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Las Redes Sociales Están Atrofiando tu Cerebro Demostrado con Resonancia Magnética (Sans Segarra)

Uri SabatSeptember 19, 202610m
In a Nutshell

Las redes sociales provocan atrofia cerebral demostrada por resonancia magnética, reduciendo materia gris en el lóbulo frontal y el hipocampo por falta de uso de la mente. El ego materialista bloquea la supraconciencia, que rige por arquetipos universales de amor, empatía y justicia, mientras la máquina suplanta la capacidad creativa humana. La crisis actual exige recuperar la identidad espiritual para restaurar cohesión social basada en valores auténticos en lugar de poder y avaricia.

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Como médico, existe un dicho muy importante de Edmund Pellegrino, médico filósofo, que afirmó: "La medicina es la más humana de las ciencias, pero es la más científica de todas las humanidades". Como médico e investigador responsable de un servicio muy importante en el Hospital Universitario de Belviche y profesor de cirugía en la Universidad de Barcelona, la medicina se basa en una ontología materialista científica, en el método científico cartesiano y newtoniano, fundamental para el progreso, la evidencia y la experimentación introducida por Francis Bacon.

La máquina ayuda de manera muy importante en la evolución y rapidez, pero no tiene experiencia subjetiva. La máquina no siente el amor, la pena, el sufrimiento ni la alegría. La vivencia subjetiva es propia del ser humano y fundamentalmente de la vertiente espiritual. Por tanto, la máquina es un elemento que debe ayudar en funciones mecánicas o matemáticas, pero el rector que debe dirigir y pensar es totalmente el ser humano, la mente humana.

El ser humano tiene un poder extraordinario en su interior que no se conoce. El espíritu, definido como supraconciencia, es la expresión o manifestación de la conciencia primera en cada uno. Es holístico, concepto derivado del término fractal matemático de Malden Brot de la Universidad de Yale. Los poderes que tiene la mente a través de la supraconciencia o espíritu son inmensos, los mismos que tiene la conciencia primera: es omnipresente, eterna, omnisciente y omnipotente.

Lo que ocurre es que el ego, la falsa identidad materialista, tapa o ocluye la auténtica identidad espiritual, no deja que se manifieste y lleva a una vida materialista que es la que actualmente tiene la sociedad. Este es el gran problema. La máquina se defiende y necesita, es fundamental, pero debe ser servidora, no la que conduce la vida.

Se están realizando estudios importantes en Harvard y otras universidades, también en España, con resonancia magnética funcional en pacientes que están viviendo pendientes o colgados de las redes sociales y de las máquinas. Se están viendo atrofias cerebrales. Por ejemplo, en la zona de materia gris de la zona paramedial del lóbulo frontal disminuye de tamaño, lo mismo que el hipocampo en el sistema límbico, en el cerebro medio. El cerebro es tan inteligente que lo que no funciona lo atrofia y destruye. Si no se hace funcionar la mente, se disminuye y se atrofia.

En vez de neuroplasticidad, hay apoptosis, destrucción de lo que no funciona para que no consuma energía. Se está eliminando la capacidad creativa, la actividad propia de la supraconciencia, de la mente, porque lo suple la máquina. Se están dando las riendas a la máquina y transformándose en esclavos de ella. Este realmente es el gran error que ha llevado a la humanidad a la crisis.

La vida es dinámica, es un fluir, y en este fluir se producen cambios que afectan a todo el planeta y lógicamente afectan también al ser humano. La epigenética es una disciplina que estudia el impacto que el entorno produce sobre el ser humano, tan profundo que llega a afectar incluso el genoma descrito por Crick y Watson en 1953, y tiene impacto hereditario.

Los cambios que se han producido en la humanidad en los últimos años han abocado a una situación de crisis. Una situación de crisis es una situación de cambio profundo donde perdurarán los cambios, tendrán continuidad, y la dinámica vital después de la crisis no es la misma que había antes. Valores, creencias y principios que antes mantenían una cohesión social ya no son suficientes para mantener esta cohesión social.

El ser humano estructuralmente es cuerpo, materia, mente, actividad intelectiva y espíritu. La supraconciencia es la auténtica identidad. El ser humano es un ser espiritual que durante un tiempo se introduce en un cuerpo material para hacer su vida en la dimensión humana, y una vez realizada se desprende del cuerpo, pero su situación vital y esencia continúan igual.

La dinámica actual de la sociedad ha llevado a un materialismo salvaje. Domina el ego, hay un egocentrismo materialista total que ha tapado y ocluido la auténtica realidad existencial que es el espíritu, la supraconciencia. El ego se fundamenta en lo material. Lo que persigue es éxito, fama, riqueza, poder, dominio y sobre todo el qué dirán los demás. Se debe aparentar. En cambio, la supraconciencia es auténtica, sincera.

Este egocentrismo dominante ha abocado a una situación donde la avaricia domina la generosidad, el egoísmo domina totalmente a la empatía y al altruismo. Se llega a una situación donde se ven injusticias, destrucción, falta de valores, guerras, muerte, contaminación, cambio climático. El ego lleva a una situación tan exigente que si se le deja dominar, inflarse, hipertrofiarse, esta necesidad de poder, dominio y de acumular materia y poderes es tan grande que no mira lo que puede condicionar a su alrededor.

La supraconciencia se rige no por objetivos materiales, sino por los clásicos arquetipos descritos por Platón, Kant y Jung. Los arquetipos son normas universales que rigen el pensamiento de la humanidad e indican si los actos son éticos, condicionando una dinámica vital donde impera empatía, altruismo, bondad, justicia, belleza y amor. Como decía Henry, un músico, "cuando el poder del amor domine al amor al poder, habrá paz en la tierra". Platón dijo: "Cuando la sociedad impera el poder del amor sobre el amor al poder, habrá paz en la tierra".

Como no hay amor, hay avaricia, destrucción, poder, egoísmo, se necesitan y se están viendo los resultados: destrucción, muerte, injusticias, guerras, deterioro del planeta, contaminación. Esta es la situación. Se necesita esta crisis para cambiar los valores y obtener otra vez una cohesión social que se fundamente en la realidad estructural que es la supraconciencia, regida por estos arquetipos.

La fórmula para vivir bien es una mente en calma, un cuerpo en forma y una casa llena de amor. Esas tres cosas maravillosas no se pueden comprar con dinero, se tienen que ganar cada día. En el momento que se contacta con la supraconciencia es una experiencia vital, no es una vivencia que se puede adquirir con un estudio o práctica, es algo que se vive dentro.

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