Esto es lo que el cerebro humano es capaz de hacer | Emilia Redolar (Doctora en Neurociencia)
In a Nutshell
La neurociencia explica que la depresión y ansiedad surgen de alteraciones en redes cerebrales (corteza cingulada anterior, ínsula hiperactivas; núcleo accumbens hipoactivo) y pueden tratarse con neuromodulación no invasiva, logrando 67-70% de efectividad en depresión mayor. El cerebro adulto genera nuevas neuronas en el hipocampo que regulan emociones y consolidan recuerdos, potenciadas por ejercicio, sueño y dieta vegetal, mientras que el estrés las inhibe. La plasticidad cerebral permite reprogramar patrones disfuncionales, y la identidad, decisiones y emociones están determinadas por estructuras físicas cerebrales modificables mediante estímulos y experiencias.
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Sí es posible manipular el comportamiento de una persona sin que se dé cuenta. Sufrir un episodio vital estresante muy gordo en un momento crítico del desarrollo puede hacer que las estructuras que responden a estímulos emocionales sean muy reactivas, lo que en la edad adulta aumenta la probabilidad de tener depresión o ansiedad. También se puede nacer cerebralmente de un sexo y físicamente de otro.
Emilia Redolar es doctora en neurociencias y experta en neurociencia cognitiva. Se ha formado en instituciones como Harvard y es autora de varios libros sobre el cerebro y el comportamiento humano. Lleva años investigando cómo funciona la máquina más compleja que conocemos, nuestro cerebro. Actualmente es profesora universitaria y especialista en neuromodulación y estimulación cerebral.
Se menciona el devi o de Yabú como algo que a veces suena esotérico y espiritual pero que podría tener explicación científica. También se presenta la ilusión de la mano de goma como una ilusión curiosa y fácil de hacer, donde el participante ve cómo estimulan una mano de goma pero siente la estimulación en su propia mano. Se cuestiona la explicación neurocientífica de los casos de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, como en quirófano, donde afirman haber visto todo lo que sucedía alrededor.
Cona oculta es el podcast de misterios presentado por Adri Puch y Aor Semedo. En este episodio especial, Aor Semedo comparte una historia personal sobre su madre que comenzó con una etapa de ansiedad y depresión muy graves hace dos años, hasta el punto de estar ingresada en dos centros durante meses.
El día a día de la madre consistía en no querer vivir, no ser capaz de hacer nada por su cuenta, estar todo el día en la cama o en el sofá sin ganas de tirar hacia delante. Buscaron solución yendo de psiquiatra en psiquiatra y de centro en centro, pero solo recibían medicación que no solucionaba el problema. En algunos momentos, veía el cuerpo de su madre pero no era ella.
A raíz de un conocido que había estado en la misma situación (en cama, había perdido muchos kilos, sin ilusión para vivir, sin salir de casa) y que encontró un tratamiento que le funcionó, descubrieron el centro donde estaba la doctora Redolar. El conocido comenzó el tratamiento y al cabo de unos meses estaba pescando y feliz en la playa.
En la visita, a los 2 minutos Aor Semedo sintió que se iluminó. La doctora Redolar con un simple dibujito del cerebro dio la explicación científica de lo que le pasaba a su madre, algo que nadie había sido capaz de explicar después de un año y medio de consultas médicas.
Aunque Aor Semedo no daba ni un duro por el tratamiento, hicieron todas las sesiones necesarias. Unos 10 días después de acabar las sesiones, su madre hizo un click y volvió a ser ella durante 5 semanas, como si todo el periodo de un año y medio no hubiera existido. Después tuvo una recaída y necesitaron más sesiones de recuperación, pero actualmente está volviendo a ser ella.
Cuando una persona tiene depresión o ansiedad, es como si de golpe no fuera ella, como si fuera otra persona con sus diferentes fases y personalidad, pero como si fuera otra persona. Ahora está volviendo a ser ella y puede hacer una vida normal.
La neurociencia es una disciplina que estudia el sistema nervioso desde las moléculas que hacen que las neuronas funcionen, cómo las neuronas forman los tejidos nerviosos, la anatomía, la estructura y las redes neuronales. Hoy en día se sabe que hay más de 200 redes de neuronas que se comunican y están detrás de muchas funciones.
El reto fundamental de la neurociencia es poder llegar a entender cómo se produce la conducta y la cognición por un puñado de células. La mente, la memoria y el identificarse como uno mismo, diferente de lo que rodea, se produce por un conjunto de neuronas que se comunican, pero todavía no se entiende muy bien cómo esto genera la sensación de ser uno mismo.
Se ha avanzado un montón, pero cada vez que se sabe más, se da cuenta que falta más por saber. Cuando Santiago Ramón y Cajal identificó que había células individuales (neuronas) en lugar de una red, surgió la teoría neuronal y recibió el Premio Nobel. Esto fue un punto de inflexión que permitió entender mejor el funcionamiento de las neuronas, su química y fisiología.
Con la inteligencia artificial se están usando redes neuronales y modelos computacionales. También se combina la genética y la neurona para ver cómo se expresan los genes y cómo esto explica diferentes formas de funcionar el cerebro y de interpretar la realidad que nos rodea.
- ¿Se puede manipular el comportamiento de una persona sin que se dé cuenta? Sí
- ¿Es posible borrar un trauma del cerebro? Sí
- ¿Tu personalidad puede cambiar completamente a lo largo de la vida? (pregunta no respondida en este fragmento)
- ¿Crees que podremos descargar nuestra mente en un ordenador algún día? No
- ¿Crees que el ser humano tiene conciencia? Sí
- ¿Y está en el cerebro esta conciencia? Sí
- ¿Se puede entrenar el cerebro para ser más inteligente? Sí
- ¿El IQ, el coeficiente intelectual, puede variar? Sí
- ¿Hay personas biológicamente predispuestas a ser más felices? Sí
- ¿Cuando nos enamoramos hay algún cambio en el cerebro? Sí
- ¿Este cambio dura para siempre? Momentáneo, son diferentes cambios que van cambiando en función de la fase en la que estás
- ¿El cerebro del hombre y de la mujer son diferentes? Muy poquito
- ¿Se pueden nacer cerebralmente de un sexo y físicamente de otro? Sí, porque el cerebro es físico y la identidad depende del cerebro
El cerebro es un órgano compuesto por neuronas y células gliales. Las células gliales son las olvidadas pero tienen un montón de funciones y sin ellas las neuronas no funcionarían. El cerebro es nuestro centro de mando que a través de esas células manda órdenes a las diferentes partes del cuerpo.
A diferencia de las plantas que están ancladas y no tienen sistema nervioso, los humanos tenemos sistema nervioso porque nos podemos mover en el entorno. Tenemos que buscar el alimento, interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor, saber dónde está el alimento y movernos. Para reproducirnos también tenemos que encontrar pareja. El sistema nervioso ha evolucionado para permitir esa interacción con el entorno, permitiendo pensamiento creativo, pensamiento abstracto y tener identidad propia.
Los chimpancés muestran creatividad. Les encantan las termitas y hay termiteros con agujeritos. Si meten el dedo, las termitas les pican. Entonces cogen un palito, lo meten en el termitero, las termitas se enganchan al palo y se comen las termitas. Esto es creatividad: tener un problema y buscar una solución alternativa de manera creativa.
El bonobo, el chimpancé, el delfín y la orca tienen sistemas nerviosos y encéfalos muy parecidos al del ser humano. Los mamíferos marinos y ciertos primates están vinculados por una estructura y funcionamiento cerebral parecido.
Estudiar el corazón es entender una bomba que bombea sangre. En el sistema nervioso hay billones de células que liberan neurotransmisores y se conectan entre sí para albergar cosas tan complejas como la consciencia o la memoria. No se entiende cómo las propiedades físicas de esas células permiten esas funciones.
Un descubrimiento importante de los últimos años es que en un cerebro adulto cada día se forman nuevas neuronas en la circunción dentada de la formación hipocampal. Esto contradice el dogma anterior que decía que el cerebro había perdido la capacidad de producir nuevas neuronas en la etapa adulta.
Las nuevas neuronas permiten consolidar mejor los recuerdos y regular mejor las emociones. En la depresión esa neurogénesis está alterada. El estrés, especialmente cuando hay falta de percepción de control del estresor, inhibe esta formación de neuronas en el hipocampo, mientras que el ejercicio físico regular la aumenta.
Nacen nuevas neuronas en la circunción dentada del hipocampo y en el bulbo olfatorio. En el bulbo olfatorio nacen porque se van muriendo las neuronas relacionadas con el olfato. En otras regiones del cerebro se pierden neuronas con la edad y no se recuperan porque no se pueden producir nuevas neuronas en esos sitios.
La corteza cerebral equivale aproximadamente a 1 metro cuadrado extendido que luego se arruga. Con la edad se van perdiendo neuronas en la corteza y no se recuperan. En el Alzheimer se ve una atrofia por pérdida importante de neuronas en la corteza.
El saber ocupa lugar porque para consolidar la información las neuronas están conectadas entre sí y esas conexiones tienen que cambiar, implicando un espacio físico. Se establecen nuevas ramas de conexión para fortalecer ideas y conceptos. Existe la "neurona de Jennifer Aniston" que responde a un concepto determinado.
Cuando se descubrió en un paciente que al pensar en Jennifer Aniston se activaba siempre la misma neurona, se identificó que el cerebro humano cuenta con neuronas específicas o grupos de neuronas dedicados a conceptos concretos como "Jennifer Aniston", "silla" o "casa". Esta es la forma en que el cerebro almacena la información. Del mismo modo, existen neuronas que responden según la ubicación en el entorno, actuando como un GPS interno que permite saber en qué punto del espacio se encuentra una persona. Estos estímulos espaciales ayudan a identificar ubicaciones específicas, como cuando se deja el coche en un aparcamiento junto a una puerta, una papelera azul y un suelo pintado de verde.
El hipocampo y otras estructuras cerebrales guardan información modificando las conexiones neuronales. Cuando algo es muy importante, el cerebro fortalece esas conexiones, crea nuevas y, si es necesario, incorpora más neuronas para consolidar esos recuerdos de forma más robusta. Las nuevas neuronas se producen constantemente en el hipocampo a través de células madre que se diferencian en neuronas, con una tasa diaria de neurogénesis. Estas neuronas se utilizan cuando se necesitan y mueren cuando no se usan, manteniendo siempre un suministro disponible. Este proceso representa un gasto energético significativo, pero es crucial para tener neuronas listas para su uso cuando se requieran.
El hipocampo, llamado así por su forma de caballito de mar, existe en ambos hemisferios cerebrales y es la estructura responsable de almacenar información. Sin embargo, el hipocampo no decide qué debe guardar; otros sistemas cerebrales le indican qué es importante. La amígdala, estructura clave para las emociones, le señala al hipocampo que debe guardar experiencias emocionalmente relevantes. El núcleo accumbens, involucrado en la motivación y el refuerzo, indica que se guarde aquello que resulta gratificante. La red atencional, que conecta la corteza prefrontal con la parietal, señala que se conserve lo que captura la atención. Cuando se estudia para un examen, la corteza prefrontal le indica al hipocampo que esa información debe almacenarse por ser importante.
Para que las neuronas recién producidas no se pierdan y se utilicen de manera efectiva, varios factores resultan beneficiosos: el entrenamiento cognitivo, leer libros, realizar ejercicio físico diariamente, y dormir las horas necesarias con calidad. El estrés, en cambio, produce el efecto contrario. Un estilo de vida saludable que incluya dormir bien, evitar el estrés, hacer ejercicio físico, leer y mantener una dieta saludable contribuye a que la producción de nuevas neuronas sea más efectiva.
Un estudio publicado en Nature Medicine en 2025, realizado con más de 100,000 personas durante 30 años, identificó que los alimentos más beneficiosos para el funcionamiento cerebral y cognitivo son aquellos basados en vegetales, cereales integrales, frutos secos y yogures, es decir, una dieta predominantemente vegetariana. Los alimentos que se deben evitar incluyen carnes rojas, alimentos procesados y grasas saturadas. Aunque existe debate sobre las necesidades proteicas para el rendimiento muscular, una dieta basada en plantas se ha asociado con mejores resultados tanto cerebrales como deportivos. El café, hasta tres tazas al día, ofrece beneficios marcados para el funcionamiento neuronal, aunque puede elevar la tensión arterial.
Existen experimentos de laboratorio que demuestran que, en decisiones simples, milisegundos antes de que una persona sea consciente de su elección, ya se puede predecir qué opción seleccionará su cerebro. Robert Sapolski, neurobiólogo especializado en estrés, argumenta en su libro "Decidido" que las decisiones están determinadas biológicamente y cuestiona la existencia del libre albedrío, planteando implicaciones sobre la responsabilidad en actos como el asesinato. Sin embargo, aunque las decisiones pequeñas pueden estar predeterminadas, en contextos complejos que involucran aspectos sociales, normativos y éticos, la autoconciencia e identidad personal permiten elegir entre opciones A o B. A pesar de la influencia de la genética y las experiencias previas, la plasticidad cerebral permite reprogramar el cerebro para modificar patrones de decisión.
La plasticidad cerebral permite modificar aspectos que no funcionan adecuadamente y adaptarse al entorno cambiante. Sin embargo, también puede generar cambios negativos. Un episodio vital estresante durante un momento crítico del desarrollo puede hacer que las estructuras emocionales se vuelvan más reactivas, aumentando la probabilidad de depresión o ansiedad en la edad adulta. La plasticidad tiene mayor capacidad durante la infancia y la adolescencia.
El cerebro no termina de desarrollarse hasta los 20 o 25 años. Durante el desarrollo se produce un exceso de neuronas que establecen numerosas conexiones. Las que no resultan necesarias se eliminan, y las conexiones ineficaces se podan en un proceso llamado poda sináptica, que alcanza su último momento durante la adolescencia. Este mecanismo asegura que el cerebro conserve solo lo funcional. Aunque a los 20 años las conexiones principales ya están establecidas, el cerebro mantiene capacidad plástica, aunque los cambios ya no son tan globales como en los periodos críticos. Aprender un idioma a los 2 años resulta mucho más fácil que a los 30, aunque sigue siendo posible gracias a la plasticidad residual.
Los Moken, una tribu vinculada al mar, bucean a gran profundidad sin dispositivos de apoyo desde edades tempranas. Su sistema nervioso se ha adaptado para tener buena visibilidad bajo el agua, no porque el ojo cambie, sino porque el cerebro modifica cómo interpreta la información visual. También son más sensibles a señales ambientales que les permiten detectar peligros como tsunamis. Durante el tsunami del sudeste asiático, percibieron señales sutiles y salieron del agua a tiempo.
Un estudio de Harvard realizado por Álvaro Pascual Leone demostró que vendando los ojos de estudiantes durante 5 días, la corteza visual dejaba de recibir información visual y comenzaba a procesar información auditiva y táctil. Las personas vendadas experimentaban percepciones visuales al recibir estímulos táctiles o auditivos, fenómeno conocido como plasticidad crossmodal.
Una estudiante ciega por retinopatía que asistía a clases de neurociencia pudo identificar la presencia de la hija de la profesora sin que esta hablara ni se moviera, detectando únicamente cómo el sonido rebotaba de manera diferente al lado de una persona más pequeña. Esto ilustra cómo la corteza visual de las personas ciegas procesa información auditiva, permitiendo interacciones con el entorno que antes parecían imposibles.
En casos de ceguera por retinopatía donde la corteza visual permanece intacta pero no recibe información de los ojos, la neurociencia ha desarrollado dispositivos que permiten llevar información de otras modalidades sensoriales a la corteza visual. Cuando esta información llega correctamente, la corteza visual puede interpretarla y facilitar la interacción con el entorno, similar a cómo el estudiante ciego procesaba información auditiva.
Se presentó un caso real de una paciente con un dispositivo que consiste en gafas equipadas con una cámara. Las gafas recogen información del entorno, la decodifican y la traducen a patrones de vibración que se transmiten a una fina lámina colocada sobre la lengua. Estos patrones de vibración, que funcionan como burbujas, varían según lo que la cámara detecta. La información llega a la corteza visual, que interpreta estas vibraciones como estímulos visuales.
Aunque no se trata de una visión equivalente a la normal, permite realizar acciones básicas como identificar un vaso, levantarlo y colocarlo correctamente sobre una mesa. Esta tecnología se basa en principios descubiertos en los años 60, cuando un investigador diseñó un sistema similar utilizando una silla de dentista con patrones de vibración conectados a una cámara de televisión.
Existen vídeos documentados de pacientes ciegos que utilizan estas gafas para actividades como escalada en boulder, donde pueden detectar los estímulos cercanos y orientarse en el entorno. Los dispositivos están disponibles en el mercado, aunque no funcionan para todos los pacientes, ya que requieren características específicas y una plasticidad cerebral crossmodal que permita al cerebro aprender a identificar estos estímulos.
Se discutió el tema de la visión extraocular, donde personas pueden percibir estímulos visuales con los ojos cerrados o mediante un antifaz. Se mencionó el caso de una facilitadora de visión extraocular llamada Camila, que trabaja con una mujer que pasó de tener entre 0% y 1% de visión a alcanzar un 20% de capacidad visual.
La neurociencia explica que la realidad percibida es una construcción cerebral. Los seres humanos compartimos receptores en la retina, el oído interno, la piel y otros sistemas que detectan diferentes tipos de estímulos. La corteza parietal posterior integra todas estas modalidades sensoriales, permitiendo tener información unificada del entorno y la posición del cuerpo en él.
Cuando se cierran los ojos, los otros sistemas sensoriales junto con la memoria y la imaginación pueden generar cierta percepción visual. Sin embargo, esto no constituye visión como tal, ya que la visión implica información que llega a la retina y se procesa en la corteza visual. Se trata más bien de una percepción asistida por otros sistemas sensoriales y la memoria previa.
Se presentaron casos donde personas con visión extraocular pueden identificar colores de cartulinas o leer letras que se presentan de forma controlada sin estímulos previos. La neurociencia no tiene explicación para estos casos cuando no existe ningún cambio de brillo ni información que llegue a los receptores visuales.
De manera similar, no se puede explicar neurocientíficamente la capacidad de algunas personas para ver sus propios órganos internos o venas del cuerpo. Estos fenómenos carecen de base fisiológica explicable desde la neurociencia actual.
El déjà vu se relaciona con el funcionamiento de la corteza parietal posterior, que integra diferentes modalidades sensoriales y recibe información del hipocampo. Este fenómeno genera la sensación de haber vivido previamente una experiencia que en realidad es nueva. La neurociencia lo interpreta como una ilusión donde un episodio que no se ha vivido se percibe como familiar.
Se describió la ilusión de la mano de goma, donde se estimula simultáneamente una mano de goma visible y la mano real oculta del participante. La corteza parietal recibe información contradictoria entre el sistema visual y el táctil, y el sistema visual siempre prevalece. Como resultado, el participante percibe la mano de goma como parte de su propio cuerpo, pudiendo sentir sensaciones desagradables cuando se golpea.
Respecto a casos de personas trasplantadas que refieren tener recuerdos o pensamientos de los donantes, la neurociencia no puede explicar que los recuerdos se transfieran sin la participación del cerebro. Sin embargo, se reconoce que psicológicamente puede haber cambios en la percepción de identidad al incorporar un órgano de otra persona, similar al efecto placebo mediado por la corteza prefrontal dorsolateral.
Las experiencias cercanas a la muerte tienen una explicación neurocientífica parcial. Se relacionan con alteraciones en el funcionamiento de la corteza parietal posterior, similar a lo que ocurre con ciertas drogas que generan sensaciones de disociación entre mente y cuerpo. Se ha observado que en estas experiencias hay ráfagas de actividad gamma a nivel cerebral.
Sin embargo, algunos aspectos reportados por pacientes, como la capacidad de recibir información de habitaciones contiguas, no tienen explicación neurocientífica actual.
El método científico se define como una forma de contrastar hipótesis mediante controles y técnicas específicas. No es infalible y sus conclusiones dependen de las técnicas disponibles en cada momento. La ciencia debe evitar negar lo que no puede explicar con los métodos actuales.
El amor implica diferentes fases cerebrales. Inicialmente se produce un cóctel de cambios donde intervienen estructuras como el núcleo accumbens, que genera sensaciones de atracción, y la corteza prefrontal, que evalúa las consecuencias a largo plazo de la relación.
Cuando una persona se enamora se produce un conflicto cerebral similar al de un ángel y un demonio. El núcleo accumbens se activa ante la persona amada y genera atracción, placer y refuerzo. Al mismo tiempo, la corteza prefrontal funciona como el "ángel" que evalúa las consecuencias a largo plazo y decide qué conviene. En esta lucha, el núcleo accumbens suele ganar, por lo que se bajan las defensas y la parte racional queda en segundo plano.
El enamoramiento tiene un propósito biológico: facilitar el intercambio genético. Por ello, la persona puede realizar acciones que en otras circunstancias evitaría. Con el tiempo, hormonas como la oxitocina y la vasopresina consolidan un vínculo más estable que permite el cuidado de la descendencia en especies monógamas.
Los estudios de cognición social demuestran que la corteza cingulada anterior y la ínsula se activan cuando una persona sufre rechazo social. En un experimento virtual donde tres participantes se pasan una pelota, si dos de ellos dejan de incluir al tercero, estas regiones se activan y generan dolor emocional. Las mismas áreas se activan cuando se recibe un golpe físico, pero en este caso aportan la componente emocional del dolor.
En una ruptura de pareja, estas mismas estructuras se activan con mayor intensidad y producen un dolor real que puede derivar en depresión. La corteza cingulada anterior y la ínsula también están hiperactivas en la depresión, lo que explica la sensación de rechazo vital y la falta de motivación.
En estudios con perfiles de aplicaciones de citas, cuando un participante ve que su perfil es rechazado se activan la corteza cingulada anterior y la ínsula, generando malestar. Cuando el perfil es aceptado, se activan la corteza cingulada y el núcleo accumbens, produciendo gratificación y aumento de la autoestima. La corteza cingulada participa en ambos procesos: con la ínsula genera dolor; con el núcleo accumbens genera placer.
Después de una ruptura es común revivir el dolor escuchando música triste o viendo fotos de la expareja. La recuperación comienza cuando la corteza prefrontal dorsolateral toma el control y razona sobre la situación. Esta región inhibe la actividad de la corteza cingulada anterior y la ínsula, reduciendo el dolor emocional. Técnicas de afrontamiento que aportan información sobre el pasado, el presente y las contingencias ayudan a que la corteza prefrontal funcione mejor y relativice lo ocurrido.
En la depresión y la ansiedad la corteza cingulada anterior y la ínsula están muy activas, mientras que el núcleo accumbens funciona por debajo de lo normal, lo que explica la falta de motivación y la fatiga. La corteza prefrontal dorsolateral también está hipoactiva, afectando el razonamiento, la toma de decisiones y la atención. En casos graves, estos déficits cognitivos pueden confundirse con demencia.
Existe una tendencia social a culpabilizar a las personas con depresión o ansiedad, sugiriendo que "deben esforzarse más" o "ser más positivas". Sin embargo, estas son enfermedades en las que el cerebro no funciona correctamente. La neurobiología y los factores ambientales influyen en su aparición, pero nadie elige padecerlas. Entender que se trata de una alteración cerebral reduce la culpa y evita presiones que empeoran la autoestima del paciente.
La electroencefalografía cuantitativa permite observar que en la depresión la corteza prefrontal dorsolateral funciona por debajo de lo normal y la amígdala por encima. La neuromodulación, aplicada de forma repetitiva, modifica el funcionamiento de estas regiones a largo plazo. Al mejorar la actividad de la corteza prefrontal, esta controla mejor la amígdala (reduciendo reactividad), regula el núcleo accumbens (recuperando motivación) y modula la corteza cingulada y la ínsula (disminuyendo el dolor emocional).
La neuromodulación es una técnica no invasiva que no altera la personalidad y puede aplicarse incluso en personas sanas o deportistas de élite para mejorar el rendimiento cognitivo y deportivo. El Comité Olímpico Internacional la considera doping por sus efectos en la percepción de resistencia y la ejecución motora. Está contraindicada en pacientes con epilepsia (salvo contextos específicos) y en personas con implantes ferromagnéticos o dispositivos médicos que puedan interactuar con el campo magnético.
La única manera de determinar si un tratamiento está indicado es realizar una neuroimagen. Si el objetivo del tratamiento es mejorar una parte del cerebro implicada en la depresión, es necesario comprobar si esa área funciona de manera incorrecta en el paciente, ya que de lo contrario no tendría sentido aplicar el tratamiento. La parte crítica consiste en realizar un buen estudio de neuroimagen para estar seguros de que el tratamiento está indicado, y a partir de ahí llevar a cabo todos los controles y seguimiento del paciente.
En el caso de la depresión mayor, este tratamiento es bastante efectivo y entre el 67 y 70% de los pacientes responden de manera efectiva. Se espera que la efectividad siga mejorando con los años. La mejora normalmente se observa al inicio del tratamiento y se encuentra en los dos o tres meses después de haber acabado el tratamiento, manteniéndose ese efecto. En algunos pacientes puede haber riesgo de recaída y se necesitan sesiones de refuerzo cada cierto tiempo: cada 3 meses, cada 6 meses o cada año, dependiendo del paciente.
El tratamiento se hace una vez en la vida, pero algunos pacientes pueden necesitar refuerzos posteriores. En el caso de la depresión, existe riesgo de recaídas y es necesario un seguimiento a largo plazo de cada paciente, como ocurre por ejemplo con la madre de la entrevistada.
La persona se pone un casco en la cabeza de tela con conectores y siente como si le estuvieran dando golpecitos en la cabeza. No es doloroso, aunque puede generar preocupación sobre si va a hacer daño o provocar algún efecto adverso. La vibración que se siente se debe a los hilos de cobre dentro de las bobinas que tienen que vibrar para generar el campo magnético. No es dolorosa ni agradable, es como si te dieran con un dedito en la cabeza, pero esa vibración es necesaria para generar el campo magnético que llega al cerebro para activar las neuronas.
Es un sistema físicamente sencillo, pero organizar los hilos de cobre en el espacio para que el campo magnético llegue a la parte concreta del cerebro representa el reto principal de estos sistemas. Las sesiones duran 15 minutos y pasan rápido sin que la persona sienta molestias. Se recomienda hacer un buen estudio del paciente mediante neuroimagen y evaluar la clínica para determinar si es candidato al tratamiento.
La neurociencia estudia el sistema nervioso, pero el reto importante es cómo esa información permite ayudar a los pacientes. Entender el funcionamiento cerebral aterriza en la sociedad cuando se sabe cómo funciona el cerebro en determinadas condiciones y cómo revertirlo. Aunque el tratamiento tiene un coste económico, también se realiza a través de la Seguridad Social.
En el caso de la madre de la entrevistada, el tratamiento le devolvió la normalidad y abrió una oportunidad de volver a la vida cotidiana. La entrevistada expresa estar eternamente agradecida por esta oportunidad y continúa el seguimiento del caso.
El episodio termina mencionando que quedan muchos temas pendientes por tratar: la conciencia, la tecnología, la inteligencia artificial y cómo es el cerebro de un psicópata. Se menciona la posibilidad de hacer una segunda parte si hay buena recepción, y se anuncia un libro próximo sobre identidad de género y el cerebro. Los contactos de la doctora y el enlace para adquirir el libro se dejarán disponibles para los oyentes.
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