¿Ver sin ojos? La verdad detrás de la visión extraocular | Camila García
In a Nutshell
Camila García demuestra que practica visión extraocular con los ojos cubiertos por antifaces opacos y lee correctamente textos, cartas y colores. Afirma que esta capacidad se puede entrenar, que personas con ceguera o miopía han recuperado visión funcional y que la ciencia no es la única autoridad para validar lo que ella experimenta. Sostiene que el escepticismo depende de validación externa y que el objetivo es que cada persona desarrolle soberanía e intuición propias.
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Camila García lleva años practicando visión extraocular, una capacidad que algunos consideran imposible y otros ven como una habilidad que cualquiera podría aprender. Su trabajo ha despertado interés y controversia, convirtiéndola en una de las voces más conocidas sobre este fenómeno.
Camila describe la visión extraocular como una energía muy masculina, de mucha acción, distinta a la intuición femenina. Afirma que a un hombre le cuesta menos desarrollar o dominar esta capacidad.
En el caso de Silvia, quien padecía una enfermedad degenerativa que la llevó a tener un 1% de campo visual, después de un año y medio de práctica recuperó un 20% de campo visual. Su médica le dijo que no entendía cómo había ocurrido, ya que no se habían realizado cirugías ni tratamientos médicos.
Camila señala que esto demuestra que la teoría no sirve si no se tiene experiencia directa. Menciona que constantemente surgen casos que modifican las fórmulas establecidas.
Se menciona el caso de Pachita, quien manifestaba órganos abriendo las manos. También se habla de personas que no comen durante años y permanecen vivas, demostrando que la comida no es la única fuente de energía.
Se hace referencia a un documental con casos estudiados con cámaras 24 horas, donde se observó que en personas que no ingieren líquido ni comida, cuando el riñón se llenaba, el órgano reabsorbía el líquido y lo convertía en cristal.
Se discute que estas personas se alimentan de prana, la energía que proporciona el sol en ciertos momentos del día, sin necesidad de estar horas expuestos. Se menciona a Marcos Wi como alguien que afirma que ni siquiera necesita el sol.
Camila sostiene que la ciencia no es algo absoluto y que siempre habrá casos que se escapen de las teorías establecidas. Afirma que le es totalmente indiferente si se aprueba o no científicamente lo que hace, ya que es testigo de los cambios en las personas y en sí misma.
Ante la pregunta de qué le diría a una persona escéptica, Camila responde que el 99% de las personas que no creen están esperando que la voz del científico les diga que es verdadero, lo cual demuestra que su capacidad de discernir entre verdadero o falso está basada en lo que dice otro.
Camila expresa que en un mundo utópico le gustaría que las personas pudieran experimentar por sí mismas estas capacidades. Menciona que si desde niña hubiera visto a sus padres jugar con antifaz, no cuestionaría la visión extraocular porque la habría naturalizado.
Se menciona que según Sigmund Freud, el primer daño de nuestra psique es la teoría copernicana, que nos quita del centro del universo y nos dice que somos insignificantes en un universo gigante. Esta percepción genera que nos veamos incapacitados en muchas cosas.
Camila cuestiona por qué no nos vemos discapacitados en un todo, considerando que somos la única especie 100% anulada en muchos aspectos.
Se critica el programa social que nos enseña que vinimos a sacarnos una carrera, formar una familia y morir con suerte a los 80 años, sin cuestionar que una experiencia tan rica no pueda tener mucho más.
Camila aspira a ver humanos soberanos con intuición y voluntad verdaderas, despierto y no viviendo en una sociedad de cobardía.
Se menciona que el único atributo verdadero del espíritu propio es el coraje. Se critica que vivamos en un mundo de seguidores, donde es un reto ser auténtico y original.
Se aconseja no transmitir al niño que tiene que protegerse, ya que automáticamente se anula su voluntad propia. Se menciona que un pedófilo no elige a todos los niños, sino que va a los sumisos que no tienen voluntad propia.
Se inicia la demostración práctica de la visión extraocular. Se utilizan diferentes antifaces, incluyendo uno acolchado que no transparenta de ninguna manera y otro homologado para deportes paralímpicos.
Camila menciona que lleva parches para los ojos, utilizados típicamente en el tratamiento del estrabismo para potenciar el ojo que no está tapado.
Camila describe que ve por dos ángulos, como si la parte del antifaz no estuviera. Menciona que ve el micrófono y la computadora, aunque un lado está más nublado que el otro.
Explica que el ojo físico lo tiene totalmente apretado y cerrado, y que siente que la visión está entrecruzada. Ve todo en color normal y corriente.
Camila menciona que las personas con problemas visuales pueden ver nítido con visión extraocular. Cuenta el caso de Pilar, quien sin gafas no podía leer, pero con el antifaz y visión extraocular podía leer las gafas.
Señala que las personas con miopía pueden ver a lo lejos y nítido con esta práctica.
Para evitar la posibilidad de memorización, se utiliza contenido de Wikipedia sobre inteligencia artificial. Camila lee correctamente:
"La inteligencia artificial IA es una rama de la informática dedicada al desarrollo de sistemas y programas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento, la percepción y la toma de decisiones."
Se realiza una prueba con cartas de juego. Camila identifica correctamente:
- 10 de picas
- J de trébol
Camila describe su experiencia visual explicando que ve por ángulos específicos y que siente como si la parte del antifaz no estuviera presente. Menciona que tiene que buscar el ángulo de enfoque y que ve las caras de las personas presentes.
Indica que no le genera mareos, solo un pequeño dolor de cabeza al quitarse el antifaz, similar a la sensación de probarse gafas que no son las propias.
Al usar el parche en un ojo se fuerza al otro a trabajar. El ojo parchado no ve aunque se abra, aunque se aclara que sí es posible ver a través del parche pero no de manera extraordinaria. Se coloca el parche y luego el antifaz encima para mayor resguardo, especialmente sinorama.
Se recomienda ir por estadíos porque para el cerebro al principio es fuerte querer leer un libro con el párpado cerrado. Al inicio el ojo físico cumple un requisito importante, por eso se usan antifaces que permitan abrir el párpado pero impidan ver aunque esté abierto. La visión se anula pero hay fases, como gatear antes de caminar y correr.
El ojo físico intenta ser el que enfoca al principio, buscando lo que siempre se ha hecho. En personas ciegas se observó que sienten picor o dolor en los ojos, pero el ojo físico responde aunque no se esté utilizando.
Al quitarse el parche se experimenta ojos llorosos por el esfuerzo de querer atravesar el material. Se inicia buscando las manos primero, generando muecas involuntarias. Se menciona que al nene se le dice "abrí la boca como si fueras un hipopótamo" para generar esa sensación de querer ver.
Se logra ver la mano derecha y tocar la oreja. Se ve nítido a la persona grabando. El enfoque cuesta más desde atrás, pero se siente como si se iluminara esa parte posterior y el enfoque quisiera moverse hacia otros costados.
Con cartulinas de colores se identifica correctamente el rojo, verde y azul. Se menciona que las formas aparecen más borrosas pero los colores son más claros. Los audífonos no son necesarios para la práctica.
Después de la práctica los ojos quedan vidriosos y llorosos. Al principio puede doler o cansar la vista, pero después se pasa. El dolor puede deberse al nivel de luz exterior tras estar en oscuridad, o al esfuerzo de mandar la orden de ver por los laterales.
Al tener el ojo girado mucho rato se genera molestia. Con el parche no se puede girar, pero se experimenta la sensación de clavar un ángulo. Es impactante no saber si el ojo está abierto o cerrado, ni detectar cómo están los párpados.
Se activa el entrecruzamiento de los hemisferios cerebrales, generando la sensación de algo cruzado. Es algo disruptivo para la versión tradicional de ver, y la mente tiende a negarlo al principio.
Se muestra un antifaz de mago que permite ver todo el ojo. Tiene un mecanismo que puede hacer que se vea. Se aclara que hay muchos vídeos explicando cómo funciona y por eso se revela.
Se probaron antiparras de nadar con aerosol negro en múltiples capas. Se recomienda que al principio la cara esté lo más descubierta posible para estar cómodos con el movimiento de nariz y boca. El antifaz debe quedar pegado aunque se hagan muecas.
Da igual el antifaz, lo importante es que esté bien oscuro. Se recomienda usar diferentes materiales para no quedarse con limitaciones de creer que solo con ciertos antifaces funciona. Los de Amazon pueden generar ganas de hacer muecas o presión al principio.
La visión extraocular es energía muy masculina, de mucha acción. La intuición femenina es más pasiva, de recibir información. Al cerrar los ojos para sentir una canción se navega en el atributo femenino de la intuición. En la visión extraocular se genera la acción de querer salir a ver.
Al empezar a ver se observan movimientos involuntarios en las manos sin que la persona se dé cuenta. Al habituarse a los antifaces ya no se necesita generar la voluntad desde lo físico.
Las energías masculina y femenina no tienen que ver con el físico que se lleva, sino con lo que se tenga más desarrollado. Un hombre puede tener energía más femenina y una mujer energía más masculina. Lo ideal es equilibrar ambas.
Se puede practicar desde casa. Lo primero es discernir que la imagen que llega no está en la mente, sino que se quiere ver la mano afuera, la carta o la cara de la persona. La imagen debe ser física, no mental.
La sensación es que una parte del antifaz empieza a desaparecer para poder apuntar y ver por ahí. Hay que tener tanta certeza de que se puede ver la mano que se pasa por algún lugar del antifaz.
Al principio se pueden ver chispazos de luz, líneas de luz o brechas. El cerebro es eléctrico y al transmitir la orden de atravesar la materia genera impulsos que se traducen en luces que se mueven, aparecen y desaparecen.
Se recomienda usar antifaz con buen blackout pero que permita abrir el ojo físico al principio. Con el ojo cerrado es más fácil que la proyección se vea en la mente. Se habla de estadios donde el cerebro pueda generar nuevos puentes.
Se menciona la experiencia de Silvia, persona ciega que atraviesa la ceguera sin antifaz. Se pregunta si sería capaz de ver a través de tela negra igual que a través del antifaz. Se realizaron pruebas con bolsa negra y antifaz en diferentes combinaciones para un proyecto de película.
Durante las pruebas, las formas no quedaron completamente definidas, pero sí se pudieron distinguir letras y números. Algunos colores se percibieron de manera muy clara, mientras que otros aparecieron más borrosos. El proceso de trabajar con las formas se realizó en poco tiempo, ya que tampoco se disponía de un margen amplio para pasar por todas las pruebas. Todo transcurrió de forma muy rápida, sin la posibilidad de estar 20 minutos con el antifaz.
Camila no practica de manera constante ni diaria con el antifaz. Al principio, durante los primeros tres o cuatro meses, entrenaba y se ponía frente a un espejo para verificar si estaba espiando, porque la sensación de ver tan nítido como con los ojos físicos generaba una gran ruptura mental. La voz interna que decía que debía estar espiando era muy fuerte.
La experiencia de verse por primera vez el homóplato fue el anclaje personal de Camila. Al quitarse el antifaz, comprobó que su ojo físico no alcanza esa zona del cuerpo, lo que le confirmó que había algo real más allá de la visión normal. A partir de ahí, entendió que es posible ver cosas que no alcanzan los ojos físicos.
Camila nunca tuvo un entrenador ni alguien que le marcara tiempos de práctica. Se fue habituando al antifaz de forma gradual, aunque nunca estuvo una hora seguida poniéndoselo todos los días. A veces se lo ponía solo 10 minutos. Durante estas sesiones, le gustaba poner música clásica, especialmente Vivaldi, junto con sonidos y plantas para oler.
Camila enfatiza la importancia de no condicionar a nadie con reglas específicas, ya que cada persona es un mundo diferente. Hay personas que necesitan silencio absoluto para entrenarse, mientras que a ella le funcionaba poner música a alto volumen. Algunas personas se sienten más frescas por la mañana, mientras que otras prefieren entrenar de noche.
Camila prefiere entrenar en la naturaleza, cerca de árboles y en el campo, aunque aclara que no es necesario tener ese entorno específico. En el espacio donde se realizó la entrevista, sin campo ni árboles, pudo ver igual, lo que demuestra que no hay reglas fijas sobre el lugar de entrenamiento.
Camila menciona que algunas personas podrían pensar que el cuarzo es necesario para abrir la visión, pero ella prefiere que las personas no dependan de objetos externos. El objetivo es que cada uno se afiance en sí mismo, guiándose por su propia intuición y sensaciones.
Todo el proceso implica una escucha personal constante: el cuerpo puede pedir estar de rodillas, girarse o adoptar diferentes posturas. Esta escucha es individual y no puede ser pautada por otra persona.
El episodio finaliza con agradecimientos a Camila y la invitación a seguirla en Instagram. Se menciona que el enlace a las partes anteriores está disponible en la descripción para quienes no las hayan visto.
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