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Lo que Significa Replantearse la Vida con 17 Años y No Mirar Atrás (Mónica Naranjo)

Uri SabatJuly 2, 202615m
In a Nutshell

Mónica Naranjo relata cómo a los 17 años dejó todo para perseguir su carrera, enfrentando giras agotadoras, inseguridades y miedos escénicos que superó con disciplina mental y apoyo clave, como el de Pavarotti. Destaca la importancia de entrenar la mente con mantras y propósito, y de vivir con autenticidad pese a la presión social y los prejuicios. Su mensaje central es que el éxito y la paz llegan cuando se actúa con confianza, propósito mayor y vibración alta.

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Mónica Naranjo se fue de casa a los 17 años para iniciar su carrera musical. Los primeros diez años en la música fueron intensos y todo vino rodado tras su llegada a México. El primer recuerdo destacado es pisar el escenario en domingo con Arturo Velasco en México en prime time a las 8 de la tarde, vestida de blanco, cantando sola y luego interpretando "El amor coloca". A partir de ese momento todo fue historia: regresó al hotel y encontró fans esperándola, lo que le generó sorpresa ante la locura del éxito repentino.

Tras el debut, siguió un periodo de trabajo constante: promoción, televisión y actuaciones en vivo. Se recorrió toda la República Mexicana de arriba a abajo durante casi cinco años sin apenas descanso. Compaginaba giras con promoción y apariciones televisivas. Quienes han trabajado en México saben que las grandes distancias obligan a viajar frecuentemente en avión y luego en coche para llegar a ciudades más alejadas.

Durante esa etapa dormía una media de entre 3 horas y media y 4 horas y media diarias. A los 19 años tenía energía suficiente para rendir con tan poco descanso. Reflexiona que a los 20 y pocos años se puede "dar la vuelta al reloj" y levantarse sin resaca de sueño, algo que ya no ocurre con la edad. Hasta los 30 años funcionaba con 3 horas de sueño diciendo "ya dormiremos cuando muramos".

Entre los 18 y 25 años no tuvo tiempo de sentir inseguridades ni de dudar porque todo ocurrió muy rápido. No hubo oportunidad de pensar o cuestionarse las cosas.

En un showcase de Sony Music en México le dijeron que era la única artista con madera internacional. La compañía la fichó y le comunicó que debía irse sola. Ella aceptó sin dudar porque considera que las oportunidades grandes pasan una vez en la vida y hay que estar preparado cuando lleguen. Se sentía a tope y segura gracias a su formación constante.

Aunque generalmente no se pone nervioso, recuerda una ocasión en la gala de los Premios Ondas en el Liceo de Barcelona con la presencia del rey y políticos. Antes de salir sintió tal angustia que pensó que iba a vomitar. Reflexiona que mucha gente experimenta ese "salto al vacío" al tener que ser el centro de atención, ya sea en una charla de trabajo o una exposición.

La única vez que sintió una angustia similar fue en "Pavarotti and Friends" con Luciano Pavarotti, su ídolo. Durante el primer encuentro en el hotel de Módena para marcar con el maestro, sintió un escalofrío que recorría todo su cuerpo al escucharlo, una mezcla de placer y ganas de llorar, sintiéndose diminuta. A pesar de la preparación, cuando llegó el momento del concierto con el vestido dorado, no sabía si sentarse o estar de pie. Un compañero intentaba hablarle y ella pedía que no la molestara.

Pavarotti, intuitivo, olió su miedo y le dijo "Sentica, ¿dónde vais?" y le indicó el lugar. Cuando llegó el momento de salir al escenario, se puso en pie, le dio la mano y la tiró hacia adelante. Mónica agradece eternamente ese gesto porque después de esa actuación nunca más volvió a sentir esa angustia. Reflexiona que estaba completamente capacitada, pero la mente a veces genera miedos innecesarios.

Destaca la importancia de entrenar tanto el cuerpo como la mente. La mente es "muy cabrona" y hay que amaestrarla diariamente con entreno propio, vocabulario interno positivo, un preparador terapéutico y mantras personales. Menciona que no ha conseguido cosas en la vida porque no se las creyó lo suficiente. Cada persona puede seguir un camino religioso, espiritual o terapéutico, pero no debe olvidarlo.

Cuando uno se da cuenta de que lo que hace no es para sí mismo sino para el prójimo, se convierte en magia. Quien tiene magia no necesita trucos. Cuando eres consciente de que tu acción beneficia a otros, todo fluye sin fallos.

Mónica nació dentro de la comunidad LGTBI y fue la primera guía en su familia. Sus padres tuvieron amigos homosexuales cuando ella era niña, aunque en aquella época era un secreto a voces. Para ella ha sido algo natural y normal. Da gracias por ver a muchas personas viviendo su vida libremente sin que nadie les diga a quién deben amar. Se declara muy religiosa y creyente, y cuestiona que alguien pueda pensar que Dios se equivocó al crearla.

Treinta años atrás, cuando empezó, recibió insultos como "bollerón turco" o que era trans, dichos con intención ofensiva. Ella no compartía su vida privada porque considera que no es relevante para su carrera artística. Sin embargo, esa reserva alimentaba especulaciones. A pesar de todo, decidió seguir adelante y aceptó el título de "primera lesbiana superestrella" sin que le importara.

El carisma o "ángel" (como lo llaman en México) se nace con ello, aunque también se puede trabajar. No solo los artistas lo poseen; hay personas con mucha luz en profesiones como la medicina o el servicio. La vibración que uno emite es clave: la baja vibración no genera esa luz. Usa la metáfora de una persona que sale de casa opaca y regresa a recibir el afecto de su mascota, recuperando el equilibrio y la luz.

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