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Sexóloga: 3 Claves para Recuperar el Deseo y Disfrutar del Sexo Siempre #LFDE

Uri SabatJuly 22, 20261h 46m
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El cerebro como órgano sexual principal0:00Eyaculación femenina (squirting)0:30Eyaculación precoz0:30Sexualidad en diferentes etapas de la vida1:02Seguridad emocional vs. pasión2:00Evolución de la sexualidad en el tiempo3:01Responsabilidad del orgasmo5:00Deseo recíproco y visión de rendimiento7:00Estrés, emociones y respuesta sexual9:02Por qué desaparece el deseo12:30Comunicación y fantasías sexuales14:32Los tres componentes del amor pleno15:31Planificación de encuentros íntimos17:31Penetración y clítoris19:00Respuesta sexual de la mujer vs. el hombre22:34Sentidos y atracción28:33El rol del olfato en la atracción sexual29:34El olor en las relaciones sexuales y el sexo oral32:02Problemas más comunes en la intimidad34:03La eyaculación precoz: definición y causas35:02Factores de la eyaculación precoz37:00Tratamiento de la eyaculación precoz39:00Eyaculación precoz en diferentes edades y el impacto del porno41:00La disfunción eréctil43:31Consecuencias y tratamiento de la disfunción eréctil46:01La intención paradójica aplicada a la disfunción eréctil49:03La mente como órgano sexual principal52:30La dificultad para llegar al orgasmo en la mujer53:00Causas culturales y psicológicas de la anorgasmia55:30Factores adicionales en la dificultad orgásmica femenina58:02Estimulación y comunicación sexual58:15Fantasía versus realidad en la comunicación sexual1:00:01Anorgasmia y trastorno de eyaculación retardada1:02:00Falta de deseo en la mujer1:02:31El bucle negativo de la presión sexual1:03:30Romper el ciclo: encuentros íntimos sin sexo1:05:01Iniciativa femenina y cambio de roles1:06:32Infidelidad: ruptura del vínculo1:07:01Decisiones impulsivas y roles tras la infidelidad1:08:31Inhibición e hiperactivación sexual post-infidelidad1:09:32Cultura del juicio y silencio en torno a la infidelidad1:10:30Tipos de infidelidad y reacción del infiel1:12:01Pensar en otra persona durante el sexo1:13:00El perdón y las tres vías hacia la infidelidad1:15:01Ruptura de la narrativa de pareja1:19:01Sexualidad en situaciones de discapacidad física1:20:01Cáncer, cambios corporales y percepción de feminidad1:23:00Caso de Carla Maronda: sepsis y amputaciones1:24:30Terapia y etapas de la vida1:26:30Crisis de los 40 y cambios por edad1:26:48Perimenopausia en la mujer1:28:01Cambios en el hombre con la edad1:31:30Posturas sexuales y placer femenino1:33:00Incompatibilidad sexual1:34:30Relaciones abiertas y poliamor1:35:00Protección de niños y adolescentes ante contenidos sexuales1:37:00Orgasmo y dificultades femeninas1:38:00Evolución de la sexualidad desde los 901:38:32Mitos y primeras experiencias sexuales1:39:30Tamaño del pene1:40:31Duración de las relaciones sexuales1:42:00Preservativos y ansiedad1:43:01Relaciones modernas y era digital1:44:00
In a Nutshell

El cerebro es el órgano sexual principal y la sexualidad plena requiere seguridad emocional, no solo pasión. El deseo se mantiene vivo con novedad, contacto físico y comunicación; la rutina, el estrés y la presión de rendimiento lo apagan. Los problemas sexuales (eyaculación precoz, disfunción eréctil, dificultad orgásmica) suelen ser psicológicos y se resuelven rompiendo el ciclo de ansiedad, aprendiendo a comunicarse y quitando la culpa y el juicio.

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El órgano sexual más importante que tenemos las personas es el cerebro y ahí es donde funciona perfectamente nuestra respuesta sexual. Lo cómodo que te sientes con esa persona va a determinar el que puedas disfrutar sin ningún tipo de presión y puedas tener un orgasmo.

Muchos hombres creen que la penetración es lo que más placer le va a dar a una mujer, pero con la estimulación de clítoris es mucho más fácil que una mujer llegue al orgasmo.

La mujer tiene que estar excitada y tiene que dejarse llevar. Todas las mujeres pueden hacerlo. Fisiológicamente aparentemente sí. El squirting se ha popularizado mucho a través del porno y ahí se muestra de una manera exagerada.

Realmente el squirting es la salida de un líquido de manera involuntaria por la uretra de la mujer. Es un líquido similar, parecido a la orina, que no tiene color, no tiene olor y que se libera cuando la mujer estimula el punto G. El punto G está en la entrada de la vagina, a unos 3-5 cm de la entrada y tiene como una zona rugosa al tacto.

Si se estimula esa zona, la mujer libera ese líquido. Normalmente va acompañado de satisfacción sexual, pero no necesariamente va ligado al orgasmo. Puede darse un squirting con orgasmo o un squirting sin orgasmo.

Para que se pueda liberar, necesita una estimulación y que la mujer esté excitada anteriormente, no sucede si la mujer no está excitada, porque el clítoris internamente funciona como el pene en el hombre que funciona con vascularización. Tiene que crecer esa zona para poder ser estimulada.

Justo antes de un squirting la mujer tiene la sensación de que se va a hacer pis fisiológico. Automáticamente la mujer se tensa porque no quiere hacerse pis. De esa manera está cortando el squirting. Tiene la mujer que dejarse llevar porque no se va a hacer pis. Es un líquido que viene de otra zona, de otra glándula, de otro sitio.

Eso de que el squirting es un orgasmo en cantidad mayor es un mito. A veces no va acompañado el orgasmo y otras veces sí, pero la calidad o el cómo se vivencia el orgasmo depende de muchos factores, no solamente de esa estimulación física, sino de la conexión, de lo libre que se siente la mujer, de cuánto tiempo ha sido estimulada previamente.

La falta de control en ese reflejo eyaculatorio surge por una combinación de dos factores: la excitación sexual y la ansiedad.

Un orgasmo puede ser mejor a los 60 que a los 25. El deseo no desaparece con la menopausia. Las personas a medida que avanzamos en edad nos vamos quitando tabúes, vergüenzas y otros aspectos que limitan la sexualidad. Las personas a partir de 60-65 años manifiestan que tienen una sexualidad mucho más plena porque se han quitado esa presión por rendir, se han quitado esos prejuicios con el cuerpo, tienen confianza con su pareja para pedir lo que quieren, para comunicarse.

La sexualidad cambia: quizás no es tan explosiva ni tan vigorosa, no hay esas posturas. Es una sexualidad más tranquila, con más intimidad, más erotismo, más vínculo, más conexión, más presencia, pero más plena.

Solamente parece que tiene derecho a ser sexual la gente joven. El ser humano es sexual en todo su ciclo vital. No podemos reducir la sexualidad únicamente a la etapa de la juventud.

Se ve mal una mujer de 60 años que manifieste que tiene deseo sexual. Se ve mal socialmente y es juzgada. Entonces ese sexo se silencia completamente. El hombre en la etapa de la vejez que manifiesta que sigue teniendo deseo se le cataloga como un viejo verde.

Para disfrutar de la sexualidad plena lo que se necesita es seguridad emocional. Nuestro cerebro tiene que estar en calma, tiene que sentir que el espacio erótico es un lugar tranquilo y ahí es donde funciona perfectamente nuestra respuesta sexual.

La pasión va ligada al enamoramiento. Eso implica que tu cerebro, tus hormonas, tu cuerpo busca aunque tú no quieras ese encuentro, ese contacto. Es como que te impulsa a ello y eso favorece muchísimo las relaciones sexuales.

Muchas parejas cometen el error de pensar que esa pasión va a ser siempre así y no es cierto. Cambia y esa pasión se puede ir trabajando, va decayendo con el paso del tiempo, pero se trabaja en la pareja.

Una relación en la que empiezas y todos son fuegos artificiales, al cabo de 10 años eso es evidentemente diferente, pero no tiene por qué ser peor. Puede ser muchísimo mejor. Las personas a partir de 60-65 años manifiestan que tienen una sexualidad mucho más plena.

Un orgasmo bueno no viene por una estimulación buena. La estimulación es importante, por supuesto, pero es mucho más importante el cómo te sientes tú con esa persona y ahí es donde vas a vivir un orgasmo pleno.

La responsabilidad del orgasmo es de ambos. En primer lugar tuya propia, porque si te conoces a ti misma vas a saber qué es lo que te gusta y lo que no y vas a tener la capacidad de poder comunicárselo a tu pareja. La pareja también es importante porque hay personas más habilidosas y otras menos, pero todo eso se aprende.

No hay un método exacto de cómo estimular a una mujer o cómo estimular a un hombre. No hay una fórmula porque cada persona tiene su grado de sensibilidad diferente, sus zonas erógenas en su cuerpo diferentes, hay mucha variabilidad. El vínculo que se establece y lo cómodo que te sientes con esa persona va a determinar que puedas disfrutar sin ningún tipo de presión y puedas tener un orgasmo.

El deseo sexual es muy recíproco. Cuando yo muestro deseo por ti, tú eso lo vas a percibir y eso va a hacer que aumente tu deseo hacia mí. Es bidireccional.

Una pauta que se da en pareja es que se muestren en el acto sexual, que muestren su excitación, que le hagan ver a su pareja que están excitados y que están disfrutando, incluso que lo verbalicen.

Hay una visión de la sexualidad basada en el rendimiento: si lo estoy haciendo bien o lo estoy haciendo mal. Tenemos que liberarnos de eso porque significa que nos estamos juzgando. En el momento en el que empezamos a juzgarnos, no estamos tan cómodos.

Cuando estás estresado, tu cuerpo libera cortisol. Tu cuerpo está en modo alerta ante algún peligro. Tu mente está en modo supervivencia. En ese momento el cuerpo no está preparado para procrear. La respuesta sexual se desactiva porque el sistema nervioso tiene que optimizar recursos en base a lo más prioritario, que es la supervivencia.

Si estás triste, no estás predispuesto o estás menos predispuesto para tener una relación sexual. Si tienes ansiedad, si tienes un conflicto con tu pareja, aunque lo hayas resuelto, aunque hayas perdonado y haya habido una reconciliación, mentalmente y emocionalmente no estás en una situación óptima, no hay una conexión plena.

La pasión no desaparece por amor, sino por rutina. La sexualidad se nutre mucho de la novedad, de la dopamina de la novedad. Cuando estás con tu pareja, al principio es novedad, pero luego ya no. Cuando esa pareja siempre suele tener relaciones sexuales en el mismo sitio, el mismo día de la semana y con la misma secuencia, tu cerebro lo predice y como sabe lo que va a pasar, le resulta aburrido, pierde interés.

Introducir novedad es fundamental para que la pasión se mantenga viva. Puedes cambiar el contexto, puedes cambiar la iluminación, un día probar y estar completamente a oscuras o otro día con mucha luz o otro día delante de un espejo o otro día en el coche.

Otros factores son que dejamos de tocarnos y dejamos de besarnos. Al final en el día a día, las parejas terminan en el sofá, uno en cada punta del sofá o en la cama, cada uno con el móvil, distanciados. La pasión y el deseo y la sexualidad necesita contacto físico, necesita piel.

Los besos también cambian. Al inicio de la relación hay besos largos y apasionados y al final quedan solamente los piquitos. Esa falta de contacto físico también afecta.

Algo que alimenta mucho la pasión son las fantasías sexuales. Las fantasías sexuales van cambiando a lo largo del tiempo. Compartir con la pareja esas fantasías hace que el sexo nunca sea rutinario, que siempre sea novedoso y crea una complicidad especial en esa pareja.

El psicólogo Sternberg habla de que el amor pleno tenía tres componentes: la pasión, la intimidad y el compromiso. La pasión es el deseo de contacto. La intimidad es esa relación de amistad, el contarse secretos, el confiar en el otro, el sentirle como apoyo. El compromiso es la toma de decisiones en conjunto de la pareja.

La sexualidad, la pasión es un pilar básico. Si nos imaginamos una mesa con tres patas, sería una de ellas. Cuando falla la sexualidad, fallan muchas cosas en la relación, porque genera una distancia emocional en la pareja. Cuando hay esa distancia también el sexo es lo primero que se ve impactado.

Si la pareja planifica el encuentro sexual como una obligación, eso ya supone una presión para ambos. Eso dificulta a largo plazo el deseo, porque la sexualidad tiene que ser algo espontáneo y que surge y que nos apetece, no una obligación.

No es que haya que planificar el encuentro sexual, pero sí hay que planificar un encuentro íntimo, un encuentro para hablar sin distracciones, sin móviles, sin niños, un encuentro para profundizar, para tocarse, para darse mimitos, para reírse juntos. Todo eso genera el contexto idóneo para que surja una relación sexual.

Está muy extendida esa creencia de que la penetración es lo más importante y muchos hombres creen que la penetración es lo que más placer le va a dar a una mujer. El órgano sexual por excelencia de la mujer es el clítoris y con la estimulación del clítoris es mucho más fácil que una mujer llegue al orgasmo. Sin embargo, únicamente con la penetración vaginal es muy bajo el porcentaje de mujeres que llegan al orgasmo.

Si a una mujer le das a elegir entre penetración y no penetración, posiblemente te va a decir que prefiere muchas otras cosas. Cuando hablamos de cómo evoluciona la sexualidad a lo largo del tiempo con nuestra edad, al final de la vida, en el sexo, ya en una edad más madura o en la vejez, la penetración deja de tener importancia.

La mujer tiene una respuesta sexual más lenta y más gradual que el hombre. La fase de la respuesta sexual de una persona son: deseo, excitación, luego viene una fase de meseta, que es que la excitación se mantiene estable, y después hay un pico que es el orgasmo donde se produce una liberación de la tensión sexual acumulada.

Si esa respuesta sexual la medimos en tiempo, desde que una mujer empieza a sentir deseo, empieza a excitarse hasta que llega el orgasmo, esas fases son más lentas. En el hombre todo funciona mucho más rápido. Desde el momento en el que es estimulado, rápidamente surge una excitación elevada y el orgasmo llega muy rápido.

Hay un desequilibrio en tiempo. Por eso hay momentos en los que una mujer puede pensar que el hombre va demasiado rápido y el hombre puede pensar que la excitación de la mujer está al mismo nivel que él y no es así.

Los hombres muchas veces cometen el error de ir a la penetración sin que la mujer esté suficientemente excitada. Otro error es pensar que la mujer se excita únicamente tocando sus genitales. Los hombres van directos a los genitales y no es así. Todo el cuerpo es erógeno, todo el cuerpo, toda la piel.

Un consejo para los hombres es que no vayan directos, sino que busquen el besar, tocar otras partes del cuerpo de la mujer. Cuanto más lenta es esa respuesta sexual y más tiempo se ha dedicado a esa excitación, más placentero es el orgasmo.

Realmente todos los sentidos son importantes. Se dice que los hombres suelen ser más visuales y se excitan mucho viendo el cuerpo de la mujer. Las mujeres suelen ser más auditivas, les gusta la voz de un hombre, les gusta lo que el hombre le dice mientras están haciendo el amor. Eso le excita. De ahí que la literatura erótica se consuma mucho más por mujeres y el porno sea mucho más consumido por hombres.

La piel, el tacto es algo universal, al igual que el olor. El olor de una persona es un ingrediente fundamental en la atracción sexual.

El olor es un ingrediente básico de la atracción sexual. Las personas sentimos atracción por el olor corporal de alguien antes incluso de ser conscientes mentalmente de que nos gusta esa persona. Al igual que los animales se huelen las feromonas, las personas también nos olemos. Si alguien no te gusta su olor corporal, el olor que su cuerpo emite en la intimidad, no vas a disfrutar de esa relación sexual y es imposible enamorarte de esa persona.

Uno de los signos clave cuando las personas se enamoran es: "Me he enamorado de su olor, me ha embriagado su olor". Incluso en un recuerdo, el olor de la almohada cuando la persona ha estado contigo puede transportarte al momento. Los olores activan nuestro sistema límbico, que relaciona memoria y emoción. Por eso los olores nos trasladan a recuerdos y pueden hacer sentir calma o excitación sexual.

El olor es muy importante en las relaciones sexuales. Muchas mujeres cuentan en consulta que no quieren que su pareja les haga sexo oral o no disfrutan de él porque les da vergüenza cómo puede oler. Sin embargo, el olor del cuerpo es precisamente lo que excita a la pareja. Es recomendable dejar de lado tantas duchas, cremas y perfumes porque, estando limpios, el cuerpo y la piel huelen a lo que tienen que oler y ese olor despierta el deseo en la pareja y crea un vínculo.

El olor a bebé, no a talco, despierta inconscientemente hormonas y feromonas. De la misma manera, el bebé cuando huele a su madre o a su padre le transmite calma y seguridad. El olor de la piel crea un vínculo más real que un buen perfume, aunque este también puede despertar sensualidad.

El problema número uno que se encuentra en la intimidad en pareja es la eyaculación precoz en el hombre, que dificulta y afecta la relación de pareja. También es muy frecuente la disfunción eréctil en el hombre. En la mujer, lo más común es la dificultad para llegar al orgasmo y la falta de deseo.

La eyaculación precoz es la falta de control en el hombre a la hora de eyacular. El diagnóstico según los manuales de trastornos psicológicos y sexuales indica que ocurre en menos de un minuto de penetración, aunque muchos hombres eyaculan incluso antes de llegar a la penetración. Surge por una combinación de dos factores: la excitación sexual y la ansiedad, específicamente ansiedad de rendimiento.

El hombre que tiene eyaculación precoz no es solo porque le excite mucho su pareja. El problema está originado psicológicamente porque tiene mucho miedo a no rendir y a no satisfacer a su pareja. Anticipa que va a durar poco y que le va a hacer mal, y por eso le pasa. El mensaje que manda su cerebro es "no te excites", pero cuanto más intentamos prohibirnos eso, más pasa, porque la sexualidad está regida por el sistema nervioso autónomo, que funciona de manera autónoma y normalmente contrario a la orden que le queremos dar.

Es como el sueño: cuanto más te empeñas en dormir, más te garantizas el insomnio. Si mandas al cerebro el mensaje de "no", más se dispara la sexualidad.

Hay diferentes factores en la eyaculación precoz. El factor psicológico es el que más se ve en consulta y el más complicado de tratar: el miedo a no rendir, ligado a perder la relación de pareja. Un caso reciente es el de un chico de 30 años que nunca había tenido eyaculación precoz hasta que descubrió que su novia estaba tonteando con otro por el móvil. En ese momento se disparó su miedo a perderla y empezó el problema.

Ese componente psicológico está en la base del problema porque antes de eso no le pasaba. Cuando se tiene eyaculación precoz, se afecta la autoestima sexual y vital: la persona se siente menos segura frente a otros, en el trabajo y frente a sus amigos. Cada vez que eyaculaba, su pareja le ponía cara de decepción, lo que mermaba aún más su autoestima.

El primer paso es darse cuenta de que el problema psicológico es lo que genera el problema y que no hay problema biológico ni de rendimiento, ya que todos van al urólogo y al médico antes y no tienen nada físico. Después hay una intervención clara en terapia de pareja, porque si estás temeroso de que tu pareja se vaya con otro, es que tu pareja no te está dando esa seguridad.

Hay que analizar cómo se masturba la persona. Hay técnicas y un programa online con tareas semanales para trabajar no solo la parte física de cómo se masturban y alargar la respuesta sexual, sino también los aspectos psicológicos que influyen. El tratamiento funciona y hay salida.

La eyaculación precoz puede afectar a cualquier edad; hay parejas de 50 años que vienen con este problema. Los solteros no suelen venir a terapia porque no tienen el problema delante hasta que rompen una relación y quieren volver a ligar, o porque su pareja se queja.

Este problema está muy agravado por el porno, especialmente en gente joven que ha vivido desde adolescentes con él. Un adolescente que ha empezado a masturbarse con porno ha acostumbrado a su cerebro a estímulos muy potentes visuales que excitan mucho al hombre. En muy pocos segundos alcanza niveles de excitación muy altos y eyacula de manera rápida. Su cuerpo se acostumbra a esa velocidad.

Los chicos que se masturban con porno nunca se plantean ir más lento o hacer pausas. Cuando están con una chica les cuesta bajar el ritmo. Tienen que aprender a masturbarse de otra manera, haciendo paradas y regulando su excitación. Una de las claves iniciales es dejar el porno y empezar a usar la imaginación, que es una excitación más gradual y natural.

Vivimos en la sociedad del rendimiento y la comparación, lo que ha generado mucha presión en el hombre por rendir sexualmente. Tiene que satisfacer a la mujer y parece que tiene que estar disponible siempre y con una escopeta. Los jóvenes que han aprendido un modelo de sexualidad distorsionado a través del porno van con un esquema en la cabeza de cómo tienen que hacerlo.

Cuando un chico va a sus primeras relaciones sexuales, va nervioso y el estar nervioso activa el sistema nervioso simpático, pone el cerebro en alerta y bloquea la respuesta sexual. Es muy fácil que tengan problemas de erección simplemente por los nervios del momento, algo completamente natural.

Una vez que pasa un "gatillazo", si el chico lo normaliza diciendo "no pasa nada", no hay problema. Pero si le da importancia y empieza a preocuparse, ya está esperando con miedo a la siguiente relación sexual, anticipando el problema. Cuando está en el encuentro, no está pendiente de la chica sino de su nivel de erección, y eso hace que se le baje todavía más. El miedo a perder la erección hace que se pierda.

Los pensamientos son más importantes que la belleza de la otra persona. Los pensamientos pueden hacer que te excites o que se te baje la erección.

Cuando un hombre tiene un problema sexual, especialmente disfunción eréctil, evita las relaciones sexuales porque son situaciones de fracaso y tensión. Su pareja dice "ya no me busca, ya no hay pasión", pero lo que hay es una evitación de una situación tensa. Hay un problema que hay que resolver.

Todos los pacientes vienen habiendo probado de todo. Las pastillas ya no les funcionan excepto el viagra, que va a la vascularización sanguínea y produce erección pero es peligroso a nivel circulatorio. Otras como el cialis producen erección cuando hay deseo, pero si no hay deseo porque hay ansiedad de rendimiento, no producen erección.

La pareja da igual; cuanto más empeña la pareja en tener una erección, más tensión genera. Una técnica que funciona es la intención paradójica: prescribir justo lo contrario de lo que pretendes conseguir. A un insomne se le prescribe que esa noche no duerma y apunte la hora cada media hora; qué casualidad que duerme profundamente.

A una pareja con disfunción eréctil se les prescribe: prohibido penetración, prohibido sexo con penetración. Se les dice que pueden hacer de todo, acariciar, pero se les prohíbe tocarse genitales para que descubran otras partes del cuerpo y disfruten de otro modo de la intimidad. Se les dice que está completamente prohibido la penetración.

Lo que ocurre es que vienen contando que han tenido unas erecciones increíbles. Esto pasa porque cuando el chico no está pendiente del momento de ponerse el preservativo e introducirla, está relajado y su erección funciona.

Se trabaja exponiendo a los pacientes a lo peor que puede pasar si no tienen erección: hacer el ridículo, que se lo cuente a todas sus amigas, humillación social. Cuando se exponen mentalmente a esas peores consecuencias y ven que no es tan grave, que no se acaba el mundo, se le quita gravedad a la preocupación.

Si es una chica normal que ha tenido experiencias con otros hombres, lo va a ver como algo normal. Si es una pareja estable y no hay erección en ese momento, no pasa nada: se puede estimular de otra manera y disfrutar de otro modo. Hay que quitarle la gravedad y la carga de dramatismo que pone la mente.

El órgano sexual más importante es la mente. El momento y la situación son todo lo que puede generar la excitación. Solo cuando nos pasa algo así, nos genitalizamos y pensamos en nuestro miembro.

En las mujeres, el problema más común es la imposibilidad de llegar al orgasmo. El tratamiento empieza con una pregunta básica: si se masturba y si durante la masturbación sola llega al orgasmo. Muchas chicas dicen que no tienen problema solas, pero cuando están en pareja se bloquean por la presión social de tener al otro delante y no sentirse completamente tranquila.

Puede ser porque esté acomplejada por su físico y esté más pendiente de cómo la ven que de disfrutar. También influye la visión de observador externo: en lugar de estar presente y disfrutando del sentir, se evalúan como si fueran un juez, poniéndose nota. Esa visión de observador externo y el juzgarse hace que no lleguen al orgasmo.

Los "deberías" son pensamientos de obligaciones: "debería estar más excitada, debería haber llegado ya al orgasmo". Están más preocupadas de analizar su respuesta sexual de lo que deberían o no deberían estar sintiendo en lugar de sentirlo. Hay que eliminar esos deberías, eliminar los prejuicios con el cuerpo, aceptarlo y sentirse cómoda con la persona que tienes delante.

¿Por qué nos hablamos tan mal a nosotros mismos? Nos juzgamos tanto que en la vida le diríamos algo así a otra persona, pero a nosotros nos lo decimos y eso nos encarcela. Una persona con padres exigentes ha aprendido a ser exigente consigo misma. La cultura también lo fomenta: no se tolera el error, se busca la perfección, hay comparación.

La mal llamada anorgasmia femenina no es que las mujeres sean incapaces de llegar al orgasmo por un tema biológico. Todas las mujeres son capaces de llegar al orgasmo; la dificultad suele ser por bloqueos psicológicos, traumas o abusos anteriores. El componente psicológico es clave.

Las mujeres tenemos desventaja en relación a los hombres. A los hombres siempre se les ha permitido ser sexuales e incluso se les ha animado. En generaciones anteriores, a los chicos les decían "venga, que tienes que aprender a ser un hombre, cuanto antes mejor". En la mujer, cuanto más tarde peor, porque estaba ligado a que era inadecuado, pecado. Cuantitativamente, en el hombre cuanto más mejor y más exitoso; en la mujer cuanto menos mejor. Ese peso cultural hace que muchas mujeres vivan el sexo con culpa, vergüenza o sintiendo que es inadecuado.

La excitación masculina es más directa y vertical, mientras que la femenina requiere más tiempo y el estímulo adecuado. Cuando un hombre toca, besa o penetra demasiado rápido o de forma incorrecta, la mujer no responde. Muchas mujeres reportan incomodidad cuando su pareja las frota o acaricia de manera inadecuada, como si "picara el ascensor". El aprendizaje es clave: en el libro Amor Orgásmico hay apartados dedicados a cómo estimular los pechos, genitales y clítoris de la mujer. Todo es cuestión de práctica y aprender qué le gusta a la otra persona.

El hecho de que la pareja lo haga mal no es un problema, sino una cuestión de aprendizaje. El verdadero problema surge cuando falta comunicación. Hay que evitar dar mensajes negativos durante el acto sexual porque es un terreno delicado y emocionalmente activo; una crítica puede hundir a la otra persona y quitarle las ganas. En cambio, hay que dar mensajes positivos: cuando algo gusta, decir "Me encanta" o "Así justo es como quiero que me toques" ayuda al otro a aprender qué funciona.

A veces una fantasía verbalizada resulta estimulante aunque no se pueda realizar físicamente. Por ejemplo, decir "Me encanta que me cojas en la encimera" puede encender la chispa aunque la espalda duela y no sea posible. La clave es verbalizar el deseo y recordar momentos pasados: "Ayer fue increíble" o "¿Te acuerdas cuando estuvimos en el concierto?". Esta comunicación funciona como refuerzo positivo, alimenta el deseo y enciende la chispa solo con contarlo.

La anorgasmia no afecta solo a mujeres; también existe en hombres y se denomina trastorno de eyaculación retardada, la dificultad para eyacular o llegar al orgasmo. Es un tema psicológico que sigue la misma "autopista" que la dificultad orgásmica femenina.

Las mujeres presentan mayor variabilidad del deseo, influida por las hormonas aunque no determinada exclusivamente por ellas. La testosterona es la hormona sexual por excelencia; los hombres tienen niveles más altos y con la menopausia se produce un descenso drástico que puede reducir el deseo. El deseo no desaparece con la menopausia, pero la sexualidad se transforma y depende más del contexto y de la buena conexión en pareja.

Un gran error de los hombres es presionar a su pareja cuando esta dice que no quiere sexo. La respuesta negativa se convierte en enfado, mala cara y un bucle negativo. Los hombres se sienten irritables, rechazados y con sensación de que su pareja no les quiere. Cada vez que reciben un "no" se frustran más, y cada vez que la mujer dice que no, el otro insiste más, creando un punto de fricción.

El trabajo terapéutico consiste en romper esa dinámica. Se recomienda tener encuentros íntimos con besos, caricias y afectividad sin llegar a tener sexo. La mujer que no quiere relaciones tiende a evitar todo contacto físico, creando un "castillo de naipes" donde el sexo es la última carta. Hay que reconstruir la intimidad poco a poco: tomar una copa de vino, crear momentos bonitos. El hombre debe aceptar un "no" sin enfadarse ni distanciarse, y la mujer debe ver que su negativa no genera la reacción negativa habitual.

La mujer debe ser libre de decir que no, pero también tiene que poner de su parte tomando la iniciativa en algún momento. Cuando la mujer busca activamente el contexto para la relación sexual, el hombre se siente deseado y surge de nuevo la pasión. Cambiar el rol de ambos rompe la dinámica negativa y permite que vuelva la chispa.

La infidelidad es una de las experiencias más devastadoras para una pareja porque rompe la estabilidad del vínculo, la confianza y el hogar emocional construido. Una vez que ha habido infidelidad, la pareja nunca vuelve a ser la misma; puede surgir una nueva pareja, pero nunca será lo de antes. La persona infiel entra en una fase similar al trastorno de estrés postraumático: ansiedad, miedo a perder a la pareja, rabia, duda sobre si perdonar o no.

Justo al descubrir la infidelidad no es el momento de tomar la decisión de seguir o no; las decisiones impulsivas como "vete de casa" pueden servir para crear distancia, pero la decisión final debe tomarse desde la calma. Tras la infidelidad se producen cambios de rol: la víctima adopta un rol castigador (interroga, hace pagar) y el infiel entra en posición de expiación (hipercomplacer para que no le dejen). Este desequilibrio debe resolverse.

A nivel sexual pueden ocurrir dos extremos: inhibición sexual (imágenes intrusivas, rechazo, sensación de asco o contaminación, comparación con la tercera persona) o hiperactivación sexual (deseo insaciable, conductas sexuales exageradamente frecuentes como búsqueda de reafirmación del vínculo).

Muchas infidelidades no se conocen porque existe una fuerte cultura del juicio: el entorno dice "tienes que dejarle", "si lo hizo una vez lo hará otra", "no hay perdón". Por eso las personas callan y solo lo cuentan en terapia. Para decidir si seguir o soltar hay que evaluar cómo estaba la relación antes: si aportaba felicidad, respeto, cuidado y apoyo, merece la pena luchar; si ya estaba rota con mentiras y falta de respeto, quizás no.

No es lo mismo una infidelidad puntual que un patrón repetido o una doble relación. La reacción del infiel al ser descubierto es clave: si asume responsabilidad, dice "he cometido este error", muestra empatía y voluntad de reparar, hay base para perdonar. Si saca más mentiras, minimiza, no empatiza o culpa a la otra persona ("es por tu culpa porque tú no me das esto"), demuestra cómo trata a su pareja.

Es frecuente que durante el sexo con la pareja surjan recuerdos de experiencias con otras personas (ex-parejas) que fueron muy potentes. Cuanto más se intenta no pensar en el ex, más aparece (efecto rebote del pensamiento). La mente va a las fantasías y si ese recuerdo quedó grabado, reaparece. La recomendación es aceptar el pensamiento sin culpa y dejarlo estar; no hace falta contárselo a la pareja porque puede preocuparle y bajar su autoestima sin aportar nada positivo.

El perdón es clave en terapia y no implica necesariamente seguir con la persona; se puede perdonar y decidir no continuar. El perdón aporta calma y permite entender las razones del otro. Existen tres vías hacia la infidelidad:

  • Progreso gradual: la relación ya está mal (distancia, reproches, discusiones, falta de pasión) y surge una tercera persona como consecuencia natural del deterioro.
  • Factores personales: la persona busca validación externa, seducir para subir autoestima, o la fidelidad no es un valor prioritario para ella, aunque la relación sea buena.
  • Impulso y oportunidad: la persona está bien en su relación, nunca se ha planteado ser infiel, pero surge una conexión especial (viaje de trabajo, alcohol) que quita barreras de autocontrol.

La infidelidad no solo rompe el presente, sino también la narrativa previa de la pareja. Los recuerdos que parecían bonitos ahora generan duda: "¿ya estaba con esa persona cuando fuimos a aquel viaje?". Se rompen muchas cosas a nivel psicológico, pero se puede perdonar, seguir y reconstruir tanto la pareja como la sexualidad.

El sexo en casos de tetraplejia o paraplejia depende fundamentalmente de la mente y el componente de excitación mental. Aunque no haya sensibilidad de cintura para abajo, los besos, las manos, la boca, los ojos, el olor y el resto de los sentidos siguen siendo vías de conexión. En tetraplejia las limitaciones son mayores, pero la mente sigue siendo lo más importante. Las personas con estas condiciones aprenden a disfrutar la sexualidad de otra manera y sus parejas pueden estar muy satisfechas. En algunos casos se utilizan medicamentos para producir erecciones farmacológicamente.

Tras un cáncer de mama que requiere mastectomía, muchas mujeres sufren un daño importante en la percepción de feminidad porque asocian su valor sexual a rasgos físicos como el pecho o el pelo (que se pierde con quimioterapia). Es un trabajo duro en terapia que también implica a la pareja. Cuando hay amor y conexión, todo se puede resolver con ayuda profesional.

Carla Maronda, abogada de 25 años de Valencia que practicaba crossfit, sufrió una sepsis tras una cirugía ambulatoria por un quiste. En 24 horas desarrolló fallo multiorgánico y le amputaron manos y piernas. Su pareja (la misma que tenía antes del accidente) también necesitó ayuda para saber cómo afrontar la situación. Tanto ella como él necesitaban apoyo terapéutico para gestionar miedos futuros sobre cómo afectaría el cambio físico a la sexualidad y a la pareja.

La crisis de los 40 o 45 no existe como trastorno ni síndrome diagnóstico. No hay una categoría diagnóstica oficial, aunque algunas personas lo llaman el síndrome de Peter Pan. El paso del tiempo y la edad influyen psicológicamente en las personas, y hay quienes llevan mal cumplir 40 años, envejecer y desean volver a etapas anteriores. Fisiológicamente, a los 45 años no se tiene la misma testosterona que a los 25, y esto es algo que hay que asumir.

La perimenopausia consiste en las fases en las que la mujer empieza a tener dificultades e irregularidades en su ciclo menstrual. Se produce un descenso importante de estrógenos y también de testosterona, lo que afecta al estado de ánimo. La sexualidad cambia, aunque no se elimina: se buscan otras cosas y el deseo se vuelve más responsivo que espontáneo.

Fisiológicamente se produce sequedad vaginal, disminución de las paredes de la vagina que se vuelven más frágiles y menos flexibles, lo que puede generar dolor durante la penetración. La mujer necesita mayor estimulación para excitarse y llegar al orgasmo. El deseo espontáneo desaparece o baja mucho, predominando un deseo responsivo que responde a situaciones eróticas, íntimas o amorosas más trabajadas.

Los cambios fisiológicos son fácilmente solucionables con lubricante y penetración menos brusca. Lo más difícil son las cargas de hijos, casa, trabajo y estrés, que son los principales factores que dificultan la sexualidad y bajan el deseo.

Con la edad las erecciones son menos potentes. El hombre necesita más estimulación para alcanzar la erección, excitarse y llegar al orgasmo. La eyaculación no es tan abundante y no se dispara lejos, sino que cae más cerca. El ángulo de la erección también cambia: un chico de 20 años tiene un ángulo obtuso, a los 50 años es recto y posteriormente la erección ya no sube tanto.

La postura más adecuada depende de las preferencias de cada persona. Para el placer de la mujer es buena una postura con estimulación del clítoris. Cuando la mujer está encima suele ser más satisfactorio porque puede estimular su clítoris con el cuerpo del hombre y marca el ritmo y velocidad de la penetración. El misionero es muy poco favorecedor para la mujer a menos que ella se toque el clítoris simultáneamente.

La incompatibilidad sexual puede deberse a factores biológicos como el olor, o a factores psicológicos. Ejemplo: si una persona es de Podemos y la otra de Vox y la política es muy importante para ambos, esa irritabilidad constante puede impedir disfrutar de la relación sexual.

Abrir la relación suele ser la excusa que pone una persona para tener relaciones con otras e irse saliendo de la relación hasta enamorarse de otra. Hay parejas que están de acuerdo con ese modelo y lo trabajan, pero no es fácil porque no es lo mismo pensarlo que digerir emocionalmente que la pareja esté con otra persona y gestionar el miedo a que la relación sexual se convierta en algo más.

Se menciona el caso de una pareja que llevaba muchos años juntos y propuso hacer un trío con una compañera de trabajo. Finalmente el marido y la compañera de trabajo se enamoraron y actualmente están juntos, mientras la esposa quedó sola.

Es importante proteger a niños y adolescentes de exposición temprana a contenidos sexuales porque se les limita su vida sexual al darles un guion de cómo deben comportarse, impidiéndoles descubrirlo poco a poco. Ese proceso marca la identidad sexual, la autoestima y quiénes son como personas, algo que se construye durante la adolescencia. Las imágenes pueden asustar, dar asco o traumatizar, o normalizar comportamientos inadecuados con poco consentimiento. Se les está quitando la juventud.

Para que una mujer tenga un orgasmo con los dedos, primero hay que preguntarle cómo le gusta que la toquen. Algunas chicas tienen más dificultad para llegar al orgasmo, solas o en pareja, y es necesario identificar qué bloqueo está teniendo esa chica.

Actualmente hay más acceso a información y pornografía, lo que aparentemente da más libertad, pero en realidad no hay más libertad porque se encasilla a las personas en qué deben hacer. El hombre se siente presionado a cumplir expectativas y la mujer siente la presión de tener que ser multiorgásmica. Es una libertad ficticia. Lo positivo es que se habla más abiertamente de sexualidad en internet, podcasts y libros, y se están liberando muchos tabúes antiguos.

No se dispone de información sobre si el dispositivo intrauterino puede doler durante las relaciones sexuales. La primera relación sexual marca la vida, pero no determina toda la vida sexual posterior a menos que sea una experiencia traumática. Normalmente la primera relación sale regular o mal.

El tamaño importa tanto en positivo como en negativo. El tamaño ideal es el que se adapta a la vagina de la mujer y con el que ella se siente cómoda. Un micropene genera dificultades físicas y un macropene puede producir dolor. Lo ideal es el término medio. El tamaño es algo que perturba más psicológicamente a los hombres que a las mujeres, porque los hombres asocian su valor y virilidad al tamaño del pene, algo muy condicionado por el porno y los mandatos culturales.

No existe un tiempo adecuado fijo. Las mujeres se quejan cuando la relación dura 3-5 minutos porque no les da tiempo, y también cuando dura 45 minutos o una hora porque el hombre no eyacula. El rango más habitual en consulta está entre 10 minutos y una hora.

Algunos hombres tienen temas psicológicos con los preservativos: no sienten igual o tienen fobia a que falle. Esa preocupación genera ansiedad anticipatoria que impide disfrutar de la relación. Un hombre se excita más con lo que está pensando que con la sensibilidad física. Si el chico está pendiente de si siente igual o debería sentir más, esa preocupación ya le hace disfrutar menos.

Quedan pendientes temas como ghosting, love bombing y comportamientos de las relaciones modernas en la era digital. Las aplicaciones de citas permiten más opciones que las que tenían los abuelos, pero pueden convertirse en una cárcel de insatisfacción. Es importante ser optimistas y hacer todo lo posible para que las nuevas generaciones vivan el amor de forma sana. Los podcasts como este dan visibilidad a temas que antes se llevaban en soledad y con vergüenza.

Actualmente es más fácil acudir a terapia. Antes la sexualidad de la mujer estaba silenciada y un hombre con problema sexual no lo decía. Ahora los hombres van a terapia, se resuelven problemas sexuales, se habla en pareja y se le da importancia a la sexualidad en pareja. El acceso a terapias psicológicas que funcionan permite resolver estos problemas.

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