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Así fue mi Experiencia trabajando 10 años en Japón (Esto es todo lo Bueno y lo Malo)

Tengo un PlanJune 23, 202612m
In a Nutshell

El mexicano de origen japonés trabajó 10 años en Japón y concluyó que el éxito depende de la actitud, no del título universitario. El sistema japonés de empleo de por vida genera lealtad pero lentitud en decisiones, lo que le ha hecho perder competitividad frente a China y Corea. La clave está en fusionar la disciplina y estructura japonesa con la rapidez de ejecución china.

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Alejandro estudió en Berkeley, donde tuvo la opción de trabajar en Estados Unidos, regresar a México para trabajar con su padre, o ir a Japón. Los estadounidenses confundían su origen mexicano con ascendencia asiática, llamándolo chino, coreano o filipino. Al mencionar que era mexicano de ascendencia japonesa, las reacciones eran de sorpresa por la mezcla cultural. La mayoría de japoneses no saben dónde está México; lo asocian con tequila, la margarita (el cóctel más vendido del mundo), corrupción, cárteles y narcotráfico. En contraste, Japón se percibe como positivo: puntualidad, honorabilidad, respeto, trabajo, ahorro, buenos padres y esposos.

Alejandro decidió trabajar en Japón para entender por qué los japoneses son como son y por qué los mexicanos son como son. Después de 10 años concluyó que ambos pueblos comparten los mismos objetivos humanos: educarse, conseguir trabajo, formar familia, tener mejores bienes materiales. La alimentación es idéntica (carne, pollo, pescado, frutas y verduras) y las funciones corporales son las mismas.

La diferencia entre japoneses y mexicanos radica en la cultura y el entorno. Japón se adaptó a sus condiciones específicas, igual que México. Alejandro decidió ir a aprender trabajando en Japón. Llegó en 1993 sin internet. Aterrizó en Tokio.

Las empresas japonesas contratan de por vida, similar a adoptar un hijo. Solo se despide a alguien por faltas graves (matar a alguien o quemar el edificio). Esta tradición proviene de los pequeños comerciantes y artesanos que adoptaban aprendices. El aprendiz debía demostrar interés trabajando tres años sin paga antes de recibir enseñanza. Un chef de sushi pasa tres años haciendo arroz antes de aprender técnicas.

Yakult es la versión japonesa de Actimel (yogur pequeño de Danone). Alejandro fue contratado para vender puerta a puerta durante tres años. Aunque hablaba tres idiomas y era egresado de Berkeley, la empresa no valoró su formación académica. Se propuso ser el gerente más joven de la historia de Japón, pero el primer año fue el peor vendedor por su actitud negativa: se sentía subutilizado al no estar en el departamento internacional.

Su mentor le explicó que para ser buen líder debía experimentar cómo se siente un vendedor al recibir portazos y regaños. Tras este cambio de mentalidad, mejoró su ranking. El título universitario es solo un boleto de entrada; el éxito depende de la actitud. Harvard u Oxford no garantizan nada si la actitud es negativa.

Después de tres años vendiendo, pasaban tres años en área administrativa con rotaciones para que, tras 20 años, el empleado fuera gerente con conocimiento integral de la empresa. Alejandro considera este sistema positivo para formar generalistas, pero señala que el mundo actual requiere especialistas. Los generalistas deben tomar decisiones estratégicas mientras los especialistas generan información.

Renunció porque quería seguir aprendiendo sobre la cultura japonesa y se unió a Deloitte Consulting, que entonces tenía 43,000 consultores a nivel mundial y era la consultora más grande del mundo.

En Yakult sabía exactamente cuánto ganaría a los 3, 5, 10 y 15 años, e incluso su pensión. En Deloitte un error o queja del cliente significaba despido inmediato, pero el salario era casi diez veces mayor. Japón es paternalista; Deloitte representa la meritocracia estadounidense.

Este esquema de empleo de por vida ha reducido la competitividad de Japón frente a China y Corea del Sur. Las decisiones requieren consenso por el principio de wa (armonía), lo que las hace lentas.

Hasta 2020 las marcas japonesas (Yamaha, Honda) lideraban el mercado de motocicletas. Durante la pandemia los japoneses no pudieron viajar a Europa mientras Ducati y Aprilia respondían rápido a fallas de piezas. Ahora las marcas italianas lideran y Japón llega cinco años tarde. La moto japonesa no falla, pero llega tarde. Lo mismo ocurre con autos: Toyota pierde presencia frente a BYD y marcas similares por lentitud en decisiones.

En su última posición en Yakult, Alejandro fue intérprete en una alianza fallida con Danone. Una junta de media hora con el director general de Danone (Franck Riboud) le tomaba dos semanas elaborar la minuta debido a cuatro niveles de revisión. En Deloitte, la minuta debía enviarse a Nueva York en media hora y el jefe no revisaba porque "para eso te pagan".

China combina disciplina (por su esquema educativo) con creatividad, competencia y ejecución rápida. Por eso está desplazando industrias: electrodomésticos, autos, computadoras e inteligencia artificial. El gobierno apoya el crecimiento empresarial, ventaja que otros países no tienen. Alejandro considera que China está en otro nivel y que las tensiones geopolíticas con Estados Unidos buscan evitar su dominio mundial.

Ningún modelo es perfecto. Se necesita una fusión: estructura y disciplina japonesa con flexibilidad y rapidez de ejecución. Un gran líder o emprendedor debe combinar ambos enfoques para crear empresas exitosas.

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