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Por Qué nos Negamos a Ver que Nuestros Problemas No Son lo que Parecen (Albert Espinosa)

Uri SabatJuly 31, 202621m
In a Nutshell

Los problemas cotidianos pierden importancia cuando se comparan con el sufrimiento real de niños enfermos. El bullying es la principal lacra social y debe combatirse interviniendo como "boleador" antes de que escale. El dolor se reconfigura mediante palabras precisas ("escozor", "pellizco") y la diferencia personal debe aceptarse como algo único e inalterable.

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Cuando se habla de niños con cáncer, las opiniones de los demás pierden importancia porque cualquier problema que alguien pueda tener, otra persona en una habitación de hospital daría lo que fuese por tener ese problema. Esto permite relativizar y poner en perspectiva las cosas realmente importantes.

Existe un concepto llamado esclavirtudes: todo el mundo tiene una virtud que, si no se sabe utilizar con las personas, se acaba convirtiendo en su esclavirtud. Un ejemplo es la gente que tiene la virtud de ir rápido y no emocionarse con nada, pero esto se convierte en su esclavitud porque no pueden parar. Muchos van muy rápido en la vida para olvidar que pueden ponerse enfermos.

A pesar de la percepción externa, los niños enfermos tienen una felicidad tan grande y máxima que regalan mucho más de lo que la gente se imagina. Albert Espinosa dio una conferencia al primer equipo del Barça para motivarles, y al acabar había una sensación diferente en los ojos de los jugadores respecto a muchos temas.

Los miedos son traumas de la infancia que la gente intenta olvidar o que desaparezcan. Una enseñanza de la madre hospitalaria es que el alma está compuesta por siete almas de siete personas diferentes de este mundo. A veces uno se despierta triste un domingo a las 10 de la mañana sin motivo aparente porque un trozo de esas siete almas está sufriendo.

Su madre también decía que tenía alma de ciervo y alma de narciso. Cuando murió y la enterraron en Málaga, en medio de la sepultura había crecido un narciso, lo cual se interpreta como que tenía alma de narciso.

El bullying es considerado la lacra más grande del mundo. Se practica diariamente cuando alguien intenta acelerar en una autopista y hace luces, lo cual es una forma de bullying. Albert Espinosa mencionó en El Hormiguero que si un niño que sufre bullying le escribiera un mail, y aquella noche recibió 23,000 mails de niños que todos acababan diciendo "ven a mi cole y mata al que me hace bullying".

Izan, el niño de 6 años con cáncer que habló, sufría bullying porque hablaba un poco mal, no había ido al cole, no tenía pelo y andaba diferente.

La única vez que Albert acabó en un calabozo fue en Nueva York. Había una señora de 97-98 años en silla de ruedas con una bola de nieve de Ciudadano Kane, y un segurata le decía que superaba la cantidad de agua permitida y tenía que facturarlo. Ambos se enfrentaron al hombre, argumentando que era bullying porque existen las normas pero también existe la humanidad, y que cualquier norma se puede levantar por humanidad. Acabaron la señora de 95 años y Albert en un calabozo en Nueva York.

El capitán de Nueva York se partió de risa al ver a los dos reos: un chaval sin pierna y una señora en silla de ruedas. Perdieron el vuelo pero ganaron en conocer a esa persona. Todavía se escriben y ella está a punto de cumplir 103 años.

Ante el bullying hay que ser boleador, como en el tenis: antes de que la pelota toque el suelo, hay que bolear. Muchas veces por la calle se ve a un niño con tres que le están insultando desde la otra banqueta, y se puede elegir entre no intervenir o parar y, con palabras nunca con violencia, explicar y pedir ayuda al adulto de la familia.

Un padre de un niño le dio una tarjeta cuando vio el ojo morado de la quimioterapia, pensando que era violencia doméstica, y le dijo "si tu padre te pega, llámame". Fue considerado el hecho más precioso.

Muchos casos de bullying tienen que ver con cómo los padres educan en valores a sus hijos: "tú no te dejes pisar, tú intenta ser el mejor", y esas formas de odiar a las personas se heredan por una forma cultural de ver el mundo. Esta debería ser la asignatura pendiente de todo el mundo, no solo de profesores o del gobierno.

Cuando alguien va a 160 cuando se puede ir a 120, se le hacen luces de la forma que parecería una cámara de fotos en una autopista: dos ráfagas y una. Esto genera un instante de miedo que frena a la persona. Si todos lo hicieran, entraría un miedo tremendo a quienes practican este tipo de bullying.

La mayoría silenciosa (quienes no han sufrido ni practicado bullying) tiene el superpoder de cambiar el universo. Si no existiera el bullying, todo el mundo sería más feliz. La madre decía: "ama tu caos, ama tu diferencia, ama lo que te hace único". El caos es lo que uno es, aquello que no podrá cambiar nunca en la vida, y hay que amarlo.

El día más bello para que te corten una pierna fue el día de San Jordi, 23 de abril, cumpleaños de Albert Espinosa, porque la gente se regala libros y rosas. Tuvo la pierna amputada en 1983 a los 12 años.

El médico sugirió hacer una fiesta de despedida a la pierna e invitar a gente que tuviera que ver con la pierna. Invitó a un portero de fútbol al que le había metido 40 goles (en realidad uno, pero los enfermos de cáncer pueden decir de todo), y a una chica. El último baile a dos piernas lo hizo con la enfermera, sin música, poniendo "Espérame en el cielo" de Antonio Machín.

El médico enseñó a hacer el duelo antes del momento de la amputación, por lo que no solo se fue la pierna sino también el fantasma. Nunca notó el dolor del miembro fantasma. La pierna se dio a la ciencia pero dos días después la devolvieron porque no era un tumor interesante. Está enterrada en Montjuïc con una lápida.

La madre hospitalaria enseñó que "el dolor no existe". Nunca hay que decir "tengo dolor", sino "noto un escozor muy fuerte" o "noto un pellizco muy fuerte". El cerebro escucha y cuando oye "dolor" se activan muchas cosas, pero cuando escucha "pellizco" o "calentamiento" se activan otras. El cerebro lee muy bien, por lo que hay que ser muy certero con los sinónimos.

Se debe llevar una libreta de sinónimos del dolor donde apuntar exactamente lo que se siente. Un ejemplo: "siento como pinchazos terribles en el hígado que me producen un fuerte hinchazón". El cerebro busca cómo aliviarte y poco a poco va aliviando.

Una enfermera pinchó 32 veces sin acertar. La madre hospitalaria dijo que era por el miedo y el dolor, y que había que pensar que era "una caricia entre el hierro y la piel". A partir de ese momento, la encontraban a la primera.

Un MIR que jugaba al parchís con los niños, al que le dedicó parte de un libro, fue acusado de pederastia por un niño que murió. Lo echaron del hospital. Años después lo encontró cuidando faros. Cuando le preguntó por qué no se defendió, respondió con una frase de Carigran: "El honor es como una almohada llena de plumas que si alguien lo pone en duda es como si tiraras todas esas plumas al viento. Luego, aunque tengas la razón, no hay quien recoja las plumas".

Años después, el hermano del niño que acusó dijo que se lo había inventado todo por la rabia de perder a su hermano y que el médico no lo hubiera podido curar. El médico nunca luchó contra la familia que había perdido a su hijo.

Se han conocido personas que son protectores (las que cuidan, las buenas personas) y niños con cáncer que ven detractores (personas que se enganchan y hacen daño).

El director de El Sexto Sentido reveló que para conseguir el éxito de la película, miró las ocho películas de directores que solo habían hecho una película y habían tenido éxito, encontrando ocho cosas en común. Una es tener un niño en la película.

Existe una fórmula del solo para el éxito en el cine: si encuentras un "solo" en una película, tienes un éxito. Ejemplos: Náufrago (solo en una isla), El marciano (solo en Marte), Solo en casa, ET (un extraterrestre solo en el planeta Tierra).

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