Albert Rivera: La cara oculta de Zapatero y la corrupción que vio en el poder #LFDE
In a Nutshell
Albert Rivera sostiene que la moción de censura de 2018 no se hizo contra la corrupción, sino por ella, y acusa a Zapatero de ser el artífice intelectual del actual gobierno de Sánchez, impulsado por intereses económicos vinculados a Venezuela y China. Afirma que Sánchez no tiene incentivos para convocar elecciones rodeado de imputaciones (su mujer, su hermano, secretarios generales y el propio Zapatero) y que la corrupción se está normalizando en España. Rivera defiende limitar mandatos, pactos de Estado en vivienda y pensiones, y advierte que Europa corre el riesgo de volverse irrelevante en una década si no se reforma.
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Rivera menciona que hubo dos momentos en los que pudo haber sido vicepresidente de España. Afirma que menos mal que no formó parte de ese gobierno, sugiriendo posibles problemas judiciales para quienes aprobaron políticas del actual ejecutivo.
Pablo Iglesias confesó haber engañado a Albert Rivera y al PNV para que Pedro Sánchez llegara a la presidencia en 2018. Rivera considera que la moción de censura no se hizo contra la corrupción, sino por la corrupción.
Rivera afirma: "Yo creo que el poder desgasta". Reconoce que el poder puede tentar y confundir, pero sostiene que no todo el mundo es igual. Rechaza la generalización de que "todos los políticos son iguales" o "todos roban", argumentando que eso acabaría con la democracia. Defiende que hay mucha gente honrada en política y que la mayoría no es corrupta.
La semana siguiente a la grabación, José Luis Rodríguez Zapatero declararía en la Audiencia Nacional. Rivera indica que le cuadra lo que está viendo y cuestiona si Sánchez tendría incentivos para convocar elecciones rodeado de corrupción y con Zapatero imputado. Critica la estrategia de "no tener presupuestos, no aprobar leyes, estar rodeado de corrupción y no marcharse nunca, sostenerte en el poder a cualquier precio".
Rivera afirma que renunció a casi todo. Estuvo "24/7" en política durante 14 años (de los 26 a los 39-40 años). Menciona la presión de la opinión pública, las redes sociales, la familia, la intimidad y la seguridad personal.
Rivera expresa su preocupación de que Europa pueda volverse irrelevante en una década. Señala que en las guerras actuales ni siquiera consultan a Europa. Vaticina que España, Europa y Estados Unidos deben mantenerse juntos.
Se discute el contraste entre la agenda "manga por hombro" de la política y la libertad actual. Rivera menciona que cuando representaba a más de 4 millones de personas, todo se medía y se sentía el peso de la responsabilidad. Describe la sensación de ser un "general sin galones" al dejar el cargo y volver a su esencia personal.
Rivera aclara que no dimitió por aburrimiento ni por un mal resultado electoral. Afirma que leyó las circunstancias y concluyó que "esto no va a ser posible" respecto a lo que España necesitaba. Menciona el cansancio, el hartazgo, la depresión y sentirse culpable de todos los males del mundo.
Dejó la política en noviembre de 2019, justo antes del COVID (febrero-marzo 2020). Durante tres meses de parón escribió un libro que le ayudó a poner orden y hacer balance de los 14 años en política. Afirma que escribir le permitió valorar positivamente lo vivido en lugar de quedarse con la sensación de injusticia.
Rivera menciona una conversación con el doctor Mario Alonso Puig sobre cómo escribir produce neuroplasticidad en el cerebro, similar a entrenar en el gimnasio. Defiende escribir a mano en una libreta naranja en lugar de usar iPad o tablet, porque "la escritura es como un canal que te ayuda a aterrizar las cosas". También menciona que evita usar calculadora para mantener el cerebro entrenado.
Rivera explica que se enteró la noche anterior (martes 2 de junio) de la declaración de Pablo Iglesias sobre haber engañado a Ciudadanos y al PNV en la moción de censura de 2018. Recibió múltiples mensajes y llamadas mientras cenaba con su hija. Decidió responder públicamente porque temía que la mentira se convirtiera en verdad si se repetía muchas veces.
Rivera recuerda que Ciudadanos votó en contra de la moción de censura, por lo que es imposible que le engañaran para votarla a favor. El PNV sí votó a favor. Afirma que Sánchez llegó al poder cambiando al PNV de mayoría y que el propio Sánchez fue expulsado de su partido por preparar esa moción.
Rivera señala que Ávalos, quien negociaba la moción por parte del PSOE, según la UCO tardó dos días en empezar a robar. Cuestiona que la moción se presentara en defensa de la pulcritud democrática cuando el resultado fue más corrupción. Concluye: "esa moción de censura no se hizo contra la corrupción, sino se hizo por la corrupción".
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Rivera reitera que el poder desgasta, tienta y puede confundir, pero no corrompe a todo el mundo por igual. Defiende que la democracia puede ser digna y que hay gente honrada en política.
Propuso limitar los mandatos a 8 años como en Estados Unidos para evitar redes clientelares, acomodamiento y mayor tentación de corrupción. Argumenta que 8 años al ritmo actual de la vida ya es muy intenso.
Defiende la necesidad de pactos de Estado que trasciendan las legislaturas en temas como vivienda y educación. Menciona dos ejemplos exitosos: el pacto contra el terrorismo propuesto por Zapatero y aceptado por Aznar, y el pacto de Toledo sobre pensiones (actualmente roto). Critica que en España se confunda gobierno con país.
Rivera sostiene que la solución a la vivienda es incrementar la oferta para equipararla con la demanda. Rechaza enfoques ideológicos que demonizan a propietarios o fondos de inversión. Afirma que la vivienda requiere un pacto de Estado a 10-20 años vista.
Indica que las pensiones actuales no son sostenibles con mayor esperanza de vida y menor natalidad. Propone alargar la vida laboral, flexibilizar o buscar un sistema mixto. El pacto de pensiones debería durar 30-40 años.
Rivera distingue entre centro y equidistancia. Define el centro como defender tanto la igualdad de oportunidades como la libertad individual. Rechaza la equidistancia entre terrorista y víctima. Afirma que el centro defiende impuestos moderados, apoyo a emprendedores y matrimonio LGTB por coherencia con la libertad individual.
Rivera describe cómo según el interlocutor le etiquetaban de derecha o izquierda dependiendo del tema. Menciona el agobio de vivir bajo esa presión constante.
Rivera cuestiona la utilidad de ubicarse en el eje izquierda-derecha, recordando que este concepto surgió en la Revolución Francesa por la ubicación física de los diputados en los parlamentos. Considera que esta polarización simplifica excesivamente la realidad política y que las personas evolucionan con el tiempo en sus opiniones. Menciona a Fernando Sabater como ejemplo de alguien que cambió sus posturas con los años, citando su frase de que "si alguien de los 20 años a los 70, 80 que tengo no cambia de opinión, es que es un gilipollas". Rivera se define como liberal, siguiendo la visión de Mario Vargas Llosa (corregido de "Bargallosa") de que el liberalismo implica no aceptar dogmas ni etiquetas.
Rivera relata que tras las elecciones repetidas en 2015-2016, Ciudadanos pactó con Rajoy para evitar terceras elecciones. Rajoy le ofreció ser vicepresidente del gobierno en dos ocasiones, pero Rivera declinó la propuesta. Sus razones fueron los casos de corrupción del PP como Gürtel, la Kitchen y el caso Bárcenas, que le impedían defender al partido desde dentro del gobierno sin ser desleal consigo mismo o con el presidente. Prefirió apoyar desde fuera, y Ciudadanos creció con esa fórmula.
Cuando Sánchez llegó al poder mediante moción de censura, Rivera se negó a apoyarle porque sus socios (Podemos, independentistas catalanes) representaban lo contrario a sus principios: políticas liberales en lo económico y la unidad de España. Rivera advirtió públicamente que Sánchez pactaría con estos grupos, una predicción que se cumplió. Aunque le costó políticamente (la gente le pedía que confiara en Sánchez), considera que fue acertado mantenerse fuera, ya que quienes formaron parte de ese gobierno tienen problemas judiciales por decisiones como la aprobación de Plus Ultra.
Rivera explica que rechazó entrar en el gobierno de Sánchez porque habría significado traicionar sus principios sobre la unidad de España y la política económica. Describe que poderes económicos (medios de comunicación, empresas con concesiones) presionaban para que apoyara a Sánchez. Con el tiempo, reconoce que debería haber sido más cínico y "cabrón" con esos intereses, en lugar de jugar de frente. Ciudadanos se convirtió en una amenaza real para PP y PSOE cuando ganó en Cataluña, gobernó en Andalucía con Moreno Bonilla y superó a estos partidos en algunas encuestas. Estuvieron a 150.000 votos de superar al PP en España y ganaron en Madrid y Málaga. Rivera cita a Loquillo: "los barrios no se amenaza, se mata", refiriéndose a cómo los partidos establecidos respondieron a la amenaza de Ciudadanos.
Rivera afirma que Zapatero es el autor intelectual del actual gobierno de Sánchez, ya que fue quien impulsó la idea de sumar independentistas, Podemos y PSOE para formar una mayoría. Zapatero actuó como negociador oficial de Sánchez con sus socios y era el artífice de esa estrategia. Rivera considera que Zapatero no actuó por idealismo, sino por intereses económicos, citando sus vínculos con Venezuela y China, incluyendo comercio de petróleo embargado.
Rivera cuenta una anécdota de 2016 cuando iba a viajar a Venezuela para intervenir en la Asamblea Nacional (aún abierta) invitado por la oposición. Zapatero, a través del ministro Margallo, le citó en casa de este para pedirle que cancelara el viaje. Zapatero argumentó que su presencia entorpecería algo importante que iba a ocurrir, pero se negó a dar detalles. Cuando Rivera se negó a cancelar sin una explicación convincente, Zapatero le exigió cancelar "como expresidente". Rivera le ofreció verse con el gobierno venezolano si era un tema institucional, pero Zapatero rechazó la propuesta. Rivera le reprochó que lo trataran bien en Miraflores porque apoyaba la dictadura, mientras que él iba con los opositores. Rivera interpreta esta reunión como evidencia de que Zapatero tenía intereses personales en Venezuela.
Rivera considera muy grave que un expresidente español (Zapatero) esté imputado por blanqueo de capitales, que el hermano del presidente y el candidato del PSOE estén en el banquillo, y que se haya producido una redada en la sede del partido de gobierno. Señala que en otros países como Francia, Italia o Estados Unidos esto sería escandaloso, pero en España se está normalizando la corrupción a gran velocidad. Cita a Julio Anguita para defender que antes que de izquierdas o derechas hay que defender la democracia y la dignidad, y que se debe votar a personas honradas independientemente de su ideología.
Solo Pedro Sánchez puede convocar elecciones en España, ya que ni el rey ni el parlamento tienen esa facultad. Únicamente a través de una moción de censura podría convocarlas el nuevo presidente designado, o cuando finalice el plazo en agosto de 2027. Con Sánchez rodeado de corrupción (su mujer, su hermano, dos secretarios generales —uno en prisión y otro en libertad provisional—, y Zapatero imputado como autor intelectual del gobierno), no existe incentivo alguno para adelantar los comicios.
Incluso si la investigación alcanzara al propio Sánchez, es posible que tampoco convocara, ya que no responde a lógicas convencionales de dignidad o límites morales. Quien opera sin esos códigos juega con ventaja. Sostenerse en el poder a cualquier precio no es un mérito: "Es como si yo te digo que juega fútbol y meto goles con la mano."
Los principales problemas de la política incluyen la dificultad para captar talento. Los altos cargos empresariales, directivos de empresas medianas, profesionales liberales y periodistas bien posicionados ganan más que el presidente del gobierno, por lo que el factor económico no resulta atractivo. Además existe un fuerte desincentivo personal: la exposición pública, las redes sociales, la pérdida de intimidad, la seguridad personal y el impacto sobre la familia.
Rivera renunció voluntariamente a los escoltas y al coche oficial fuera de campaña para preservar cierta intimidad y evitar sentirse en una jaula. Pactó con los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional que solo le asignaran protección en momentos de conflicto visible o durante campaña electoral.
La política implica múltiples renuncias: familia, agenda personal, intereses económicos y conciliación. No existe conciliación posible en política; quien la busca se equivoca. Hay que actuar con pasión y libertad; de lo contrario, mejor no entrar. Quien lo hace por dinero o por ego también se equivoca. Rivera tenía una hija pequeña a la que veía mucho menos de lo deseado, recurriendo a abuelos para organizar encuentros breves entre viajes y entrevistas en prime time.
La exposición es total: el 99,9 % de la población te conoce, cualquiera puede grabarte con un móvil y sacarte de contexto. Las redes sociales habrían dificultado enormemente la Transición española, que se logró gracias a códigos de discreción y respeto entre negociadores de distinto signo.
Existe tanto un componente genético como uno de trabajo y entrenamiento. La expresión "tiene madera de líder" alude a la materia prima, pero esa madera debe pulirse para convertirse en obra de arte. Las circunstancias (epigenética) también influyen: quedarse huérfano, asumir responsabilidades jóvenes o dirigir pronto desarrollan habilidades.
A los 26 años Rivera se convirtió en presidente y candidato de un partido sin pedigrí político familiar (sus padres eran comerciantes en Barcelona). Era campeón de España de debate, había estudiado Derecho y era inquieto, pero el cargo le obligó a trabajarse y sobrevivir.
En el mundo actual la capacitación técnica es habilitante, pero el valor diferencial reside en cómo se lidera, se gestiona el talento, se negocia, se comunica y se toman decisiones. Estas habilidades humanas se entrenan como en un gimnasio: empatía, trabajo en equipo, comunicación.
La inteligencia artificial puede ejecutar planes de marketing o Excel perfectos, pero la comunicación es lo que distingue al ser humano. Tener una gran idea sin saber contarla impide que nadie invierta, compre o quiera trabajar contigo. No basta con ser genio; hay que comunicar, inspirar, generar confianza y negociar.
No es lo mismo hablar que comunicar. Hay personas que hablan mucho y no dicen nada. La comunicación es un sistema: el emisor consigue que el receptor reciba el mensaje a través de un canal en un contexto. El éxito se mide por lo que el receptor capta, no por lo que el emisor emite.
La no comunicación no existe; siempre se comunica algo. El silencio también transmite mensajes ("pasa de mí", "no me importa", "estoy por encima"). En un mundo hiperconectado se interpreta constantemente la ausencia de respuesta.
Rivera considera a Barack Obama la persona con más carisma que ha conocido. Destaca su físico, sonrisa, voz, saber estar, humildad y preparación de reuniones. Aunque era un candidato de la oposición española, Obama se había leído su currículum, conocía el programa de Ciudadanos y la historia del partido. Combinaba carisma con brillantez académica (mejores notas, mejor senador por Illinois).
Los líderes tienen luces y sombras; no deben juzgarse solo por la gestión gubernamental. Las formas importan tanto como el fondo: un buen mensaje pierde fuerza si se transmite de manera grosera. Rivera prefiere cenar con Obama por las formas, aunque le gustaría conocer también a Trump.
Las formas de Trump resultan cuestionables, pero en lo económico logró el paro más bajo en 20 años. Respecto a Venezuela, Rivera coincide en el fondo (sacar a Maduro y lograr una transición democrática) pero discrepa en las formas. La exageración y la polarización dominan las redes sociales.
Las redes sociales polarizan; la IA tiende a moderar al buscar el término medio para acertar respuestas. Existe un contraste entre la exageración constante de las plataformas y la objetividad aparente que ofrece la inteligencia artificial.
La formación actual en facultades y colegios resulta insuficiente. Rivera fue campeón de España de debate, una disciplina inicialmente percibida como friky.
Albert Rivera menciona su participación en la Liga de Debate Universitario Española (Ledu), una iniciativa que comenzó siendo algo "friky" y que ahora cuenta con 260 universidades participantes. Estudió Derecho en ESADE en Barcelona y formó parte del equipo de la Ramón Llull que se proclamó campeón de España en el año 2001. Tras abandonar la política, fue contactado por el comité de dirección de Ledu y actualmente ejerce como presidente del jurado de la final.
Rivera destaca el nivel de preparación, compromiso y habilidades de debate que observa en los jóvenes universitarios, lo que le reconcilia con las nuevas generaciones. Prefiere llamar a las soft skills como habilidades humanas, ya que considera que son lo que nos hace humanos.
Rivera trabaja estas habilidades con directivos y en la universidad. Compara el proceso con dar clases de esquí: se ve a las personas con dificultades iniciales y pánico escénico, y al final del camino se observa cómo crecen y disfrutan. Menciona que en ocasiones hay bloqueos internos que impiden a las personas abrirse y expresarse.
Relata un episodio concreto cuando iba a presentar la gala de los Ondas en el Liceo de Barcelona, donde se puso tan nervioso que pensó que iba a vomitar en el escenario, a pesar de haber presentado mil veces anteriormente y de conocer perfectamente el guion.
Rivera explica que en el máster que dirige ha incorporado una psicóloga porque el pánico escénico y el bloqueo no provienen de problemas técnicos de vocalización o gestualidad, sino de bloqueos mentales. Considera un error tomar pastillas para calmarse, ya que pueden provocar despistes. En cambio, defiende trabajar los bloqueos mentales, ensayar y entender el origen del miedo.
Destaca que en un mundo interconectado donde las personas graban vídeos para vender proyectos y consumen podcasts y redes sociales constantemente, la calidad de la comunicación transmite credibilidad. Un podcast bien producido transmite algo distinto a uno de baja calidad.
Distingue entre nervios malos que bloquean y nervios buenos que activan el cuerpo: mejoran la circulación, hacen bombear mejor el corazón y preparan para el reto. Estos nervios positivos son útiles en el deporte, la política, las tribunas y las entrevistas.
Rivera afirma que en el Congreso ha disfrutado especialmente de los debates. Cada vez que entraba por la puerta del Congreso se sentía privilegiado y nunca daba por hecho su posición. Considera que el Congreso y el Parlament de Cataluña no son lugares cualquiera y merecen respeto institucional. Le molestan las actitudes poco respetuosas que ha presenciado en estas instituciones.
Prefiere el debate sobre el discurso preparado, especialmente el estilo del parlamentarismo británico: ironía, sarcasmo, fair play y cercanía física entre los parlamentarios. Cuando estudiaba idiomas en ESADE, escuchaba la BBC y admiraba ese estilo. Le gustaría que España adoptara un parlamentarismo menos burdo y más irónico.
Rivera menciona a la periodista Pilar Rahola, con quien discrepa en el tema independentista pero valora que vaya en direcciones distintas cuando la mayoría va en una sola. Considera sano que existan voces disidentes aunque no se esté de acuerdo con ellas. Critica las unanimidades y las corrientes de cancelación, que califica de "lapidaciones virtuales" y "poco humanas".
Rivera señala que en redes sociales no hay distinción entre opiniones expertas y comentarios de barra de bar, y que la mitad de las cuentas son fakes. Defiende que el mérito está en no cancelar a quienes piensan diferente, no en cancelar solo a quienes uno no apoya.
Menciona el caso de Charlie Kirk, asesinado en una universidad de Norteamérica, con quien no coincidía en muchas ideas pero valoraba su método: visitar universidades conservadoras y liberales con el lema "convénceme de lo contrario", fomentando el debate y rompiendo hegemonías ideológicas. Considera que eso es democracia.
Rivera afirma que ya no quiere volver a la política y que se encuentra en un lugar de libertad para hablar de política internacional, valores y grandes ideas. Defiende un modelo económicamente liberal y socialmente igualitario en oportunidades. Está dispuesto a debatir sobre intervención de la propiedad privada o subida de impuestos, siempre desde el respeto.
Establece una condición para debatir: no quiere que el debate se convierta en un ajuste de cuentas con rivales del pasado. Prefiere enfoques distintos y la posibilidad real de convencer o ser convencido. Critica la polarización actual que impide el consenso y la ruptura de posiciones apriorísticas.
Rivera menciona haber visitado Auschwitz recientemente y reflexiona sobre la capacidad del ser humano para llegar a la convicción de aniquilar a un pueblo: seis millones de judíos asesinados, más de un millón solo en ese campo. Considera que nunca aprendemos de la historia y que por eso es necesario dejar espacios para la discrepancia y el convencimiento mutuo.
Echa de menos en España la posibilidad de hablar de temas controvertidos en comidas o sobremesas sin que se produzcan enfados o polarizaciones automáticas. Defiende que se pueda hablar de impuestos, sanidad pública-privada o el proceso independentista catalán con normalidad y respeto.
Rivera comenta que sus hijas Daniela (15 años, vive en Granollers) y Lucía (nacida cuando él dio la rueda de prensa de dimisión) están más contentas ahora que ha dejado la política. Reconoce las renuncias que supuso la política para su familia, especialmente con la mayor, pero señala que muchas profesiones implican renuncias similares.
Considera que la política tiene aspectos negativos (corrupción, polarización), pero alguien tiene que dedicarse a ella. Si el talento honrado no va a la política, solo quedarán "los menos malos y los menos honrados". Afirma con seguridad que no volverá a la política.
Rivera se encuentra en un ciclo expansivo personal y profesional. Estudió Derecho con Economía y noción de empresa, por lo que siempre supo que volvería al sector privado. Actualmente se dedica a varios proyectos empresariales que le gustan, no solo por rentabilidad financiera sino porque una empresa es un lugar emocional donde se pasa tiempo y se comparten proyectos con socios.
Recuerda que Ciudadanos fue un partido muy disruptivo que rompió con la hegemonía en Cataluña. El partido tenía el mayor porcentaje de diputados con procedencia profesional fuera de la política y del sector privado.
Rivera mantiene relación cercana con antiguos compañeros: José Manuel Villegas (su secretario general, ahora socio en consultoría), Fernando de Páramo (secretario de comunicación, colabora en másteres que dirige) y Begoña Villacís (exvicealcaldesa de Madrid, una de sus mejores amigas). Habla menos con Inés Arrimadas porque ella está en Orange Jerez.
Destaca que dimitió a las 12 horas de conocerse los resultados electorales y que no tuvo malos rollos internos. La mayoría de sus compañeros están ahora en el sector privado y mantiene buen sabor de boca con ellos.
Rivera comenta que en reuniones sociales la gente le pregunta constantemente su opinión sobre la actualidad política. Al principio, tras dejar la política, no quería hablar del tema, pero ahora con serenidad considera normal que la gente pregunte a quien ha sido candidato a la presidencia del Gobierno. Compara la situación con artistas que reniegan de sus éxitos y defiende no renegar de las propias experiencias.
Rivera explica que ha aprendido a aceptar con naturalidad el hecho de que mucha gente lo reconoce por su etapa en la política. Comenta que, aunque solo 4 millones de personas lo votaron, muchas más lo vieron en debates y televisión durante casi una década en la escena política nacional. Antes evitaba cualquier vínculo con la política, pero ahora lo lleva con tranquilidad. Muchos amigos le recuerdan que para parte de la población ha sido "parte de su vida" porque confiaron en él.
Rivera señala que su trayectoria le aporta un valor profesional tangible. En conferencias privadas para empresas y comités de dirección sobre geopolítica, los asistentes suelen pedirle análisis sobre Europa, España y el contexto internacional. Destaca que la información que maneja y las claves que posee resultan útiles para la toma de decisiones empresariales, especialmente en ámbitos como la dirección de Europa, conflictos bélicos o perspectivas económicas.
Rivera se define como europeísta pero muy preocupado por la situación actual del continente. Señala tres problemas principales: una población envejecida con baja natalidad, el riesgo de una inmigración no regulada ni controlada, y la falta de empresas tecnológicas europeas entre las 25 principales del mundo. Describe una Europa "eurocentrista" que se cree aún el centro del mundo mientras el centro económico se desplaza hacia Asia. Su titular principal es que, si continúa la tendencia actual, Europa podría volverse "irrelevante" en una década.
Rivera observa que las guerras recientes evidencian que Europa ya no es consultada en las grandes decisiones. Menciona reuniones entre Putin y Trump o Trump y Zelenski donde Europa queda fuera de la mesa. España, añade, queda aún más relegada. Concluye que Europa debe "espabilar y despertar" o acabará desapareciendo como actor relevante.
Rivera describe un momento delicado de tensión con Estados Unidos, atribuido en parte a las formas de Trump y a la ruptura del derecho internacional. Sin embargo, vaticina que España, Europa y Estados Unidos deben permanecer "juntos, no revueltos" porque defienden el mundo libre, la libertad y la democracia. Rechaza cualquier equiparación entre Irán y Estados Unidos, señalando que Irán es un régimen de 46 años que asesina a su gente, mientras que en Estados Unidos se puede criticar libremente.
Rivera se declara "procidental" y defiende la alianza entre los países que comparten valores democráticos. Señala que estos países son minoría en el mundo y deben protegerse frente a dictaduras y regímenes que pretenden acabar con su forma de vida. Considera que el orden mundial está experimentando un gran cambio y que existe un imperio en decadencia.
Rivera distingue entre la percepción europea y la realidad que observa en sus viajes a Nueva York y Miami. Afirma que ve más decadencia en Europa que en Estados Unidos. Destaca que de las 25 principales compañías del mundo, más de 15 son norteamericanas, mientras que las restantes son asiáticas y no hay ninguna europea. Señala que Estados Unidos tiene un desempleo del 3 %, invierte "tropecientas veces más" que Europa en inteligencia artificial y centros de datos, y está recomponiéndose y cambiando su política internacional, especialmente hacia América Latina.
Rivera considera que Asia está ganando terreno, con China como potencia fuerte y la India como "el gran tapado" que probablemente crecerá más en los próximos años. Propone que Europa juegue un papel más proactivo, reduciendo la burocracia, apoyando más a las empresas y eliminando regulaciones excesivas que perjudican a sus propios agricultores y empresas. Describe Europa como una especie de "Disney Walk de burbuja de Euro Disney" donde todo parece idílico pero el resto del mundo les está "comiendo la tostada".
Aunque se declara profundamente europeísta y considera que Europa es "un gran invento, una gran idea", insiste en que hay que "ponerse las pilas". Solo desde una posición europeísta, afirma, puede permitirse criticar la situación actual.
Rivera declara ser del Barça, aunque matiza que ya no es "juligan" como en su juventud. Comenta que conoce tanto a Florentino Pérez como a Joan Laporta y se lleva bien con ambos. Destaca que Laporta es un hombre que "arriesga y le sale bien casi siempre". Sobre Florentino Pérez, lo describe como "un hombre del Ibex, un gestor", que lleva más de 25 años al frente del Madrid y ha ganado numerosas Copas de Europa. Considera que ha sido un gran presidente, aunque señala que a sus 80 años el ciclo puede estar agotándose y que las presidencias de Laporta y Pérez representan "dos formas muy distintas" de dirigir clubes.
Rivera explica que vive en Madrid y que la mitad de su familia es del Madrid, pero mantiene su apoyo al Barça. Afirma que ya no siente la misma inquina que tenía a los 14 años. Cuando el Barça juega fuera de España, pierde parte del apasionamiento porque viaja mucho y valora la imagen que proyectan los clubes españoles. Bromea diciendo que tiene mérito ser del Barça viviendo en Madrid y que siempre ha ido "contra corriente": defendiendo la unión con España en Cataluña y siendo del Barça en Madrid.
El entrevistador agradece a Rivera su participación, destacando la amplitud de temas tratados: aspectos personales, política y recomendaciones de inversión. Señala la importancia de invertir en comunicación y formación, especialmente en un mundo tecnológico donde "la parte humana es la que nos va a diferenciar". Felicita a Rivera por el estilo del podcast: el respeto al invitado, el hecho de escuchar y dejar hablar, y el éxito de audiencia. Rivera responde agradeciendo la invitación y elogia la capacidad del entrevistador para escuchar. Ambos acuerdan volver a encontrarse, posiblemente para un debate, y se despiden cordialmente.
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