El Suplemento de Moda que Puede Destrozar tu Músculo (Dr. La Rosa)
In a Nutshell
La metformina, pese a su fama como fármaco antienvejecimiento, dificulta la ganancia de masa muscular y altera la absorción de carbohidratos. Los análogos de GLP-1 (Ozempic, Mounjaro) logran bajar peso mediante saciedad sostenida, pero generan pérdida de músculo y hueso; al suspenderlos se recupera principalmente grasa, empeorando la composición corporal. Hasta 2040 no se espera poder usar de forma segura factores de Yamanaka para rejuvenecimiento, por lo que el 80-85 % del envejecimiento saludable sigue dependiendo de ejercicio, sueño y dieta.
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Estudios recientes sobre longevidad muestran que la metformina no produjo resultados sorprendentes. Hace dos años se consideraba que la metformina sería el medicamento que todos tomarían en el futuro para ralentizar el proceso de envejecimiento, pero actualmente se entiende que esto no es así porque dificulta el desarrollo de masa muscular.
Es necesario evaluar cada suplemento considerando tanto sus beneficios como sus efectos negativos. En el caso de la metformina, es un ejemplo claro de esta dualidad: aunque puede ofrecer beneficios desde la perspectiva de la longevidad, carece de evidencia confirmada, y su principal desventaja es que dificulta el desarrollo de masa muscular.
La metformina provoca un mal funcionamiento en la absorción de carbohidratos, lo que afecta al microbioma. Las personas que la toman para la longevidad y siguen una buena dieta no suelen sufrir síntomas digestivos importantes. Sin embargo, el efecto clásico observado en pacientes con diabetes es la diarrea, y no se tolera bien para la digestión.
Los cambios en la dieta causan un crecimiento excesivo de bacterias cuando se omite más de un tipo de nutriente disponible, lo que conlleva una reproducción excesiva de la familia de bacterias que se alimentan de ese exceso.
Los péptidos no son un grupo homogéneo, por lo que no se puede afirmar que causen algo específico ya que el grupo es muy grande. Entre los péptidos, los más destacados son Mongaro y Ozempic, con principios activos semaglutida y terzepatida, y todos los derivados que aparecen posteriormente.
Estos péptidos se venden bajo la ilusión de que reducen la inflamación, cuando en realidad generan una sensación de plenitud y regulan la secreción de insulina.
La ventaja obvia es que las personas que recurrían a la cirugía por obesidad porque no podían hacer otra cosa mentalmente, ahora tienen una solución alternativa menos peligrosa. Se están realizando estudios sobre GLP1 y longevidad, y estos estudios darán resultados positivos porque el GLP1 tiene menos inconvenientes peligrosos en casos concretos.
GLP1 es una sustancia que el cuerpo produce para generar una sensación de saciedad al terminar de comer. El mate aumenta los niveles de GLP1, y comer platos que generan mucha saciedad también. Los medicamentos aumentan el GLP1 miles de veces más que los efectos naturales, y mientras el efecto natural dura unos minutos, el del fármaco dura una semana.
Esto genera una sensación de saciedad continua que reduce la ingesta de alimentos, lo que hace que las personas pierdan peso al consumir menos calorías al final del día.
Los defectos no son graves ni catastróficos, pero existen. Si una persona tiene deficiencias de nutrientes como magnesio, omega 3, vitamina D, hierro, zinc o selenio en su dieta habitual, al reducir la ingesta calórica entre un 25% y un 40%, estos micronutrientes ya no llegan al 100% de lo necesario.
Esto aumenta la deficiencia de nutrientes. Además, se descubre que se puede perder peso mientras se consumen galletas Oreo, lo que dificulta construir el hábito correcto que ayudará a mantener el peso más adelante.
Una persona sedentaria que pierde peso con estos medicamentos pierde el 25% del peso perdido como masa muscular. El problema surge cuando la persona deja de tomar la medicación por cualquier motivo (reducción del espacio, coste) y recupera el peso. El peso que se recupera es principalmente masa grasa, y se recupera un poco menos de músculo, por lo que la composición física con el mismo número de kilogramos es peor.
Se ha observado que quien necesita un análogo de GLP1 o un péptido como semaglutida o terzepatida, seguirá utilizándolo a largo plazo, continuando con una dosis muy baja para prevenir el aumento crónico de peso.
El consumo crónico afecta la densidad ósea y la masa muscular. Las mediciones DEXA y de composición corporal tardan en mostrar resultados, ya que la pérdida de densidad ósea lleva mucho tiempo. Se necesitan dos o tres años para ver el efecto real de la pérdida de masa ósea.
Se está construyendo un sistema basado en signos vitales medibles en sangre para entender si hay pérdida de masa ósea a un ritmo más rápido de lo normal, y si se está produciendo una pérdida excesiva de masa muscular. Las dosis de los análogos de GLP1 se ajustan para personalizar el tratamiento y mantener la masa corporal sin pérdida adicional en huesos o músculos.
Los factores de Yamanaka son agentes copiadores que ayudan a la célula a volver a su estado original pluripotente, es decir, estado de célula madre, lo que conduce a su rejuvenecimiento. Se pueden tomar células adultas del cuerpo y colocarlas en una placa de Petri para convertirlas en células madre, obteniendo células madre propias.
Los costes actuales de estos tratamientos son exorbitantes, por lo que no se usan, pero tienen más peso como terapia con células madre que cualquier otro tratamiento si el coste lo permite en el futuro.
Los factores de Yamanaka no están cerca de utilizarse para rejuvenecer el cuerpo. El problema más importante se relaciona con la comprensión del impacto en términos de formación de células tumorales, que no se entiende hoy en día.
Cuando se manipula el mecanismo de rejuvenecimiento de la célula, no se sabe si eso afectará la formación de células tumorales más adelante. Las células senescentes son células zombis que el cuerpo comienza a acumular con la edad avanzada.
Eliminar células zombis es un factor interesante desde la perspectiva de la longevidad, y es el objetivo de fármacos como la rapamicina, que inhibe "mTOR" y ayuda con esto. La rapamicina no se recomienda hoy en día bajo ninguna circunstancia para fines de longevidad, ya que no es un tratamiento aprobado para ese propósito.
Los tratamientos de "pulsos" y festin tienen el mismo propósito: eliminar las células dañadas y reemplazarlas con células jóvenes y sanas. Sin embargo, falta un mecanismo para controlar cuánto se quiere rejuvenecer la célula utilizando factores Yamanaka.
En 2040 no se podrá aplicar los factores de Yamanaka a los humanos de manera lógica, aunque se espera que la respuesta sea positiva. La predicción es que no se podrá aplicar de manera controlada.
La población está envejeciendo, y esto supone un cambio demográfico muy importante que requerirá que seamos más activos cuando seamos mayores. Una persona que hoy tiene sesenta años tiene frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y velocidad de onda de pulso equivalentes a una persona de 45 años hace 30 años.
Entre el 80 y el 85% del resultado de envejecimiento depende de hacer ejercicio, prestar atención al sueño y a la dieta. Luego se pueden añadir variables más precisas como complementos alimenticios aprobados o medicamentos específicos si las pruebas lo justifican.
La ventana de oportunidades es real, pero no se limita a un período de tiempo específico. No empieza en los próximos 5 años, sino que cada año se vive mejor que el anterior. La ventana de oportunidades en términos de innovación y progreso existe y seguirá existiendo siempre, y incluso se está acelerando.
La calidad de vida de una persona que cumplirá 80 años dentro de 10 años será igual a la calidad de vida de una persona de ochenta años hoy. Esto es indiscutible porque hay progreso, aunque no refleje la edad biológica de manera masiva o radical.
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