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Así Opera el Narcotráfico en el Estrecho y Por Qué Nadie lo Para (Manu Marlasca)

Uri SabatMay 28, 202616m
In a Nutshell

El narcotráfico en el Estrecho y el sur de España ha escalado con la llegada de la cocaína, armas de guerra y clanes más violentos que atacan a la policía. La presión policial ha desplazado el tráfico a Huelva y Portugal, donde la mocromafia controla puertos y corrompe a jueces, fiscales y policías. España enfrenta el riesgo de narcoestado por la falta de decisión política para usar armas contra narcolanchas y por la ausencia de un plan integral de seguridad a largo plazo.

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En el estrecho existe una tormenta perfecta. El campo de Gibraltar es una zona económicamente muy deprimida con índices altísimos de paro juvenil y fracaso escolar. Su cercanía con Marruecos la ha convertido en un punto de entrada perfecto para el hachís que llega desde Marruecos y se saca impunemente desde las costas marroquíes.

Durante muchos años esto fue algo casi institucionalizado en la zona: dedicarse al hachís era como un trabajo más.

Hace unos años los clanes tradicionales de tráfico de hachís sufrieron relevo generacional. Se quebrantaron códigos que existían entre delincuentes: cuando la Guardia Civil llegaba, se dejaba la mercancía en la playa y se huía. Las nuevas generaciones, más bravas y envalentonadas, empezaron a hacer frente a la Guardia Civil.

El punto culminante fue cuando un grupo entró en un hospital, pasó por encima de los guardias que custodiaban a un traficante detenido y lo sacó del hospital. Este episodio provocó el primer plan estrecho, un refuerzo de Guardia Civil y Policía Nacional en la zona.

La presión policial ha provocado que el tráfico se mude hacia el oeste. Ahora hay problemas en la costa de Huelva, la ría de Huelva y Portugal, que es actualmente la zona más caliente.

Los mismos clanes que traficaban con hachís están empezando a traficar con cocaína. La cocaína es mucho más cara, pero la cantidad de oferta actual ha abaratado el precio: el kilo de cocaína que antes costaba 20.000-22.000 euros al por mayor, ahora cuesta 12.000 euros.

La cocaína se custodia con armas de guerra porque los clanes tienen miedo a que otros clanes les roben la mercancía o les hagan vuelcos. Esto ha convertido la zona en un verdadero polvorín. Las rías de Huelva son un sitio peligrosísimo donde los clanes se defienden a sangre y fuego.

La fiscal antidroga de Huelva ha dicho que estamos cerquita de convertirnos en un narcoestado. Las fallas en seguridad pueden traer muchos problemas.

Las decisiones judiciales que se están tomando son muy preocupantes: se dan libertades con condiciones muy discutibles. El último estadio de la implantación del crimen organizado es cuando infecta a los organismos judiciales. El crimen organizado tiene mucho dinero y poder para corromper a policías, guardias civiles, jueces y fiscales.

Todo está politizado. La seguridad ha sido siempre una materia muy manoseada por los políticos, que son cortoplacistas y no ven más allá de su mandato. Nunca se ha tomado en serio la seguridad a largo plazo ni se ha hecho un plan integral.

En el campo de Gibraltar hay que incrementar la seguridad y mandar más guardias civiles mejor dotados, pero también hay que generar infraestructura para que la gente tenga mejor salida que dedicarse al tráfico de hachís.

Existe una decisión política que impide a la Guardia Civil disparar a las narcolanchas. La Guardia Civil tiene armas estupendas y helicópteros que pueden ir artillados para disparar a un motor de narcolancha, pero hay una decisión política de que no se puede disparar.

Si hay un enfrentamiento, que lo haya; no pasa nada. Es preferible un narco muerto que un guardia civil muerto. Ya hay varios guardias civiles muertos en enfrentamientos.

En las sociedades sanas, cuando hay un enfrentamiento los que están mejor preparados y equipados ganan y aportan menos muertos.

La mocromafia es un término creado por un periodista holandés hace más de 10 años para designar a grupos criminales procedentes del norte de África. Estos grupos tomaron muchísimo poder en Países Bajos y Bélgica.

Rotterdam y Amberes son los puertos con mayor movimiento del norte de Europa y se han convertido en la principal vía de entrada de cocaína a Europa, sustituyendo a España. La mocromafia ha puesto mucho esfuerzo en hacerse con el control de esos puertos y desde allí extiende su poder por toda Europa.

Bélgica y Países Bajos son ya dos estados fallidos en materia de seguridad. En Holanda la mocromafia ha amenazado a la heredera de la corona, que tuvo que venir a España a vivir. Han matado a periodistas y amenazado a fiscales.

La mocromafia extiende su poder a Sudamérica. En los puertos ecuatorianos, especialmente Guayaquil, está controlada completamente por la mocromafia, que tiende alianzas con clanes locales y clanes albaneses que tienen mucho poder.

La mocromafia no es una mafia tradicional que quiera mantener territorialidad. Es una organización criminal que lo único que quiere es ganar dinero con el tráfico de cocaína. No le interesan arreglos ni apaños como las cinco familias de Nueva York o la mafia rusa que se repartió España.

Cuando la policía francesa y holandesa tumbó los servidores de Sky y Encrochat (aplicaciones de mensajería cifrada usadas por delincuentes), se desencriptó toda la información y se reveló el poder de la mocromafia: tenía comprados policías, portuarios, jueces y fiscales.

España está ante esta nueva realidad. Un hombre con un Porsche lleno de AK47 en Barcelona ilustra el problema. Hay mucho armamento que viene de Ucrania y parte se desvía hacia el crimen organizado.

Las armas no son para matar policías sino para defenderse entre clanes durante los vuelcos. Sin embargo, cuando hay tantas armas puede ocurrir que acabe un enfrentamiento con la policía o que una bala escape y mate a alguien ajeno.

Con las armas pasa como con la cocaína: si hay exceso de oferta bajan los precios. Antes era casi inviable hacerse con un arma de guerra; ahora cualquier persona con un alijito de droga tiene su AK47 y munición de guerra.

Hace poco en Huelva unos policías de paisano que buscaban una guardería de droga se cruzaron con narcos en una pickup. Los narcos los mordieron, sacaron un AK47 y persiguieron y dispararon a los policías. Un agente resultó herido de gravedad.

48 horas después, en otro servicio, la policía encerró a un grupo de traficantes dominicanos. Los dominicanos salieron pegando tiros y se llevaron por delante a dos de ellos. En esa operación estaba el GEO.

El GEO está para las exhibiciones de la Policía Nacional y para matar sin remordimiento de conciencia cuando es necesario. Son profesionales.

Vamos a tener que acostumbrarnos a intervenciones con tiroteos y la policía tendrá que prepararse. Cada vez hay más policías dotados de armas largas en las calles y en vigilancias estáticas.

Las zonas que más preocupan son la costa del sol, la costa de Huelva y la costa de Cádiz, sobre todo por el riesgo de que el crimen organizado corrompa a fiscales y jueces.

El crimen organizado provoca más inseguridad ciudadana que el robo de una cadena a una señora mayor. Provoca que 1.000 kg de cocaína circulen, y si hay mala suerte se puede estar en un restaurante cuando se produce un tiroteo entre bandas.

Cataluña y especialmente Barcelona están siendo un problema. Ha habido mucha tolerancia durante años, se han dejado crecer zonas, se han dejado degradar, se ha dejado de intervenir y se ha dejado de hacer valer el principio de autoridad.

Hay déficit de policías en Barcelona: los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana tienen déficit personal.

El modelo policial que funciona es el de intimidación por presencia. Si vas a hacer el mal y ves coches policiales, agentes a caballo y agentes paseando de uniforme, te lo piensas dos veces. Madrid decidió hacer esto hace tiempo; Barcelona está empezando a hacerlo.

Hace 3 o 4 años, cuando Madrid tenía problemas serios con bandas latinas que se liaban a machetazos por la calle y ocupaban parques, un inspector jefe destinado a una comisaría caliente dijo a las bandas: "Aquí ni trinitarios ni DDPS, aquí la banda que va a ganar siempre es los que vamos de azul" refiriéndose a la Policía Nacional. Ese es el principio de autoridad.

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