Lo que Realmente Sabemos Sobre los OVNIs Más Allá del Sensacionalismo (QuantumFracture)
In a Nutshell
El video concluye que no hay evidencia de tecnología o visitas extraterrestres, y que los OVNIs tienen explicaciones terrestres o son malinterpretaciones como el caso de Kenneth Arnold. Los objetos interestelares como 'Oumuamua y 3I/Atlas se explican como fenómenos naturales, y las hipótesis artificiales de Avi Loeb se consideran especulativas y sin respaldo científico sólido.
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Barack Obama afirmó en una entrevista que los extraterrestres están ahí. Donald Trump, en Air Force One, respondió que no se puede decir porque son cosas clasificadas y ratificó a su predecesor.
La respuesta correcta ante la pregunta de si existen extraterrestres es "no lo sé". Se considera probable que exista vida inteligente en el universo, aunque depende de cómo se defina "inteligente", "civilización" o "tecnología". Se cree que debe existir tecnología alienígena en alguna parte del universo.
El universo es asquerosamente grande, lo que hace muy improbable el encuentro con esa tecnología. La declaración de Obama se interpreta como una opinión personal sobre la posible existencia de vida alienígena, no como una confirmación de nada específico. Resulta disonante que Obama dijera que sí pero que en el Área 51 no hay nada.
Desde el punto de vista científico, pensar que solo estamos nosotros en el universo es considerar que somos una mera anécdota. El universo es enorme y gigantesco. En nuestra galaxia hay miles de millones de estrellas y hay muchas galaxias flotando. Se han detectado planetas orbitando alrededor de todas las estrellas observadas.
Es plausible que existan alienígenas hechos de materia orgánica porque se ven planetas que podrían parecerse al nuestro. Con tantos planetas y estrellas, sería raro que no hubieran surgido estructuras similares a la nuestra en otra parte del universo.
Aunque se cree que debe existir vida inteligente, existen muchas dudas sobre si esa vida ha venido a visitarnos. La velocidad de la luz es un impedimento muy fuerte para moverse por el universo. En convicción personal, sin pruebas de nada, se considera que no.
El fenómeno OVNI no ha existido siempre. La historia comienza con Kenneth Arnold en los años 50. Arnold era un estadounidense que tenía su propio avión y viajaba de costa a costa vendiendo equipos de extinción a bases militares.
En una ocasión se desvió hacia unas montañas porque se había estrellado un avión de transporte de la Segunda Guerra Mundial. Vio de lejos una serie de puntos blancos muy resplandecientes que volaban en formación y se movían extraordinariamente rápido.
Desde la cabina de su avión, Arnold calculó que esos objetos eran hipersónicos o supersónicos. En los años 50 no existían aviones que volaran más rápido que la velocidad del sonido; esa tecnología se inventaría después en el Área 51.
Al llegar a la base militar contó lo que había visto. La historia se extendió por toda la base y al día siguiente llegaron periodistas. Arnold describió los objetos como platillos volantes en el sentido del platillo de una taza de té, como si se lanzara un frisbee.
A partir de ese momento, las Fuerzas Aéreas comenzaron a recibir muchos informes de gente que decía haber visto cosas parecidas. Todo el mundo empezó a ver platillos volantes. Se reportaron formas diversas: esferas, cilindros y otras.
Al principio, muy poca gente pensaba en marcianitos. Muchos pensaban que eran los soviéticos, lo cual tenía sentido porque representaba una amenaza real de tecnología desconocida. Las Fuerzas Aéreas investigaron el fenómeno de forma seria.
Existe un informe famoso llamado Blue Book que analizó todos estos avistamientos. Las conclusiones habituales fueron que no hay evidencia de que sea tecnología perjudicial ni de que sean alienígenas.
Al reanalizar el caso de Kenneth Arnold, se considera probable que cometiera un error en los cálculos de distancia y velocidad. Si los objetos estaban más cerca de lo que él pensaba, su velocidad aparente sería mucho menor.
La hipótesis más plausible es que Arnold vio una banda de pájaros pelícanos; la forma de media luna correspondería a las alas. Cuando los objetos están muy lejos, los detalles se difuminan debido al fenómeno de difracción, que depende del tamaño de la pupila. Arnold no habría podido distinguir la forma si los objetos hubieran estado tan lejos como él calculó.
La idea de que nos visitan alienígenas que van muy rápido y se ocultan es viral e incontrolable. Sin embargo, hay gente que genuinamente ve cosas que nadie sabe explicar y esas historias no se pueden desdeñar.
Se menciona el caso reciente de 3I/Atlas, el tercer objeto interestelar detectado. El primero fue 1I/'Oumuamua (visitante de los cielos en hawaiano), detectado por un telescopio hawaiano cuando ya se estaba alejando. Era un objeto tenue con forma de pepino que giraba, lo que hacía que su brillo variara mucho.
El investigador Avi Loeb propuso que las rarezas de 'Oumuamua se explicaban si era una vela solar que utiliza el impulso de la luz del sol para moverse. Loeb escribió un libro entero sobre esta posibilidad y criticó a otros científicos por no tomarlo suficientemente en serio.
El segundo objeto interestelar fue 2I/Borisov, descubierto por un astrónomo aficionado. Cuando los telescopios profesionales lo observaron, resultó ser un cometa de manual. Avi Loeb no dijo nada en ese caso.
En julio de 2025 (aproximadamente), la red ATLAS detectó 3I/Atlas, el tercer objeto interestelar. Se calculó que su órbita era hiperbólica, lo que confirmaba que venía de fuera del sistema solar. El objeto lleva cientos de millones de años vagando por el espacio a velocidad relativamente baja.
Amigos del ponente en el Observatorio de Tenerife (Mikel Serra y Miguel) fueron los primeros en apuntar telescopios a 3I/Atlas y detectaron que tenía una coma, característica de los cometas.
Los asteroides son trozos de roca que vagan por el sistema solar. Los cometas son trozos de hielo (bolas de nieve sucia) que, al acercarse al sol, evaporan agua y otras sustancias, formando una atmósfera gigante de polvo y gas llamada coma. Cuando se acercan más, la presión de radiación forma la cola.
Los cometas pueden impactar la Tierra y son extremadamente peligrosos porque pueden venir de direcciones completamente aleatorias y algunos miden decenas de kilómetros de diámetro.
3I/Atlas resultó ser un cometa raro, el primer cometa interestelar superraro estudiado. Avi Loeb ha estado publicando en su blog todas las cosas que le parecen anómalas del objeto, manteniendo una visión editorial de buscar rarezas.
El artículo publicado por Avi Loeb junto a otros investigadores aparece en una revista de nivel medio, no comparable a publicaciones de alto impacto como Science o Nature. El texto se presenta explícitamente como un ejercicio intelectual en el que se enumeran las características inusuales del objeto interestelar.
Entre los aspectos destacados se menciona que 'Oumuamua muestra una alineación extraña con el plano del sistema solar, la orientación en la que orbitan los planetas. El artículo calcula la improbabilidad de que un objeto proveniente de cualquier dirección aleatoria termine orbitando precisamente en este plano.
El artículo señala que el objeto pasa muy cerca de varios planetas del sistema solar: Marte, Júpiter y Venus. Se argumenta que la combinación de la alineación con el plano y el paso cercano a múltiples planetas resulta estadísticamente improbable.
Se incluye también la conexión con la señal Wow!, una emisión de radio detectada décadas atrás que algunos interpretaron como posible origen extraterrestre. El artículo menciona que 'Oumuamua proviene de una dirección del cielo cercana a la zona donde se detectó esa señal.
Las explicaciones convencionales desmontan varias de estas supuestas rarezas. El paso cerca de Venus resulta más distante que la distancia Tierra-Sol. El acercamiento a Júpiter sí es notable, aunque dentro de lo esperable para un objeto que atraviesa el sistema solar siguiendo una trayectoria aleatoria.
Respecto a la alineación con el plano del sistema solar, se explica que el sistema ATLAS estaba precisamente vigilando esa región del cielo, la más monitoreada. Se estima que entre 0 y 99 objetos interestelares podrían atravesar el sistema solar anualmente sin ser detectados.
Dado que 'Oumuamua ya ha abandonado el sistema solar, resulta imposible realizar observaciones cercanas que permitan determinar con certeza si se trata de un objeto natural o artificial. Los investigadores que participaron directamente en las mediciones critican que Loeb utilizó datos obtenidos por otros sin haber estado involucrado en el proceso de observación.
Inicialmente Loeb argumentó que la ausencia de coma (envoltura de gas y polvo) indicaba un origen artificial. Cuando posteriormente se detectó la coma, modificó su hipótesis sugiriendo que una nave alienígena podría estar recubierta de capas de hielo. Esta capacidad de ajustar la hipótesis ante nueva evidencia permite mantener indefinidamente la posibilidad de un origen artificial mediante explicaciones cada vez más complejas.
Los investigadores coinciden en que, aunque 'Oumuamua presenta algunas características inusuales que merecen estudio, estas no justifican equiparar la hipótesis artificial con las explicaciones naturales en igualdad de condiciones. La evidencia disponible no favorece la hipótesis de un origen alienígena.
La historia de 'Oumuamua generó un fenómeno social de gran alcance que trascendió el ámbito científico. Javier Santa realizó una cobertura extensa y bien valorada del caso, presentando múltiples perspectivas. Existe discrepancia entre divulgadores respecto a la evaluación de las acciones de Loeb, considerándose que persigue intereses específicos al mantener la hipótesis artificial.
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