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Por Qué la Gente que Más Trabaja Es la que Menos Gana (Jorge Muñoz)

Uri SabatAugust 29, 202614m
In a Nutshell

El deseo ardiente que persiste en el alma marca la dirección hacia tu propósito y las ideas que "te pertenecen". La fe activa y la creación requieren creer en lo que aún no existe, actuar con inspiración y no solo trabajar más horas. El descanso semanal (como el sábado) baja el cortisol, abre el subconsciente y permite que lleguen las ideas que realmente transforman la realidad.

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Vale, vamos a hacer una una prueba. Yo estoy trabajando en un supermercado y quiero algo mejor. Estoy ganando poco dinero. Lo primero es imaginarme en algo que realmente sea algo que me guste y visualizarlo muy grande, muy grande. Los antiguos hablaban de un fuego que no consume, sino que te da energía. Cuando Moisés sube al monte Sinaí, ve una llama y esa llama no consumía, sino que generaba más energía.

Cuando hablamos del propósito, todos hemos oído hablar del propósito, la misión de vida. ¿Cómo sabemos? Esta es una de las preguntas que más las personas me hacen: Jorge, quiero saber cuál es mi propósito, cuál es mi misión de vida. El propósito, la misión de vida no tiene que ver con algo fijo, no es que tú vas a tener una empresa de 300 trabajadores que se llame X. El concepto de propósito desde el punto de vista de la cábala tiene que ver con una dirección. Es una dirección hacia una potencialidad oculta dentro de tu alma.

Esa persona que está trabajando en el supermercado no tiene unas capacidades, tiene unas capacidades incluso genéticas, algo que él mismo se le da bien hacer. Los cabalistas llaman el concepto de semilla. Tiene una semilla que puede desplegar un potencial, puede dar unos frutos. Lo primero que tiene que darse cuenta esa persona es que primero hay algo que se me da bien o que me gusta hacer y hay algo que probablemente el mundo pueda querer de mí. Ese es el primer paso para querer empezar o darle forma a algo que quieres crear.

Lo primero que hay que tener es un deseo ardiente. Un deseo ardiente es un deseo que no te quita energía, sino que te da energía. Cuando piensas en ello, te sientes más energético, te sientes más vivo, te despiertas por la mañana y de repente te despiertas con ganas porque dices: "Buah, tengo que hacer esto. Qué guay." El deseo ardiente es ese deseo que lleva durante mucho tiempo moviendo, volviendo a mí. Un deseo del ego o del cuerpo es un deseo que viene rápido, pero se va rápido. Pero un deseo del alma persiste y es una cosa que lo tienes ahí y dices: "No, es que sé que tengo que hacer esto."

Los cabalistas dicen algo muy curioso. Cuando tú tienes un deseo, en realidad es el deseo que te está teniendo a ti. Es decir, todo lo que deseas con mucha fuerza es porque te pertenece, porque ya estaba dentro de tu plan de alma. Si nos ponemos más metafísicos, podríamos llegar a decir que aquel deseo tan fuerte que tú tienes puede ser como una especie de recuerdo del futuro de algo que tienes que atreverte a hacer.

Yo recuerdo cuando vi a mi pareja por primera vez, estábamos en un evento, había muchísima gente y de repente me fijé en ella y dije: "No sé, wow, esto es como que me suena, como si ya la conociese de algo." Sabía que tenía que ir a hablarle, sabía que tenía que hacer algo y justamente en ese momento no pude ir a hablarle y nos conocimos luego más tarde por otra casualidad, que igual no era una casualidad. Es curioso como a veces parece como que el alma sabe lo que va a pasar o intuye y lo intuye en forma de deseo.

El deseo es la forma en la que el futuro te está dando señales de hacia dónde tienes que ir. Si Dios nos hace a su imagen y semejanza, quiere decir que nosotros también tenemos el poder de crear como Dios. Tenemos esa tecnología dentro que es el alma para poder crear y cuando algo se nos presenta en la realidad tenemos como una capacidad de decisión.

¿Qué pasa cuando tu mente no está conectada con lo que tu instinto decía? Veo a esa chica y mi alma, mi instinto, me dice que tengo que ir para allá. O entro en un piso para alquilarlo y mi intuición me dice: "Aquí no es." ¿Cómo desbloqueamos lo que nuestra mente y nuestra alma nos dice que muchas veces son contradictorias?

Hay que diferenciar entre lo que son los deseos del ego y los deseos del alma. Aquí se confunden muchas veces porque ¿cómo sé si voy a hablarle a esa persona porque es guapa o porque me apetece conocerla o porque realmente es mi alma que me lo pide? Cuando hablamos de cosas del alma son cosas que no suelen venir rápido, no suelen ser impulsivas. De hecho, el alma es todo lo contrario, es lo que viene cuando quitas el impulso. Todo lo que viene con prisa, todo lo que viene con demasiada urgencia, vivimos en una era 100% de la prisa, 100% de la urgencia, que queremos todo instantáneo. Esa es una era completamente contraria al alma.

Los judíos dicen algo: todo tiene ciclos y hay que entender los ciclos. Dios es el ciclo de cuatro pasos por el que se crea la realidad. Y cualquier da igual dónde estés, en tu vida, siempre puedes reengancharte a ese ciclo que siempre está girando. Siempre puedes acudir a esa fórmula.

Tenemos una intuición, tenemos un deseo que ese deseo muchas veces es una especie de intuición del futuro, pero ese deseo ardiente tiene que ser un deseo ardiente que te arda dentro, es el que marca el punto de inicio de crear algo nuevo. Una vez tengo claro esa visión que tiene que ser lo más expansiva posible, lo más grande, no me tengo que limitar porque en el mundo de la imaginación yo puedo imaginarme algo supergre. Vamos a imaginarlo y vamos a imaginar que es posible y vamos a actuar con fe.

La fe es algo necesario en el proceso de creación. Para tú poder crear vas a tener que ser capaz de creer en cosas que no existen. Si tú miras la gente más exitosa, he tenido la el privilegio de poder conocer a gente fantástica, de todo tipo y también he conocido a gente muy exitosa, con mucho éxito. Algunos de ellos incluso han sido mis alumnos, han estado en algún programa, en alguna formación. Cuando he tenido la posibilidad de conocerlos en profundidad, me he dado cuenta de que casi todos ellos eran personas de fe.

Estadísticamente las personas que tienen algún tipo de creencia religiosa o que creen de alguna manera en Dios se divorcian menos, estadísticamente son más felices, estadísticamente sus finanzas les van mejor porque no se trata de qué crees. Se trata de que creas. Se trata de que creas en cosas que no existen.

Creer en Dios es antinatural. Lo natural es que no estuviésemos aquí hablando de todo esto. Lo natural es que nos preocupásemos de comer, de dormir, de generar hijos y poco más, de sobrevivir. El hecho de creer en algo es algo super irracional y nuestra mente, nuestro sistema de supervivencia lo ve como un gasto de recursos inútil. ¿Por qué me tengo que estar aquí rezando y que tengo que perder tiempo en ir a una iglesia o hacer todo esto? ¿Qué sentido tiene? A nivel evolutivo, desde el punto de vista pragmático, no tiene ningún sentido, pero tiene un sentido a nivel de resultados, a nivel de felicidad.

Las personas que creen tienen menos índice de suicidios, tienen menos índice de depresión, tienen menos enfermedades mentales. Creer, los judíos lo ven como una especie de gimnasio. No creo en el gimnasio, voy al gimnasio. No se trata tanto de creer o no, se trata de hacerlo. Los judíos tienen una costumbre que es una vez a la semana se reúnen para leer la Torá.

Todas estas enseñanzas vienen de un mundo que no es natural, vienen de un mundo sobrenatural y esto se olvía porque nuestra vida normal es así. Nosotros somos seres materiales. Se ha malinterpretado mucho la espiritualidad. Se ha entendido que la espiritualidad es meditar, ponerse inciensos, irse a un templo bonito, evadirse del mundo. En realidad la espiritualidad es algo mucho más activo, tiene mucho más que ver con una persona creando, un emprendedor que está creando, una mamá que está creando una familia, creando algo nuevo, trayendo algo mejor al mundo, que no en evadirse a un templo a meditar o a rezar. Tomar acción es mucho más espiritual que esperar a que pasen las cosas. Por eso para los judíos el trabajo es sagrado.

Los judíos dicen que hay que trabajar 6 días, hay que pasar 6 días en el mundo de la materia. El mundo de la materia también es importante: cómo te vistes, tus finanzas, tu dinero, tu pareja. A partir de ahí un día, dedicar un día a Dios. Para ellos es el sábado y este es un día donde te dedicas a estudiar, a leer Dios o ir a la iglesia o te dedicas simplemente a parar de trabajar y empezar a visualizar que las cosas ya están hechas. Cuando tú dejas de estar implicado en el día a día, dejas de estar trabajando, dejas de estar persiguiendo resultados en este estado de estrés que estamos todos a veces en el día a día y dedicas un día que está para los judíos ese día está prohibido trabajar.

Ese día es un día para estar con tu familia, para hacer el amor, para estar leyendo, viendo una película, algo inspirador. Cuando haces esto, tu cortisol baja. Desde un punto de vista químico, tu cortisol baja y cuando baja tu cortisol aumentan tus sdas y hace aquello que hace que se desbloquee este poder del subconsciente. El ser humano tiene un poder dentro de su subconsciente, que es también su intuición y ese poder es más grande de lo que nos podemos llegar a pensar.

De ahí podríamos hablar de premoniciones, podríamos hablar de telepatía, podíamos hablar de un montón de habilidades supernaturales que están metidas, pero para hacerlo tenemos que matar a esta mente que nos hace sobrevivir, que nos hace pensar en el día a día. Eso no es fácil, requiere un músculo y es difícil. Lo que hacen los judíos es establecer momentos en el calendario. Voy a tener un día a la semana desconexión. Voy a empezar a el otro día hablamos con mi pareja. Vamos a empezar a ir a la iglesia, pero no solo porque creamos en una cosa o en otra, sino porque vamos a establecer un espacio para que pueda bajar la inspiración.

En la Biblia se nos habla de esta paloma, el Espíritu Santo que baja como una paloma y que te viene a visitar. El Espíritu Santo en realidad es como una muestra de la inspiración que te viene. Nadie dice: "Oye, he creado una idea." Todo el mundo dice: "Me acaba de venir una idea." Las ideas te vienen y te vienen cuando estás en el estado adecuado, un estado de relajación, un estado de tranquilidad donde tienes un cortisol bajo. Cuando nosotros estamos en estos estados, nos convertimos en receptores de ideas. Estas ideas son las que, según los judíos, luego, si tú emprendes esta idea, esta idea puede producir un Facebook, un Uber, una idea que cambie el mundo. Tu familia puede producir que te cambies de trabajo, puede producir que te cambies de realidad.

Para eso tienes que confiar. Esto es difícil porque parece que por trabajar más voy a conseguir más. Y no es verdad. La gente que más trabaja es la gente que menos gana. La gente que más horas trabaja, que más es que más cansado llega a casa, oye, he trabajado 15 horas, estoy cansado. Normalmente no es la que más dinero gana.

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