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La Clave del Sexo Satisfactorio (Cecilia Martin)

Uri SabatJuly 24, 202616m
In a Nutshell

El cerebro es el órgano sexual principal y el orgasmo depende más de la conexión emocional que de la técnica. La pasión se mantiene con novedad, contacto físico, comunicación de fantasías y evitando la rutina. La sexualidad no se centra en la penetración y es válida en todas las edades.

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El órgano sexual más importante que tenemos las personas es el cerebro. Un orgasmo bueno no viene por una estimulación buena, aunque la estimulación es importante, pero es mucho más importante el cómo te sientes tú con esa persona y ahí es donde vas a vivir un orgasmo pleno.

Cuando queremos tener un mejor orgasmo, es importante conocernos a nosotros mismos o conocer a la otra persona. La responsabilidad del orgasmo es de ambos. En primer lugar, tuya propia, porque si te conoces a ti misma, vas a saber qué es lo que te gusta y lo que no, y vas a tener la capacidad de poder comunicárselo a tu pareja.

La pareja también es importante porque hay personas más habilidosas y otras menos, como los pianistas, pero todo eso se aprende. No hay un método exacto de cómo estimular a una mujer o a un hombre, no hay una fórmula porque cada persona tiene su grado de sensibilidad diferente, sus zonas erógenas en su cuerpo diferentes, hay mucha variabilidad.

Cuando más disfrutas es cuando ves a la otra persona disfrutar más. Eso tiene que ver con estar tranquilo, de generar una atmósfera buena, porque piensas: "Ah, la otra persona está disfrutando, significa ya que yo lo estoy haciendo bien o no tiene ninguna queja, ella o él está disfrutando, por lo tanto, yo también puedo unirme a la fiesta".

El deseo sexual es muy recíproco. Cuando muestro deseo por ti, tú eso lo vas a percibir y eso va a hacer que aumente tu deseo hacia mí. Es bidireccional.

Una de las pautas que se dan en pareja es que se muestren en el acto sexual, que muestren su excitación, que le hagan ver a su pareja que están excitados y que están disfrutando, incluso que lo verbalicen. Se puede decir de muchas maneras: con la respiración, con decirle al otro "me encanta", o manifestarlo de cualquier forma.

Hay una visión que tiene toda la sociedad actualmente, que es la visión de la sexualidad basada en el rendimiento, en si lo estoy haciendo bien o lo estoy haciendo mal. Tenemos que liberarnos de eso, de cómo lo estoy haciendo, porque eso significa que nos estamos juzgando. En el momento en el que empezamos a juzgarnos, no estamos tan cómodos. Cuando le pones la mente, ya no está solo en la liberación, en el sentir.

A veces la mente va disociada del cuerpo. No es que por hacer x + y va a ser igual a z, sino que si la mente está estresada, o está pensando en el siguiente podcast que se tiene que hacer, o está triste, enfadado o lo que sea, cuesta mucho desligarlo de eso. Muchas veces se piensa, incluso desde un punto de vista masculino, que el hombre siempre está x + y es igual, pero no es así.

Cuando estás estresado, tu cuerpo libera cortisol. Tu cuerpo está en modo alerta ante algún peligro. Tu mente está en modo supervivencia. En ese momento el cuerpo no está preparado para procrear. La respuesta sexual se desactiva porque es lo más indispensable para sobrevivir y eso es superfluo. Nuestros recursos, nuestro sistema nervioso no es infinito, tiene una serie de recursos en su cuerpo que tiene que optimizar en base a lo más prioritario, y lo prioritario es la supervivencia.

Si tienes un león que te va a comer, tu respuesta inicial no va a ser tener sexo en ese momento delante del león, va a ser huir del león o luchar contra esa emergencia. El estrés nos afecta a todos y también las emociones. Si estás triste, no estás predispuesto para tener una relación sexual. Si tienes ansiedad, si tienes un conflicto con tu pareja, aunque lo hayas resuelto, aunque hayas perdonado y haya habido una reconciliación mentalmente y emocionalmente no estás en una situación óptima, no hay una conexión plena y eso también va a influir.

El libro "Amor orgásmico: cómo aumentar tu placer y recuperar la pasión" aborda por qué desaparece el deseo en una relación. La pasión no desaparece por amor, sino por rutina. La rutina es una de ellas. La sexualidad se nutre mucho de la novedad, de la dopamina de la novedad. Cuando estás con tu pareja, al principio es novedad, pero luego ya no.

Cuando además esa pareja siempre suele tener relaciones sexuales en el mismo sitio, el mismo día de la semana y con la misma secuencia, tu cerebro lo predice y como sabe lo que va a pasar, le resulta aburrido, pierde interés. Introducir novedad es fundamental para que la pasión se mantenga viva.

No se trata de cambiar de pareja, pero sí puedes cambiar el contexto, puedes cambiar la iluminación, un día probar y estar completamente a oscuras o otro día con mucha luz, o otro día delante de un espejo, o otro día en el coche como cuando eras adolescente. Hay que buscar esos puntos de novedad.

El ser humano va a lo cómodo. Muchas parejas dicen en consulta que como ya saben qué hacer para que ella llegue al orgasmo y ella ya sabe lo que le gusta a él, siempre hacen la misma secuencia, pero al final se pierde la pasión.

Otros factores son que dejamos de tocarnos y dejamos de besarnos. En el día a día, se ven parejas que terminan en el sofá, uno en cada punta del sofá o en la cama, cada uno con el móvil, distanciados. La pasión y el deseo y la sexualidad necesita contacto físico, necesita piel.

Los besos también cambian. Al inicio de la relación hay besos largos y apasionados y al final quedan solamente los piquitos. Esa falta de contacto físico también es un factor.

Otro factor clave es la comunicación. Algo que alimenta mucho la pasión son las fantasías sexuales y las fantasías sexuales van cambiando a lo largo del tiempo. No tienes las mismas cuando eras adolescente o hace 10 años que ahora. Compartir con la pareja esas fantasías hace que el sexo nunca sea rutinario, que siempre sea novedoso y crea una complicidad especial en esa pareja.

En el libro "Amor orgásmico" hay un cuestionario de fantasías sexuales para que la pareja lo rellene por separado y después ponga las respuestas en común. Es un instrumento para que la pareja se comunique.

Hay un psicólogo Sternberg que hablaba de que el amor pleno tenía tres componentes: la pasión, la intimidad y el enamoramiento. La pasión es a lo que estamos hablando de las relaciones sexuales, el deseo de contacto. La intimidad es esa relación de amistad, es decir, el contarse secretos, el confiar en el otro, el sentirle como apoyo. El compromiso es la toma de decisiones en conjunto de la pareja, vivir juntos, casarse, dónde vamos de vacaciones.

La sexualidad, la pasión es un pilar básico. Si nos imaginamos una mesa con tres patas, sería una de ellas. Cuando falla la sexualidad, fallan muchas cosas en la relación, porque no solamente es que no tenemos relaciones, es que genera una distancia emocional en la pareja. Cuando hay esa distancia también el sexo es lo primero que se ve impactado.

Nuestro cuerpo somatiza nuestros problemas psicológicos. Si no estás bien con tu pareja, la sexualidad se va a ver resentida, y aparece de que una relación no va bien.

Cuando lo dejamos o cuando la cosa no iba bien, cada vez era más difícil, no encontrábamos el momento, siempre había una excusa, estábamos por otras prioridades, y lo ves a posteriori, diciendo: "a lo mejor si hubiésemos intentado un poquito más".

No queremos forzar cosas, pero es importante marcarte momentos de pasión, apuntártelos en la agenda, incluso decir: "Cariño, el miércoles vamos a cenar juntos y es el momento de...". Si la pareja planifica el encuentro sexual como una obligación, eso ya supone una presión para ambos. Tenemos que hacerlo porque toca y eso dificulta a largo plazo el deseo, porque la sexualidad tiene que ser algo espontáneo y que surge, que nos apetece, no una obligación.

No es que haya que planificar el encuentro sexual, pero sí hay que planificar un encuentro íntimo, un encuentro para hablar sin distracciones, sin móviles, sin niños, un encuentro para profundizar, para tocarse, para darse mimitos, para reírse juntos. Todo eso genera el contexto idóneo para que surja una relación sexual.

No hay que focalizar la sexualidad en el mero hecho de la penetración, sino que hay muchas otras cosas para disfrutar de la sexualidad sin tener que centralizarlo en la penetración. Está muy extendida esa creencia de que la penetración es lo más importante y que muchos hombres creen que la penetración es lo que más placer le va a dar a una mujer.

El órgano sexual por excelencia de la mujer es el clítoris y con la estimulación del clítoris es mucho más fácil que una mujer llegue al orgasmo. Sin embargo, únicamente con la penetración vaginal es muy bajo el porcentaje de mujeres que llegan al orgasmo.

Si a una mujer le das a elegir entre penetración y no penetración, posiblemente te va a decir que prefiere muchas otras cosas. Cuando hablamos de cómo evoluciona la sexualidad a lo largo del tiempo con nuestra edad, al final de la vida, en el sexo, ya en una edad más madura o en la vejez, la penetración deja de tener importancia.

Aparte de porque tu físico ya no es el mismo que cuando tenías 20 años y hay más dificultades para tener una respuesta de erección en el hombre, una respuesta de lubricación en la mujer, cambia el cómo se vive la sexualidad y la penetración e incluso el orgasmo tampoco es tan importante.

Culturalmente, socialmente es lo que vemos en el cine, en las películas, porque el porno y todas estas cosas también influyen, pero la sociedad nos pinta eso de una forma determinada. Solamente parece que tiene derecho a ser sexual la gente joven. El ser humano es sexual en todo su ciclo vital. No podemos reducir la sexualidad únicamente a la etapa de la juventud.

Parece que un grupo de edad más avanzada ya está fuera de todo eso. Incluso se ve mal una mujer de 60 años que manifieste que tiene deseo sexual, está mal visto socialmente y es juzgada. Eso se silencia completamente. El hombre ya en la etapa de la vejez que manifiesta que sigue teniendo deseos, se le cataloga como un viejo verde.

Tenemos que cambiar esas creencias porque nos estamos limitando a nosotros mismos.

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