Back to Zona Oculta Podcast

Experta en Epigenética: El poder para transformar tu cuerpo de manera natural | Carla Méndez

Zona Oculta PodcastJune 22, 20261h 39m
Topics73
Contexto inicial y presentación de Carla Méndez0:00Historia personal de Carla Méndez1:31Tratamientos convencionales y sus consecuencias4:00Momento de decisión y cambio7:00Comparación de alimentación antes y después9:30Cambios específicos implementados10:30Resistencia a la insulina y organización de alimentos13:00Explicación de resistencia a la insulina14:30Problemas digestivos y reintroducción de alimentos17:30Alimentos inflamatorios a eliminar19:30Concepto de biofilm e infecciones21:30Método de reintroducción progresiva22:30Dudas sobre el yogur y los lácteos23:37Intolerancia a la lactosa en adultos24:01Leche diseñada por especie24:30Estrógenos en la leche y cáncer de mama25:31Fermentación y yogur como probiótico26:00Problemas de consumir lácteos fermentados27:30Alimentación para la microbiota28:03Alimentación hospitalaria y tratamientos oncológicos29:00Falta de formación nutricional en medicina30:31Decisiones políticas y contratos hospitalarios32:00Intereses económicos detrás de las enfermedades33:31La muleta farmacológica35:02Decisiones en el supermercado36:00Diferencias individuales en alimentación37:30Introducción a la epigenética38:30Alimentación procesada y cambios epigenéticos40:00Dejar de golpear al cuerpo41:00Reprogramación epigenética42:00Cambios epigenéticos en el espacio43:32Reversibilidad de procesos epigenéticos45:30Mutaciones genéticas heredadas46:00Mutaciones genéticas y suplementación específica47:26El estilo de vida actual es inflamatorio48:30Sueño reparador como primer pilar49:00Contacto con la naturaleza y el sol49:31Alimentación: eliminar procesados50:01La parte emocional y mental50:31Herramientas de conexión mente-emoción-cuerpo51:31Porcentaje de influencia de la mente52:31Ejemplo personal: atropellamiento y fractura53:01Error de depender solo de pastillas54:30Pautas para quien recibe solo medicación55:02El plato como generador de inflamación55:31Deficiencias nutricionales actuales57:00Protocolo integral de abordaje58:00Ganancia secundaria de la enfermedad58:31Conocimiento sin acción1:00:30Proceso de reprogramación de creencias1:01:01Vivir la emoción en contexto seguro1:03:31Manifestación y visualización1:04:31Estructura de la meditación guiada1:07:02Emociones elevadas y práctica continua1:09:01Reversibilidad y práctica constante1:10:32Herramientas para gestionar desafíos emocionales1:11:25El efecto multiplicador del contexto compartido1:13:30Top cinco alimentos esenciales1:14:31Adaptación a estilos de vida con poco tiempo1:17:02Cómo detectar inflamación o deshidratación1:18:30Flexibilidad y voltaje como señales de hidratación1:20:00Cantidad de comida cruda y nivel de hidratación1:23:00Cantidades de líquido recomendadas1:24:01Sobre-hidratación y necesidad de chequeos1:25:00Vegetarianismo y salud1:27:02Proceso metódico ante inflamación o enfermedad1:32:01Libro "Despídete del dolor"1:35:00Resultados del cambio progresivo1:36:37Características del libro1:37:00Necesidad de más profesionales e información1:37:30Mensaje final de Carla Méndez1:37:30Programa de mentoría1:38:01Misión de vida1:38:31
In a Nutshell

Carla Méndez se recuperó de cáncer y dolor crónico eliminando lácteos, gluten, azúcares y aceites procesados, aumentando drásticamente frutas, verduras crudas y zumos verdes para revertir la resistencia a la insulina y la inflamación. La epigenética permite apagar genes de enfermedad con alimentación, sueño, sol y reprogramación emocional de culpa, rabia y vergüenza. El mensaje central: sanar es posible tomando acción integral sobre alimentación, hábitos y emociones en lugar de depender solo de fármacos.

AI-Generated Notes

These notes were generated by AI and may contain inaccuracies.

Muchas personas pueden sanar de diferentes tipos de enfermedades. La medicina es una de las ramas que más necesita salud. Hasta los tampones que se ponen las mujeres son tóxicos. Podría haber un fondo económico detrás de que la gente se cure, relacionado con farmacéuticas. En cualquier supermercado se puede decidir ir a la enfermedad o ir a la sanación.

Carla Méndez es doctora en biología molecular, especialista en alimentación antiinflamatoria y autora del libro Despídete del dolor. Tras superar un cáncer y convivir durante años con dolor crónico, comenzó a buscar respuestas más allá de los tratamientos tradicionales.

La mente, ¿qué tanto por ciento le darías como para lo bueno, tanto para lo malo, como para crear enfermedades, como para curarlas?

De nada vale decir "Yo soy importante, todo va a estar bien, estoy saludable" cuando detrás hay emociones de culpa, de vergüenza, de rabia, todavía pudriéndose.

Esta historia comienza cuando con 30 años Carla fue diagnosticada con cáncer de mama. En ese momento pensaba que lo hacía todo bien y que tenía una vida buena. La enfermedad vino para decirle que las cosas no estaban bien en muchos aspectos de su vida.

Creía que hacía ejercicio bien, que comía bien y que las cosas estaban correctas, pero vivía en mucho estrés. Cuando le diagnosticaron el cáncer, uno de los mayores aprendizajes fue entender que algo le estaba pasando y que los médicos que la evaluaban no creían que el bulto fuese algo importante.

Fue a varios médicos que le decían que con 30 años y sin antecedentes familiares genéticos no había problema. Finalmente pidió una biopsia y recibió el diagnóstico de cáncer.

Los tratamientos convencionales ofrecidos fueron quimioterapia, radioterapia, cirugía y terapia hormonal. Carla decidió hacer todo para sobrevivir. Sin embargo, su cuerpo no pudo soportar la toxicidad generada por esos tratamientos.

Sufrió caída del pelo, mal sabor en la boca, sistema digestivo que no funcionaba, y los tratamientos fueron muy tóxicos. Después de sobrevivir a quimioterapia y radioterapia, el cuerpo necesita repararse, pero en su caso los tratamientos continuaron con inmunoterapia y fármacos hormonales.

Esto la llevó a un estado de toxicidad tan grande que un día no pudo levantarse de la cama. Tenía dolor desde la punta de los pies hasta la cabeza, migrañas, artritis, fatiga crónica, sistema digestivo destrozado, neuropatías, niebla mental y deterioro cognitivo.

Los médicos le dijeron que había fármacos para quitar el dolor y que tenía que acostumbrarse a vivir con eso. Carla aceptó este estado de víctima durante aproximadamente un año.

Hubo una noche en la que el estado de víctima fue tan fuerte que Carla le rezó a Dios diciendo que prefería morir antes que seguir viviendo así. Decidió que si seguía viviendo tenía que hacer las cosas diferentes.

Empezó a buscar información en redes sociales y encontró comunicadores que hablaban de que muchas personas pueden sanar cambiando la alimentación. Aunque ella creía que ya tenía una alimentación maravillosa, decidió hacer cambios radicales.

A los 10 días de intentarlo, el 80% del dolor se fue. Esto le hizo darse cuenta de que el dolor tenía que ver con el cáncer y que si mejoraba, quizás el cáncer ya no necesitaba manifestarse.

Decidió que jamás volvería a pasar por un hospital de esa manera, que jamás volvería a ser víctima y que jamás volvería a hacerse esos tratamientos que le quitaron su vida.

Su alimentación anterior era bastante buena: comía pocos procesados, muy poca azúcar, una copa al mes, muchas frutas, muchos vegetales, dieta mediterránea con aceite de oliva, legumbres, tubérculos y cereales.

Se dio cuenta de que ese tipo de alimentación es buena para personas que no están enfermas o que no tienen síntomas. Para personas con enfermedad o dolor crónico se necesita ir más allá y ser más radicales.

Hidratación con sumos verdes

Su cuerpo estaba muy deshidratado. Utilizó sumos verdes como herramienta moderna de hidratación para llenar el cuerpo de minerales y agua que pudiera entrar a las células. Las fascias, las células y el cerebro necesitaban estar suficientemente hidratados.

Muchos dolores y enfermedades comienzan con un sistema linfático estancado o mucha deshidratación en el cuerpo.

Aumento de alimentos crudos

La proporción de crudo tuvo que subir para reparar el cuerpo. Pasó de comer 3 piezas de fruta al día a 7 u 8 piezas al día. Las ensaladas pasaron de un puñado al mediodía a grandes cantidades en desayuno, almuerzo y cena.

Al cocinar los alimentos se pierden nutrientes. Las vitaminas termolábiles como la vitamina C y el folato (vitamina B9) se van al cocinar. Los pimientos y las hojas verdes se deben consumir crudos para aprovechar esas vitaminas.

Carla viene de una familia con diabetes (papá y abuelo diabéticos). Estudió que ciertos patrones de alimentación, incluso mediterráneos, si se hacen de forma incorrecta generan resistencia a la insulina, que luego genera dolor, inflamación y cáncer. También se relaciona con Alzheimer.

Reorganizó sus alimentos cronológicamente: el cuerpo está diseñado para tener frutas en la mañana y no en la tarde. Empezó a hacer estrategias y hacks donde notó la bajada de inflamación.

La glucosa es el combustible de muchas células (hígado, sistema inmune, cerebro, músculos), pero el mal combustible es cuando viene de azúcar procesado, tartas, galletas y gaseosas. Nunca es comparable con la de la fruta, garbanzos, legumbres, tubérculos o arroz.

La insulina es una hormona secretada por el páncreas que funciona como llave para abrir las puertas de la célula para que la glucosa entre. Cuando la célula cierra la puerta, la glucosa se acumula en sangre y se carameliza con las proteínas, generando inflamación y toxicidad.

Causas de la resistencia a la insulina

  • Acumulación de grasa dentro de las células por comer mucha proteína animal, mucha grasa animal y mucha grasa vegetal
  • Disbiosis en el sistema digestivo con bacterias que generan procesamiento inadecuado
  • Cronobiología: comer a deshoras (por ejemplo a las 9 de la noche)
  • Parte emocional: estrés libera glucosa del hígado aunque no se use
  • Acumulación de DDT, glifosato, pesticidas y herbicidas en el hígado que generan resistencia a la insulina

Muchas personas tienen hinchazón, gases, colitis o infecciones como Helicobacter. Las verduras como brócoli, ajo o cebolla pueden sentar mal cuando hay desbalance de microbiota intestinal.

La microbiota intestinal es una mezcla de virus, parásitos, bacterias y hongos en balance. Cuando se pierde ese balance, alimentos que antes se toleraban ya no se toleran.

En lugar de hacer dietas restrictivas permanentes (como FODMAPs), hay que tratar el problema real detrás del desbalance.

Tres alimentos vegetales más inflamatorios

  • Azúcares procesados, gaseosas, panecillos, jarabe de fructosa
  • Harinas con gluten (trigo, cebada, centeno) - más de 40 péptidos generan inflamación
  • Aceites de mala calidad y aceites calentados (incluso el de oliva virgen extra pierde beneficios al calentarse)

Cambios adicionales

  • Cambiar sal yodada por sal marina

Tres alimentos animales más inflamatorios

  • Lácteos de todo tipo (leche, mantequilla, nata, kéfir, helados)
  • Carnes procesadas
  • Carnes rojas

El biofilm es una acumulación como una capita de gel dentro del intestino donde se acumulan virus, parásitos, hongos y bacterias. Hasta que no se trata el biofilm, no se puede procesar bien el alimento.

A veces el biofilm se alimenta de huevos. Hay que hacer una dieta de eliminación de los alimentos inflamatorios primero, para luego reintroducir progresivamente otros alimentos.

Carla lleva 8 años comiendo solamente vegetales, pero el punto de partida depende de cada persona.

No se puede pretender comer grandes cantidades desde el primer día. Se empieza con cantidades pequeñas: medio brócoli masticado, un día sí un día no; una cucharada de legumbre; un cuarto de ajo.

En un entrenamiento de uno o dos meses se puede volver a comer fruta abundante. Personas que decían que era imposible comer fruta porque se les hinchaba la barriga, después de mes y medio pueden comer tres o cuatro plátanos y tres kiwis en un día.

Si hay biofilm e infecciones, hay que trabajar esas infecciones con hierbas y protocolos específicos.

La pregunta surge sobre si el yogur es un lácteo y hasta qué punto es perjudicial o beneficioso, considerando que los médicos lo recomiendan para mejorar la microbiota intestinal y la digestión.

Como científica, Carla Méndez comenzó a replantearse los lácteos cuando detectaron intolerancia a la lactosa en su marido. Investigando descubrió que el ser humano adulto va perdiendo naturalmente la producción de lactasa en el intestino, convirtiéndose en intolerante a la lactosa de forma natural. El 70% de la población humana es naturalmente intolerante a la lactosa en su estado adulto.

Como bióloga, observa que la leche del mamífero está diseñada para su propia especie. La leche humana está diseñada para el bebé humano, no para un adulto de 30 años. Lo mismo ocurre con la vaca y el becerro, o la cabra. La leche tiene una combinación de caseínas, proteínas y factores de crecimiento diferentes según la especie. Alimentar un ternero que necesita crecer muchísimo no es lo mismo que alimentar a un bebé humano, y también incluye hormonas.

Para alguien con cáncer de mama estrógeno positivo, tomar lácteos es absurdo porque la leche está llena de estrógenos. Mientras se recibe medicación para eliminar estrógenos, se siguen consumiendo los de una vaca preñada que son biocompatibles.

La fermentación permite tener alimentos de supervivencia y muchas culturas han generado lácteos, especialmente en Europa, para sobrevivir a momentos de escasez. El yogur es leche fermentada. A nivel de microbiota, se consume por los lactobacilos. Sin embargo, los yogures comerciales, incluso el kéfir, están biológicamente muertos y no están activos. Han pasado por procesos que eliminan las bacterias, por lo que se consume un postre que se cree beneficioso para la microbiota pero que no tiene bacterias activas que lleguen al organismo.

Se consume un lácteo que puede generar inflamación por la lactasa que todavía contiene aunque esté fermentado. Además, no se ingieren las bacterias necesarias porque están muertas. La investigación científica indica que ciertos fermentos pueden ayudar a reconstruir la microbiota, pero deben consumirse en el contexto real de cada persona y su estado de salud.

Muchas personas que toman lácteos tienen problemas digestivos por intolerancia a la lactosa independientemente de las bacterias. El pensamiento correcto es alimentar a las bacterias saludables que generan procesos antiinflamatorios dentro del organismo. Lo que necesitan es fruta y verdura, no leche. Una alimentación variada en frutas de temporada, verduras de temporada, legumbres, tubérculos y nueces alimenta la microbiota. Se ha demostrado que genera fortaleza en la microbiota más allá de comer yogur. Mientras más tipos de verduras se consuman durante el día o la semana, más flexibilidad y fuerza tiene la microbiota.

Surge la pregunta de por qué los hospitales dan alimentación de tan baja calidad cuando la alimentación es tan importante, especialmente en enfermedades. Durante los tratamientos de quimioterapia, las enfermeras pasaban con un carrito que incluía Coca-Cola para pacientes oncológicos, generando inflamación con azúcar procesado. También daban natillas llenas de azúcar y lácteos a pacientes con cáncer de mama estrógeno positivo. Jamás se vio una pieza de fruta ni verdura sin procesar.

Existe una incoherencia entre la ciencia, la salud y los intereses económicos de los hospitales. La alimentación puede contar entre un 30% y 50% del proceso de sanación, pero el médico no tiene formación nutricional y deriva al nutricionista, quien tampoco tiene formación más allá de macronutrientes y dosis calóricas, sin contexto terapéutico. No hay formación de nutrición en la medicina. La cafetería del hospital es uno de los sitios donde peor se come, y las salas de espera de médicos están llenas de chucherías, pan, bollería y gaseosas.

La primera gran batalla es que en el hospital no haya ultraprocesados. La segunda es que haya verduras y frutas con el menor procesamiento posible. No es lo mismo un zumo de manzana ultraprocesado con conservantes que una manzana. Se necesita que el médico se forme en nutrición como herramienta, no solo en fármacos. El hospital debe tomar decisiones políticas considerando no solo cuánto dinero se gasta, sino lo que se ofrece para que la persona sane y no vuelva.

Puede no interesar que la gente se cure porque hay un fondo económico detrás de las farmacéuticas. El mundo del ultraprocesado (gaseosas, patatas fritas, postres) mueve dinero y patrocina carreras contra el cáncer. La farmacéutica propone fármacos que salvan vidas y deben usarse en el momento y lugar correcto. Cuando una enfermedad viene por estilo de vida, la farmacología tiene un espacio de uso pero no continuado en el tiempo si no hace falta. Se han cronificado las enfermedades para necesitar farmacología toda la vida en lugar de un proceso de acompañamiento puntual.

El fármaco funciona como una muleta que ayuda a caminar, pero interesa que no se suelte, que no se rehabilite la pierna. Muchas personas prefieren tomar la pastilla que no requiere esfuerzo antes que reestructurar la alimentación, hábitos y emociones, lo cual requiere un gran cambio de vida. Hay desinformación porque lo fácil es tomar la pastilla. Cada vez hay más información sobre alimentación como herramienta de sanación.

En cualquier supermercado se puede decidir ir a la enfermedad o a la sanación. Existen zonas de legumbres, tubérculos, frutas y congelados de buena calidad. También hay anaqueles de productos procesados con glutamato monosódico, colorantes, conservantes y preservantes. Los tampones y toallas sanitarias tienen alta carga de blanqueantes, preservantes y glifosato, y se usan todos los meses, reintoxicando el cuerpo. Las mujeres tienen más oportunidad de enfermedades e inflamación por contacto con toxinas, alimentación y factores emocionales.

Carla Méndez trabaja solo con mujeres porque tienen más inflamación y dolor que los hombres por el contacto con toxinas y aspectos emocionales. Su marido lleva una alimentación más relajada y puede permitirse patatas fritas, pero ella no puede permitírselas porque necesita un estilo de vida que evite la recurrencia de la enfermedad. En el supermercado es fácil sucumbir a chicles, chocolate y patatas fritas. A largo plazo la enfermedad sale más cara porque cuesta la vida, espacios, tiempos y oportunidades perdidas.

La epigenética permite cambiar a nivel genético con la alimentación. Se escucha como algo surrealista. Los seres humanos vienen con genes en los cromosomas que pueden tener interruptores para encenderlos o apagarlos sin cambiar el código. Este doctorado de Carla Méndez fue en epigenética. Los interruptores se activan con moléculas específicas: metilos, azufre, acetilos.

Una alimentación muy procesada genera cambio de microbiota, inflamación y transmisores que pueden encender y apagar genes relacionados con inflamación, sistema inmune y enzimas gástricas. Los alimentos con antioxidantes y moléculas de colores actúan como marcadores epigenéticos: arándanos, cúrcuma, jengibre, setas y hongos medicinales como reishi o cordyceps generan transformaciones bioquímicas que encienden o apagan genes.

Lo primero es dejar de golpear al cuerpo con alimentos que generan inflamación y marcan molecularmente la enfermedad. Cuando se deja de tener eso, el cuerpo se desinflama y se repara. La epigenética es transgeneracional. Una mujer que pasó por hambruna durante el holocausto guardó un marcaje epigenético. Su hija lo heredó y la nieta tiene problemas de metabolismo para bajar de peso porque la programación es "añade todo lo que puedas".

Estados Unidos tiene mucha contaminación, consumo de procesados y sedentarismo. La epigenética se cambia con estilos de vida en la naturaleza, alimentación no procesada, frutas y verduras crudas. El té verde puede cambiarla por sus moléculas. También se puede reprogramar a nivel mental generando paz sobre experiencias pasadas. Un ejemplo es imaginar comer un limón: el cuerpo salivará aunque sea imaginado, demostrando un cambio epigenético de expresión de las glándulas salivares. Los cambios se unen de lo que se come, lo que se piensa y cómo se habita el cuerpo.

Vivir en el espacio genera cambios epigenéticos. Un caso famoso de gemelos de la NASA: uno astronauta y otro no. El que fue al espacio regresó más inflamado, más anciano, con telómeros acortados y marcas epigenéticas de inflamación por el estrés de radiación, falta de gravedad y alimentación procesada. Los cambios epigenéticos son reversibles volviendo a la vida terrícola con alimentación lo menos procesada posible, entrenando correctamente con gravedad, comiendo comidas que reprogramen la microbiota y trabajando aspectos emocionales. Vivir en el amor y la felicidad es lo que más reprograma el cuerpo para sanar.

Muchos procesos de envejecimiento, inflamación o enfermedades con componente epigenético son reversibles en un tiempo determinado (una semana, dos semanas, un mes, dos meses) dependiendo del contexto, aunque no de un día para otro.

Hay cambios epigenéticos modificables por ambiente, alimentación, emociones, hábitos y contexto. Sin embargo, también se heredan mutaciones que afectan al cuerpo, como mutaciones hepáticas que afectan la desintoxicación. Muchas personas reciben farmacología sin saber que existen estas mutaciones. Aunque se enciendan y apaguen expresiones, no se lograrán tantos cambios sin ayuda adicional. Carla Méndez tiene una mutación del gen MTHFR (metiltetrahidrofolato reductasa) que afecta la metilación.

La metiltransferasa y la torres ductasa son enzimas que, cuando presentan mutaciones, impiden procesar correctamente la vitamina B12 y el folato (vitamina B9), generando acumulación de información en el cuerpo. Quienes tienen estas mutaciones vienen con una deficiencia base que la epigenética por sí sola no puede resolver completamente, por lo que requieren suplementación específica. Lo mismo ocurre con condiciones como la hipercolesterolemia genética, donde puede ser necesario combinar suplementación o fármacos.

Tener estas mutaciones no impide mejorar el funcionamiento general del cuerpo; simplemente se trata de ponerle las cosas más fáciles al organismo mediante decisiones de estilo de vida.

El estilo de vida urbano actual es altamente inflamatorio y pro-enfermedad. Los cambios epigenéticos más controlados ocurren a través del sueño. Muchas personas carecen de un sueño reparador en el horario correcto, con la luz adecuada y en el momento preciso del día. El uso de pantallas hasta altas horas y acostarse a medianoche para levantarse a las seis genera deficiencia de sueño que impide la reparación celular y activa genes de enfermedad.

Establecer una rutina de sueño correcta es el primer cambio que no requiere ir al supermercado. Este hábito permite que el cuerpo y la mente se reparen a nivel de hábitos.

A nivel epigenético, la regulación óptima se logra mediante contacto con la naturaleza y exposición al sol. El miedo actual al sol, la falta de tiempo al aire libre y el uso constante de zapatos impiden la descarga eléctrica natural del cuerpo, manteniendo inflamación innecesaria.

El primer gran cambio alimentario es dejar de consumir procesados. Aunque estos alimentos generan recompensa inmediata, la decisión debe tomarse desde la recompensa de largo plazo que se quiere lograr en salud, no desde la sensación de restricción.

La dimensión emocional y mental controla todo lo anterior. Un pensamiento genera una emoción y esta produce una respuesta fisiológica mediante moléculas que pueden reprogramarse. Nadie enseña a sentir ni a pensar a favor de uno mismo; por el contrario, se refuerzan patrones negativos.

Muchas personas experimentan ansiedad o procesos depresivos y reciben inmediatamente un diazepam o ansiolítico sin explorar las causas laborales, familiares o traumáticas subyacentes. Existe poca conversación entre mente y cuerpo.

Se trabaja con mujeres que presentan dolor crónico, artritis, migraña, fibromialgia o enfermedades autoinmunes. Además de aplicar contacto con el sol, sueño, suplementación genética si es necesaria y cambios alimentarios para desintoxicar, se incorporan herramientas emocionales.

Al trabajar emociones como vergüenza, culpa o rabia que generan estrés y ansiedad, las personas pueden liberarlas y experimentar alegría y amor. En un caso, una mujer con artritis o lupus que presentaba inflamación visible e incapacidad para mover las manos logró reducir la hinchazón a la mitad en 30 minutos únicamente mediante reprogramación emocional, sin tomar ningún medicamento.

El porcentaje de influencia de la mente en la creación o curación de enfermedades varía según el caso: puede ser 100 %, 90 %, 70 %, 50 %, 30 % o 10 %. Lo importante es que nunca se excluya como pilar fundamental del proceso de sanación.

Tras ser atropellada y sufrir fractura de brazo con medicación ineficaz, la reprogramación emocional permitió gestionar la frustración, rabia y shock. Al salir del estado de miedo, el cuerpo generó sus propios analgésicos y el dolor desapareció en 20-40 minutos. La conexión mente-cuerpo fue clave junto con la fisioterapia posterior.

El gran error actual es depender exclusivamente de una pastilla cuando existen infecciones, mutaciones genéticas, emociones estancadas (rabia, vergüenza, culpa, ansiedad) y alimentación procesada que se consume por tristeza. Todo se une y debe abordarse de forma integral para sanar cualquier enfermedad.

Lo primero es obtener un diagnóstico claro mediante imagen, biopsia o ecografía. A partir de allí se realizan preguntas amplias y se trabaja con múltiples profesionales.

El plato es uno de los principales generadores de inflamación. Un caso de dolor lumbar crónico se relacionó con estreñimiento e inflamación intestinal que generaba tensión en el músculo psoas y tracción hacia delante. Corregir primero el estreñimiento, luego acudir a osteópata o fisioterapeuta y posteriormente realizar entrenamiento muscular específico permite resolver la causa raíz.

Muchas personas presentan deficiencias de vitamina D y vitamina C (escorbuto) por consumo de procesados y falta de frutas y verduras. Estas deficiencias pueden manifestarse como sangrado de encías u otros síntomas que requieren evaluar el contexto completo.

El protocolo incluye:

  • Cambiar la alimentación
  • Evaluar y tratar infecciones
  • Acompañamiento de emociones ancladas
  • Revisar hábitos de sueño, movimiento y contacto con la naturaleza
  • Explorar propósito y dimensión espiritual cuando la persona lo desee

Algunas personas obtienen beneficios secundarios inconscientes de su enfermedad (mayor atención familiar, evitar un trabajo desagradable, sensación de pertenencia). Identificar qué da positivo y qué da negativo la enfermedad permite tomar decisiones conscientes, como cambiar de trabajo, para eliminar la ganancia secundaria y avanzar hacia la sanación.

De nada sirve el conocimiento sin acción. Las creencias que están detrás de la ganancia secundaria requieren acompañamiento para identificar la emoción asociada y tomar decisiones concretas.

Para cambiar una creencia la persona debe primero reconocer que algo no funciona y estar abierta a explorar. Algunas creencias permanecen ocultas hasta que se nombran en terapia (sentirse insuficiente, perfeccionista, cargar con todo). Muchas se originan en la infancia entre los 5 y 7 años.

Se identifica el momento original preguntando: "¿Cuándo fue la primera vez que creíste eso?". Luego se realiza un diálogo con esa niña o adolescente desde la perspectiva adulta, ofreciendo el mensaje que necesitaba escuchar en ese momento. Esto genera una bajada de tensión corporal.

El problema habitual es que nunca se ha permitido vivir la emoción que genera la creencia. Cuando se vive en un estado de trance seguro y se toma la decisión de vivir, el cuerpo reacciona. Decir afirmaciones positivas mientras existen emociones de culpa, vergüenza o rabia sin procesar no funciona; primero hay que limpiar el espacio emocional.

Una vez limpiado el espacio emocional, la manifestación y visualización adquieren sentido. Después de liberar emociones y tomar decisiones, se incorporan emociones elevadas: amor, gratitud y alegría. Estas emociones están respaldadas por evidencia científica como promotoras de salud.

Se enseña primero cómo funciona el cerebro para generar tranquilidad. Luego se entra en estado de relajación y se realiza una autoconversación: se identifica qué molesta en el presente, se regresa al origen infantil o adolescente, se ofrece el mensaje sanador desde la adulta actual y se decide soltar y vivir en el presente.

Las emociones elevadas clave son amor, gratitud y alegría. Se recuerda un estado pleno de amor, se evoca gratitud específica y se realiza un proceso de perdón controlado. En la escala subjetiva de dolor 1-10, las personas reportan reducciones de 12 a 2, 1 o 0 con la práctica repetida.

La mente requiere entrenamiento igual que el músculo: una sola sesión no basta porque las neuronas han estado conectadas durante décadas. Cada práctica fortalece nuevas rutas neuronales.

El patrón puede revertirse si la persona vuelve a contextos que activan el mismo desafío. Sin embargo, mientras más se practica, más fácil resulta no caer de nuevo porque se crean nuevas rutas neuronales. Antes un ataque de ansiedad podía durar tres días y requerir medicación

Una vez que se entiende el mecanismo, ya no se necesitan tres días de pánico: basta observar qué está diciendo el contexto y en cinco o diez minutos el estado cambia. Las personas aprenden en sesión cómo funciona el proceso y luego pueden aplicarlo ellas mismas en casa.

La misión de la experta es que las personas no la necesiten de forma permanente, igual que no se necesita al maestro de primaria para seguir leyendo libros ni a quien enseñó a montar en bicicleta una vez que se sabe conducir. Sin embargo, aunque se domine la técnica, el acompañamiento puede multiplicar los resultados: lo que se logra individualmente se expande por mil cuando se realiza con cincuenta o cien personas al mismo tiempo, porque la energía colectiva acelera la reprogramación mental y emocional.

Escuchar música en casa genera un estado de flow agradable, pero la misma canción en un concierto con quince mil personas multiplica el estado emocional por mil. Del mismo modo, aunque se sepa aplicar la tecnología de reprogramación de forma individual, el contexto grupal correcto expande la conciencia mucho más rápido.

En lugar de un ranking numérico estricto, se identifican cinco categorías que siempre deben estar presentes:

  • Fruta: forma parte de la alimentación humana y, científicamente, a mayor consumo de fruta, mejor funciona el organismo.
  • Hierbas aromáticas (cilantro, perejil, albahaca, salvia, eneldo, orégano): aportan sabor y propiedades antiinflamatorias.
  • Raíces: cúrcuma y jengibre, con amplia evidencia científica sobre inflamación, sistema inmune y bienestar general; pueden tomarse en infusión o en el “chupito antibichos” (cúrcuma, jengibre y ajo).
  • Nueces y semillas (almendras, avellanas, anacardos, pistachos) junto con semillas de lino y chía: grasas antiinflamatorias potentes y lignanos que favorecen la reprogramación del sistema digestivo y aportan precursores de omega-3.
  • Zumos verdes, especialmente de apio: herramienta moderna de hidratación que ayuda a mantener alta claridad mental en un mundo estresado y contaminado; un vaso o dos al día mejoran notablemente el funcionamiento del cuerpo.

Para quienes alegan falta de tiempo, la recomendación es comer toda la verdura y fruta posible e incluir legumbres. El sumo de apio es una opción potenciadora, no obligatoria. Un amigo emprendedor que ya dormía, comía bien y entrenaba probó la hidratación con sumo de apio durante dos semanas y reportó: mejor sueño, mejor rendimiento en el gimnasio, mejor humor y mejor funcionamiento intestinal. La clave es probar dos o tres semanas y decidir según los resultados personales.

Se evalúa mediante una escala en diferentes áreas:

  • Sueño: ¿se duermen ocho horas y se despierta con energía que se mantiene todo el día, o se necesita café para sostenerla?
  • Piel, cabello (¿caída?), ojos (visión, sequedad, “moscas volantes”), alergias y rinitis.
  • Digestión: acidez, frecuencia de ir al baño, dolores.
  • Energía general y rendimiento físico (dolor excesivo después del gimnasio).

Estos indicadores permiten detectar si se está al 100 % o si aún se puede optimizar.

Una musculatura y sistema linfático hidratados generan mayor flexibilidad y menos enfermedades. La claridad mental también mejora: ideas fluyen más rápido y se recuerda mejor. Muchas personas descubren este estado superior solo después de probarlo.

La deshidratación celular no se mide solo por la cantidad de orina. Se puede evaluar el voltaje en la orina (práctica de biohacking) y observar el color: cuanto más oscuro, mayor deshidratación; sin embargo, la mayoría de personas ya tiene orina clara, por lo que hay que atender otros síntomas.

Preguntar cuánta comida cruda se consume ayuda a detectar deshidratación: quien solo come una pieza de fruta y un puñado de hojas verdes probablemente está deshidratado porque el resto de la alimentación es cocinada. Aumentar el consumo de crudo puede generar cambios sin necesidad inmediata de sumos.

La experta consume un litro de zumo verde por la mañana, un litro y medio de agua y obtiene el resto de los alimentos crudos, alcanzando aproximadamente cuatro litros de líquido al día. Esto le proporciona claridad mental y sueño profundo (fase REM y sueño profundo). Beber solo dos cafés y dos vasos de agua al día se considera insuficiente.

El exceso de agua puede detectarse mediante analítica (función renal, proteinuria, vitaminas, hígado, páncreas). Síntomas como hinchazón, piernas densas o linfedema pueden deberse a que el agua se estanca. En estos casos se recomienda agua con sales minerales correctas, moléculas antiinflamatorias, masajes, eliminación de infecciones y movimiento para sudar. El agua también sale por la respiración y el sudor, por lo que hidratarse sin moverse no es suficiente.

Las dietas más vegetales y menos procesadas tienen mejor proyección científica en longevidad y menor incidencia de enfermedades y muerte prematura. La experta lleva ocho años siendo vegetariana estricta (vegana sin procesados). En comunidades longevas se observa que los productos animales pueden consumirse ocasionalmente (una o dos veces por semana) como “fiesta”, siendo el resto de la alimentación vegetal.

Ser vegetariano no garantiza salud: patatas fritas, ketchup y Coca-Cola son vegetarianos. El pan también lo es, pero puede generar inflamación por gluten en personas con enfermedades autoinmunes o dolor. La clave es reducir el procesamiento y priorizar verdura, fruta y legumbres.

Cuando algo no funciona, se recomienda revisar de forma ordenada distintas áreas:

  • Alimentación
  • Genética y posibles suplementos
  • Hábitos diarios (móvil, sol, movimiento, contacto con la naturaleza)
  • Estado emocional (qué gusta, qué afecta)
  • Propósito y contribución social
  • Entorno (trabajo, amistades, ciudad)

El Dr. Joe Dispenza menciona que a veces sanar requiere cambiar alimentación, pareja, ciudad o trabajo. En el caso de la experta cambió todo excepto su marido y su familia (llevan veinte años juntos).

El mayor consejo es darse cuenta de que algo no funciona, repasar metódicamente las áreas con acompañamiento adecuado y entender que cada persona decide hacer el cambio; el terapeuta solo acompaña y aporta herramientas.

El libro ofrece:

  • Conocimiento para entender qué no está funcionando en el cuerpo, más allá de un simple diagnóstico, con información científicamente referenciada.
  • Testimonios de personas que han sanado enfermedades inflamatorias, lo que genera la creencia de que sanar es posible.
  • Un plan de acción sencillo y progresivo paso a paso, incluyendo cambios de alimentación.

Muchas personas que aplican el libro reportan que sus digestiones han sanado, el dolor ha disminuido y los médicos les confirman que están completamente sanas. No es necesario aplicar el 100% de lo que se menciona; algunas personas han aplicado solo el 40% y ya notan resultados.

El libro ofrece inspiración, conocimiento y un plan de acción. Incluye ejemplos para que la gente pueda verse reflejada. También incorpora meditaciones y respiraciones. Se trata de un libro interactivo que busca que las personas tomen acción en el mejor contexto posible.

Es posible sanar.

Se concluye que hacen falta más profesionales como Carla Méndez y también más información.

Carla expresa estar muy honrada por la invitación. Su mensaje final para quienes escuchan es tomar acción: cuando se decide tomar acción, las herramientas vienen.

La primera [herramienta] es nosotros mismos.

Carla tiene un programa de mentoría que ayuda a mujeres a hacer ese camino. En ese acompañamiento se ven resultados extraordinarios que se logran mucho más rápido que cuando se intenta sola.

Su misión de vida es entregar luz y esperanza de que existen espacios y procesos que pueden hacer que una persona recupere su vida de forma impresionante y viva la vida que desee: tener hijos, viajar, estar en un bote, conducir donde sea.

Puedes recuperar tu vida.

Keep Zona Oculta Podcast in your library

Save the videos and channels worth coming back to, and find them again in one place.