Back to Uri Sabat

Así Funciona la Medicina Cuando Tiene que Elegir Qué Salvar de Ti (Carla Maronda)

Uri SabatJune 27, 20269m
In a Nutshell

La paciente sobrevivió a una sepsis grave gracias a la priorización médica de salvar los órganos vitales, aunque esto provocó daños irreversibles en manos y pies por la falta de oxígeno y sangre. Rechazó la traqueotomía y superó varias pruebas de respiración autónoma, logrando la extubación sin intervención adicional. Aceptó las secuelas como un precio menor frente a haber vencido la amenaza principal de muerte.

AI-Generated Notes

These notes were generated by AI and may contain inaccuracies.

La nariz se corroe porque representa un punto clave para entender biológicamente y médicamente el proceso de salvación y curación que también implica pérdidas irreparables. Los médicos deben decidir entre salvar la vida del paciente, según el juramento hipocrático que les impide dejar morir a nadie, o permitir que mueran otras partes del cuerpo.

La noradrenalina actúa retirando el oxígeno y la sangre de las zonas distales del cuerpo para inyectarlos en los órganos principales y mantener la vida: pulmones, riñones, corazón, hígado e incluso cerebro. Esto implica salvar el corazón a costa de los dedos.

Los médicos no pueden decidir en ese momento; deben centrarse en salvar la vida y el resto se evalúa posteriormente.

La paciente permaneció un mes en la UCI. Las prioridades eran limpiar la sangre, limpiar los riñones, verificar que no hubiera otras secuelas y desencharcar un pulmón. Los médicos propusieron inicialmente una traqueotomía porque la garganta es un músculo que también puede perderse y no sabían si respondería.

La paciente rechazó la traqueotomía moviendo la cabeza, recordando a su abuelo que tuvo cáncer de garganta y visualizando el agujero irreversible por el que tiraba secreciones. Aunque después se puede coser, la cicatriz queda de por vida. Los médicos aceptaron y bajaron el oxígeno del tubo progresivamente hasta cero.

Tras retirar la válvula del tubo, la paciente tuvo que respirar por sí sola. Las personas normales aguantan entre 15 y 20 minutos; ella resistió 2 horas y media mareada. Respirar en ese estado equivalía a correr tres maratones seguidas. Se repetía mentalmente que no podía dormirse porque se ahogaría. A las 2 horas y 20 minutos los médicos confirmaron que estaba bien y volvieron a poner la válvula. Repitieron el proceso por la tarde y al día siguiente, y al verificar que su cuerpo respondía, retiraron el tubo.

La paciente temía ahogarse o vomitar durante la extubación. No podía expresar sus miedos porque estaba intubada. Sus padres preguntaron si la sedarían, pero los médicos respondieron que debía estar despierta. Solo podía escuchar, retener información y confiar.

El cerebro está diseñado para sobrevivir y busca soluciones al problema. En situaciones críticas, la mente anticipa lo peor para evitar que suceda. La paciente era optimista y vital, pero en ese momento no podía apartar el miedo. Sin poder comunicarse con los expertos, solo podía escuchar y confiar.

Cada pequeño logro se vivía como una victoria enorme: no haber necesitado traqueotomía, haber retirado la diálisis continua, haber desencharcado el pulmón, haber quitado el catéter. Se subían escalones y se sorteaban obstáculos hasta que ya no quedaba nada más que sortear.

Una vez que pudo tragar y hablar, supo que había tenido sepsis y había estado a punto de morir. En su cabeza era Carla 1, sepsis 0. Las manos y los pies estaban vendados porque el cuerpo expulsaba toxinas, heces y orina por la piel cuando los demás sistemas fallaban, produciendo úlceras. Llevaba vendajes y notaba rigidez y un leve cosquilleo.

La operación del quiste fue el 23 de marzo de 2024. La conversación con los médicos sobre las manos y los pies ocurrió alrededor del 9 o 10 de abril de 2024. Los médicos explicaron las secuelas usando la metáfora de un bosque que se quema: hay partes que se recuperan y partes donde nunca más vuelve a salir la flora. Su cuerpo había sido un bosque incendiado, más muerto que vivo, y tendría secuelas en un 100% aunque no supieran cuáles.

Al principio pensó que si le quitaban un dedo se moriría. Luego razonó que había ganado la batalla más complicada (la sepsis), estaba viva, había recuperado el pulmón, los riñones funcionaban (orina más clara), no le habían hecho traqueotomía. Decidió que lo que quedaba era nada comparado con lo superado y que también lo ganaría.

Una psicóloga le propuso terapia de visualización: imaginar las venas abriéndose y la sangre corriendo por manos y pies. Ella se enfocó en salvarlos.

Keep Uri Sabat in your library

Save the videos and channels worth coming back to, and find them again in one place.