Estados Unidos están mucho más desarrollados que en Latinoamérica. En Argentina casi no están desarrollados. Brasil tiene un mercado intermedio más razonable. El acceso a financiamiento acota el tamaño del sueño del emprendedor.
Ejemplo: un emprendedor de Nubank con un mercado libre puede acceder fácilmente a mercados internacionales de financiamiento, mientras que una startup que empieza en Argentina tiene acceso más limitado y debe adecuar su aspiración a lo que existe en el mercado local.
Cuando se fundó Mercado Libre en 1999, era necesario explicar a los inversores internacionales qué era Latinoamérica y dónde estaba. Hoy los inversores globales entienden la región y pueden saltarse ese capítulo, enfocándose directamente en por qué la solución que se construye puede ser relevante y grande.
Kazah comenta que distintos gobiernos le han preguntado cómo promover más emprendedurismo mediante políticas de crédito, zonas francas o excepciones impositivas. Aunque esas medidas tienen buenas intenciones y ayudan en el margen, considera que las dos cosas más fundamentales son:
- No ponerle palos en la rueda a los emprendedores para que puedan enfocarse en el problema que resuelven y no en cuestiones impositivas o de cómo traer capital del exterior.
- Sacar el pie del freno en vez de pisar el acelerador: dejar la cancha libre para que los emprendedores desarrollen su negocio.
La peor regla de juego es la que cambia todo el tiempo, porque obliga al emprendedor a enfocarse en entenderla en lugar de resolver el gran problema que quiere solucionar. Argentina históricamente ha fallado en ambas dimensiones: inestabilidad de reglas y frenos regulatorios.
Kazah señala que es casi milagroso que haya tan buenos emprendedores en Argentina. En 1999, cuando se fundó Mercado Libre, Argentina tenía el ecosistema de emprendedores de tecnología más rico de la región, con más compañías interesantes saliendo desde Buenos Aires que desde San Pablo, México o Bogotá.
Ese liderazgo se fue perdiendo. Brasil superó a Argentina por su mayor tamaño económico y por avanzar consistentemente año tras año, mientras que Argentina alternaba avances y retrocesos. México también avanzó y hoy es claramente el segundo mercado de la región.
A pesar de la pérdida de posición, Argentina sigue teniendo muy buen talento gracias a instituciones como la UBA, el CONICET, el ITBA, la Universidad de San Andrés y Di Tella, además de muchas universidades nacionales.
Argentina está recuperando posición y hoy es el tercer mercado de la región, más o menos parejo con Colombia. Desde Kaszek, en los últimos 12 meses se invirtió 50% del capital en Brasil, 25% en México y el resto en otros países. En el último año específicamente se invirtió 50% en Argentina.
Esta recuperación se debe a que Argentina estaba subrepresentada y está haciendo un "catch up", además de que el momentum es más positivo y los emprendedores valoran más el mercado local. Cada vez más personas dejan sus empleos o regresan del exterior para emprender en Argentina porque perciben que ahora hay un mercado real.
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