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La felicidad es un timo que te robó la libertad (y nadie te lo dice) | Jesús G. Maestro #LFDE

Uri SabatJune 3, 20261h 39m
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La palabra felicidad reemplaza a la libertad0:00Crítica a los programas educativos neotécnicos0:32Crítica al idealismo1:00Presentación de Jesús G. Maestro1:31Presentación del libro "El fracaso de la felicidad"2:02La sociedad de la autoayuda y las promesas incumplidas3:00La generación cervantina y la triple D3:31Fracaso de las promesas democráticas y laborales4:30El fracaso de la felicidad como término eufémico5:01Contradicciones de promesas incumplidas5:30Este libro no es de autoayuda6:01Conformarse con las migajas7:34Anestesiar la conciencia de las necesidades8:00La regla de los 3 metros9:00Eutanasia e inmortalidad10:00El nuevo Dios animal y el consumo de carne11:30La lucha entre apariencia y realidad14:00El tercer mundo semántico15:00Evitar el error mediante el conocimiento16:30La felicidad como anzuelo envenenado17:00Términos medios y la libertad18:00La libertad como anhelo último18:32¿Libertad o felicidad?19:30La felicidad en el claustro20:30Sin libertad el ser humano deja de serlo21:31Los tres grandes temas de la vida: salud, dinero y amor21:31El trabajo como maduración23:00Defensa de las ideas del libro25:00La exigencia de ser feliz25:30El trabajo y la exigencia de felicidad26:28El ejemplo de los países nórdicos27:01Exaltación del trabajo arriesgado en el régimen anterior28:01Narcisismo del grupo29:31La infelicidad no admitida en democracia30:32Los autónomos y sus dos jefes32:01Inteligencia artificial y capacidades humanas33:01Lo que hacemos en la universidad: obedecer34:00La inteligencia artificial como acontecimiento histórico35:00Realidad virtual como género de la realidad36:01Clase business y clase turista37:02Uso personal de la inteligencia artificial38:00Limitaciones de la IA en corrección de estilo39:31Sesgo interpretativo y respuestas tópicas42:00Neuroplasticidad y renuncia al beneficio de escribir42:33Traducción automática y amenaza a profesiones43:31Literatura de kit y aceptación académica44:30El concepto de propósito46:00Propósitos de las élites y control del pueblo48:00Condicionantes de la libertad de elección49:30Confortabilidad aparente y sedante51:00Condiciones de vida en prisiones históricas52:17Mitificación del extranjero52:31Las grandes potencias54:02Crítica al idealismo54:31Historia de Alemania55:00Idealismo de Lutero56:01Literatura española frente al idealismo57:00El concepto de neotenia58:30Romanticismo e invención de la adolescencia1:00:00Inocencia e ignorancia1:01:00Derechos de los animales1:02:01Cine y neotenia1:03:02Programas universitarios neoténicos1:04:00Lectura de grandes obras1:04:30El Quijote como obra cumbre1:05:01Falta de razones para leer el Quijote1:06:31Enseñanzas del Quijote1:07:01Alemania y el idealismo1:08:01Don Quijote en la actualidad1:09:32Don Quijote como superhéroe ridículo1:11:30Fracaso de la Ilustración1:12:01Más allá de la democracia1:12:30La vida no es un sueño1:14:01Cervantes y Quevedo contra el idealismo1:15:31Lista de lecturas recomendadas1:16:31Canal de YouTube sobre el Quijote1:17:01Obras capitales de la literatura universal1:18:00La Biblia como literatura sagrada frente a la literatura profana1:18:36Los trágicos griegos y Edipo Rey1:19:31La tríada del mundo clásico1:20:00Numancia: la primera tragedia socialista1:20:33Protagonismo de los seres humildes1:22:30Desposeer la fuerza del destino1:24:00Cervantes y el pueblo1:25:32Las tres grandes mujeres de la literatura1:26:00Shakespeare y Cervantes en la actualidad1:27:00Valoración personal de Shakespeare1:28:00Otras obras del canon hispánico1:30:00El Don Juan como manual de prevención1:31:02Continuación del canon literario1:33:00Propuesta de 30 obras canónicas1:34:01Genealogía de la literatura y objetivo final1:35:00El fracaso de la felicidad1:36:32
In a Nutshell

La felicidad ha sustituido a la libertad como objetivo principal, actuando como un anzuelo envenenado que anestesia la conciencia y obliga a conformarse con las migajas de un sistema que incumple sus promesas de bienestar, democracia y paz. El idealismo —impulsado por la Ilustración y la literatura neoténica anglosajona— genera frustraciones masivas, mientras la literatura española del Siglo de Oro, especialmente el Quijote, ofrece herramientas realistas para distinguir apariencia de realidad y sobrevivir. El trabajo madura al individuo, pero la exigencia de ser feliz en el empleo refleja un control social que impide quejarse y limita la verdadera autonomía.

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El problema fundamental es que la palabra felicidad ha reemplazado la palabra libertad. Cuando la realidad destruye los sueños, surge la exigencia de ser feliz. Se presentan ejemplos de países nórdicos donde la gente va feliz a trabajar, aunque en realidad no tienen más remedio. El pueblo no solo no hace lo que quiere, sino que cree que hace lo que quiere cuando en realidad cumple con los propósitos de las élites.

En las universidades, colegios e institutos existen programas totalmente neotécnicos de literatura que infantilizan enormemente a la gente, aunque esto no se sabe públicamente.

Jesús G. Maestro es muy crítico con el idealismo porque considera que es la causa de las mayores frustraciones humanas. Se pregunta cuántos han leído el Quijote, señalando que si Alemania hubiera interpretado el Quijote con atención, habría evitado dos guerras mundiales.

Jesús G. Maestro es catedrático de teoría de la literatura en la Universidad de Vigo con casi 33 años de docencia. La administración le ha otorgado esa nomenclatura y posición.

Jesús G. Maestro presenta su libro El fracaso de la felicidad, apodado cariñosamente "El Carlino" por el perro de la portada. Forma pareja con otro libro titulado Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI, que tiene un búho en la portada. Uno aborda cómo encarar la vida y el otro cómo enfrentar el fracaso de las promesas incumplidas.

Vivimos en una sociedad donde la autoayuda, los mensajes de Instagram, la anécdota y el fragmento están por encima del relato y la profundidad. El libro habla del fracaso de la felicidad porque realmente ha fracasado en muchos aspectos lo prometido.

Jesús G. Maestro prefiere hablar de la "generación cervantina" (nacidos a partir del año 2000) en lugar de "generación alfa". Esta generación se enfrenta a muchos fracasos heredados de generaciones anteriores. La triple D —desengaño, decepción, desencanto— caracteriza especialmente a quienes hoy tienen entre 20 y 26 años. Ya no creen en las promesas en las que se podía creer en la década de 1990, ni en la promesa de la democracia de 1970-1975.

Se cuestiona dónde están los resultados de todas esas promesas. El mundo actual presenta situaciones donde estudiar una carrera universitaria no garantiza encontrar trabajo cualificado, sino empleo por debajo de las posibilidades y exigencias personales.

La felicidad es un término eufémico que evita mencionar otros términos tabúes. Existe el fracaso de la paz: hay gente joven que parece tener una cita con la guerra según las políticas europeas recientes que dicen que hay que prepararse para la guerra. Se pregunta si es coherente educar a una generación leyendo La paz perpetua de Kant y luego decirles que tienen que ir a una guerra que ni saben dónde está y que no han promovido.

Existe la contradicción de prometer la paz y declarar la guerra, prometer un estado de bienestar y ofrecer el fracaso de la felicidad, el fracaso de una economía, el fracaso de un sistema democrático, el fracaso del Estado y el fracaso de un mercado que solo alimenta a los más poderosos a costa de sacrificar económicamente la vida de mucha gente, especialmente joven y vulnerable.

El libro no es de autoayuda porque no habla de emociones. La vida no es simplemente una cuestión de emociones, sino de economía, salud, sistemas sanitarios y paz. Hay que preservar logros que la civilización tardó siglos en conseguir y que pueden perderse en pocos años. Es una reflexión sobre los desafíos de las generaciones más jóvenes.

Una idea central es que nos conformamos con las cosas que nos dan, como conformarnos con no poder comprar un piso porque es lo que estamos viendo, conformarnos con las migajas cuando quizás no conocemos otras cosas que sí podemos conseguir.

Anestesiar la conciencia de las necesidades consiste en decirle al ser humano: "Tú ya tienes bastante, tú ya tienes suficiente. No es necesario que exijas más". El lema es conformarse con lo que se tiene. Diógenes era muy feliz en un tonel, pero eso no significa que todos deban ser felices viviendo en un tonel.

Se menciona la regla de los 3 metros: asegurarse una capacidad de movimiento y autonomía en torno a un diámetro de 3 metros. Jesús G. Maestro cuestiona si los grandes mandatarios de las superpotencias limitan su libertad a 3 metros o a la diez millonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre multiplicado por 10 millones, es decir, todo el planeta.

Por un lado se habla de limitar la vida promoviendo la eutanasia en condiciones extremas, mientras que paralelamente determinados mandatarios investigan la inmortalidad. Al pueblo se le vende la eutanasia y a los grandes mandatarios se les proyecta la inmortalidad. Si se promoviera lo contrario resultaría ridículo.

Antes no se comía carne porque se ofendía a Dios; hoy no se come carne porque se ofende al nuevo Dios, que es el animal. Antes se utilizaba la figura de una divinidad mítica o teológica para gestionar el control cárnico; hoy esa divinidad ha pasado de ser teológica a ser simplemente cuadrúpeda o animal.

Existe el tradicional juego entre la apariencia y la realidad. La lucha constante del ser humano por adquirir conocimientos frente a la ignorancia implica separar el trigo de la paja para quedarse con el trigo. Los editores separan el trigo de la paja y publican la paja.

Vivir en un tercer mundo semántico, que Platón llamaba la caverna, supone vivir en la ignorancia. Vivir en la ignorancia implica vivir con limitaciones muy poderosas. Para superar la ignorancia se han creado los sistemas educativos, pero cuando fracasa la felicidad del conocimiento y este se sustituye por ideologías, preceptos, creencias e imperativos sentimentales, se hipoteca lo que se puede conseguir con conocimiento.

El conocimiento permite evitar el error y las consecuencias a las que el error puede conducir. Creer en referentes falsos supone hipotecar completamente todo lo que se hace. Si se organizan objetivos falsos, se equivocan de antemano.

La felicidad es uno de los anzuelos envenenados que genera expectativas falsas. Se promete la felicidad en el consumo, pero la gente consume productos creyendo que va a ser feliz y no lo consigue. La tendencia contraria consiste en no consumir, familiarizarse con la miseria y la escasez, o vivir en el tonel de Diógenes.

Existen términos medios para organizar la vida proporcionada con todos. Para llegar a esos objetivos es necesario disponer de conocimientos y trabajar el conocimiento. Si se queda en la apariencia, no se sobrevive a un tercer mundo semántico. El problema fundamental del siglo XXI es que la palabra felicidad ha reemplazado la palabra libertad.

La palabra libertad se ve escrita en frases o lemas que pertenecen a épocas pasadas. La palabra de moda hasta hace poco era felicidad, pero ahora se pone en duda. Cuando la realidad destruye los sueños y se desvanece la felicidad, queda la realidad, que no siempre sonríe.

Sin libertad resulta muy difícil llevar una vida feliz y satisfactoria. La libertad permite hacer cosas que sin ella no se pueden llevar a cabo. Si se tiene salud se dispone de una libertad mayor. Sin libertad la vida se reduce y se empobrece tremendamente. Puede ser feliz sin libertad, pero es difícil, especialmente si se es consciente de la libertad que se pierde.

Hay gente que consigue ser feliz en un convento de clausura porque tiene vocación para ello. Esto se puede interpretar como una consecución de felicidad al margen de la sociedad o como el fracaso de las capacidades sociales. En una sociedad árida hay más libertades que las que se pueden ejercer en un convento de clausura o en una cárcel.

Sin libertad el ser humano deja de ser humano.

Los tres grandes temas de la vida son salud, dinero y amor. Donde hay salud, hay de todo. El lema es: "A mí que me den salud, que lo demás ya me lo busco yo". Si la vida da salud, lo demás ya se busca uno mismo. La salud, el dinero y el amor son tres pautas fundamentales.

El dinero suele estar asociado al trabajo más que al crimen organizado. Con salud y posibilidades de optar a un trabajo que no complique excesivamente la vida, se puede avanzar. Hay que tomarse el trabajo con filosofía y templanza para hacerse compatible con la realidad. El trabajo permite al ser humano madurar. El que no trabaja no madura porque el trabajo implica un enfrentamiento con la realidad en crudo, tener colegas, clientes, alumnos y jefes.

Jesús G. Maestro responde a quienes le dicen que tienen una biblioteca que pone en duda las ideas de su libro diciendo que él tiene un solo libro que pone en duda todo lo que hay en esa biblioteca. Propone darle la vuelta al argumento y revisar la propia biblioteca.

Existe la exigencia de ser feliz a toda costa. Si se tiene un mal día, surge la pregunta de qué pasa. El trabajo es una experiencia que hace madurar al ser humano porque enfrenta a la realidad, y en el trabajo no se puede equivocar de la misma manera que cuando se entrena en el colegio, instituto o universidad.

En el ámbito laboral los errores resultan excesivamente caros y los paga quien los sufre, no necesariamente quien los comete. A veces un trabajador detecta un error ajeno y termina asumiendo sus consecuencias. Enfadar-se puede crear mal ambiente, por eso en el trabajo se exige ser feliz. No se habla de derechos laborales, sino de felicidad.

Se utiliza frecuentemente el ejemplo de los países nórdicos como modelo de felicidad laboral. Son países poco conocidos y poco poblados, por eso no se ponen como ejemplo China ni otros lugares. Se afirma que allí la gente va feliz a trabajar, pero el ponente señala que si alguien tiene que realizar una tarea necesariamente, debe tomársela con filosofía; sin embargo, ir a pescar bacalao a Terranova o a trabajar en una mina a 100 o 500 metros bajo tierra no resulta fácil de asumir con felicidad.

Existía una canción interpretada por Antonio Molina titulada "Soy minero" que exaltaba el trabajo en minas abiertas en Sierra Morena. Esta exaltación corresponde al tipo de exigencia que una sociedad fascista o marxista-estalinista impone a sus trabajadores: nadie puede mostrarse descontento en el trabajo. En las sociedades totalitarias, sea del signo que sea, no se admite la infelicidad, especialmente en el ámbito laboral.

La exigencia de felicidad se relaciona con el narcisismo del grupo. Un grupo puede identificarse con una geografía o con una clase social (élite, clase alta o proletariado). En la sociedad soviética se promovía el narcisismo de pertenecer al proletariado; en el régimen anterior, el de formar parte de Falange. Algunas personas se sienten realizadas al ser reconocidas por un grupo o al ser aceptadas en un convento de clausura, aunque para el ponente resultaría inquietante esa situación.

El ponente expresa preocupación porque en la democracia actual tampoco se admite la infelicidad. Si los totalitarismos exigen felicidad laboral y la democracia del siglo XXI también lo hace, surge la pregunta: ¿puede alguien tener un mal día laboral y expresarlo? ¿Se tiene derecho a quejarse si se vulneran derechos laborales o eso se considera incurrir en infelicidad laboral y convertir al trabajador en un elemento tóxico?

Los autónomos tienen los dos peores jefes posibles: el Estado y el mercado. El Estado se alimenta mediante impuestos fiscales y el mercado mediante exigencias de realidad que, si no se superan, obligan al cierre. El trabajo es un terreno de fuertes conflictos; no existen paraísos terrenales en el mundo laboral.

Con la tecnología y la inteligencia artificial, un trabajador puede ejecutar tareas de forma aparentemente perfecta porque la IA elaborará el plan de marketing o la reseña correspondiente. Quedan por aflorar únicamente las capacidades humanas. Nadie sabe exactamente hacia dónde vamos; solo se pueden conocer las intenciones con las que se promueve la inteligencia artificial y los objetivos que se pretenden alcanzar.

Los profesores universitarios obedecen a los políticos que gestionan la universidad y, en el caso de la universidad pública, también obedecen al mercado. Estado y mercado pugnan por imponer su autoridad. Los anarcocapitalistas defienden el mercado; otras posturas buscan destruirlo.

La irrupción de la inteligencia artificial representa un cambio tan significativo como la imprenta o el descubrimiento de América. Marca un antes y un después. Sin embargo, el ser humano sigue siendo esencialmente el mismo desde los neandertales y cromañones: lucha por el poder, por la libertad y por el placer. Lo que cambia es la relación del ser humano con la realidad a través de los nuevos hallazgos.

La realidad virtual no es un mundo aparte; es un género más de la realidad. Ver una película o protagonizar un juego no implica abandonar la realidad. Quedarse con el espejismo cuando otro está en el oasis significa que cuantas más personas se queden con el espejismo, más plazas vacantes quedan en el oasis. La élite estaría en el oasis y el pueblo en el espejismo.

La clase business representa el oasis y la clase turista (low cost, Ryanair) representa el espejismo. Habrá personas que queden presas de la inteligencia artificial porque no sabrán vivir sin ella, mientras que otras serán quienes la diseñen.

El ponente utiliza la inteligencia artificial principalmente para el diseño de imágenes y para corregir erratas en los textos, especialmente duplicaciones o equivocaciones gráficas provocadas por la proximidad de las teclas B y V. No la utiliza para composición musical ni para escritura porque la IA se queda muy por debajo de lo que un autor como Quevedo o Cervantes puede lograr; carece de la intuición humana necesaria para combinar conocimientos.

La inteligencia artificial comete muchos errores en correcciones de estilo porque no conoce las figuras retóricas. Identifica una ploce o prosopopeya como repetición innecesaria. Redacta en términos muy planos, utiliza tiempos continuos ingleses («vamos a estar hablando», «estarás firmando») que no funcionan en español, y abusa de la voz pasiva, estructura fuertemente anglosajona. En español propiamente no hay voz pasiva, sino participios.

El sesgo interpretativo de la IA depende de quién la programe. Cuando se le hacen preguntas sobre literatura, responde únicamente con tópicos triviales, lo que revela que quienes la formaron en este ámbito saben muy poco de literatura.

Redactar algo genera neuroplasticidad y beneficios en el cerebro, similar al ejercicio físico. Renunciar a escribir a mano o componer textos equivale a delegar el gimnasio a un robot y perder los beneficios del deporte. Cada vez menos personas ejercitarán su mente creando mundos literarios.

La mayor cantidad de consultas que recibe una IA es para traducir textos. Un libro de 200 páginas puede traducirse en un día a cualquier idioma. Un dispositivo móvil habla más idiomas que todos los países del mundo juntos, aunque no con la perfección de un profesional humano de la traducción. Muchas actividades humanas se verán mermadas cuantitativamente porque no serán necesarios tantos recursos humanos.

Mucha de la literatura que se lee no es propiamente literatura, sino un "kit". Hay personas que escriben como la IA o peor, y sus obras se presentan como grandes construcciones originales. El mundo académico, que antes era reacio a aceptar publicaciones con ISBN o ISSN digital, ahora las acepta para sexenios universitarios. Las generaciones que reemplacen a la actual estarán más familiarizadas con la IA; quienes nacieron en 1967 forman parte ya de la retaguardia de los cambios.

Además de la felicidad, aparece el concepto de propósito. El propósito que muchos recomiendan buscar en el trabajo se presenta como algo que acerca a la felicidad. Sin embargo, el propósito a menudo es el que te encomiendan. En la universidad se obedece a un programa académico impuesto por la política (Bolonia), que ni los profesores ni el ponente han votado.

En los últimos tres siglos, desde la Ilustración, se han asumido propósitos de las clases dirigentes. Aunque vivimos en democracia (poder del pueblo), el pueblo nunca ha tenido tan poco poder. El pueblo no solo no hace lo que quiere, sino que cree que hace lo que quiere mientras cumple los propósitos de las élites. El Estado controla al tendero de la esquina pero no controla Amazon; controla el bazar local pero no fácilmente una compañía aérea.

Uno no escoge libremente la carrera que quiere estudiar; lo hace conforme a su zona geográfica, posibilidades económicas propias o familiares y nota de corte impuesta por el sistema. Las libertades están muy condicionadas por el dinero y por limitaciones geográficas y académicas. El albedrío liberal es una lucha que el individuo desarrolla para conquistarlo. El poder siempre ha visto con recelo la libertad del pueblo y del individuo.

Aunque vivimos el momento de mayor confortabilidad de la historia humana, este confort actúa como sedante. A nadie le falta un plato de comida, pero hay que distinguir entre comida y comida basura. A nadie le falta techo, pero antes los pisos eran para una familia o pareja y ahora hay que compartir habitación. En Tokio vivir en un cubículo de 10 m² se presenta como normal y feliz. Existe una desmitificación reciente sobre la longevidad japonesa: se trataba de personas cuya fecha de muerte no se conocía exactamente.

Se calculaba que los presos podían ser más que centenarios porque llevaban mucho tiempo fallecidos. Se hablaba de gente que robaba deliberadamente para ingresar en una prisión donde al menos tenían un techo y algo de comida.

La información de aquel reportaje periodístico no fue aislada; había informaciones paralelas y simultáneas sobre esos asuntos. Con frecuencia, los países exóticos, distantes en el tiempo y en el espacio, suelen presentarse como soportes publicitarios de una forma de vida que puede resultar en apariencia muy estimulante, pero que no lo es mejor.

Hay muchas personas que mitifican el extranjero y dicen: "Bueno, es que yo me voy de España, me voy de aquí porque no tengo futuro, porque no tengo tal." No te creas que en el extranjero regalan el futuro. Ya vendrás de vuelta. Eso es muy complicado porque en el extranjero es igual, pero sin apoyos de familia. A veces la gente se siente muy irritada porque se ve poco reconocida, poco valorada en una etapa de su vida donde uno lucha por poder tener una posición, un trabajo, una estabilidad, y se siente muy irritado con su propio país porque no se la da. Pero si cree que la va a encontrar mejor en el extranjero, puede ocurrir que sí o puede ocurrir que no. Depende de muchas cosas, pero en el extranjero no atan los perros con longaniza.

El extranjero es sobre todo el mundo anglosajón y el mundo chino, las dos grandes potencias: Estados Unidos y República Popular China. Naturalmente siempre se puede probar fortuna en el extranjero. A unos les irá bien, a otros tal vez no tan bien.

Es la idealización de lo que no se tiene. Básicamente la idealización empieza por ahí, por idealizar lo que no se tiene y suponer que es mejor que lo que se tiene. Claro que a veces se tiene tan poco que cualquier cosa de la que se carezca es mejor que cualquier cosa que se posea.

El idealismo es la causa de las mayores frustraciones humanas. El idealismo es la pandemia de la edad contemporánea. El idealismo fue inventado por un país que no tenía nada cuando lo inventó, que es Alemania.

Alemania es un país muy mitificado por el resto de Europa. En realidad es un país que sale de la Edad Media a principios del siglo XIX cuando cae el imperio. Hasta que en 1871, después de vencer lo que quedaba de Francia, Bismarck unifica los territorios que actualmente constituyen Alemania, que en menos de 25 años vio invadido su territorio por potencias extranjeras.

Alemania es un país que en dos fracasos históricos descomunales, que fueron el 18 y el 45 con las lamentables consecuencias habidas y por haber, es la cuna del idealismo.

Ya mucho antes de Kant, Lutero inventó un idealismo religioso que está en la base de la reforma que ha idealizado el dinero, el trabajo y el éxito, idealizaciones que han conducido al fracaso de mucha gente, porque el éxito conduce al fracaso, el trabajo conduce a veces a la destrucción de la salud y el dinero conduce a veces a la ruina.

Mucho cuidado porque si te pasas de frenada trabajas tanto que te matas trabajando, te enriqueces tanto que te puedes llegar a cometer una serie de errores que te cuesten todo el capital invertido y evidentemente la idealización del éxito en la idea de liderazgo, que es un modelo de éxito completamente anglosajón, también te puede conducir a unas ruinas con las que no cuentas.

Frente al idealismo se recomienda la fuerza que tiene la literatura española del siglo de oro, literatura que tiene su base en la tradición hispanoco-latina, es decir, la tradición griega, latina o romana y la tradición hispánica, porque de ahí salen autores como Francisco de Quevedo y Miguel de Cervantes.

Nuestras élites intelectuales actuales no conocen a estos autores porque miran a Shakespeare, miran a Tolkien y desconocen la línea de la Celestina, Lazarillo de Tormes y el Quijote. Esa es la línea del realismo, mientras que El Principito, Alicia en el país de las maravillas y El Señor de los Anillos es la línea del idealismo. Son dos caminos diferentes.

La neotenia es un término que viene de la biología y designa esencialmente el organismo que genera un desarrollo adulto, pero que en la generación del desarrollo adulto mantiene intactas características completamente larvales. Es decir, que crece biológicamente, pero hay determinados órganos y determinadas características que son genuinamente primigéneas, genuinamente larvales. Es el caso de los ajolotes o de los renacuajos, que desarrollan órganos de reproducción adulta, pero conservan la estructura biológica de recién nacidos.

Para la literatura no hay literatura infantil, hay literatura neoténica. Es decir, hay literatura que preserva en el ser humano adulto capacidades interpretativas de los textos propias de la infancia y que no se superan. Tolkien es literatura infantil para gente adulta. El Principito es literatura infantil para gente que va a preservar el infantilismo en su edad adulta. Y lo mismo ocurre con Alicia en el país de las maravillas.

Esto nace completamente con el romanticismo. El romanticismo es el inventor de la adolescencia. Antes del romanticismo no hay adolescencia. En el Lazarillo de Tormes no es un adolescente, es un niño que pasa a ser un hombre sin atravesar ninguna adolescencia porque el mundo no le permite el estadio de la adolescencia. La adolescencia es una invención anglosajona, una invención romántica que supone una preservación de la infancia ya en una edad de responsabilidades adultas.

Hay personas que se han olvidado de cómo eran cuando eran niños. Es una exigencia de preservación de lo infantil, pero no en un sentido adánico o benigno, sino en un sentido de irresponsabilidad. El mundo de los adultos es el mundo de los malos, el mundo de los niños es el mundo de los buenos. Y esto enlaza claramente con las tesis de Rousseau: el ser humano es bueno por naturaleza, es la civilización, es el mundo racional, es el mundo de los adultos el que lo corrompe.

A partir de cierta edad a la inocencia hay que llamarla por su nombre: ignorancia. La inocencia es lo que se puede permitir un niño, pero no un adulto. Un adulto inocente no es un adulto inocente, es un ignorante. Es decir, es alguien que no ha recibido los conocimientos adecuados para afrontar la vida.

La neotenia es algo que nuestra sociedad ha potenciado enormemente: la infantilización del ser humano adulto, la infantilización del hombre adulto, los videojuegos, la colección de muñequitos, la mascotización de los animales, convertir a los perritos en peluches. Los perritos son animales, no son peluches. No se puede mantener una relación, no se puede convertir a un perrito en un peluche.

Los derechos de los animales son derechos de los seres humanos para los animales. No hay que cambiar la preposición. No es lo mismo hablar de derechos de los animales que derechos para los animales. Son cosas distintas completamente.

La infantilización de la vida adulta es un imperativo neoténico muy propio del sistema actual: mantener a la gente en un estado infantil, en un estado larvario, para que no desarrolle capacidades de adulto. En ese sentido, la literatura es clave. En las universidades, colegios e institutos hay programas totalmente neoténicos de literatura para infantilizar enormemente a la gente.

El cine es un producto profundísimamente neoténico en muchísimos aspectos. ET el extraterrestre es pura neotenia. El Señor de los Anillos en la versión cinematográfica es una neotenia brutal, absoluta, completa. Harry Potter es el poder de la adolescencia asociado a la magia. Todos son productos de la literatura anglosajona.

La literatura anglosajona es una historia de detectives y fantasmas constantemente. No encontraremos ni en Cervantes ni en Quevedo ese mundo de fantasmas y de detectives, salvo para desmitificarlo completamente. Quevedo, Cervantes, la literatura griega, italiana, romana, latina e hispánica, es una dosis de madurez, de desengaño. La otra es una dosis de infantilismo y de engaño.

Nuestras universidades actuales se han olvidado de hacer madurar al intérprete de la literatura y someten al intérprete de la literatura a la lectura de obras literarias totalmente neoténicas.

Se está leyendo Los hermanos Karamazov de Dostoievski, una grandísima obra. Hay ideas muy claras y las ideas son en este contexto las de Cervantes. Cuando se habla de grandes obras, se ha hecho un listado de 30 obras canónicas de la literatura universal, pero hay una indiscutible que es el Quijote.

El Quijote no está ahí por casualidad. Está por encima de todo, pero con mucha distancia del siguiente. Es la mejor obra de la literatura sin duda ninguna. En el Quijote está el genoma de la literatura universal. El genoma humano de la literatura es el Quijote. Si no se ha leído el Quijote, hay que leerlo.

Se promete una edición del Quijote con una introducción crítica para presentar ese Quijote. El objetivo es sacar al Quijote de las élites intelectuales y universitarias para ofrecerlo a los lectores interesados. Las élites han hecho del Quijote una interpretación para ellas, para las élites. Han convertido al Quijote en un producto gastronómico, es decir, en gastronomía para gastrónomos, no para comensales.

Hay mucha gente que dirá que es muy fácil hacer parodia de lo que se está diciendo. Se pregunta: ¿cuántos han leído el Quijote? ¿Cuántos han tenido una razón a lo largo de su vida para leer el Quijote? ¿Cuántas razones les han dado para leer el Quijote? Probablemente ninguna o muy pocas. Sí les han dado muchas razones para leer El Principito, Alicia en el País de las Maravillas o El Señor de los Anillos, pero el Quijote no.

Al no haber dado razones para leer el Quijote, se ha privado a muchos de recursos de supervivencia en este mundo para evitar el idealismo. Porque si algo enseña el Quijote es que el idealismo conduce al fracaso, no solo de la felicidad, sino de todo lo que forma parte de las exigencias del ser humano. El Quijote enseña a distinguir la realidad del engaño para evitar el engaño y sobrevivir haciéndose compatible con la realidad.

Si Alemania hubiera interpretado el Quijote, si hubiera leído el Quijote con atención, habría evocado dos guerras mundiales porque no habría confiado en el idealismo en el que confió. Si Alemania hubiera leído el Quijote, Hitler no hubiera existido nunca. Un Hitler es incompatible con el Quijote. Es imposible. Un Hitler solo aparece en una sociedad que ha perdido de vista una novela como el Quijote.

Alemania desde el siglo XVII se ha entregado al cultivo del idealismo que solo puede terminar en un fracaso. Alemania tuvo dos. Es el ejemplo. Si Alemania hubiera conocido e interpretado como es debido el Quijote, se habría ahorrado dos guerras mundiales. Es una novela que previene contra el idealismo. Toda la literatura española del siglo de oro previene contra el idealismo y sus excesos. Porque el idealismo es muy peligroso. El idealismo nos hace creernos lo que no somos.

Todos los complejos y trastornos de personalidad que tienen su base en el narcisismo tienen su origen en el idealismo, la idealización del yo, la idealización del ego. No hablemos ya de la idealización de todo un país creyéndose una raza superior o cosas por el estilo, como ocurrió con la Alemania nazi. Esos son situaciones que desembocan en mares muy trágicos, en una palabra, desembocan en tragedia.

¿Cómo viviría Don Quijote de la Mancha ahora en 2026 en España? Don Quijote de la Mancha sería la inteligencia artificial diseñada por alguien que quisiera inducirnos a error o a equívoco. Don Quijote es un hombre que en su mundo particular lee libros de caballerías y dice: "Yo soy uno de ellos. Yo me voy a convertir en uno de estos personajes." Estaría tal vez viendo todo el día en lugar de novelas de caballería viendo TikTok, por ejemplo. Lo que ocurre es que TikTok no te lanza a la calle, sino que te hunde en tu sillón, te hunde en tu habitación. Es el procedimiento contrario, porque Don Quijote lee libros que lo incitan a la acción y a una acción que está destinada a cumplir con grandes ideales: el establecimiento de la paz, la solución de las injusticias, la armonía de los pueblos.

Don Quijote no reconoce más justicia que la suya propia, ni más fuerza que la suya propia, porque Don Quijote representa la administración de justicia en un mundo sin estado y la imposición de la fuerza en un mundo donde la única fuerza es la suya. Eso va en contra de toda civilización moderna porque Don Quijote trata de rescatar la figura de un superhéroe medieval cuyo equivalente hoy día sería un Batman, un Superman o un Spider-Man, entidades que están al servicio de la ley, pero son una fuerza paralela, una fuerza policial o paramilitar en armonía o en consenso con el poder de una superpotencia como Estados Unidos.

Don Quijote sería una especie de superhéroe, como un gran hermano protector, un super ángel de la guarda. En definitiva, Don Quijote es lo mismo, pero ridiculizando esa figura. Don Quijote sería un Superman ridículo, un Batman ridículo, es decir, alguien que se cree capaz de proporcionar la paz, la justicia y la igualdad en un mundo donde la paz, la justicia y la igualdad es un imposible. Ese es el mensaje del Quijote. Si se cree en esto, se está muy equivocado.

¿Qué fue lo que hizo la Ilustración? Creer ciegamente en todo aquello que en el Quijote se cuestiona. La paz perpetua es Kant, el estado que asegura el bienestar totalitariamente, que es Hegel, con su variante marxista, lo asegura el proletariado contra las élites mercantiles, la burguesía, etcétera. Hoy se vive el fracaso de la felicidad prometida por la Ilustración. La Ilustración es el verdugo de la democracia, pero lo que se teme es que la democracia pueda ser en un momento dado el verdugo de la población.

El siguiente estadio es el gran problema que nadie se atreve a mencionar siquiera, porque ¿qué hay más allá de la democracia? No se sabe. No se sabe si el abismo o si el futuro. Salir de la democracia implica incurrir en un totalitarismo según la lógica de la historia que hasta ahora se ha conocido. Pero la cuestión es: ¿podemos incurrir en un totalitarismo sin salir de la democracia? Porque cuando la democracia se comporta como un totalitarismo, tal vez se trata de un totalitarismo que finge ser una democracia.

A veces ya no se sabe uno, como Segismundo en La vida es sueño, si está soñando que es un rey cuando está en la cárcel, en la mazmorra, o si cuando está reinando está soñando porque está en la mazmorra. Entonces no se sabe si es un sueño. Sueña el rey que es rey y reinando vive y al fin y al cabo que bueno, pues eso que es la vida, un frenesí, que es la vida, una ilusión, que toda la vida es sueño y los sueños sueños son. En definitiva, pero todo el que vive sueña, ese es el tema.

La tesis de La vida es sueño es justo la contraria de la que da el título, porque lo que Calderón viene a decir es que la vida no es un sueño, la vida no es un chiste, la vida no es una broma. La vida no es una imaginación. La vida es un hecho real en el que te lo juegas todo. Entonces mucho cuidado con considerar que la libertad es una ficción, que la libertad es un sueño, porque eso es un error. La libertad es algo por lo que tienes que luchar. Y de hecho Segismundo lucha por esa libertad porque encarcelado desde su nacimiento, privado de libertad desde su nacimiento, llega a ocupar el trono. ¿Por qué? Pues porque el pueblo lo libera de la reclusión al saber que eso se ha producido en contra de la negación de su libertad.

Se da la paradoja, sorprendente paradoja de que el siglo XVII tiene una idea de libertad que es mucho más amplia que la idea de libertad que tiene la Ilustración. Y eso no cabe en la cabeza de nadie porque la educación que hemos recibido es que el antiguo régimen era muy opresor y la Ilustración es muy liberadora, pero esa es la historia que cuentan los ilustrados de la que bebemos nosotros ahora.

Lo que demuestran básicamente Cervantes y Quevedo es que no se pueden creer en formas ideales de vida desmentidas por la realidad. El problema del Quijote no es la locura o la cordura, es que Don Quijote es incompatible con la realidad porque asume modelos ideales de vida que no funcionan en la realidad, que no pueden sostenerse en la realidad. Del mismo modo que el nazismo se identificó con modos ideales de vida que no pueden sostenerse en la realidad. No se puede organizar la supervivencia de un país basándose en el exterminio del resto del mundo. Eso no funciona. Puede funcionar durante un tiempo, pero no se llega a ninguna parte porque el resto del mundo no se va a dejar matar fácilmente.

Don Quijote está en el número uno. Después de Don Quijote de la Mancha se entra en una variedad muy grande. Naturalmente la lista es personal. Para tratar de ser objetivos se seguiría un criterio cronológico por aquello de ser objetivos para no parecer tan jerárquicos. Se pondría en primer lugar el Quijote, porque en el Quijote está el genoma de la literatura.

En el canal de YouTube hay una sección donde se lee el Quijote, donde se graba la lectura del Quijote en vídeos muy cortitos de 5 a 8 minutos, una cosa muy breve, muy rápida para no cansar. Hay otra sección destinada a responder a preguntas que se dirigen sobre determinados pasajes del Quijote, se explica determinados pasajes del Quijote y luego hay otra serie de vídeos ya más amplia donde se explican determinados aspectos técnicos de la novela: la construcción del narrador de la novela, la construcción de las diferentes categorías de lo cómico en la novela, la construcción de las ideas políticas y religiosas de Cervantes.

Al margen del Quijote, si se sigue un orden cronológico, hay dos obras capitales que son la Ilíada y la Odisea de Homero. Esas obras son absolutamente capitales. Hay otra obra que puede leerse como literatura, no es necesario leerla como escritura sagrada, que es el Viejo Testamento, los libros veterotestamentarios del Génesis

Los libros veterotestamentarios desde el Génesis hasta el Apocalipsis pertenecen al Nuevo Testamento, pero el Viejo Testamento constituye obras de gran valor literario que fueron escritas e interpretadas originariamente como escritura sagrada. La literatura y la religión no siempre se han llevado bien. La literatura y la religión son como el agua y el aceite. La filosofía y la religión sí se llevan bien y son fácilmente mezclables, pero la literatura no casa con imperativos morales. La literatura no es una escritura sagrada, es una escritura profana, muy profana. Por eso Homero se desarrolla en un área geográfica no intervenida por Yahvé. La literatura nace en un territorio geográfico no intervenido por Yahvé.

Después de la Biblia, hay que citar a los trágicos griegos. La obra Edipo Rey de Sófocles es una tragedia clave y fundamental en la historia de la literatura universal.

Después hay que acudir a obras tan importantes como El Camarero de Boccaccio y, antes incluso, la Divina Comedia de Dante. La Divina Comedia de Dante es un punto de inflexión. La tríada del mundo clásico es Ilíada y Odisea, la Divina Comedia y el Quijote. Esa dimensión tridimensional es muy importante.

Al margen del Quijote, hay otras dos obras de Cervantes que son muy poderosas: la Numancia. En la Numancia Cervantes presenta un modelo de tragedia totalmente moderno. Presenta la experiencia trágica centrada en los seres humildes, porque hasta entonces la tragedia tenía solo como protagonistas a los nobles. Cervantes es el primero que socializa la tragedia. La primera tragedia socialista de la historia es la Numancia. Socialista en el sentido de que es una tragedia social. En la Numancia no hay un numantino con nombre propio salvo dos o tres; es un personaje colectivo. Los nombres de tragedia llevan nombres particulares: Otelo, Ricardo III, Enrique V, Macbeth, Hamlet. Los nombres de comedia llevan nombres de prototipos: el avaro, el hipócrita, el enfermo imaginario. En el caso de la Numancia no cumple ni con un imperativo ni con otro porque Cervantes es único y no admite criterios encasillables.

En la Numancia los protagonistas son seres humildes, seres de condición baja. La tragedia exige que los protagonistas sean los nobles porque se supone que el sufrimiento solo es digno de que lo expresen los nobles, porque el pueblo llano no tiene derecho a ser reconocido en su sufrimiento. El pueblo llano solo sirve para burlarse de él. El pueblo ya no es el protagonista de la comedia, de lo cómico, de la risa, pero no puede aparecer un rey o un noble provocando risa. Eso está proscrito por toda la preceptiva del pensamiento literario clásico. Aristóteles compuso dos libros, uno sobre la tragedia y otro sobre la comedia, pero el de la comedia se perdió. Umberto Eco recrea su quema en la famosa biblioteca de Malaquías y el bibliotecario Jorge de Burgos.

Cervantes otorga el protagonismo de la tragedia a los seres humildes. Cervantes es el primero que abre la tragedia a los seres humildes. Luego solo continuará Georg Büchner en la literatura alemana jacobina de principios del siglo XIX, retomada en el periodo de entreguerras hasta Samuel Beckett, prácticamente en Actos sin palabras o en una obra muy breve de Beckett que se llama Respiración.

La gente no se atreve a hablar de la Numancia porque la identifica con el nacionalismo español, pero no tiene nada que ver. Esa es una lectura muy posterior que no está en Cervantes. Cervantes no es un nacionalista español. La originalidad de la Numancia es proporcionar el protagonismo de la experiencia trágica a los seres humildes, socializar la tragedia y desposeer la fuerza del destino. La tragedia clásica consideraba que todo estaba en manos del destino: "Matarás a tu padre y te casarás con tu madre", el imperativo sofocleo hacia Edipo, y no hay manera de librarse de ese imperativo. Sin embargo, Cervantes sustituye la metafísica por la historia y reemplaza el imperativo religioso por la libertad histórica.

Los numantinos se enfrentan a los romanos y en dos versos de la jornada primera, los versos 157 y 158, se dice: "Cada cual se fabrica su destino. No tiene aquí fortuna alguna parte". Es decir, que cada uno es dueño de su vida y de sus decisiones. Esto se da de bruces con quienes quieren negar la libertad. La Numancia es una obra muy original porque Cervantes escribe para el pueblo y escribe una literatura muy popular.

Los protagonistas en Cervantes no son las élites, son el pueblo llano. Don Quijote, que es un objeto de burla constantemente, es un hidalgo, el último escalafón de la nobleza, pero no es el pueblo. El pueblo ya es Sancho Panza. Sancho Panza no es objeto de burla por parte de Cervantes, sino por parte de las élites, de los duques y de otras personas, pero no por el propio pueblo. Cervantes es muy respetuoso con el pueblo.

Dulcinea del Toboso es la idealización suprema del amor. Hay tres grandes mujeres en la historia de la literatura: Elena de Troya, Beatriz de Florencia y Dulcinea del Toboso. No hay más. Grecia, Italia, España. El mundo anglosajón no tiene ni una Beatriz, ni una Dulcinea, ni una Elena. Romeo y Julieta no se puede comparar con Dulcinea del Toboso. Hablar de una tragedia de amor cuando el amor ahí dura unas horas y la tragedia toda la vida no es comparable. Julieta se puede comparar con Leonisa en El amante liberal, con la señora Cornelia o con heroínas de tipo medio.

Hoy día es Cervantes y Tolkien. La gente ya no sabe quién es Shakespeare. Saben quién es el señor de los anillos, pero no el autor de Macbeth. Hoy día se lee El Señor de los Anillos. Shakespeare ya no vende una patata en el mundo académico. Conrad sí, más bien estos autores, sobre todo exaltados por Borges y por la interpretación que Borges hace de la literatura anglosajona, donde Borges se siente más cómodo porque el hispanismo le queda muy ancho.

Hamlet no parece la más valiosa. Falstaff es un personaje muy tópico también. Sancho Panza lo supera en todos los sentidos. Entre las tragedias de Shakespeare se admira enormemente lo que ocurre en Rey Lear. Se rescataría sobre todo Enrique IV y especialmente Ricardo III. Ricardo III representa estrictamente lo que es el ser humano, la maldad más absoluta. Es básicamente un compendio de lo que es la literatura anglosajona: detectives y fantasmas. Macbeth parece una de las tragedias más pobres de Shakespeare. Empieza bien y acaba peor. La heroína, Lady Macbeth, Cervantes habría hecho de ella algo mucho más valioso. Acaba como una zombi, como una loca por el palacio, y el propio Macbeth parece un cobarde completo. Ricardo III mantiene más la tonalidad. Rey Lear parece de un idealismo tremendo en muchos aspectos y de un realismo pavoroso en otros. Ahí hay una gran amalgama.

Después se situaría La vida es sueño de Calderón de la Barca, las Rimas humanas y divinas de Lope de Vega, toda la poesía de Quevedo. La obra poética de Quevedo es un manual de supervivencia indudablemente. Después se situaría el Don Juan de Tirso de Molina. El Don Juan de Tirso de Molina es un aviso para combatir el narcisismo, sobre todo un gran aviso para las mujeres. Tirso de Molina escribe el Don Juan para prevenir a las mujeres de los hijos de puta. Es la gran obra que construye para prevenir a las mujeres de lo que es el hombre narcisista, el hombre que seduce a una mujer para arruinarle la vida como trofeo.

El Don Juan de Tirso es una obra que construye pensando sobre todo en prevenir a la mujer de las perversidades del individuo que seduce a la mujer simplemente para arruinarle la vida por el placer de arruinar la vida a una mujer. Es una defensa verdaderamente de las limitaciones que la mujer puede tener ante una criatura que trata de seducirla y engañarla. La literatura del Siglo de Oro se orienta sobre todo a prevenir el engaño y hay un enorme respeto por la mujer en la literatura española del Siglo de Oro que no se dio en otras sociedades como la puritana. Las mujeres en Cervantes tienen unos derechos literariamente y no solo literariamente muy reconocidos que las leyes en aquel entonces estaban muy por detrás de reconocer.

Tirso de Molina, un cura que no es sospechoso de ser progre precisamente, escribe una obra como Don Juan no para exaltar al don Juan, que fue lo que han hecho muchas élites intelectuales que han leído el Don Juan de Tirso como una exaltación de la virilidad de un birote, y no en el sentido de un manual de prevención frente a hombres que tratan de seducir a mujeres simplemente para arruinarlas y burlarse de ellas. El Don Juan de Tirso es una obra que debería leerse en los institutos de enseñanza media y enseñarse tal y como el Siglo de Oro la planteaba. Es un manual de prevención de relaciones tóxicas, un manual de prevención contra el narcisismo en las relaciones emocionales, afectivas y sexuales.

Aparte de ahí se puede entrar en obras como el Fausto de Goethe, Büchner en su obra Woyzeck y desde luego se rescataría una obra de Colombia que es María de Jorge Isaacs ya en el romanticismo. De Valle-Inclán se rescatarían las Comedias bárbaras y Tirano Banderas indudablemente. Una novela de Ramón Pérez de Ayala que es AMDG, sobre la educación jesuítica pero que sirve para toda la educación en general. Es un Bildungsroman, una novela de aprendizaje. El Lazarillo de Tormes y La Celestina, esas ya se mencionaron antes, que forman la tríada hispánica. Se terminaría con Cien años de soledad, una obra magistral. Ese es un canon de obras fundamentales, sin olvidar Crimen y castigo de Dostoievski y el Don Juan de Gonzalo Torrente Ballester.

Son como unas 30 obras canónicas a las que se considera que todo ser humano debería leer si puede, si se anima a ello. Esa es la propuesta. Naturalmente cada uno tendrá su lista. Faltan las Coplas de Jorge Manrique. Si a uno le dijeran "Nombre usted 30 obras canónicas", se nombrarían estas. Se ha dedicado mucho tiempo a ellas y mientras se tenga salud se seguirá dedicando.

El libro que se recomienda muchísimo es Genealogía de la literatura, que es más académico. Esos son los libros que se han tenido que hacer por el trabajo, que forma parte de una obra mayor, más amplia, que fue La crítica de la razón literaria, que tiene 25 volúmenes. Esa fue la obra académica de la vida, pero el objetivo ha sido básicamente sacar la literatura de las aulas universitarias y ponerla a disposición de los lectores, porque la literatura en la mayor parte de los casos se ha escrito por gente que no ha pisado nunca la universidad. No se puede olvidar que Cervantes no fue nunca a la universidad. Es la universidad la que se ha interesado por lo que hizo Cervantes y eso marca una diferencia muy importante.

El objetivo es hacer de la literatura un bien de dominio público, no limitado a élites académicas o universitarias, sino que cualquiera puede leer el Quijote. Cada vez es más difícil tener atención para un libro. Tener atención, tener el tiempo de enfrentarse porque a la gente no se le dan razones para leer, se le dan razones para no leer, se le dan razones para preservar una vida infantil en estado adulto, pero no se le dan razones para leer el Quijote. Se darán razones a la gente para leer el Quijote.

El 26 de mayo del año 2026 en Barcelona, la ciudad que Cervantes calificó como el archivo de la cortesía. También se dedica El fracaso de la felicidad. Este de los orígenes de la literatura, construcción histórica y categorial y destrucción postmoderna de los materiales literarios, es el tema de la disolución sobre todo de la literatura en las universidades. Se ha dicho muchas veces que se ha visto morir la literatura en el aula. Se ha visto morir la literatura en la universidad y eso es un dolor y una pena, pero que la literatura muera en la universidad no quiere decir que se deje morir en la sociedad. Lo que la universidad no resuelve, ya lo resolverá la sociedad.

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