“Curar el Autismo es Posible”: Cómo hacerlo y Potenciar tus Fortalezas (Método Japonés)
In a Nutshell
El conferencista superó el autismo y la dislexia preparándose intensamente: tomaba fotos de los libros, se enfocó en sus fortalezas (como las matemáticas) para ganar autoestima y replicar ese éxito en otras áreas. Recomienda a padres identificar y potenciar los talentos de hijos autistas o disléxicos, usar diapositivas abundantes en presentaciones y practicar lectura para mejorar el vocabulario. Además promueve hábitos japoneses como el orden diario, la limpieza profunda anual y el minimalismo financiero para generar energía positiva y oportunidades.
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Cuando mi mamá estaba embarazada de mí, le dio tuberculosis y no le pudieron inyectar nada más que vitaminas y proteínas. Soy el más chaparrito de mi familia y no hablé hasta los 5 años. A los 5 años, sin mamá y papá, era disléxico y repetí el tercero de primaria porque leía y no comprendía. En matemáticas tenía un razonamiento diferente y fui muy bueno. Al repetir el tercero de primaria, repetí matemáticas todo un año y, teniendo estabilidad para los números, me empezaron a meter a los concursos de olimpiadas de matemáticas donde me fue muy bien y empecé a gustar el éxito.
Para combatir la dislexia y el autismo, hay que prepararse. Me encerraba en el closet de la ropa, ponía un foco, alumbraba el libro y en vez de leerlo le tomaba fotos. Al tomarme fotos realmente pude absorber lo que estaba leyendo. Me tardaba 4 o 5 horas más que cualquier otro estudiante, pero aprendí que entre más te esfuerces y te prepares, mejor te va a ir en la vida. A raíz de esto me preparé, estudié, trabajé y me fue muy bien. Fui a Berkeley, que en ese entonces era la tercera mejor universidad del mundo.
Doy conferencias con mucha gente y me dicen que si no hablaba a los cinco años, ¿cómo lo hago ahora? La realidad es que me preparo muy bien porque me pongo más estresado que cualquier otra persona que pueda hablar en público. Al no tener mucho léxico ni vocabulario, en mis presentaciones uso muchas diapositivas. No soy de los conferencistas que puede tener una diapositiva y hablar 10 o 15 minutos. Tengo mi cálculo y está mi asistente que los va a corroborar y convalidar: una diapositiva por minuto. Si me piden una conferencia de hora y media, son 90 diapositivas. Una hora son 60 diapositivas.
Mucha gente tiene un hijo autista o una hija con dislexia. Como padre es encontrar la fortaleza del niño para que tenga autoestima en esa fortaleza. Hay niños que son muy buenos en ajedrez, en pintura, en música. Encontrar eso y meterle todo el tiempo, dinero y esfuerzo para que el hijo se desarrolle en esa fortaleza que tiene, que lo más seguro es que vaya a detonar por el mismo autismo y así tenga autoestima. Ya teniendo la autoestima, es replicar esa experiencia en otras áreas. Lo que necesita es confiar en sí mismo.
Al repetir el tercero de primaria fue supermalo, pero a raíz de las competencias de matemáticas experimenté tener seguridad en mí mismo de que era bueno y no era diferente a los demás. En cuanto a la dislexia, mis hijos también tienen algo de dislexia y hay muchos métodos de ejercicio de ojos para que puedan leer. La dislexia también afecta al hablar, cuando hablas también te confundes y no sabes comunicarte, y eso se mejora también leyendo solo. Todo es preparación.
Tengo muchos problemas para socializarme. Cuando son temas de negocios, es mi zona de confort y puedo estar con empresarios, pero en un tema social como una boda me siento muy incómodo. Es encontrar ese nicho porque nadie es perfecto y juntarte en ese nicho para que tengas autoestima nuevamente.
Desato las diapositivas porque a la gente les encantan las diapositivas y no le gusta que haya nada más una diapositiva y que la quiere dinamismo. Meto muchos chistes, muchos videos para que se vea muy dinámico. Digo muchas groserías porque no soy disléxico, no tengo mucho léxico. Voy a hablar en francés, que decimos muchas groserías. A la gente le encanta que les abres con groserías, porque así hablamos los mexicanos, con muchísimas groserías. Hizo un buen click y mucha gente me contrata mis conferencias porque son muy dinámicas, son muy divertidas, todo el mundo se ríe y aprende.
En la cultura japonesa se habla de la importancia del orden y la limpieza. Hay que hacer la cama todos los días porque es disciplina y es un cambio visual. Te sientes bien. Entrar a un lugar limpio y ordenado es totalmente diferente que entrar a un lugar sucio y desordenado. La vibra cambia, te sientes bien. El hecho de haber hecho algo bien para tu persona, que es la cama, ya con eso te activa emocionalmente a que empieces con el pie derecho el día.
En Japón hay una tradición que se conoce como o soji, gran limpieza que es al final de los últimos días del año. Limpian todo, toda la casa de pa detalle para recibir el nuevo año con vibra y energía positiva y no negativa. Es como que te deshaces de cosas que ya no usas para darle espacio a nuevas oportunidades. También es mental. Es una cosa de abrirme a lo nuevo, salir de deudas, salir de problemáticas, terminar con eso del año pasado y empezar este nuevo año absorbiendo energía positiva.
Este es un buen hábito porque al final la gente puede revisarse sus finanzas, puede revisar sus planes de ocio, a dónde está dedicando su dinero, porque la forma en la que tenemos de gastar también dice mucho de a dónde estamos poniendo nuestra energía y nuestro tiempo. Los japoneses financieramente hablando hacen todo esto, porque una limpieza no solamente es algo visual y tangible, también es financiero. ¿En qué estás gastando cosas que no debas gastar? La filosofía japonesa parece una filosofía minimalista. No te compres cinco bolis, cómprate solo el que vas a usar. Es un poco de hacerlo simple para que tu vida sea más fácil.
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