Terremoto en Venezuela e Incendio en Almería: Un Teniente Coronel revela lo que NADIE hizo #LFDE
In a Nutshell
Un teniente coronel experto en catástrofes explica que España no está preparada para emergencias como terremotos, apagones o DANAs, y que la clave es tener un plan familiar con puntos de reunión, contactos en papel y una mochila de 72 horas con agua, comida, medicinas, dinero en efectivo y herramientas básicas. Recomienda anclar muebles, llevar silbato, manta térmica, mechero y filtro de agua, y entrenar en primeros auxilios y gestión del pánico. Subraya que en las primeras horas o días de una crisis hay que priorizar la propia seguridad para poder ayudar a los demás, y que la preparación responsable salva vidas sin caer en la paranoia.
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El teniente coronel Manolo Cámara, experto en operaciones especiales y gestión de catástrofes con más de 35 años de experiencia, explica que España se encuentra en una zona sísmica y que la preparación mental es el primer paso. Recomienda tener un plan para saber dónde refugiarse durante un temblor: agacharse bajo una mesa sólida, cubrirse y agarrarse para que los objetos que caigan impacten sobre la superficie protectora.
Ante catástrofes como la DANA, es fundamental tener los cauces preparados y que las personas sepan actuar. Una medida básica es tener apuntados los teléfonos de familiares y amigos de confianza que puedan ayudar en una situación crítica. Manolo Cámara demuestra que, si el móvil se rompe, no se puede acceder a los contactos almacenados, por lo que es necesario llevar una lista física con nombres y números.
La norma general indica que una persona puede sobrevivir tres días sin beber agua. El experto pregunta si estamos preparados para sobrevivir sin luz, agua ni cobertura telefónica. Propone que la educación en emergencias debería impartirse en los colegios.
Manolo Cámara es teniente coronel de infantería en la reserva, diplomado en operaciones especiales y gestión de catástrofes. Dirige una escuela de supervivencia y es autor de libros como Prepárate, Apagón eléctrico y Líder. Trabaja con médicos y ayuntamientos.
Tener un kit básico de emergencia es esencial. Manolo Cámara lleva una lista física con teléfonos de su mujer, hijos, hermana y amigos de confianza como Luisillo Piloto, Javier Aceña y Manolo Rico. También recomienda llevar un bolígrafo multiusos que funciona como arma de defensa y para romper cristales de coche en caso de accidente.
En caso de accidente de coche con llamas, hay que salir del vehículo lo antes posible aunque sea necesario mover a personas con posibles lesiones de columna. Si no hay fuego, se debe intentar salir con cuidado y, si hay atrapamientos o sospecha de fracturas, esperar a los servicios de emergencia llamando al 112 e indicando la ubicación exacta.
El pánico bloquea la toma de decisiones correctas. Hay que gestionar el miedo para no caer en pánico. Cuando alguien entra en pánico, se le debe calmar y asignarle una tarea sencilla y concreta para mantener su mente ocupada y evitar que el pánico se contagie al grupo.
El terremoto de Venezuela tuvo una magnitud salvaje y causó numerosos muertos y heridos sepultados. Muchas edificaciones colapsaron por carecer de cimientos adecuados y por no cumplir la normativa de construcción establecida tras el terremoto de 1967. El régimen actual construyó viviendas sin respetar esas normas por razones populistas.
Es necesario mentalizarse de que se vive en zona sísmica y elaborar un plan familiar. Las estanterías, cuadros, televisores y lámparas deben estar bien anclados. Durante un temblor, refugiarse bajo una mesa sólida, agacharse, cubrirse y agarrarse. Es importante conocer las condiciones sísmicas del edificio donde se vive y tener puntos de reunión establecidos.
El plan familiar debe contemplar: qué llevar en casa, en la mochila y en el coche; puntos de reunión principal (cerca de la casa) y alternativo (más alejado); quién recoge a los niños del colegio; dónde guardar agua; quién apaga el gas y la luz para evitar explosiones. Todos los miembros de la familia, incluidos los niños, deben conocer el plan.
Durante el apagón de hace más de un año en España, que duró 12 horas, muchas personas no tenían dinero en efectivo y no podían comprar agua, gasolina ni medicamentos porque los datáfonos no funcionaban. Si el apagón hubiera durado tres días, se habrían producido saqueos y robos. El experto recomienda llevar siempre efectivo en la cartera y tener reservas en casa (500-1000 euros en billetes pequeños).
En la primera hora de un apagón masivo hay que localizar a la familia mediante los puntos de reunión establecidos en el plan familiar. Después se debe comprobar qué recursos se tienen preparados: agua, comida y medicinas. También hay que considerar la seguridad del hogar, ya que vecinos sin suministros podrían intentar acceder a ellos.
El dinero en efectivo es fundamental en emergencias porque los sistemas digitales fallan. Manolo Cámara menciona que en situaciones de guerra o crisis también se puede necesitar efectivo para pagar transporte o servicios médicos. Recomienda llevar una mochila de 72 horas adaptada a cada miembro de la familia. Esta mochila debe contener agua, métodos de filtrado, comida energética no perecedera (barras energéticas, frutos secos), hornillo, dinero en efectivo, bolígrafo, mechero, silbato, pastillero con medicación y pendrive con copias de toda la documentación personal y familiar.
El silbato emite tres pitidos como señal de alarma internacional. Es útil cuando una persona queda sepultada porque gritar cansa la voz en minutos. El pendrive debe contener copias digitales de DNI, carnet de conducir, pasaporte, seguros, escrituras e hipotecas. En La Palma, personas perdieron sus escrituras por el volcán y no pudieron acreditar la propiedad de sus casas.
Tener toda la información de viajes, vuelos, seguros médicos, hoteles y horarios almacenada en la nube permite acceder a todo desde cualquier dispositivo en caso de pérdida del móvil o documentación. Esto resulta más práctico que no tener nada, ya que basta con pedir un ordenador en un ciber o por internet para recuperar billetes, seguros y datos de contacto.
El Firesteel sirve para hacer chispas cuando fallan otros métodos. Aunque los cursos de supervivencia enseñan a hacer fuego con palos, en situaciones reales no proporcionan esos elementos. Llevar un mechero es lo más práctico, y el Firesteel actúa como respaldo si todo se moja.
Las fotografías de toda la familia son fundamentales en situaciones de catástrofe con desaparecidos. Detrás de cada foto se deben anotar datos identificativos: nombre completo, edad, altura, peso, grupo sanguíneo, cicatrices, tatuajes y teléfono de contacto. Estos documentos se entregan a la policía, UME o Protección Civil para facilitar las búsquedas.
Un preservativo sirve para impermeabilizar: se introduce el móvil, la cartera o el dinero, se cierra y se puede cruzar una riada sin que se moje. También permite transportar agua, llenándolo y envolviéndolo con una camiseta para que no reviente. En cursos de supervivencia se ha utilizado llenándolo de agua y empleándolo como lupa para hacer fuego.
Los tapones de oído aíslan del ruido constante en catástrofes: ambulancias, heridos gritando, helicópteros, bombardeos o disparos. Son útiles tanto para adultos como para niños que necesitan dormir o reducir el estrés auditivo cuando la vista ya ha presenciado escenas traumáticas.
La linterna con alarma sirve como elemento disuasorio: al activarla, el sonido fuerte ahuyenta a posibles agresores. Resulta útil para personas que caminan solas y también funciona como linterna normal. Se puede pasar por el aeropuerto porque es un objeto de uso cotidiano.
Llevar un bolígrafo que también rompe cristales permite escapar de vehículos o situaciones de encierro. La lupa Fresnel ocupa poco espacio en la cartera y sirve para encender fuego con yesca, encender cigarrillos, extraer espinas y leer prospectos médicos de letra pequeña.
El botiquín debe incluir medicinas personales y generales: antibióticos, aspirina, gelocatil, fortasec, analgésicos. Es importante anotar para qué sirve cada medicamento. En casa se recomienda tener un botiquín mayor, otro en el coche, y adaptarlo si hay niños.
Un pequeño kit de pesca permite obtener comida cuando no se dispone de provisiones. El torniquete es fundamental para controlar hemorragias en heridos. Enseñar en colegios primeros auxilios, RCP, cómo hacer fuego, buscar agua y construir refugios con poncho debería ser obligatorio, ya que son habilidades que salvan vidas.
Una vela genera una nube de calor que puede elevar la temperatura de un espacio cerrado entre 5 y 10 grados. Resulta útil en apagones, como ocurrió durante Filomena con bebés en coches, o en situaciones como la de Ucrania con temperaturas de -20 °C donde las familias se agrupan en una habitación con velas.
La manta ignífuga cuesta unos 10 € y debe estar en todas las cocinas. Sirve para sofocar fuegos de aceite en sartenes sin usar agua, que empeora el incendio. También protege a personas en llamas, accidentes de coche y permite escapar de incendios en viviendas colocándola encima del cuerpo.
Un saco de dormir compacto proporciona abrigo en situaciones de emergencia. Las bolsitas de plástico transparentes permiten construir trampas de agua: se colocan ramas, una piedra como peso, se orientan al sur y condensan hasta 200 ml por bolsa. Veinte unidades pueden producir un litro de agua.
La brújula es esencial para orientación. El frontal permite trabajar con las manos libres tanto en casa durante apagones como en exteriores. Es preferible tener uno a mano en lugar de depender exclusivamente del móvil.
Con 300 € y 20 minutos de preparación antes de una catástrofe, las prioridades son: agua, comida energética, medicinas personales, linterna y radio de pilas o solar con USB. La radio permite recibir información oficial sobre evacuaciones, reparto de comida y zonas peligrosas.
Las autoridades deberían establecer una frecuencia FM/AM única por región (ejemplo: 103.8) para emitir información oficial durante emergencias. Actualmente no existe esta estandarización y la población queda desinformada.
La DANA de Valencia demostró que la reacción institucional fue lenta tanto por desconocimiento como por cuestiones políticas. Iker Jiménez y Ángel Cañete llevaron ayuda a barrios donde no había llegado ni UME, ejército ni policía. La movilización ciudadana fue clave: "el pueblo ayuda al pueblo". Nadie ha asumido responsabilidades penales a pesar de las muertes.
Además de la DANA en Levante, España enfrenta riesgos de volcanes (La Palma), incendios forestales anuales y falta de infraestructuras de prevención. Se necesitan más aviones apagafuegos, limpieza de bosques, cortafuegos y menos restricciones para retirar vegetación cerca de viviendas. Los incendios se propagan por falta de mantenimiento y normas excesivamente restrictivas.
Si el fuego se acerca a la vivienda, lo primero es intentar salir en la dirección opuesta. Si es imposible escapar, se deben cerrar todas las aberturas, colocar toallas o mantas mojadas, tumbarse en el suelo porque el humo asciende y mata antes que las llamas. Los aspersores de emergencia alrededor de la casa pueden humedecer la zona y evitar que el fuego la alcance.
En una emergencia, la prioridad es protegerse primero para poder proteger a los demás. El ejemplo del avión ilustra este concepto: "Ponte tú primero la mascarilla y después se la pones a los niños". Si uno muere, no podrá ayudar a los hijos; si uno se queda sin oxígeno, no podrá reaccionar ni sacar a los niños del avión.
En un accidente de tráfico que termina en un río, hay que salir primero uno mismo para luego poder bajar a toda la familia. La fuerza se incrementa en situaciones de supervivencia. Existe la frase "no hay rescate sin rescatador", por lo que hay que mantener siempre un margen de seguridad.
Muchas personas mueren por imprudencias en montaña o mar. Durante un curso de rescate acuático con la UME, se demostró que nadar a tope hacia una persona que se ahoga deja sin fuerza ni oxígeno para socorrerla o regresar. La lección aprendida fue: "si veo alguien ahogándose, no puedo ir como un loco, aunque sea incluso tu hijo". Hay que ir guardando fuerzas.
Muchos policías han muerto por imprudencias de terceros. En Galicia murieron dos o tres policías intentando sacar a un joven extranjero borracho que se bañaba de noche. Cuando es familia, uno se juega la vida; pero las imprudencias matan tanto al que las comete como a veces a los rescatadores.
Se propone multar a quienes salen a la montaña sin calzado adecuado o cuando el tiempo está declarado malo, para que asuman el coste de poner en riesgo la vida de guardias civiles y rescatistas. Una multa de 50.000 € disuadiría estas conductas.
El caos no tiene un horario fijo de 12, 24 o 72 horas. Para quien vive la emergencia, "cuando tengas una emergencia sea pequeña, para ti es una gran catástrofe". La emergencia comienza cuando ocurre y continúa durante las horas siguientes. Las consecuencias posteriores (estar atrapado, falta de agua, heridos sin atención, familia desaparecida) son tan graves como el evento inicial.
Al salir a actividades como surf o senderismo, hay que informar a familiares o contactos: "me voy a subir a este pico, a las 4 de la tarde estaré de vuelta". Si no se encuentra a la persona, saber dónde buscar es fundamental.
Una niña de 4 años en Grecia fue arrastrada mar adentro dentro de un flotador inflable con forma de unicornio mientras sus padres estaban distraídos en el coche. El viento movió el flotador ligero y la niña terminó en alta mar; afortunadamente fue localizada.
En situaciones de crisis, algunas personas entran en pánico y los supuestos líderes pueden no saber resolver. Quienes han entrenado o tienen experiencia de mando (ejército, policía, bomberos) tienen ventaja. Es crucial tomar decisiones concretas en lugar de bloquearse.
En lugar de decir genéricamente "alguien traiga un desfibrilador", hay que dar órdenes precisas: "el de rojo, a por un desfibrilador; el de amarillo, hazme el relevo". Lo mismo aplica para llamar al 112. Hay que tomar el mando.
Un joven empleado de Renfe tomó el mando tras el accidente: ordenó a la gente quedarse en los asientos, calmó a los pasajeros y comenzó a reconocer heridos. Mantuvo la calma y dio instrucciones claras, evitando el pánico.
El curso de operaciones especiales somete a los participantes a frío, sueño, hambre y cansancio extremos. Cuando uno es responsable de un equipo, aunque sienta miedo o duda, debe aparentar seguridad y tomar decisiones. Los líderes deben dar ejemplo incluso con heridas graves.
El miedo no se vence, sino que se gestiona. Una frase de Theodore Roosevelt señala que la mejor decisión es la primera que se toma; la segunda es peor; la peor de todas es no tomar ninguna decisión. En emergencia hay que decidir aunque luego se corrija: salir o quedarse, entrar o no.
Durante el curso de operaciones especiales, un cóctel molotov de retardo explotó prematuramente. El teniente coronel, de 23-24 años, quedó ardiendo de cintura para arriba. El cóctel incluía gasolina, queroseno y grasa de coche para que se pegara y no se pudiera apagar. El casco de kevlar se derritió. No sintió dolor inmediato por la adrenalina; se tiró al suelo para apagar la cara. Sus compañeros intentaron apagarlo pero también se quemaron. Un soldado trajo una manta que cortó el oxígeno y lo extinguió.
Llegó al hospital humeando, con piel colgando y el casco quemado. El dolor llegó durante las curas, cuando arrancaban la piel quemada. Estuvo dos meses hospitalizado, aislado por riesgo de infección. Al año siguiente terminó el curso de operaciones especiales. La fecha 23 de febrero marcó su "renacimiento".
En Kosovo escoltaron a popes ortodoxos a pueblos musulmanes. En una ocasión una multitud zarandeó el vehículo y lanzó piedras; llegaron a sacar la pistola pero no se llegó a disparar. La situación fue tensa pero no escaló.
En situaciones límite, lo que permite aguantar es el equipo y la familia. Combatientes de las guerras mundiales decían que luchaban por sus compañeros. El instinto de "perro pastor" —cuidar a la familia, al equipo, a los compañeros— hace que uno arriesgue su vida para salvar a los demás.
Los primeros 15 minutos son críticos. En parada respiratoria, ictus o incendio pequeño, actuar de inmediato marca la diferencia. Ante un ictus en la calle, es mejor tirarse al suelo y que alguien llame a la ambulancia que intentar llegar a casa. En un incendio, apagarlo en los primeros minutos evita que se propague.
A quien siente que no sabe proteger a su familia se le recomienda formarse en primeros auxilios (maniobra de Heimlich, RCP), tener un plan familiar, guardar agua, comida y medios para calentar leche (camping gas), y aprender topografía y orientación con mapa para moverse sin móvil.
Es útil saber buscar agua, hacer trampas de agua con bolsas de plástico, encender y mantener fuego (para calentar, cocinar, potabilizar agua, señales), y entender la importancia psicológica del fuego y la higiene.
La higiene previene infecciones posteriores (en Haití murieron más personas de cólera que por el propio terremoto). En Bosnia, las mujeres se arreglaban y maquillaban incluso para ir a comprar pan, porque el aspecto sucio y desaliñado transmite vulnerabilidad. En el curso de operaciones especiales, a mitad de la fase de supervivencia los obligaban a bañarse en el río helado y afeitarse para recuperar el estado psicológico.
En situaciones de guerra conviene pasar desapercibido; ir limpio y arreglado cuando todos están sucios puede convertirte en objetivo. El "hombre gris" busca no destacar.
Un profesor sobrevivió un año en la guerra de Bosnia con su familia. Las primeras casas asaltadas fueron las que tenían más seguridad y cámaras. Recomienda confiar solo en la familia y un círculo muy cercano de amigos. El trueque se volvió moneda habitual.
En situaciones de supervivencia el trueque se convierte en el sistema de intercambio principal. Guardar lingotes de oro genera paranoia innecesaria porque resulta difícil determinar qué se puede obtener a cambio después de una crisis. Los mecheros resultan más prácticos que un generador grande, ya que un mechero puede intercambiarse por una lata de comida o agua, mientras que el generador puede romperse y volverse inútil. Los conocimientos también tienen alto valor de intercambio: un médico o enfermero puede recibir una cesta de comida, fruta, agua o mecheros a cambio de atender a un paciente; un carpintero puede arreglar una casa para protegerla del frío a cambio de recursos.
La mochila de supervivencia puede ayudar en catástrofes naturales, emergencias sociales o cualquier tipo de catástrofe durante unos días. Sin embargo, en caso de guerra nuclear ni la mochila ni ningún otro recurso serviría. Preguntar sobre bunkers carece de sentido porque una guerra nuclear implicaría permanecer 100 días dentro y al salir al día 101 moriría la persona de todos modos. Una guerra nuclear mundial es improbable, aunque podría ocurrir un ataque táctico nuclear como el que Putin podría lanzar sobre Ucrania, lo que generaría consecuencias tóxicas y requeriría protección.
El problema principal en una guerra no es el ataque nuclear en sí sino el corte de la logística mundial. La guerra de Irán ya ha afectado el estrecho del mundo; si se corta el canal de Suez dejarían de llegar barcos a Canarias y camiones a España, generando desabastecimiento. En España es improbable recibir un ataque nuclear directo, pero las consecuencias logísticas de abastecimiento de comida y crudo serían graves. Por eso es importante empezar pequeño: tener cosas propias, luego involucrar al país, al continente, y no depender de planes externos.
Los planes de emergencia municipales son extensos pero no indican qué hacer en la práctica; mencionan flora, fauna y límites territoriales sin instrucciones concretas. Es recomendable llevar siempre un chaleco reflectante en el coche o mochila porque permite ser identificado si se está lesionado en el monte y facilita señales para helicópteros de rescate. La cinta americana (duct tape) sirve para todo: desde vendar cortes y heridas hasta reparar ropa y botas. En un curso se rompió las botas y la cinta americana permitió continuar la actividad.
Entre las herramientas mencionadas se encuentran:
- Una sierra para cortar en el campo
- Un abre latas y botellas
- Un seguro de puerta que se coloca por dentro de la casa o en un hotel para bloquear la entrada durante apagones, cuando los ladrones saben que hay agua y comida almacenada; cuesta entre 8 y 10 euros
- Un pequeño hornillo para calentar comida, hervir agua o preparar biberones para bebés
- Un filtro de agua que permite beber directamente de piscinas, fuentes del pueblo o charcos después de filtrar impurezas gruesas con una camiseta o por decantación
Con agua salada del mar se puede construir una trampa de agua colocando un plástico que tape todo cerrado e inclinado, con un recipiente debajo. El agua se evapora, se pega al plástico y las gotitas caen al recipiente, permitiendo obtener agua potable. Estas técnicas básicas se enseñan en cursos y pueden salvar literalmente la vida.
El frío es mucho peor que el calor. El 80% de las muertes en montaña se deben a hipotermia. En cursos de operaciones especiales el castigo consistía en tirarse al agua en enero o febrero nevando con todo el equipo, quedando empapado a 0 grados y tiritando todo el día; algunas personas se desmayaban por hipotermia y requerían ambulancia. El calor de 40-45 grados es más soportable si se está hidratado. Combatir en el Frente Ruso a 40 grados bajo cero era peor que en el desierto del Sáhara.
La manta térmica es esencial y debe llevarse en la mochila, el coche, la casa y en excursiones. No calienta directamente sino que retiene el calor corporal evitando que escape. En pruebas, personas duchadas con agua fría se recuperaban en menos de un minuto al colocarse la manta. Sirve también para hacer señales, encender fuego porque arde muy bien, y puede convertirse en poncho al fijarla con cinta americana para protegerse del agua y del frío.
No se puede llevar navaja en avión, pero una navaja multiusos de 30 euros de marca confiable es suficiente; las de 200 euros no son necesarias. Un pequeño machete sirve para cortar, pelar, hacer troncos y defenderse, aunque tampoco se permite en aviones.
Hora 1: Localizar a la familia. Lo más seguro es permanecer en casa porque en la calle hay robo y vandalismo. En casa se tienen linternas, velas, comida y agua preparadas.
Hora 12: Posiblemente aún se tenga capacidad para sobrevivir en casa. Las autoridades pueden informar si el apagón es local o nacional y si conviene quedarse o salir.
Día 2: Mentalmente comienza la preocupación porque no se sabe si el apagón durará hasta el día 20. Si no hay recursos en casa hay que salir a un punto de reunión previsto, una casa de campo de un amigo, o usar una tienda de campaña para ir al campo donde se puede pescar, hacer trampas o recolectar frutas. En la ciudad hay vandalismo e inseguridad.
Día 3: Tres días sin comer se pueden aguantar, pero sin beber la media es de tres días; depende de humedad, deshidratación, calor, ejercicio físico, edad y grasa corporal. Más de una semana sin beber es imposible en condiciones normales. En el caso de Valencia durante la DANA, grandes almacenes y polideportivos tenían comida, agua, botas, ropa y colchones a 1-2 km de distancia, pero la gente no lo sabía y no podía llegar por los coches destrozados.
Durante la crisis de Valencia, el teniente coronel coordinó voluntarios que llegaban sin instrucciones y movían barro de un lado a otro sin propósito. Organizó grupos pequeños: uno limpió el cementerio para poder enterrar cadáveres; otro grupo de alumnos de la academia de suboficiales de Toledo y Calatayud iba de noche con frontales a puntos logísticos preguntando qué necesitaban las personas (agua, botas, comida, pañales), cargaban los materiales y los distribuían. Esta coordinación demostró que unidades bien organizadas cambian la realidad de una crisis.
Gustavo Cervino, superviviente del accidente aéreo de la Sociedad de la Nieve, estuvo 70 días en la montaña. Los supervivientes orinaban marrón por deshidratación. La nieve carece de minerales, por lo que en cursos de supervivencia se mezcla con tierra o piedras para obtener sales. Sobrevivieron porque eran un equipo cohesionado de rugby de élite de 19 años en forma física, había líderes, se conocían, y se apoyaban psicológicamente. Muchos heridos expresaron que al morir querían que su cuerpo sirviera para que los demás vivieran.
El estado físico es fundamental para sobrevivir. En inundaciones, quien no tiene fuerza para cruzar un río con corriente puede ser arrastrado. En incendios, una persona obesa puede no poder huir subiendo una ladera. Andar, hacer pesas y musculación puede salvar la vida. La defensa personal es necesaria cuando las cosas se ponen feas y pueden robar, matar o peor. En casa se pueden tener un bate de béisbol o un cuchillo para disuadir. Es importante saber disuadir, evitar conflictos cuando sea posible, y ser ofensivo cuando sea necesario. Los cursos incluyen técnicas básicas: qué hacer si te agarran del pelo o te tiran al suelo. Joe Rogan menciona que el jiu-jitsu es algo que un niño nunca perderá y le da disciplina para reaccionar en peleas.
La preparación responsable consiste en tener cuatro cosas sencillas, ser lógico, y mantener una mochila con elementos básicos sin obsesionarse. Hay personas que almacenan comida para 100 días o invierten 400.000 euros en bunkers antinucleares, pero al final hay que vivir el día a día. Preguntar qué semillas comprar después de la catástrofe nuclear o qué máscara de gas funciona demuestra paranoia. La preparación responde tanto a responsabilidad como a miedo, especialmente después del COVID y del apagón, que hicieron ver las orejas al lobo. Los medios de comunicación influyen creando bulos que se propagan rápidamente por redes sociales, como el rumor de que el apagón era un ataque cibernético ruso.
Durante la pandemia, quien sacaba a un niño de 2 años después de dos meses sin salir recibía un helicóptero persiguiéndolo, mientras que sacar al perro no generaba problemas. En situaciones de crisis no comprendidas, la intoxicación mediática entre todos genera paranoia. Todo el sistema de preparación descrito es analógico, pero la seguridad de cuentas y la seguridad digital representan otro mundo completamente diferente.
En la actualidad, es muy fácil que roben datos de un teléfono a través de Bluetooth u otras técnicas, incluso sin que la persona se dé cuenta. Esto incluye fotos, datos bancarios y toda la información personal. Aunque se habla mucho de protección de datos, en la práctica estos están accesibles en muchos lugares: al entregar el DNI en un hotel, al buscar en Google, o simplemente por la cantidad de información que se comparte online. Por eso no conviene colgar fotos de los niños en redes sociales.
El "hombre gris" se refiere a pasar desapercibido en situaciones de crisis. No es necesario obsesionarse ni usar pasamontañas, pero tampoco conviene que los vecinos sepan que se tiene comida o recursos almacenados. La idea es vivir preparado sin estar obsesionado. Si un vecino comenta que irá a casa de uno en caso de emergencia, significa que se ha fallado en pasar desapercibido.
El preparacionismo surgió durante la Guerra Fría y ha evolucionado. En Estados Unidos hay muchos "prepers". Básicamente, tener una linterna en casa ya te convierte en un preper, cada uno a su nivel. Hay grupos en Telegram que hablan de catástrofes inminentes, manchas solares y escenarios apocalípticos, lo que genera comunidades obsesionadas. La recomendación es prepararse pero seguir disfrutando la vida: ir al parque con los hijos y no paralizarse por el miedo a que "explote la tierra".
- Primeros auxilios, fundamental.
- Técnicas de supervivencia básicas: buscar agua con métodos, topografía, hacer fuego y construir un refugio pequeño.
- Aspecto psicológico: desarrollar resiliencia y capacidad de valerse por sí mismos.
Los niños actuales están demasiado protegidos. Se les pregunta constantemente dónde van y qué hacen. Es necesario darles autonomía para que aprendan a espabilarse solos. En generaciones anteriores los padres eran menos protectores.
Los campamentos como "Rumbo al sur" con Termo de la Guardia Saledo llevan a jóvenes a África, donde ven situaciones de pobreza y carencias extremas. Esto hace que los participantes valoren lo que tienen en España: móvil, cama, luz y agua. Una experiencia similar era el servicio militar, donde se mezclaban personas de diferentes orígenes y niveles socioeconómicos, desde ingenieros hasta limpiadores de calles, lo que cambiaba la mentalidad de todos.
Durante la entrevista surgió la duda de cómo había pasado el teniente coronel el material por el arco de seguridad del aeropuerto. Se mencionó la película Pulp Fiction, donde Christopher Walken cuenta cómo un reloj fue guardado en el recto durante años. La técnica utilizada fue el efecto distracción: llevar una botella de agua visible para que los agentes de seguridad se centraran en ella y quitaran el agua, permitiendo pasar el resto del material sin ser revisado con detalle. Si se hubiera llevado whisky, el efecto distractor habría sido aún mayor. Esta es una técnica que no conviene que se sepa públicamente.
Ha sido un placer la conversación. El podcast busca dar una visión de la vida que ayude a mejorar a las personas en salud, finanzas y relaciones. En este caso se han tratado temas que pueden salvar vidas. Cosas que cuestan un euro y no se tienen en la cabeza cuando se necesitan. Lo importante es difundir el preparacionismo o, simplemente, la idea de estar preparado.
Tener un pequeño plan familiar: saber cómo localizar a los hijos en emergencia, tener un punto de reunión establecido (por ejemplo, a 3 km en la iglesia del pueblo dentro de 24-48 horas), y contar con comida y agua tanto en casa como en el coche y en la mochila. Cuanta más gente esté preparada, mejor, porque si los vecinos tienen provisiones, no vendrán a pedirlas.
Es fundamental tener anotados los números de teléfono de contactos importantes en papel. Si el móvil se queda sin batería o se rompe, no se pueden hacer llamadas porque la gente ya no memoriza números. Esto es especialmente útil en situaciones como quedarse tirado en la carretera sin teléfono o si alguien se desmaya en la calle. En el móvil o en la cartera se puede poner un contacto de emergencia (ICE) para que cualquier persona pueda avisar a la familia. Un ejemplo real: una señora mayor se cayó y nadie sabía a quién llamar porque no recordaba ningún número.
El libro de Manolo Cámara está disponible en manolocamara.com y en Amazon. Se ha venido desde Las Palmas de Gran Canaria para la entrevista. Se plantea hacer una segunda charla sobre catástrofes de invierno.
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